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cuatrodecididos

citas

La experiencia es eso que no consigues
hasta que ya no lo necesitas

No sigas las huellas de los antiguos
busca lo que ellos buscaron.

Matsuo Bashoo

El Coco

Desde lo alto de un cocotero, un mono
arrojó un coco sobre la cabeza de un sufi.

El hombre lo recogió, bebió el dulce
jugo, comió la pulpa y se hizo una
escudilla con la cáscara.


Gracias por criticarme.

Oración

Que los caminos se abran a tu encuentro,
que el sol brille sobre tu rostro,
que la lluvia caiga suave sobre tus campos,
que el viento sople siempre a tu espalda.
Que guardes en tu corazón con gratuidad
el recuerdo precioso
de las cosas buenas de la vida.
Que todo don de Dios crezca en ti
y te ayude a llevar la alegría
a los corazones de cuantos amas.
Que tus ojos reflejen un brillo de amistad,
gracioso y generoso como el sol,
que sale entre las nubes
y calienta el mar tranquilo.
Que la fuerza de Dios te mantenga firme,
que los ojos de Dios te miren,
que los oídos de Dios te oigan,
que la Palabra de Dios te hable,
que la mano de Dios te proteja,
y que, hasta que volvamos a encontrarnos,
otro te tenga, y nos tenga a todos,
en la palma de la mano.

Te guste o no

No sé si m gusta más de ti
lo que te diferencia de mi
o lo que tenemos en común.
Te guste o no
me caes bien por ambas cosas.
Lo común me reconforta,
lo distinto me estimula.

JM Serrat

No se trata de

No se trata de “¿cómo murió?” sino de “¿cómo vivió?”
No se trata de “¿cuánto ganó?” sino de “¿cuánto dio?”
Estas son las unidades para medir el valor
De todos los seres humanos, y no su nacimiento.

No se trata de “¿Tuvo dinero?” sino de “¿Tuvo corazón?”
¿Tuvo siempre una palabra amable, una sonrisa?
¿Supo siempre enjugar una lágrima?
¿Estuvo al lado del que le necesitó?

No importa cuál fue su templo, ni cuál fue su credo.
Lo que importa es si ayudó a los necesitados.
No importan los elogios que, al morir, le hizo la prensa.
Lo que importa es cuántos lloraron su muerte

Anónimo

Humanidad

«La muerte de cualquier hombre me disminuye,
porque soy parte de la humanidad.
Por eso no preguntes nunca
por quién doblan las campanas:
están doblando por ti».


John Donne