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cuatrodecididos

poemas

Esperaré a que crezca el árbol

Esperaré a que crezca el árbol

Esperaré a que crezca el árbol
y me dé sombra.
Pero abonaré la espera
con mis hojas secas.

Esperaré a que brote
el manantial
y me dé agua.
Pero despejaré mi cauce
de memorias enlodadas.

Esperaré a que apunte
la aurora
y me ilumine.
Pero sacudiré mi noche
de postraciones y sudarios.

Esperaré que llegue
lo que no sé
y me sorprenda.
Pero vaciaré mi casa
de todo lo conquistado.

Y al abonar el árbol,
despejar el cauce,
sacudir la noche
y vaciar la casa,
la tierra y el lamento
se abrirán a la esperanza.

pastoralsj

Si soñaras siempre, si amaras

Si soñaras siempre, si amaras
olvidándote, abandonándote...
Pensaría por ti las cosas
dejando que me las soñases.
Con mi velar y tu soñar
el camino sería fácil.
Yo daría los nombres justos
a los sueños que deshojases.
Encontraría para ellos
la voz que los encadenase,
la forma exacta, la palabra
que los llena de claridades.
Me acercaría hasta ti como
si fueses una orilla madre.
Y qué descanso dar al alma
sombras que el alma apenas sabe.
Yo no diría de ti: era
blanca y hermosa y joven y ágil;
tenía bellos ojos tristes
abiertos sólo a realidades
Yo diría de ti: es mi fresca
raíz que de los sueños nace,
la música de mis palabras,
el hondo canto inexplicable,
la prodigiosa primavera
que en las hojas recientes arde,
el corazón caliente que ama
olvidándose, abandonándose.
Tú lo sabrás un día. Entonces
será demasiado tarde.

José Hierro

Un hombre pregunta (II)

(…)

Le tienes en la lengua cuando cantas
en la voz cuando blasfemas,
y cuando preguntas que dónde está
esa curiosidad es Dios,
que camina por tu sangre amarga,
en los ojos le tienes cuando ríes,
en las venas cuando amas,
ahí está Dios, en ti,
pero tienes que verle tú,
de nada vale quién te lo señale
(…)
Dios está en eso tan sin nombre
que te sucede cuando algo te encanta,
pero de nada vale que te diga que
Dios está en cada ser que pasa.
Si te angustia ese hombre
que se compra alpargatas,
si te inquieta la vida del que sube y no baja,
si te olvidas de ti y de aquellos,
y te empeñas en nada,
si sin por qué
una angustia se te enquista en la entraña,
si amaneces un día silbando a la mañana
y sonríes a todos
y a todos das las gracias,
Dios está en ti,
debajo mismo de tu corbata.


Gloria Fuertes

Un hombre pregunta (I)


¿Dónde está Dios?
Se ve, o no se ve.
Si te tienen que decir dónde está Dios,
Dios se marcha.
De nada vale que te diga que vive en tu garganta.
Que Dios está en las flores y en los granos,
en los pájaros y en las llagas,
en lo feo,
en lo triste, en el aire, en el agua;
Dios está en el mar y a veces en el templo,
Dios está en el dolor que queda
y en el viejo que pasa
en la madre que pare y en la garrapata,
en la mujer pública
y en la torre de mezquita blanca.
Dios está en la mina y en la plaza,
es verdad que está en todas partes,
pero hay que verle sin preguntar
como si fuera mineral o planta.
Quédate en silencio,
mírate la cara,
el misterio de que veas y sientas,
¿no basta?
Pasa un niño cantando,
tú le amas,
ahí está Dios…


Gloria Fuertes

Avanzar


No, no te detengas.
Comenzar bien es una gracia de Dios.
Continuar por buen camino
y no perder el ritmo...,
es una gracia todavía mayor.
Pero la gracia de las gracias,
está en no desfallecer,
con fuerzas todavía o ya no pudiendo más,
hecho trizas o añicos,
seguir avanzando hasta el fin.

Helder Camara

Que mi vida sea canto...


Si se calla el cantor,
calla la vida.
Porque la vida
misma es toda un canto.
Si se calla el cantor,
muere de espanto.
La esperanza, la luz y la alegría.
Si se calla el cantor,
se quedan solos los humildes gorriones, de los diarios.
Los obreros del puerto, se persignan.
Quién habrá de luchar, por sus salarios.

Qué ha de ser de la vida,
si el que canta, no levanta su voz en las tribunas.
Por el que sufre,
por el que no hay ninguna razón que lo condene a andar sin manta.

Si se calla el cantor,
muere la rosa.
De qué sirve la rosa, sin el canto.
Debe el cantor ser luz,
sobre los campos,
iluminando siempre, a los de abajo.
Que no calle el cantor,
porque el silencio cobarde apaña la maldad, que oprime.
No saben los cantores de agachadas:
no callarán jamás de frente al crimen.

Que se levanten todas las banderas
cuando el cantor se plante con su grito.
Que mil guitarras desangren en la noche,
una inmortal canción al infinito.

Si se calla el cantor, calla la vida

Violeta Parra

Cada mañana


Cada mañana sales al balcón
y oteas el horizonte
por ver si vuelvo.
Cada mañana bajas saltando las escaleras
y echas a correr por el campo
cuando me adivinas a lo lejos.
Cada mañana me cortas la palabra,
te abalanzas sobre mí
y me rodeas con un abrazo redondo
el cuerpo entero.
Cada mañana contratas la banda de músicos
y organizas una fiesta por mí
por el ancho mundo.
Cada mañana me dices al oído
con voz de primavera:
hoy puedes empezar de nuevo.

Patxi Loidi

Esperaré


Esperaré a que crezca el árbol
y me dé sombra.
Pero abonaré la espera con mis hojas secas.
Esperaré a que brote el manantial
y me dé agua
Pero despejaré mi cauce
de memorias enlodadas.

Esperaré a que apunte
la aurora y me ilumine.
Pero sacudiré mi noche
de postraciones y sudarios
Esperaré a que llegue
lo que no sé y me sorprenda
Pero vaciaré mi casa de todo lo enquistado.

Y al abonar el árbol,
despejar el cauce,
sacudir la noche
y vaciar la casa,
la tierra y el lamento se abrirán a la esperanza

Benjamín González Buelta