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cuatrodecididos

poemas

Vamos a ver

Vamos a ver si es cierto que le amamos
vamos a mirarnos por dentro un poco

¡Hay cosas colgadas que a él le lastiman
freguemos el suelo y abramos las puertas!

Borremos los nombres de la lista negra,
pongamos a los enemigos encima de la cómoda,
invitémosles a sopa.

Toquemos las flautas de los tontos, de los sencillos.
Que Dios se encuentre a gusto si baja.

Gloria Fuertes

El puente

El puente



Para librarte de ti mismo,
lanza un puente
más allá del abismo de la soledad
que tu egoísmo ha creado.
Intenta ver mas allá de ti mismo.
Intenta escuchar a algún otro,
y sobre todo
prueba en esforzarte por amar
en vez de amarte a ti solo...
Si quieres ser,
perdona que te lo diga,
tienes que librarte ante todo
del exceso de poseer
que tanto te llena,
de pies a cabeza.

Helder Camara

Debes amar


Debes amar la arcilla
que va en tus manos.
Debes amar tu arena
hasta la locura.
Y si no,
no la emprendas que será en vano.

Sólo el amor
alumbra lo que perdura,
sólo el amor
convierte en milagro el barro.

Debes amar el tiempo
de los intentos.
Debes amar la hora
que nunca brilla.
Y si no,
no pretendas tocar los yertos.

Sólo el amor
engendra la maravilla,
sólo el amor
consigue encender lo muerto.

Silvio Rodríguez

Tarde te he amado

Tarde te he amado, Belleza siempre antigua
y siempre nueva. Tarde te he amado.
Y, he aquí que tú estabas dentro y yo fuera.
Y te buscaba fuera. Desorientado, iba corriendo
tras esas formas de belleza que tú habías creado.
Tú estabas conmigo, y yo no estaba contigo
cuando esas cosas me retenían lejos de ti,
cosas cuyo único ser era estar en ti.

Me llamaste, me gritaste e irrumpiste
a través de mi sordera. Brillaste,
resplandeciste y acabaste con mi ceguera.
Te hiciste todo fragancia, y yo aspiré
y suspiré por ti. Te saboreé, y ahora
tengo hambre y sed de ti. Me tocaste,
y ahora deseo tu abrazo ardientemente.

San Agustín

If


Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila
cuando todo a tu lado es cabeza perdida;
si en ti mismo tienes una fe que te niegan
y nunca desprecias las dudas que ellos tengan;
si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera;
si, engañado, no engañas;
si no buscas más odio que el odio que te tengan...
Si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres;
si al hablar no exageras lo que sabes y quieres;
si sueñas, y los sueños no te hacen su esclavo;
si piensas y rechazas lo que piensas en vano;
si tropiezas con el triunfo, si a la cumbre llega tu derrota
y a estos dos impostores los tratas de igual forma;
si logras que se sepa la verdad que has hablado,
a pesar del sofisma del orbe encanallado;
si vuelves al comienzo del trabajo perdido,
aunque esta obra dure toda tu vida;
si arriesgas al momento y lleno de alegría
tus ganancias de siempre a la suerte de un día,
y pierdes y te lanzas de nuevo a la pelea,
sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era;
si logras que nervios y corazón te asistan,
aun después de su fuga de tu cuerpo en fatiga,
y se agarren contigo cuando no quede nada,
porque tú lo deseas y lo quieres y mandas;
si hablas con el pueblo y guardas tu virtud;
si marchas junto a reyes a tu paso y tu luz;
si nadie que te hiera llega a hacerte una herida;
si todos te reclaman, y ninguno te precisa;
si llenas un minuto envidiable y certero
de sesenta segundos que te lleven al cielo...
toda esta tierra será dominio tuyo
y aún mucho más,
serás hombre, hijo mío.

Rudyard Kipling

Credo

Creo en un Dios impotente,
en un Dios débil debilitado,
creo en un Dios que no puede,
que no triunfa. Derrotado.
Creo en un Dios tan vecino
que se vuelve un Dios humano,
que su vida entre nosotros,
es muerte que le entregamos.
Creo en un Dios sin poder,
hecho hombre y torturado,
y por corona: ¡espinas!,
y por respuesta: ¡insultado!.
Creo en un Dios impotente,
un Dios de brazos atados,
un Dios distinto a los hombre,
poderosos, soberanos...
Creo en un Dios que no sabe
negar lo que ha declarado,
creo en un Dios impotente,
¡impotente de enamorado!
Creo en un Dios novedoso,
de novedad siempre a mano
que genera a cada instante
lo que el amor va dictando.
Creo en un Dios generoso,
del amor crucificado,
creo en un Dios también pobre,
que tiene a los pobres al lado.
Creo en un Dios que no puede,
¡es el amor quien lo ha atado!
Creo en un Dios sin poder,
pobre... ¡resucitado!

E. De la Serna

Fin y principio

Después de cada guerra alguien tiene que limpiar.
No se van a ordenar solas las cosas, digo yo.
Alguien debe echar los escombros a la cuneta
para que puedan pasar los carros
llenos de cadáveres.
Alguien debe meterse entre el barro, las cenizas,
los muelles de los sofás las astillas de cristal
y los trapos sangrientos.
Alguien tiene que arrastrar una viga
para apuntalar un muro,
alguien poner un cristal en la ventana
y la puerta en sus goznes.
Eso de fotogénico tiene poco, y requiere años.
Todas las cámaras se han ido ya a otra guerra.
A reconstruir puentes y estaciones de nuevo.
Las mangas quedarán hechas jirones
de tanto arremangarse.
Alguien con la escoba en las manos
recordará todavía cómo fue.
Alguien escuchará asintiendo
con la cabeza en su sitio.
Pero a su alrededor empezará a haber algunos
a quienes les aburra.
Todavía habrá quien a veces encuentre
entre hierbajos
argumentos mordidos por la herrumbre,
y los lleve al montón de la basura.
Aquellos que sabían de qué iba aquí la cosa
tendrán que dejar su lugar a los que saben poco.
Y menos que poco. E incluso prácticamente nada.
En la hierba, que cubra Causas y consecuencias,
Seguro que habrá alguien tumbado con una espiga entre los dientes,
mirando las nubes.


Wislawa Szymborska

Hallar a Dios en todo y en todos, y a todos y todo en él

Hallar a Dios en todo y en todos, y a todos y todo en él



Señor, enséñame a encontrarte
en todo lo que me cruzo en mi peregrinación hacia ti,
para que mi deseo de ti
se haga cada vez más fuerte, más completo
y más radicalmente fiel,
y que así mi amor hacia todo y hacia todos,
no deje de crecer siempre más y más,
hacia su pleno resplandor.

Egide van Broeckhoven, sj
Cura obrero fallecido en accidente laboral