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Mentiras atómicas

Mentiras atómicas

La propaganda se impone al análisis en el debate sobre la energía nuclear - Argumentos sesgados se usan a favor y en contra del cierre de centrales


Supongamos que el debate sobre la política migratoria estuviera basado en premisas falsas. Que unos dijeran que los españoles emigran en masa a la vendimia a Francia y otros que los inmigrantes suponen el 40% de la población. Es una exageración, pero algo de eso ocurre con el debate nuclear. Partidarios y detractores de esta energía han sembrado de trampas cualquier discusión sobre el asunto. Al calor del cierre de la nuclear de Garoña, en Burgos, es fácil escuchar que España es deficitario y que depende de la electricidad nuclear de Francia, o que todas las centrales se pueden sustituir por molinos de viento sin pagar más.

El ex ministro socialista de Industria Juan Manuel Eguiagaray lamenta que los planteamientos sean a menudo tan superficiales: "El debate debería plantearse con más rigor que el actual, donde la gente coge los argumentos como le interesa en vez de plantearlo en términos más abiertos. Tiene que haber un debate abierto y serio, no a base de propaganda. El tema energético es de tal magnitud que no se puede reducir a Garoña ni convertirlo en verdes sí y verdes no".

"Estoy dispuesto a debatir lo que sea, pero con argumentos sólidos, que no me digan que España depende de la electricidad nuclear de Francia", declaró hace una semana el presidente de Red Eléctrica y ex ministro socialista, Luis Atienza.

Desde el lado ecologista también hay voces que llaman a elevar el nivel, como Ladislao Martínez: "Esto debería discutirse desde los datos constatados. Hay una falta de rigor y frivolidad que afecta al mundo nuclear pero también al sector antinuclear. Se ha dicho que en el mundo no se está alargando la vida de las nucleares cuando sí hay esa tendencia. Se puede estar en desacuerdo, pero no se puede negar". Estas son algunas de las falacias del debate nuclear.

- España importa nuclear de Francia. El lugar común por antonomasia, un mito grabado a fuego en el imaginario colectivo. El penúltimo en utilizarlo -seguro que en este instante hay alguien repicándolo- fue el portavoz popular en el Senado, Pío García-Escudero. En su pregunta a Zapatero sobre Garoña, el pasado 9 de junio afirmó: "No tiene sentido que estemos importando energía de Francia, cuyo origen es nuclear en un 78%, y que la energía que estamos comprando se esté produciendo en una central nuclear que está a menos de 100 kilómetros de los Pirineos".

La realidad es que desde 2004 España es un país exportador de electricidad. Aunque entra algo desde Francia (2.862 gigavatios hora en 2008), sale más del doble hacia Portugal y Marruecos (a través de dos cables submarinos). Y ese saldo exportador (de 11.221 gigavatios hora el año pasado) no hace más que crecer. En 2008 fue el doble que el año anterior.

La potencia instalada en España es de 94.978 megavatios, cuando la punta máxima de demanda jamás alcanzada es de 45.450. Esto implica que si se pusieran en marcha todas las centrales -carbón, gas, nuclear, eólica, solar, hidroeléctricas...- que existen sobraría la mitad de la producción. Esto es un ejercicio teórico, ya que nunca están los embalses al 100% ni los molinos y los huertos solares funcionan al unísono, pero da idea de la situación.

El Operador del Mercado Ibérico de Electricidad reconoce que hay "un excedente de oferta", principalmente por la proliferación de centrales de gas de ciclo combinado. La primera abrió en 2002 y ya hay 21.519 megavatios instalados, tres veces más que la potencia nuclear.

Así que, repitamos: España exporta electricidad. Los datos, que se pueden consultar en la web de Red Eléctrica, desmontan el que durante tiempo ha sido uno de los mayores argumentos a favor de la prórroga de Garoña. Antes que Garía-Escudero lo esgrimieron Felipe González -últimamente se le escucha menos esta idea- o la ministra Cristina Garmendia. Por eso José Luis Rodríguez Zapatero justificó que España "exporta tres veces más electricidad" que la que produce Garoña.

- Cerrar Garoña subiría la luz. El sector nuclear ha lanzado la idea de que si se cierra Garoña la luz subiría alrededor del 10%. La idea no tiene padre reconocido -salvo "fuentes del sector"- pero ha calado y retumba por el dial. Cada kilovatio que produce Garoña lo cobra al precio de la tecnología más cara que esté funcionando en ese momento.

Red Eléctrica calcula cuánta electricidad va a necesitar cada media hora. Las eléctricas ofertan y primero entran al sistema las más baratas, como la nuclear y la hidráulica. Las renovables entran siempre por ley y finalmente se completa con gas o con carbón, cuyo precio depende de los mercados internacionales. Al final cada una de las plantas en marcha cobra el precio más alto. Garoña cobra al precio del gas natural. Si se cerrara, sería sustituida por una central de gas, así que el precio de la luz apenas se movería.

- Se pueden cerrar todas las nucleares. El cierre de Garoña ha levantado las pasiones de los más antinucleares, que piden el cierre de todas las centrales. La Fundación Ideas, del PSOE, pide clausurarlas todas cuando cumplan 40 años. Ese cierre actualmente es inviable. La nuclear supone un 18% de la electricidad y el resto de centrales son mucho más grandes que Garoña.

La próxima en cumplir 40 años será Almaraz (Cáceres), cuyos dos reactores cumplirán los 40 años entre 2021 y 2023. Pero Almaraz suma 1.860 megavatios de potencia, cuatro veces más que Garoña, y ha pedido aumentar su potencia en 120 megavatios con una mejora de diseño. Quizá en 2021 sea posible sustituirlas. La tecnología a veces da saltos sorprendentes. Hoy no.

- La moratoria que impide construir nucleares. A Zapatero en Cuatro le pusieron un vídeo en el que Felipe González defendía la prórroga de Garoña. Zapatero sonrió: "Me parece respetable. Este es un tema controvertido. Es verdad que cuando él llegó al Gobierno hizo una moratoria nuclear e incluso paró varias centrales que estaban en marcha. Nunca se ven las cosas igual cuando se está en el Gobierno que fuera".

Cuando el PSOE llegó al poder, en 1982, se encontró un ambicioso programa nuclear que amenazaba con quebrar a las eléctricas, "que se habían embarcado en planes de inversión ruinosos" recuerda Eguiagaray. El Gobierno dictó una moratoria nuclear. "No fue por razones ideólógicas sino económicas. Fue por los excesos anteriores que pusieron a la empresa energética al borde de la ruina y la catástrofe", explica Eguiagaray, que culminó la negociación con las eléctricas.

El pacto fue que éstas no construirían Valdecaballeros, Lemóniz ni Trillo II y a cambio comenzaron a recibir en 1995 compensaciones mil millonarias que aún se pagan en el recibo de la luz. "Fue un plan de rescate, no de cierre", explica el ex ministro.

Desde 1997, con la liberalización eléctrica, cualquiera puede construir una nuclear. Y, sin embargo, ninguna empresa ha presentado ningún proyecto. Una cosa es prolongar la vida de una central amortizada. Y otra muy distinta, mucho más arriesgada, es construir una nueva.

- Hay un renacer nuclear en el mundo. El Foro Nuclear alude con frecuencia al renacer nuclear mundial. En realidad hay muchas más palabras que grúas. El Reino Unido anunció que quería nuevas nucleares pero sólo con financiación privada y el plan no avanza. Italia, EE UU, Argelia, Marruecos... tienen planes. Sin embargo, en el mundo hay 35 nucleares en construcción pero 19 de ellas están en China, India y Rusia, con inversiones públicas.

En el mundo libre, Finlandia era el ejemplo. El país nórdico, modelo en educación y bienestar, acordó con Francia en diciembre de 2003 la construcción de una central de tercera generación. La empresa pública francesa Areva ponía la tecnología y construiría una réplica en su territorio. Finlandia pagaría 3.000 millones de euros a cambio de que la central estuviese construida en cuatro años, según recuerda en un artículo para el Instituto Elcano Marcel Coderch, vicepresidente de la Comisión Mercado de las Telecomunicaciones y partidario del cierre nuclear.

La central sigue en obras, ha duplicado sus costes y sus plazos de construcción, ha enzarzado a las empresas implicadas en pleitos millonarios y, lo más importante, ha puesto en guardia al sector energético y ha arruinado buena parte del trabajo de escaparate de la industria nuclear.

Lo que sí está ocurriendo en muchos países es la prolongación de la vida de las centrales. Estados Unidos ya ha dado permiso a 41 centrales para operar hasta que cumplan 60 años. A eso aspira la industria nuclear española.

- El kilovatio eólico es tan barato como el nuclear. El coste de cada energía tiene mil variables. Cuando se dice que la nuclear es muy barata no se suele incluir el coste de tratar los residuos nucleares, radiactivos durante miles de años, y para el que ningún país tiene una solución. Pero de ahí a decir que las renovables son ya tan baratas hay un escalón. Zapatero afirmó que al consumidor le cuesta igual un kilovatio nuclear y otro eólico.

El megavatio hora eólico -España es la primera potencia mundial- tiene una prima de entre 28 y 38 euros. Esto la hace competitiva cuando el precio del gas está por las nubes. En el primer semestre del año pasado, con el petróleo y el gas disparado, la eólica funcionó la mitad del tiempo sin primas, según la Asociación Empresarial Eólica, la patronal del sector. Aún así, los molinos recibieron 1.180 millones en primas el año pasado para producir el 11% de la electricidad. Puede parecer mucho, pero fue una buena inversión. La eólica permitió que España dejara de comprar combustibles fósiles por 1.200 millones. Además, genera miles de empleos, I+D y exporta más que el vino.

- La nuclear impide el desarrollo de las renovables. Un sector antinuclear sostiene que mantener las nucleares bloquea el progreso de las energías limpias. Zapatero afirmó que en ocasiones España ha tenido que desconectar molinos porque las nucleares no se pueden graduar y bajar de potencia. En realidad, las nucleares y las renovables chocan principalmente en lo simbólico, en lo que suponen como apuesta política.

Lo que sí ocurrió una madrugada de un domingo de noviembre es que, en pleno huracán, Red Eléctrica mandó desconectar un 37% de los molinos porque no cabían en la red. A esa hora de la madrugada, con las fábricas calladas y la gente decente en la cama, la demanda no era suficiente. Antes había ocurrido en momentos puntuales pero nunca a ese nivel.

El problema irá a más conforme aumente la potencia eólica. Pero a la vez, las renovables necesitan potencia de refuerzo lista para funcionar por si un día de mucho calor -con un anticiclón y sin viento- no funcionan. Las nucleares funcionan 24 horas al día. Con matices, porque luego paran meses enteros, como Vandellòs II, que está en obras desde marzo.

- Cerrar una nuclear sería insólito. El líder de la oposición, Mariano Rajoy, afirmó que cerrar Garoña sería "disparatado". Escuchándole, parece que clausurar una nuclear sea algo insólito. Y sin embargo, Rajoy era vicepresidente del Gobierno en 2002, cuando el Ejecutivo decidió el cierre de Zorita, en Guadalajara. Aznar, Ana Palacio o José Folgado, que hoy defienden esta energía, no pestañearon al pactar con el PSOE el cierre y hacer que lo ejecutara el Consejo de Seguridad Nuclear. Europa ha cerrado 31 reactores desde 1988, dos de ellos en España, que en 1989 también apagó Vandellòs I tras un incendio.

Así pues hay argumentos a favor y en contra del cierre de la planta burgalesa de Garoña y de la energía nuclear. Debatamos.

Rafael Méndez en El País.


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