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Rodiezmo contra Kioto

Rodiezmo contra Kioto

La izquierda se debate entre su alma obrerista y la ecologista - Las ayudas al carbón contradicen la lucha contra el cambio climático y la apuesta por las renovables


El mismo día que el G-20, con la presencia de España, acordaba "retirar paulatinamente, en el medio plazo, los ineficientes subsidios a los combustibles fósiles", el Ministerio de Industria se reunía con las empresas del sector para retomar el sistema de primas al carbón nacional, que lleva casi todo el año sin quemarse por la caída de la demanda eléctrica y el aumento de las renovables. Ocurrió el pasado 26 de septiembre, y hoy Industria ya tiene un borrador de real decreto en el que plasma el sistema de ayudas para que el carbón nacional vuelva a producir electricidad -y CO2- y no cierren las minas.

No era la primera vez que el discurso del Gobierno pone una vela a las renovables y el medio ambiente y otra al carbón. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, inauguró el primer fin de semana de septiembre una fábrica de obleas de silicio para paneles solares fotovoltaicos en Valdefreno, León. "Muchas veces me preguntan qué es la economía sostenible. Esto es la economía sostenible: una empresa como ésta", declaró Zapatero. La fotovoltaica había perdido 20.000 empleos, según la patronal ASIF, en los últimos 12 meses debido a un cambio normativo de Industria tras una etapa de frenesí inversor que el ministerio considera una burbuja especulativa. Al día siguiente, Zapatero acudió a la tradicional apertura del curso político con los mineros en Rodiezmo, también en León. Allí, se comprometió a pelear por prorrogar las ayudas al carbón durante la presidencia española de la UE.

La contradicción en el discurso es clara, pero si se escarba un poco la discusión está llena de matices. Como explicó la secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, con el decreto de ayudas el Gobierno cumple "la palabra dada". Se trata de hacer cumplir el plan de reducción del carbón pactado en 2004 entre todos los sectores y que casi nadie criticó entonces. "Entonces acordamos reducir el carbón nacional, pero de forma paulatina. Sin embargo, lo que ha pasado es que este año no se ha producido nada con carbón nacional. Sólo pedimos que se cumpla el acuerdo", resume el secretario de la Minería de Comisiones Obreras, Juan Carlos Álvarez Liébana.

Con el decreto, Industria dará prioridad al carbón nacional y primará su quema para producir electricidad. Con el precio actual del mercado eléctrico, la prima ascenderá a unos 2.000 millones en tres años. A eso hay que sumar la compensación que tendrán las centrales de gas natural que dejen de funcionar por entrar el carbón y los derechos de emisión de CO2. La cantidad de ayudas es imposible de calcular. Si los próximos dos años se recupera la demanda eléctrica, sube el precio del gas o llueve poco (lo que reduce la producción hidroeléctrica), el mercado eléctrico mayorista subirá y la prima será menor. La patronal del carbón, Carbunión, asegura que si el precio del mercado sube un 50% y vuelve a los niveles de hace dos años la ayuda será de 486 millones.

Aún sin cifras, se puede resumir así: el Estado pagará más por quemar carbón nacional, mayoritariamente de Asturias y León, e indemnizará a tecnologías más modernas y menos contaminantes que no podrán arrancar. El decreto establece que en las empresas de gas que tengan contratos de suministro fijo con otros países el Gobierno pagará ese gas. Así, España pagará a Argelia por un gas que no se consume aquí para que se pueda utilizar en otro sitio. Además, aumentarán las emisiones de gases de efecto invernadero nacionales y eso habrá que pagarlo también.

El profesor de Organización Industrial de la Universidad Pontificia de Comillas y experto en el sector energético, Pedro Linares, considera un despropósito la subvención: "Hay un plan del carbón y hay que cumplirlo. De acuerdo. Pero no veo por qué hay que quemar el carbón. Sería mejor hacer como en la agricultura, pagar a los mineros para que no hagan nada o para que mantengan la mina abierta pero sin extraer carbón, o para que lo almacenemos o lo exportemos. Pero ¿pagarles y luego quemarlo aumentando las emisiones y compensando a tecnologías más limpias que no entran en funcionamiento? No tiene sentido quemar ese carbón, y apenas reduce nuestra dependencia energética". El carbón produjo en 2008 el 16% de la electricidad y en lo que va de año ha caído un 19,93%. La mayoría es de importación, más barato y de mayor calidad. Y siempre tuvo ayudas. En los Presupuestos hay 967,3 millones de ayudas a las zonas mineras para la reconversión.

Guillermo Murias, responsable de Economía de IU en León y ex alcalde de Villablino, en el corazón minero, asegura que esa reconversión no es tan sencilla: "Queda muy bien en el papel pero llevarlo a la práctica es otra cosa". Murias, como CC OO, apoya el sistema de ayudas públicas al carbón. "Sin ayudas, las zonas mineras serían guetos. No podemos abandonar a su suerte a unas comarcas y un sector que han apoyado mucho al país y que amortiguan el precio del carbón de importación cuando sube", resume el responsable de CC OO.

El sindicato ha vivido un desgarro interno entre la federación de Medio Ambiente y la Minera. Ganó la segunda. Comisiones nació en la mina de La Camocha y los 5.000 empleos en el sector y sus posibles protestas pesan mucho. También pesan los beneficios que obtendrán las térmicas de carbón de las eléctricas con este nuevo sistema.

El debate de las ayudas al carbón enfrenta a la izquierda con su vieja alma obrerista y la ecologista. Pese a que en España las renovables emplean a 180.000 personas y la minería a 5.000, el poder de los segundos es mayor. El diputado de ICV, Joan Herrera, resolvió el dilema a favor de la opción ecologista: "Hay formas de mantener el empleo en el carbón sin cargarse de un plumazo la estrategia española de cambio climático". Herrera recuerda que cuando el sector fotovoltaico perdió más de 20.000 empleos nadie protestó. Los sindicatos apenas se movieron. En una reunión con las empresas, el secretario de Estado de Energía Pedro Marín, según fuentes del sector, afirmó: "El empleo en la fotovoltaica está subvencionado. Y tenemos formas más baratas de crear empleo".

Así, los ecologistas son los más críticos con el sistema, como resume Ladislao Martínez: "Este apoyo al carbón descabalga la tendencia que se estaba produciendo de reducción de emisiones. Con la misma electricidad, el año que viene subirán las emisiones". Y, según Zapatero, el cambio climático es la mayor amenaza a la que se enfrenta el planeta.

El año pasado las emisiones de gases de efecto invernadero cayeron un 8% y en el primer semestre de 2009 han bajado un 16% respecto al mismo periodo del año anterior. Buena parte se debe a la menor producción industrial por la crisis, pero también por el aumento de las renovables, que a final de año supondrán ya el 25% de la electricidad.

Antes, apoyar las renovables era sencillo, porque la demanda eléctrica crecía tanto que había sitio para todos. Aunque los molinos de viento tenían prioridad en el acceso a la red no quitaban cuota de mercado al gas o al carbón. Con una caída de la demanda sin precedentes como la que vive España, ya no caben todos. Las centrales de gas de ciclo combinado están paradas y las gasistas cargan abiertamente contra las subvenciones a renovables. Si antes se podía apoyar el carbón sin molestar a nadie, ahora ya chirría el sistema al primarlo.

Comisiones Obreras denuncia un plan "para demonizar el carbón nacional y culparle de todos los males del sector energético", pero las críticas no están demasiado extendidas. Incluso los productores de renovables son tibios. El presidente de la Asociación de Productores de Energías Renovables, José María Vélez, resume: "Las renovables tienen que llegar al 20% de la energía en 2020. Cómo se haga el otro 80% nos da igual. Es competencia del Gobierno". Las energías limpias recibirán este año 4.700 millones en primas en la tarifa eléctrica. Quien sí se ha unido a los ecologistas es el economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, quien considera que estas ayudas "van contra Kioto y distorsionan el mercado".

Además de su contribución al cambio climático, las minas de carbón a cielo abierto, algunas con sentencia firme de ilegalidad, están destrozando espacios protegidos. El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ordenó ayer a la comunidad autónoma que incoe un expediente de caducidad de la concesión minera a la empresa Coto Minero Cantábrico, la mayor de España, por tener una sentencia en contra. La Comisión Europea está tramitando un procedimiento de infracción contra España porque las minas dañan espacios naturales protegidos por la UE. Y lo hacen gracias al dinero público.

Rafael Méndez para El País.

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