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cuatrodecididos

No os olvidéis de la vida


Cuando vengáis, no os olvidéis la vida,
mantenida caliente entre los brazos.
No seáis espectadores. A retazos
no la desparraméis por la avenida.

Traedla tal cual es, vida vivida:
doblegada de viento y de zarpazos
arañada; tiesa también con lazos
de paz, de amor, de júbilo prendida.

Venid sin maquillar. Portad la duda,
el desencanto, el grito de protesta.
Vestíos de todo aquello que hoy se lleva.

Pero llegue vuestra alma bien desnuda,
con hambre de banquete, ansia de fiesta,
de par en par abierta a vida nueva.


Jorge Blajot

Salvemos la hospitalidad

Manifiesto para la reforma del artículo 53c que sanciona a quienes ayuden solidariamente a las personas extranjeros en situación irregular

"SALVEMOS LA HOSPITALIDAD”

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados de razón y conciencia, tienen el deber de comportarse fraternalmente los unos con los otros” (art. 1 Declaración Universal de los Derechos Humanos).

Uno de los deberes presente en todas las culturas, y en algunas, seña de identidad, es el de la “hospitalidad”. Este deber ético, traducido incluso en forma de sanción cuando su omisión provoca riesgos para la integridad física del otro, está gravemente amenazado en España si prospera la anunciada reforma de la legislación de extranjería.

A la tendencia criminalizadora de la inmigración ilegal (considerar a la persona que quiere sobrevivir desplazándose por el planeta como un peligroso delincuente), se une ahora la de aplicar un marco sancionador a las personas que de manera solidaria ejercen el deber de la hospitalidad, colocando su comportamiento altruista como forma proscrita de”promoción de la permanencia ilegal en España”. Ello pone en automática situación de ilicitud a miles de personas que acompañan, hospedan en sus casas y apoyan a personas sin papeles. De este modo, ONG, Congregaciones religiosas y ciudadanos, que vienen ejerciendo el deber de acogida y la solidaridad para con las personas inmigrantes en situación de irregularidad administrativa, verían perseguida su actuación. Más aún: la reforma pretende ampararse en el silencio cómplice de los ciudadanos ante estos atropellos contra la dignidad humana y los derechos fundamentales.

En concreto, el art. 53 c) del Anteproyecto de modificación de la Ley de Extranjería sanciona como falta muy grave con la multa de 501 a 30.000 euros “a quien promueva la permanencia irregular en España de un extranjero. Se considera que se promueve la permanencia irregular cuando el extranjero dependa económicamente del infractor y se prolongue la estancia autorizada más allá del plazo legalmente previsto”.

Con el pretexto de proteger a los extranjeros sin papeles frente al abuso y las mafias, se incrementa exponencialmente su vulnerabilidad y se les priva de toda suerte de apoyo social solidario. Esta reforma legal tiene una enorme trascendencia ético-política: crea una norma que convierte en ilegal un principio-valor tan estructuralmente necesario en un Estado como es la solidaridad.

El objetivo de esta norma es intimidar a los ciudadanos españoles o extranjeros con papeles para que nieguen toda forma de apoyo a la persona en situación irregular y ésta se quede sin ningún tipo de ayuda, es decir, en la calle, sin comida, ni vestido, ni dinero, para que mediante la presión de esta situación de precariedad absoluta, vuelva a su país. Se olvida que “toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio” (art. 13 Declaración Universal del Derechos Humanos) y que “en caso de persecución toda persona tiene derecho a buscar asilo y disfrutar de él, en cualquier país” (art. 14 DUDH).

Ante esta situación, exponemos:

1.- Que hemos constatado, después de tantos años acogiendo y acompañando itinerarios vitales de personas en situación de extrema vulnerabilidad personal y social, el valor de la solidaridad y la convivencia en nuestros domicilios como forma concreta de expresión de corresponsabilidad humana y social con aquellos que no tienen los mínimos de supervivencia –casa, pan y trabajo-.

2.- Que una parte significativa de la responsabilidad de la miseria en que se hallan los pueblos de origen de quienes tiene que migrar a España está provocada por procesos históricos y políticas económicas y colonizadoras (y descolonizadoras) de los Estados del denominado Primer Mundo, que mantiene intereses en el sostenimiento de regímenes no transparentes ni democráticos en el Tercero (incluida, por cierto, la venta de armas y el tráfico de personas).

3.- Que el principio de solidaridad para con los más desheredados del mundo es un elemento ético de legitimación en una sociedad que se denomina democrática, que considera que los bienes de la tierra tienen un destino universal y que ni la propiedad ni las fronteras pueden tener un valor absoluto ante la miseria del prójimo y su derecho a sobrevivir.

4.- Que el Estado español pierde toda legitimidad ético-jurídica cuando legisla contra el contenido esencial de los Derechos Humanos, despoja de todo tipo de ayuda material a las personas en situación irregular y pretende intimidar con graves sanciones a quienes ejerzan la hospitalidad y el cuidado del otro.
Ante ello, con independencia de otras numerosas discrepancias, proponemos al Gobierno, en este punto concreto, como auténtico mínimo ético, que modifique el Anteproyecto en el sentido de incorporar al texto normativo la necesidad de “ánimo de lucro”en el infractor para que pueda ser sancionable.

Plataforma Salvemos la hospitalidad

Para adherirte al manifiesto, envía
firmas o correos electrónicos de adhesión a una de las dos direcciones:


Julián C. Ríos Martín
jrios@der.upcomillas.es
Universidad Comillas
C/ Alberto Aguilera, 23
Madrid 28015

Manuel Gallego Díaz
mgallego@der.upcomillas.es
Universidad Comillas
C/Alberto Aguilera nº 23
Madrid 28015

Para fortalecer la identidad europea

Para fortalecer la identidad europea

No se puede construir una verdadera unión política sin una visión compartida de nuestro pasado

Voltaire vivió exiliado en Inglaterra y allí publicó -en inglés- sus Cartas filosóficas. Samuel Johnson visitó París en 1775 y, como no se sentía muy seguro de su francés, hablaba en latín con sus amigos, que no tenían dificultad en entenderle porque habían recibido una educación muy parecida a la suya. Nietzsche amaba Italia, país al que viajaba con frecuencia, se sentía heredero de los moralistas franceses (de Pascal, Vauvenargues, La Rochefoucauld, etcétera) y tenía a Sterne por el escritor más libre de todos los tiempos.

Habían de transcurrir todavía muchos años para que, sobre las cenizas humeantes de la Segunda Guerra Mundial, alguien pensara en crear una Comunidad del Carbón y del Acero, pero la Europa de los escritores, los artistas y los filósofos -cuyo ocaso quedó magistralmente descrito en las memorias de Stefan Zweig, El mundo de ayer- era una realidad tan asentada como las firmes raíces históricas comunes de las naciones del continente. Las ideas y las corrientes artísticas circulaban con la misma libertad que las personas, que antes de la Primera Guerra Mundial no necesitaban poseer un pasaporte para ir de un país a otro. Una vasta red de resonancias y de influencias mutuas unía a todos los que cultivaban el espíritu.

¿Somos los europeos de hoy conscientes de ello? ¿No es el insuficiente conocimiento de nuestro pasado común una de las razones de la debilidad de la identidad europea, y esta debilidad, a su vez, uno de los obstáculos que nos impiden avanzar y actuar juntos cuando más lo necesitamos?

Hace unos meses, el no irlandés al Tratado de Lisboa volvió a poner de manifiesto el desapego de muchos ciudadanos por la Unión Europea y la ausencia de una visión política compartida del camino que queremos recorrer juntos. La Europa con la que los europeos estamos dispuestos a identificarnos no es siempre la misma para todos. Unos queremos una Europa federal y otros desean un área de libre cambio. Unos hablan de raíces cristianas y otros de los valores laicos. Unos quieren que la Unión sea un baluarte contra la globalización y otros que sea capaz de impulsarla y beneficiarse de ella. No estamos de acuerdo sobre las fronteras futuras de la Unión. En general, todos deseamos disfrutar de los beneficios de pertenecer a una Unión con voz y peso en el mundo, pero pocos estamos dispuestos para ello a pagar el precio de atemperar las identidades nacionales. Uno de los rasgos que parecen unirnos sin lugar a dudas es el rechazo de la pena de muerte, pero habría que ver lo que ocurría si este rechazo tuviera que ser ratificado por referéndum en todos los Estados miembros.

Hay un déficit de identidad europea, y mientras no se cubra será difícil evitar los tropiezos. Todos deseamos un proyecto europeo nítido reflejado en unos textos legibles, pero en su estado actual este proyecto es como una manta que, para cubrir los pies de uno, deja al descubierto los hombros de otro. En vez de forcejear para abrigarnos en detrimento de los demás, debemos agrandar la manta entre todos, y para ello lo mejor es tratar de reforzar la identidad común en terrenos que no resulten controvertidos y que faciliten la adhesión de los ciudadanos a los ideales europeos en todos los países miembros. El Programa Erasmus, que todos los años abre los ojos de miles de estudiantes a la realidad del continente, es un buen ejemplo de lo mucho que se puede hacer con ideas acertadas.

El legado histórico y cultural europeo ofrece muchas posibilidades. La Unión se ha construido partiendo de los cimientos económicos y hasta ahora pocos han sentido la necesidad de fortalecer los vínculos culturales, obvios para unos e innecesariamente problemáticos para otros. Pero la Europa de Schengen y del euro, la Europa que aspira a dotarse de una defensa común y a proyectar sus valores en el mundo, necesitará cada vez más sustentarse sobre un sentimiento compartido de su identidad.

Dante, Montaigne, Shakespeare, Cervantes y Goethe se sentían hijos de una tradición que hundía sus raíces en Roma y Atenas. Durante siglos, este sentimiento era común entre las personas educadas, que raramente se sentían extranjeras dentro del continente. ¿Se puede decir lo mismo de los ciudadanos europeos de hoy? ¿No sería bueno que, antes de entrar en la universidad, los estudiantes de la Unión tuvieran que superar, en uno de los cursos de secundaria, una asignatura de historia y cultura europeas con un temario parecido en todos los Estados miembros?

La historia y la cultura de Europa se han forjado a escala continental. Desde Atenas y Roma hasta el nacimiento de la Unión, pasando por el lento despertar de la Edad Media, el Renacimiento, la Ilustración y el Romanticismo, no debería resultar imposible a los especialistas ponerse de acuerdo sobre las líneas generales de un programa que mostrase la comunidad de ideas sobre la que la Europa actual se asienta y que presentase el Tratado de Roma como un verdadero tratado de paz tras las dos guerras civiles europeas que, al menos en su inicio, fueron en realidad las dos guerras mundiales.

La Unión Europea se creó mediante un cambio de paradigma: tras siglos de enfrentamientos, los Estados europeos resolvieron refundar sus relaciones sobre un principio de cooperación y de ayuda mutua. La proyección de este paradigma sobre el estudio de nuestro pasado nos haría ver el futuro con otros ojos. Lógicamente, esta asignatura no debería sustituir a la enseñanza de la historia propia de cada país. Tampoco se trataría de establecer el germen de un sistema educativo común, ni de dar competencias a la Comisión Europea en materia educativa. Estas competencias están muy bien donde están. Bastaría acordar unas directrices básicas para que fueran aplicadas por los ministerios o consejerías competentes en cada Estado miembro que deseara sumarse a la iniciativa.

Sé que no es cosa fácil. Si ya nos cuesta ponernos de acuerdo dentro de España sobre nuestra historia, ¿cómo nos vamos a poner de acuerdo todos los europeos sobre una asignatura de esta índole? Soy consciente, además, de que el momento no es propicio. Las fases recesivas nunca han sido las mejores para impulsar el proyecto europeo, y ahora el horno no está para estos bollos. Pero la crisis pasará -todas pasan-, y que no sea cosa fácil ni oportuna no quiere decir que no sea deseable y, a largo plazo, probablemente imprescindible. Tampoco parecían fáciles la moneda única o la supresión de fronteras y ahí están.

Llegará un momento en que será muy difícil avanzar a menos que todos los ciudadanos de la Unión tengamos la misma conciencia de pertenecer a un espacio común que tenían las clases ilustradas de hace dos siglos. ¿Cómo vamos a construir de verdad una Unión política sin una idea compartida de nuestro pasado?

Carles Casajuana es diplomático y escritor, es embajador de España en el Reino Unido y ganador del Premio de las Letras Catalanas Ramón Llull.

La falta de datos fiables impide conocer la situación de los menores extranjeros no acompañados en España

La falta de datos fiables impide conocer la situación de los menores extranjeros no acompañados en España

La Cátedra Santander de Derecho y Menores, de la Universidad Pontificia Comillas-ICAI-ICADE, organizó un encuentro sobre los adolescentes que emigran solos a nuestro país

Los responsables autonómicos no dan datos por falta de medios para recopilarlos, por dificultades políticas para informar sobre un tema “caliente” o por problemas de coordinación entre comunidades autónomas


No hay datos oficiales fiables sobre la realidad de los menores inmigrantes que están solos en España, lo que impide conocer su número, cómo funciona el sistema legal de protección establecido y cómo se puede mejorar. Esta situación se puso de manifiesto en el Encuentro sobre Menores Extranjeros No Acompañados, organizado por la Cátedra Santander de Derecho y Menores, de la Universidad Pontificia Comillas-ICAI-ICADE, con más de 250 asistentes.

Inauguró el encuentro el Rector, José Ramón Busto, SJ, acompañado por Alfredo Albaizar, Director del Área de Universidades de España, del Grupo Santander, y la profesora Isabel Lázaro, directora de la cátedra, que patrocina la entidad financiera. Albaizar expresó el orgullo del Santander por acompañar en esta actividad investigadora a una institución universitaria rigurosa y por la trascendencia social y humana del tema.

En un apretado programa de intervenciones y coloquios, cerca de 15 ponentes, entre profesores de universidades y expertos, expusieron su visión de la realidad migratoria de los menores desde diversos enfoques jurídicos.

La presencia de adolescentes en el fenómeno migratorio africano hacia Europa comenzó hace más de diez años. Desde entonces, ha ido aumentando, “y ni las normas jurídicas ni el sistema de protección han sido capaces de ofrecer una respuesta eficaz”, como señaló, en una de sus intervenciones, la profesora Lázaro, al presentar resultados del estudio iniciado en 2006 sobre “Los sistemas de protección y reforma ante los menores extranjeros”, financiado por la propia universidad,

Para realizar la investigación se difundió un cuestionario a las distintas administraciones implicadas, así como a organizaciones y expertos; pero sólo se recibieron 13 cuestionarios cumplimentados. “Ha habido otras respuestas -añadió Lázaro-, respuestas de viva voz, en las que se nos transmitía, en unos casos, la falta de medios humanos o materiales para recopilar la información solicitada; en otros, las dificultades de índole política para informar sobre un tema ‘caliente’ o la dificultad de coordinación e información entre comunidades autónomas, celosas, muchas de ellas, de sus datos e intereses”.

La llegada a territorio español no supone para los jóvenes africanos que viajan solos el final de su aventura migratoria. “Por el contrario, en muchos casos comienza un penoso calvario a causa de la tensión entre el control de fronteras que defiende el derecho de extranjería y la protección de la infancia y adolescencia a la que nos encontramos comprometidos”, prosiguió la ponente. “Los menores han empezado a ser una estrategia en la vida de las familias de países pobres, que han decidido enviárnoslos. Esto es gravísimo, pero la respuesta no puede ser la que se está dando, porque España está comprometida con la defensa de los derechos de los menores”, subraya la directora de la cátedra.

UNICEF hablaba de 5.200 menores marroquíes en centros de acogida españoles, en 2007. Según el Human Wrights Watch, en 2008 había de 3.000 a 5.000, la mayoría en Canarias, Andalucía, Madrid y Cataluña. Los datos los recopilan las autoridades regionales, sin uniformidad: los menores pueden ser registrados varias veces en diferentes comunidades por la falta de un registro centralizado.

El perfil de los menores se ha diversificado. A los marroquíes del inicio se han ido incorporando subsaharianos (Nigeria, Ghana, Malí, Mauritania, Gambia, Guinea). La mayoría son chicos. Según el Asesor Responsable del Área de Inmigración y Asuntos Exteriores del Defensor del Pueblo, Bartolomé Martínez, se sospecha que la escasa presencia de niñas en centros de acogida puede deberse a que pasan como mayores de edad y están en manos de redes de prostitución. Martínez calificó de inaceptable que los menores que han entrado por el sur lleguen hasta comunidades del norte, cuando están tutelados por otras comunidades, que no cumplen su responsabilidad. Lázaro indica que uno de los problemas más serios para afrontar este fenómeno es que los menores se fugan a otras regiones para buscar mejor atención, o por temor a la repatriación.

La cifra de repatriaciones es baja. Según la Fiscalía de Extranjería, 111 en 2006, el mayor número de ellas en la Comunidad de Madrid (60), y 15 hasta julio de 2007. Pese a su escaso número, afirma Lázaro que “las denuncias sobre cómo se han llevado a cabo fuerzan a mirar con recelo y preocupación fundada la política que quiere practicarse respecto a los menores no acompañados”. Se ha denunciado, añade, desde distintas instancias que no se ha respetado el interés superior del menor, que debe imperar en las actuaciones administrativas, como establecen las leyes y la Convención de Naciones Unidas de los Derechos del Niño, suscrita por España, y como ha puesto de manifiesto la jurisprudencia de los tribunales.

“Dos sentencias del Constitucional, de 2008, reconocen un conflicto de intereses entre la Administración como tutora y el menor, y que éste tiene derecho a decir una palabra sobre su propia vida”, agrega Lázaro.

Una cátedra con una sólida base

El encuentro sobre menores extranjeros ha sido la primera actividad pública de la Cátedra Santander de Derecho y Menores, creada a principios de este curso. Entre sus objetivos, destaca el estudio y la reflexión sobre la situación de la infancia y la adolescencia en España y en el mundo, así como contribuir al despliegue de los principios reconocidos en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. Se pretende que sea punto de encuentro entre los agentes sociales que intervienen en los sistemas de protección y reforma de menores, y fomente el debate entre expertos y el intercambio de ideas. Otros fines son desarrollar propuestas viables, divulgar y sensibilizar a la sociedad en el respecto a los derechos de niños y adolescentes.

La cátedra surge sobre una sólida base: la actividad investigadora que viene desarrollando el Grupo de Investigación sobre Derecho y Menores, constituido en la Facultad de Derecho (ICADE), desde septiembre de 2002. El origen del grupo fue el trabajo realizado para el Instituto Universitario de la Familia, que había recibido el encargo de elaborar el Informe de aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño en el Estado español. Aquel estudio dio lugar a la obra Los menores en el Derecho español, publicada en 2002. Desde entonces, el grupo ha recibido varios premios a su labor, ha organizado jornadas anuales y ha publicado una docena de títulos destacables, abordando líneas de investigación como: consumo y menores, responsabilidad penal de los menores, situación jurídica de los menores extranjeros no acompañados y derechos fundamentales del menor.

ICADE

Una parábola


"El Reino de los cielos se parece a..." Échale un vistazo a este vídeo. El primero que sea por curiosidad. Pero luego vuélvelo a mirar de nuevo y fíjate en los personajes, en los detalles, en los gestos. Quizá a base de verlo descubras cuál es el significado que tiene para ti.

Ignaciosj

Cómo lidera Obama

Cómo lidera Obama


Hace dos años, Barack Obama era un senador en su primer mandato que había manifestado interés en postularse para la presidencia. Mucha gente se mostraba escéptica ante la posibilidad de que un afroamericano con un nombre extraño y escasa experiencia pudiera ganar. Pero a medida que desarrolló su campaña, demostró que tenía los poderes necesarios -blando y duro- para gobernar.

El poder blando es la capacidad de atraer a los demás y sus cualidades esenciales son la visión, la inteligencia emocional y la capacidad de comunicar. Pero un líder necesita también cualidades del poder duro, como una capacidad organizativa y hasta maquiavélica. Igualmente importante es la inteligencia contextual que le permite variar la mezcla de estas habilidades en diferentes situaciones para producir las combinaciones exitosas que yo llamo "poder inteligente".

Durante su campaña, Obama demostró estas habilidades en su tranquila respuesta a las crisis, su visión de futuro y su soberbia capacidad organizativa. En cuanto a su inteligencia contextual, se había forjado desde abajo, con sus experiencias personales en Indonesia y Kenia y su comprensión de la política norteamericana a partir de su trabajo como organizador comunitario en Chicago.

Obama siguió demostrando estas habilidades en su casi perfecta transición. Al elegir a su principal rival, Hillary Clinton, como secretaria de Estado, y superar el partidismo para retener a Robert Gates como secretario de Defensa, demostró su disposición a contar con subordinados fuertes. En su discurso de toma de posesión, apeló al poder inteligente -"tender una mano abierta a quienes aflojen sus puños"-, pero también mostró responsabilidad en un momento en que los norteamericanos afrontan serios problemas económicos.

Es más, Obama ha iniciado su mandato de manera activa. En sus primeras semanas, ha comenzado sus promesas diseñando un plan de estímulo económico masivo, ordenando el cierre de Guantánamo, concediéndole una entrevista a la cadena Al Arabiya y enviando un importante emisario a Oriente Próximo.

George W. Bush dijo que su papel como líder era ser el que decide. Pero incluso aunque Bush hubiera sido mejor a la hora de decidir, la gente quiere algo más de un líder. Queremos a alguien que nos diga quiénes somos. Juzgamos a los líderes no sólo por la efectividad de sus acciones, sino también por sus significados.

La mayoría de los líderes se alimentan de la identidad y la solidaridad de sus grupos. Pero algunos ven obligaciones morales más allá de su grupo inmediato. Cuando Obama se enfrentó a una crisis por las incendiarias observaciones raciales de su ex pastor, no se evadió del problema, sino que usó el episodio para pronunciar un discurso que sirvió para ampliar la capacidad de entendimiento entre los norteamericanos blancos y negros.

El 11-S fue una oportunidad para que Bush expresara una nueva visión de la política exterior. Pero no logró producir una visión sostenible sobre el liderazgo de EE UU en el mundo. Una visión exitosa es aquella que combina inspiración con viabilidad. Bush nunca entendió esa combinación.

Obama necesitará utilizar tanto su inteligencia emocional como contextual si ha de restablecer el liderazgo norteamericano. Hace una década, lo convencional era pensar en un mundo con una hegemonía norteamericana unipolar. Los neocons llegaron a la conclusión de que EE UU era tan poderoso que podía hacer lo que quería, y que los demás no tenían otra alternativa que seguirle.

Este nuevo unilateralismo se basaba en un entendimiento profundamente erróneo de la naturaleza del poder -la capacidad de movilizar a los otros para obtener los resultados que uno quiere- en la política mundial. EE UU puede ser la única superpotencia, pero preponderancia no es imperio; puede influir, pero no controlar a otras partes del mundo. Que ciertos recursos produzcan poder siempre depende del contexto.

Para entender el poder y sus contextos en el mundo hoy, sugerí la metáfora de un juego de ajedrez tridimensional. En el tablero superior del poder militar, EE UU es la única superpotencia. En el tablero intermedio de las relaciones económicas, el mundo ya es multipolar. EE UU no puede obtener los resultados que quiere en comercio, lucha contra los monopolios y otras áreas sin la cooperación de la Unión Europea, China, Japón y otros. En el tablero inferior de las relaciones transnacionales fuera del control de los gobiernos -pandemias, cambio climático, control del narcotráfico o terrorismo transnacional, por ejemplo-, el poder está distribuido de manera caótica. Nadie ejerce el control.

Éste es el mundo complejo en el que Obama asume el liderazgo. Hereda una crisis económica global, dos guerras en las que hay desplegadas tropas estadounidenses y aliadas, crisis en Oriente Próximo y el sur de Asia y la lucha contra el terrorismo. Tendrá que lidiar con este legado y al mismo tiempo trazar un nuevo horizonte. Tendrá que tomar decisiones difíciles y a la vez crear una mayor sensación de sentido, donde EE UU vuelva a exportar esperanza y no miedo. Ésa será la prueba de fuego de su liderazgo.

Joseph S. Nye es profesor en Harvard y autor de The Powers to Lead.

Sin partido pero afiliados a las ONG

Sin partido pero afiliados a las ONG

Los menores de 30 confían en el asociacionismo y el voluntariado para participar en cambios sociales rápidos y palpables

En pleno centro de Madrid, un grupo de jóvenes que representa a la ONG ACNUR asalta a quienes los quieran oír. Les cuentan los problemas que padecen miles de refugiados por todo el mundo y lo fácil que es poner un granito de arena para intentar solucionarlos: menos de 10 euros al mes. La mayoría pasa de largo sin detenerse; otros los escuchan por educación y se marchan sin contribuir. Pero después de un fin de semana de trabajo, cada joven consigue convencer a alrededor de media docena de personas para que colaboren con los refugiados. A tenor de las encuestas sobre valores de la sociedad, si quienes estuvieran en esa calle reclutando donativos fuesen miembros de partidos políticos, se quedarían lejos de esa cifra. Y su éxito sería todavía mucho menor entre los jóvenes, cuyo desapego de la política crece a pasos agigantados. Las ONG son su referente, las instituciones más valoradas, según el informe Juventud en España 2008. Son un medio para aprovechar su tiempo, para reconfortarse, para sentir que hacen algo útil. Pero el tercer sector es más que eso. Dice el sociólogo Félix Requena: "Un indicador de la salud de la democracia".

Si atendemos a los números, la salud no es mala, aunque venimos de una tradición asociativa muy inferior a otros países de nuestro entorno. La participación en ONG viene creciendo sin parar en los últimos años. Las plataformas que las agrupan no tienen datos de 2008 y puntualizan que trabajan en un sector muy fraccionado donde es difícil hacer cálculos globales. Sin embargo, casi todas manejan cifras parecidas: más de un millón de personas trabajan como voluntarios en España, y alrededor de cinco millones aportan dinero en mayor o menor cuantía a alguna ONG. Esto es algo menos que el número de personas que van cada domingo a misa, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Sin embargo, las organizaciones no gubernamentales tienen mejor consideración que cualquier religión. Y no sólo entre la juventud. Como apunta Ignasi Carreras, director del Instituto de Innovación Social de Esade, diversos barómetros han ido mostrando a lo largo de los años que estas instituciones son las que gozan de mayor credibilidad.

Sin embargo, las siglas ONG pueden tener muchos significados. "Se atienen al mismo régimen fiscal que una peña de fútbol y, lógicamente, no nos referimos a ellas", dice Leticia Tierra, gerente de la Plataforma del Voluntariado. Su organización ha puesto en marcha un observatorio que pretende ir conociendo un poco más su propio mundo. El pasado julio publicaron un primer estudio que permitió conocer el perfil mayoritario de quienes regalan su tiempo a la acción social: mujer, con estudios altos y por debajo de los 45 años.

Todas las plataformas y sociólogos consultados coinciden en señalar a la juventud como una de las esencias de las ONG. Pero también están de acuerdo en otra realidad emergente: cada vez hay más jubilados y prejubilados con mucho tiempo libre que no se resignan a dejar de aportar cosas a la sociedad. En el primer estudio del observatorio de la Plataforma del Voluntariado todavía no se nota mucho esta tendencia: el sector que agrupa a quienes tienen desde 56 años en adelante apenas llega al 10% del total. Sí está claramente marcada la presencia de gente joven: casi la mitad de los hombres y más del 35% de las mujeres que trabajan como voluntarios tienen entre 18 y 35 años. Aunque no son cantidades homologables, la diferencia resulta significativa si se compara la proporción del número de afiliados a los principales partidos políticos y a sus filiales juveniles. En el PSOE no representan ni el 5%; en el PP, algo menos del 10%.

Lo cierto es que las ONG no están exentas de un cariz político. "La ideología lo condiciona todo", dice el sociólogo José Antonio Díaz. "Pero tanto los de derechas como los de izquierdas pueden encontrar organizaciones afines. Normalmente, los conservadores se irán a las ligadas a la Iglesia, mientras que los de izquierdas buscan otras, como el Movimiento por la Paz el Desarme y la Libertad", apostilla.

Pero, ¿qué les lleva tanto a unos como a otros a dedicar su tiempo a una ONG? Quienes trabajan en ellas no se mojan. Dicen que es difícil entrar en motivaciones, que son muy personales. "Hay una pluralidad enorme. Seguro que si vas preguntando, cada persona te puede dar una respuesta diferente", dice José María Medina, presidente de la Coordinadora de ONG para el desarrollo.

Los sociólogos son más precisos. Eduardo Bericat, catedrático de la Universidad de Sevilla estudió el estado emocional de los jóvenes según su participación en la sociedad. Hizo preguntas sobre si se sienten útiles, si son felices, cómo andan de orgullo, en qué medida se aburren o se divierten. Las conclusiones fueron claras. Aquellos que participaban en asociaciones de tipo laico o religioso mostraban unos balances emocionales "sustancialmente más positivos" que los demás. El propio Bericat esboza el porqué: "Las cosas que hacemos pueden ser por motivaciones directamente instrumentales -un trabajo por un dinero, por ejemplo-, pero también a veces recibimos compensaciones morales. Esto sucede cuando ajustamos la conducta a nuestros valores sociales". Como, por ejemplo, cuando dedicamos tiempo a una ONG. "En una estructura social que deja poco hueco para el trabajo en la juventud, que tiende a que se incorporen muy tarde, todas estas acciones semilaborales en organizaciones sociales son muy aptas. Favorecen experiencias vitales muy importantes", añade.

El doctor en Sociología Félix Requena apunta a factores parecidos en su libro Redes sociales y sociedad civil. A la experiencia y los réditos emocionales, incluso profesionales, que aportan las ONG, añade factores que configuran un tipo de compromiso con la sociedad distinto del de hace años: "Los vínculos y obligaciones involuntarias derivados de la clase social, la religión, la raza, son sustituidos por otros de naturaleza más voluntaria. Ahora existe una mayor propensión a que las personas se relacionen con quienes quieren". Esto explicaría, en su opinión, la proliferación de voluntarios y la disminución de vocaciones de misioneros en las iglesias. Los voluntarios se convierten así en una especie de "nuevos misioneros a tiempo parcial", lo que da sentido a "una vida cada vez más desprovista de lo trascendental". "Se puede ser voluntario sin tener que aceptar el peso de unos dogmas difíciles de entender y de llevar", añade.

Esta teoría, aplicada al conjunto de la sociedad, se acentúa especialmente en los menores de 30 años, que dan a la religión muy poca importancia, según el último informe del Instituto de la Juventud. La sitúan, en este orden, por detrás de la familia, la salud, el trabajo, ganar dinero, el tiempo libre, los estudios y el aspecto físico.

Queda aún por debajo la política. El interés por este tema ha bajado cinco puntos, hasta el 18%, en los últimos cuatro años, según el Informe Juventud en España 2008, publicado hace unas semanas. En opinión de Pedro Zerolo, secretario socialista de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG, esto es fruto de un desprestigio que muchos propician en la política. Pero cree que "las mujeres y los hombres jóvenes participan activamente en el movimiento asociativo, que es la antesala de la participación activa en política". Lo dice por experiencia propia. Hace más de cinco años dio el salto desde la Federación de Gays y Lesbianas hacia un asiento como concejal en el Ayuntamiento de Madrid. "España es hoy lo que es gracias al movimiento asociativo. Las organizaciones sociales y ciudadanas son las primeras que recogen las demandas de la ciudadanía y las transforman en discurso, las hacen llegar a los partidos que las incorporan y las hacen leyes", explica Zerolo. El presidente de la Plataforma de Organizaciones de Acción Social, Juan Lara, va más allá: "Vamos por delante del Estado en la detección de las necesidades donde surgen y somos los primeros en intentar paliarlas". Pone como ejemplo la Ley de Dependencia, cuyos objetivos venían cumpliendo muchas asociaciones antes que la Administración.

La gerente de la plataforma del voluntariado da otras explicaciones al desapego por la política: "Los jóvenes buscan cada vez más cambios rápidos, palpables". Según dice, participan en movimientos en los que se sienten identificados, "como los sociales y medioambientales", pero no tan a largo plazo como los políticos. El cambio en la manera de relacionarse con la sociedad influye mucho también en quienes se acercan a las ONG. "A través de Internet interpretan información, están más capacitados para asimilarla de forma gráfica y no tanto en texto. En eso tenemos que evolucionar nosotros también. Un ejemplo muy claro en esta nueva relación es la campaña de Obama: microfinanciación por Internet, participación a un asunto concreto, en favor de un hecho, aunque sea político", explica.

Esta nueva forma de voluntariado la ha sabido captar perfectamente la nueva ONG Microvoluntarios. Han encontrado la forma de que la gente participe desde casa en lo que mejor se le da. Ponen en contacto a voluntarios con ONG. En su página web hay una serie de tareas, que pueden desempeñar, desde pedir subvenciones para una organización, hasta una nota de prensa o una campaña de marketing viral, es decir, propalar por Internet una idea en cadena para convencer a otros. Se creó hace tres meses y ya hay más de 1.500 inscritos, 700 tareas y más de dos centenares de ONG. "Va a ser una revolución porque tenemos muy poco tiempo y con este método podemos hacer algo que nos gratifica de manera cómoda. Ya tenemos muy pocas excusas para no echar una mano", dice José Manuel Areces, director de comunicación de la fundación Bip Bip, que impulsó Microvoluntarios.

Se diferencian de la cooperación tradicional, como el de cuidar enfermos o apadrinar niños. Esta última acción sufrió un serio revés tras los escándalos de hace dos años en asociaciones como Anesvad o Intervida. Los ciudadanos buscan mayor transparencia, organizaciones que les den confianza. Pero siguen contribuyendo. Según los datos preliminares de la memoria sobre 2007 que está a punto de sacar la Coordinadora de ONG, las donaciones particulares crecieron en torno a un 10%, mientras que las públicas, aproximadamente un 7%. Lo que ascendió de forma espectacular fue el voluntariado, en torno a un 20%, según su presidente, José María Medina.

Está por ver cómo afecta la crisis a las ONG. Lucía Tierra, de la plataforma del Voluntariado, recuerda que estas organizaciones se financian en un 70% u 80% a través de subvenciones estatales y del impuesto del IRPF. "Hasta dentro de un año o dos no sabremos si bajan estas partidas". Lo que sí hay ya es muchas más necesidades de ONG por la coyuntura económica. La secretaria de Estado de Política Social, Amparo Valcarce, no es optimista en cuanto a que haya más voluntarios: "La experiencia de otras crisis no muestra una subida en la participación, que tiene más que ver con la salud de la democracia en general". Ignasi Carreras advierte de que las ONG "no dan abasto" y que organizaciones como Cáritas o Cruz Roja están siendo más demandadas que nunca. Pide ahora un esfuerzo de solidaridad. Que cuando alguien vea a unos jóvenes pidiendo fondos para quienes los necesitan, los escuche e, incluso, que colabore.

Pablo Linde en El País.

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