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Sobre la ciudadanía


Por ANTONIO GARRIGUES WALKER
| LA TERCERA DE ABC |

... La guerra de palabras en torno a los conceptos de nación, nacionalidad y autodeterminación ha llegado a sus cotas máximas y ha dado lugar a una dialéctica negativa y perversa...

QUE nadie se inquiete en exceso ni se deje invadir por el pesimismo. A pesar de los pesares y de las apariencias, las cosas en España acabarán yendo bien, e incluso muy bien.

Soy de los que piensan que el terrorismo, en todas sus formas y variantes, desaparecerá del País Vasco, en gran parte por la eficacia policial a lo largo de muchos años, y en parte por el proceso de paz que, gracias a esa eficacia, se ha puesto en marcha, pero también, y en estos momentos sobre todo, porque desde el 11-M se han producido cambios sociológicos profundos que han convertido en radicalmente inaceptables estas formas de barbarie, verdaderamente cobardes e indignas. Los terroristas ya no pueden seguir matando. Han perdido, para siempre, una «razón de ser» que se habían fabricado con auténtica desfachatez intelectual. No se puede excluir, desde luego, que alguna facción o algún fanático lo intenten o incluso que lo logren, pero serán acciones muy aisladas que provocarán una reacción contundente. En resumen: se logrará la liquidación definitiva del terrorismo, se alcanzará la normalización de la vida democrática en el País Vasco y surgirá entonces un nuevo marco político del que emanarán nuevas alternativas, y se mejorarán las oportunidades en todos los terrenos, incluyendo el económico. Es este un primer dato -y no ciertamente menor- para el optimismo.

El segundo se centra en el desarrollo del modelo territorial, que acabará siendo substancialmente mejor que el que tenemos actualmente porque los nuevos estatutos acentuarán y multiplicarán los decisivos impulsos políticos, económicos, sociológicos y culturales que se han producido en todas las autonomías. El modelo autonómico -ya nadie lo niega, ni siquiera los agoreros del desastre en aquella época- ha sido el mejor instrumento para un desarrollo democrático intenso y serio. Ahora se trata de profundizar en ese modelo, de buscar nuevas fórmulas de solidaridad, de establecer objetivos más amplios, de generar un clima de competencia y exigencia que aumente la eficacia y las oportunidades de las distintas comunidades, sin que ninguna de ellas abuse de su posición o se quede dormida en su pobreza o en sus laureles. Todo eso se puede hacer, y así estaremos en el camino correcto. Es mucho mejor, infinitamente mejor, tener una nación multipolar al estilo federal alemán que una nación centralista al estilo francés.

La guerra de palabras en torno a los conceptos de nación, nacionalidad y autodeterminación, ha llegado a sus cotas máximas y ha dado lugar a una dialéctica negativa y perversa que ha acabado convirtiendo este tema en uno de los ingredientes básicos de la radicalización política. La razón inicial es muy simple: ni los nacionalistas han iniciado aún un mínimo proceso antidogmático y autocrítico -a pesar de que se han pasado, en verdad, muchos pueblos- ni los no nacionalistas y los centralistas acaban de entender el modo inteligente de relacionarse con personas y partidos que piensan, en parte con razón, que para poder existir tienen que mantener procesos reivindicativos permanentes. Como consecuencia de ello y de otros temas, la ciudadanía no ha tenido la menor oportunidad de escuchar debates mínimamente cultos y civilizados sobre unas cuestiones sin duda complejas, pero perfectamente explicables y entendibles. Las vulgaridades, los simplismos y las necedades que hemos tenido que soportar han llegado a límites dramáticos, de un lado, y cómicos de otro. Ha sido una auténtica vergüenza.

La buena noticia es que la ciudadanía ha sabido responder siempre con inteligencia y con sensatez a todas esas situaciones y es lógico pensar que lo seguirá haciendo en el futuro. Veamos los últimos ejemplos. El 1 de febrero del 2005 el pleno del Congreso español rechazó por 313 votos en contra, 29 votos a favor y 2 abstenciones el llamado plan Ibarretxe que el 30 de diciembre de 2004 había sido aprobado, «por los pelos», en el parlamento vasco gracias a la ayuda, por sorpresa, de Batasuna. El lehendakari reaccionó al rechazo de su plan por el Congreso español diciendo que «seguiré adelante y daré voz al pueblo vasco», y a los pocos días anticipó las elecciones autonómicas al 17 de abril de ese año. En el curso de la campaña insistió reiteradas veces en que quería escuchar «un clamor popular» que se concretara en «una mayoría amplia para coger fuerza en la negociación con el Estado». No escuchó el clamor ni obtuvo la mayoría. Por de pronto, aumentó la abstención y el PNV perdió voto popular y dos escaños, mientras que el PP (aunque también perdió votos y escaños) y el PSOE juntos obtuvieron la mayoría. Todos los análisis coincidieron en concluir que estos resultados liquidaban políticamente el plan Ibarretxe y abrían un nuevo ciclo profundamente distinto.

El referéndum sobre el estatuto de autonomía de Cataluña es el ejemplo más reciente. El debate sobre el mismo fue más amplio incluso que el que tuvo lugar sobre el plan Ibarretxe, y todas las instituciones y partidos catalanes y españoles se posicionaron sobre el tema con la ayuda de una legión de expertos jurídicos, económicos y políticos. El ambiente se fue crispando día a día y llegó a tener connotaciones y efectos visibles, como la reducción de ventas de productos catalanes en España. Todo el mundo hablaba y opinaba, día y noche, sobre el estatuto. Pero cuando llegó el momento resultó que el estatuto fue aprobado muy claramente (73,90 por ciento), aunque el 50,64 por ciento de los ciudadanos se abstuvo de participar en el referéndum «más decisivo para la historia de Cataluña». Esta abstención ha sido justificada y minimizada con todo género de argumentos -algunos de ellos ciertamente validos-, pero incluso los representantes de los partidos políticos que defendieron el sí han reconocido que el exceso de tacticismos y oportunismos, la carrera absurda por presentarse como más nacionalistas que nadie y la incapacidad para explicar el propio estatuto habían generado, al principio, un absoluto desconcierto y luego un hartazgo profundo en la ciudadanía, un aburrimiento letal, que acabó alejando a los potenciales votantes de las urnas. Fue una manera elegante de decir -como se le dijo al lehendakari- sí, pero no tanto; sí, pero con prudencia y con sensatez; sí, pero para obtener más y no menos.

Ándense, pues, con cuidado, con muchísimo cuidado, los partidos políticos. La ciudadanía española es una ciudadanía madura, enriquecida en todos los sentidos, culta y sensible, que no va a tolerar que se pongan en peligro frívolamente ni sus conquistas democráticas, ni las sociales ni las económicas. Una ciudadanía que ya está realmente cansada de una radicalización -cada vez más intensa y cada vez menos justificada- que está generando daños muy graves a nuestra convivencia y a nuestros intereses. El PP y el PSOE tienen que volver a entenderse en temas básicos como la lucha contra el terrorismo y la estructura territorial. No es una cuestión estética. Es una obligación moral que debe prevalecer sobre cualquier interés partidista. No pueden seguir jugando con fuego.

Después del verano habrá que poner en marcha nuevas estrategias que busquen y obliguen al entendimiento y al consenso y que reduzcan las profundas fobias que andan circulando, y en especial las que afectan a la relación entre España, Cataluña y Euskadi. Si no avanzamos en el buen sentido, podría llegar a suceder que la ciudadanía española -como suele hacer la italiana- decidiera colocar en un «ghetto» a sus representantes políticos, para así aislarlos de la vida normal y evitar sus efectos nocivos. Pero eso, démoslo por seguro, no va a suceder. Las cosas acabarán yendo bien, incluso muy bien. Se puede incluso anticipar que después de las próximas elecciones autonómicas catalanas del 1 de noviembre, se iniciará -como consecuencia de unos pactos más lógicos- una época de mayor estabilidad política, sosiego social y eficacia económica. Será el momento, entonces, de afrontar decididamente nuestros muchos problemas y déficits reales que han quedado ocultos entre las manipulaciones y los sectarismos políticos.

Antonio Garrigues Walker es jurista

¿Qué causa el hambre en África?

¿Qué causa el hambre en África?

Las emergencias alimentarias en África se han multiplicado por tres en los últimos 20 años

Un informe de Oxfam Internacional cita los conflictos como la principal causa de estas crisis

El número de emergencias alimentarias en el África Subsahariana se ha triplicado en los últimos 20 años, pasando de poco más de cinco emergencias anuales a mediados de la década de los 80, a las más de 20 que se producen ahora. El informe “Las causas del hambre: una perspectiva de la crisis alimentaria en África” que hizo público Oxfam Internacional (Intermón Oxfam en España) sitúa los conflictos como causa número uno de estas crisis, seguidos de muchos otros factores como la pobreza, la falta de inversión en el desarrollo agrícola, las reglas comerciales injustas y la incidencia del VIH-Sida y el cambio climático.

Las cifras hablan por sí solas: una de cada tres personas en África Subsahariana padece desnutrición, cifra que llega al 55 por ciento en el centro del continente. En el caso de un país como la República Democrática del Congo, con un conflicto que ya ha costado la vida a más de 3,5 millones de personas, la desnutrición afecta a 7 de cada 10 habitantes. En el norte de Uganda, donde la guerra dura ya 20 años, el 84% de la población depende de la ayuda humanitaria para sobrevivir.

El informe explica cómo los conflictos destruyen la actividad económica y las infraestructuras rurales, desvían la inversión a gastos militares e impiden que se cultiven los campos porque la población huye, es reclutada para la guerra o resulta herida o muerta. Por su parte, los altos niveles de extrema pobreza –que se ha duplicado en los últimos 20 años y afecta ahora a casi la mitad (46 por ciento) de la población– dificultan el que las personas puedan hacer frente a fenómenos como el VIH-Sida y a catástrofes naturales derivadas del cambio climático.

“Cuando se ven este tipo de datos, se tiende a pensar que estas crisis no tienen solución, pero sí la hay. Con la suficiente voluntad política por parte de los gobiernos implicados pueden tomarse medidas muy concretas para evitar que África siga sufriendo unas crisis que cada día son más graves y numerosas. Lo que no podemos hacer es cruzarnos de brazos y mirar hacia otro lado”, explica Irene Milleiro responsable de estudios sobre Acción Humanitaria en Intermón Oxfam.

En materia de conflictos, la Unión Africana, con el apoyo de los países ricos, debe abordar de una vez por todas los conflictos en África, invirtiendo en unas fuerzas de mantenimiento de la paz mejor dotadas, estableciendo un mayor control sobre el comercio de armas y una mayor vigilancia de la explotación de los recursos naturales que en muchos casos alimentan los conflictos.

Pan para hoy, hambre para mañana

Respecto a la reacción internacional a estas crisis alimentarias, el informe denuncia que, en general, la respuesta humanitaria sigue siendo pan para hoy y hambre para mañana, porque no aborda sus causas. El ejemplo es que mientras la ayuda humanitaria a África ha crecido de 946 millones de dólares en 1997 a 3.000 millones en 2003, la asistencia para la producción agrícola ha caído un 43% entre 1992 y 2002.

“Invertir en desarrollo para reducir la vulnerabilidad en especial de los pequeños propietarios, las comunidades dedicadas al pastoreo y las mujeres es esencial si queremos dejar de hablar del hambre en África”, añade Irene Milleiro.

La calidad de la ayuda de emergencia también tiene que mejorar porque, si no es adecuada, puede causar más daños que beneficios. En estos momentos el 79% de la ayuda alimentaria que se dona en las crisis viene de los países ricos. Esta ayuda suele tardar entre cuatro y cinco meses en llegar y los costes de transporte hacen que pueda salir hasta un 50% más cara que si se hubiera comprado en la región.

“La clave está en que para los países ricos la donación de comida es una forma de subsidiar a sus propios agricultores y beneficiar a sus transportistas, aunque la ayuda salga más cara o pueda ser inadecuada para las necesidades nutricionales de los que la necesitan. Siempre que haya suficiente comida disponible, es más efectivo comprar a nivel local, porque de esta forma, además, se ayuda a reactivar la economía”, explica Irene Milleiro.

El informe recomienda a los gobiernos de la región que desarrollen políticas agrarias eficaces, consensuadas con los grupos afectados. La necesidad es clara: mientras el 70% de la población vive de la agricultura, la inversión en ese sector es de tan sólo el 5% de los presupuestos nacionales.


Intermón Oxfam

Tuvimos dos abuelos


EL PAÍS - Opinión - 27-07-2006
Pocas cosas reflejan mejor el cambio, lento pero imparable, que se ha producido en la escena política española estos últimos años que las visiones cambiantes de nuestra historia próxima que se han ido sucediendo en ella. Porque, aunque pueda sonar a boutade, nada hay más cierto que la afirmación de Michael Oakeshott de que la historia práctica es una reflexión sobre el presente. Es nuestra comprensión de éste la que determina la reconstrucción del pasado como un relato que justifique nuestras definiciones actuales.

La historia de nuestro pasado más próximo (la República y la Guerra Civil) se construyó durante los años de la transición y del primer periodo de gobierno del PSOE bajo un paradigma, propuesto ya desde 1956 por el Partido Comunista. El de que esa historia era, ante todo, un desastre colectivo que sólo servía como negativo para construir una nueva realidad política. No se trató de una amnesia generalizada, como se afirma hoy a pesar de su radical contradicción con hechos perfectamente constatables (un editorial de este diario del 18-7-2006 insiste incomprensiblemente en la tesis de la amnesia), sino, como lo describió Santos Juliá, de un muy consciente y deliberado asumir y echar al olvido el pasado próximo. Hanna Arendt, en La condición humana, subrayó el valor fundacional del perdón, algo sobre lo que precisamente se construyó nuestra democracia actual. Perdonar el pasado fue la única forma para tener un presente.

Es obvio que este paradigma ha caducado, pero las razones de ello deben buscarse en el presente, no en una supuesta recuperación de una memoria histórica que habría estado reprimida hasta hoy. Desde luego, ha colaborado a ello el intento de la derecha española durante los mandatos de Aznar de reescribir el pasado en clave sedicentemente "liberal", recuperando para esa supuesta tradición propia tanto a la Restauración como a figuras señeras como Manuel Azaña. Una reescritura radicalmente imposible, sobre todo porque Aznar (y la mayoría del PP) siempre ha estado en las antípodas de la tradición liberal española. También ha influido, cómo no, el intento de esa misma derecha de congelar la evolución de la democracia, haciendo de la Constitución de 1978 y del consenso que la produjo un fetiche mágico que podía blandirse como arma contra cualquier adversario político. Y también ha influido, cómo no, el descubrimiento de la izquierda de que podía utilizar la memoria como arma para deslegitimar a los gobiernos de la derecha, un arma con enorme potencia simbólica y, por tanto, gran efectividad. Y así, un PSOE que no había considerado necesario durante sus 14 años de gobierno condenar expresamente al franquismo, decidió que había llegado el momento de poner fin a la regla no escrita de no utilizar el pasado en las luchas políticas del presente.

Pero no basta con estos argumentos, puesto que han pasado ya los gobiernos de la derecha y, sin embargo, continúa más activa que nunca la política de la memoria. En parte, claro está, por el cambio generacional, pues los nietos de la guerra no pueden verla igual que los hijos. Pero creo que hay más, mucho más: estamos ante una recomposición política del presente, que se redefine entre otras cosas echando mano de una nueva historia. Y el nuevo paradigma es el de la escisión básica, una escisión a la vez binaria y excluyente. En el anterior paradigma (el del fracaso colectivo), la derecha e izquierda actuales estaban dotadas de la misma legitimidad democrática de origen. El nuevo (la derecha culpable de haber abortado violentamente la primera democracia patria) excluye en principio a la derecha, que sólo podría relegitimarse pidiendo perdón por el pasado. La escisión se proyecta en forma simplista y maniquea al pasado, manoseando de nuevo el mito de las "dos Españas". Da igual que la estampa sea o no correcta desde el punto de vista histórico-científico, pero la República se nos aparece ahora como un añorado régimen democrático, dotado de un valor moral superior incluso a la democracia presente. Son sus banderas las que se exhiben con orgullo, no las constitucionales, que se abandonan a la derecha. Tanto la época republicana como la Guerra Civil se presentan como la lucha de dos bandos, sólo dos (el republicano-democrático-legalista y el militar-fascista-monárquico), unos bandos que se perpetuarían directamente en el presente a través de sus herederos directos: los populares, de un lado, y los progresistas-nacionalistas, de otro. Todas las fuerzas políticas revolucionarias y no democráticas que colaboraron con entusiasmo en los años treinta a centrifugar la política republicana y tuvieron una gran responsabilidad en su fracaso se reconvierten por arte de magia en heroicos demócratas defensores de la legalidad, sin caer en la cuenta de que su heroísmo postrero no justifica su desastroso desprecio por la legalidad burguesa. Quienes intentaron en los últimos días negociar una paz por separado y se ofrecieron a convertirse en "protectorados" del Reino Unido con tal de conservar sus derechos particulares pasan hoy por firmes defensores de la República española.

Los nuevos bandos no son ya de naturaleza socioeconómica, sino puramente política, y de ahí precisamente la importancia de lo cultural y lo simbólico para hacer efectiva la fractura entre ellos. Estamos, como Joseba Arregi advertía hace tiempo, ante una nueva kulturkampf en la que la pugna se sitúa sobre todo en el terreno de la construcción del universo simbólico de referencia. No nos engañemos por tanto, no se trata ya de hacer las paces con nuestro pasado colectivo (algo que en realidad se hizo hace mucho tiempo), sino de traer ese pasado a la actualidad para dar un halo de inevitabilidad histórica a la división actual. A pesar de que, con ello, estamos comenzando a amputar nuestra memoria, a seleccionar a nuestros antepasados, a convertirnos en nietos de un único abuelo.

José María Ruiz Soroa

Fracasa la Ronda de Doha

Fracasa la Ronda de Doha

Los países ricos no escaparán a las consecuencias del fracaso de la Ronda de Doha

Intermón Oxfam asegura que la ruptura de las negociaciones incrementará la pobreza de los países en desarrollo

La Unión Europea y Estados Unidos se equivocan gravemente si piensan que la suspensión de las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC) les dará ‘carta blanca’ en el comercio internacional, asegura Oxfam Internacional, Intermón Oxfam en España.

La preocupación y el malestar provocado por unas reglas comerciales injustas y las dañinas políticas de Estados Unidos y la UE, se intensificarán con la ruptura de las negociaciones de esta semana. "La Ronda de Doha ha abierto los ojos de muchas personas ante el hecho de que el comercio mundial puede ayudar a millones de campesinos y trabajadores rurales, pero las políticas comerciales de los países ricos están en su contra", asegura Gonzalo Fanjul, coordinador de investigaciones de Intermón Oxfam.

La Unión Europea y Estados Unidos se han desacreditado y está ampliamente reconocido que ellos son los que deben afrontar las reformas. Incluso si las negociaciones se congelan, sus subsidios agrícolas son vulnerables ante determinadas acciones legales como las que Brasil ya ha ganado contra los subsidios al algodón y al azúcar.

Los dos bloques económicos también enfrentarán una oposición creciente si tratan de obligar a los países en desarrollo a abrir sus mercados a través de acuerdos comerciales regionales y bilaterales. "La UE y Estados Unidos deben cambiar sus posiciones y empezar a hacer reformas significativas que promuevan el desarrollo", asegura Fanjul.

El contragolpe del fracaso

La suspensión indefinida de las negociaciones significa que las oportunidades de alcanzar un acuerdo a corto plazo son improbables, porque se acerca un periodo de elecciones en algunos países clave y porque el año que viene finaliza la autoridad para negociar acuerdos comerciales que el Congreso de Estados Unidos concedió a su gobierno.

"Se trata de un golpe muy duro para las personas pobres, como los productores de algodón, que no ganan lo suficiente para tener una vida digna. Si las negociaciones se alargan durante años, todo el sector algodonero de África occidental podría desaparecer", dice Fanjul.

Para Intermón Oxfam, la suspensión de la Ronda de Doha significará que:

+ Los países ricos seguirán llevándose el pastel más grande del comercio internacional.
+ Podrán mantener sus prácticas de dumping, dejando a los países más pequeños mínimas posibilidades de detenerlos, excepto ante los tribunales.
+ Negará a los países en desarrollo un mejor acceso a los mercados del Norte.
+ La UE y Estados Unidos volverán sus ojos a los acuerdos comerciales bilaterales para abrirse un camino en los mercados de los países en desarrollo.

La Ronda de Doha comenzó para corregir las reglas que permitían a los países ricos llevarse el 70% de los intercambios comerciales, valorados en 20 billones de dólares, mientras los países pobres y en desarrollo, que tienen el 81% de la población mundial, sólo obtienen el 30%. De hecho, África solo recibe el 2,6%.

"Estas negociaciones estaban pensadas para lograr un crecimiento económico en igualdad de condiciones para todos los países. Es una inversión a largo plazo para los intereses de todo el mundo, especialmente de Estados Unidos y la UE. Sin embargo, en los últimos cinco años, ambos se han comportado como si la Ronda de Doha fuera un sacrificio para ellos", afirma Fanjul.

Esta suspensión significa que la comunidad internacional puede haber perdido la única opción diplomática para lograr reformas, por medio de negociaciones, en la Farm Bill de Estados Unidos y en la Política Agraria Común (PAC) europea.

Aunque las opciones legales todavía son una posibilidad. Intermón Oxfam asegura que la Unión Europea y Estados Unidos violan las reglas existentes de la OMC. Según la ONG, 13.000 millones de dólares de los subsidios de ambos bloques son ilegales. Países como Chile, Costa Rica, Argentina, Kenya, Perú, Ghana, Zimbabwe, Uganda, Egipto, Tailandia y Nigeria, entre otros, pueden presentar sólidos casos contra los subsidios en el sector del arroz, maíz, sorgo, leche, mantequilla, tabaco, fruta y tomate. "Esto sólo es la punta del iceberg. España en concreto es vulnerable en varios de sus sectores agrícolas ", afirma Fanjul.

Intermón Oxfam ve como un peligro el que la UE y Estados Unidos dirijan sus ojos a los tratados comerciales bilaterales para lograr lo que los países en desarrollo se han negado a conceder en la OMC: acceso ilimitado a los mercados y reglas de propiedad intelectual e inversiones que son dañinas para el desarrollo.

¿Por qué han fracasado las negociaciones?

La Unión Europea y Estados Unidos han sido incapaces de darse cuenta de que los tiempos han cambiado desde la Ronda de Uruguay, y de que los países en desarrollo son ahora elementos clave en las negociaciones. "Los países en desarrollo son claros a la hora de decir qué necesitan de la Ronda de Doha. Mostraron una unidad admirable al rechazar el que el desarrollo desaparezca de la agenda, cosa que hubiera pasado si hubieran aceptado las ofertas de Bruselas y Washington", afirma Gonzalo Fanjul.

Igualmente, cada vez hay más conciencia ciudadana sobre las injustas reglas que rigen el comercio actual. La campaña Comercio con justicia de Intermón Oxfam, pidiendo unas reglas justas, ha conseguido más de 20 millones de firmas de personas de todo el mundo y muchas más ONG, organizaciones de agricultores, sindicatos, movimientos sociales y de trabajadores se han movilizado contra el curso actual que tomaban las negociaciones.

Las intereses nacionales han envenenado las negociaciones de Doha. El Congreso de los Estados Unidos rechazó dar a sus negociadores la posibilidad de ofrecer reducciones significativas en el apoyo americano a la agricultura. La UE ha sido también rehén de sus estados miembro, por ejemplo Francia y España, que rechazaron hacer reducciones significativas a sus aranceles agrarios. "Ya no tiene ninguna importancia si uno fue peor que el otro. En las últimas semanas, Estados Unidos no modificó su posición pero la UE no es menos responsable por su temprana intransigencia".

Se esperaba que los países pobres rebajaran sus aranceles demasiado deprisa, sin tener en cuenta el riesgo que esta medida suponía para millones de campesinos. Se les presionó para que cedieran su capacidad de proteger su seguridad alimentaria y sus políticas para combatir la pobreza rural.

En las negociaciones para abrir los mercados industriales, los países ricos intentaron provocar un acuerdo en el cual los países en desarrollo habrían tenido que rebajar sus aranceles casi dos veces más que los ricos. "Se pedía a los países en desarrollo que pusieran en peligro sus empleos y su industrialización a cambio de que los países ricos reformaran sus políticas agrícolas ilegales – reformas que habían prometido llevar a cabo hace años. Han sido las negociaciones sobre comercio más surrealistas."

El final del mapa de navegación

Intermón Oxfam espera que la Unión Europea y Estado Unidos rectifiquen su posición. Independientemente de cuando se restablezcan las negociaciones, los países ricos deben acabar con el dumping –no sólo poniendo fin a los subsidios para la exportación, sino también suprimiendo todos los subsidios que distorsionan el comercio y que hunden los mercados de los países pobres–, especialmente en el sector del algodón. "Bruselas y Washington perderán toda su credibilidad si se toman este alto en las negociaciones como una excusa para no reformar sus políticas agrarias", añade Fanjul. "Los países en desarrollo rechazarán volver a la mesa de negociaciones para discutir el recorte de sus aranceles si la UE y EEUU todavía practican esta competencia desleal".
"El coste de este retraso es demasiado alto y el potencial de desarrollo demasiado grande para permitir que estas negociaciones se disuelvan como un azucarillo", dice Fanjul. De todos modos, la restauración de las negociaciones será difícil si los países ricos continúan negando a los países en desarrollo el derecho a utilizar la flexibilidad existente para liberalizar sus mercados, a su propio paso y escala. "La UE y los EEUU no deben cuestionar el mandato de desarrollo de las negociaciones e ignorar el hecho que hay extrema pobreza en la mayoría de países en desarrollo", añade.

"Los países más pobres del mundo no deben convertirse en víctimas de este fracaso, que no es por su culpa". Los países menos desarrollados deben obtener un acceso completo a los mercados de los países ricos. Esto debe incluir también la reforma de las "reglas de origen" que permiten a los países ricos usar otros mecanismo indirectos, por ejemplo exageras las condiciones sanitarias que se imponen a los productos de importación.

La UE y EEUU deben alcanzar un acuerdo relevante de ‘ayuda para el comercio’, aportando dinero extra y sin condiciones. "No hay excusa para que este paquete se suspenda junto con las negociaciones de Doha".

Ignacio, el peregrino

Ignacio, el peregrino


Con esta palabra se autodesigna Ignacio en su Autobiografía, también llamada por ello el “Relato del peregrino” y así firma alguna de sus cartas. No es ciertamente la imagen más frecuente con la que ha pasado Ignacio a la historia, porque tampoco ha sido la imagen más frecuente que ha circulado entre los mismos jesuitas. Y todo porque su Autobiografía fue rápidamente retirada y prohibida por razones internas no muy convincentes. No se edita –y en latín- hasta mediados del siglo XVIII, y no ve definitivamente la luz –en el original castellano-italiano- hasta comienzos del siglo XX. Será a partir de mediados de este siglo cuando empieza a estudiarse y divulgarse entre los jesuitas, y a ser considera una obra fundamental e imprescindible si se quiere conocer a fondo la personalidad de Ignacio. Esta imagen con la que Ignacio se describe a sí mismo –profundamente humana y sencilla- es muy distinta de la que fue brotando en otros círculos más o menos cercanos, de un Ignacio firme y severo, instigador en los ámbitos políticos y eclesiásticos y fundador de una gran Orden religiosa de carácter eminentemente militar… Nada de eso aparece en el sincerísimo relato que él hace de sí mismo. Fue, simplemente, un peregrino, desde su conversión hasta el final de su vida. Y lo fue, no sólo físicamente, por los miles y miles de kilómetros que recorrió, sino sobre todo por ese otro peregrinaje interior que le fue llevando desde el “hombre dado a las vanidades del mundo” hasta aquél que tuvo como único norte “la mayor gloria de Dios”.

450 años de la muerte de San Ignacio de Loyola

Algo difícil de entender

Tomado del blog de Pegat,

Hoy es de esos días en los que la vida te pone en tu sitio y te cuesta comprender muchas cosas que suceden a tu alrededor. Es de esos días en los que cuesta comprender la voluntad de Dios. Lo siento, pero me parece injusto que una madre se vaya con 43 años, dos hijos y un marido. Pese a ello, no queda más remedio que aceptar esa voluntad, aunque no la comprenda.

No he tenido el gusto y el honor de llegar a conocerte, pero he tenido la suerte de conocer parte de tu obra:
a tu hijo Jorge.

Isabel, allá donde estés, muchísimas gracias por tu legado, por la oportunidad de conocer a tu hijo,
por haber podido compartir con él tantas cosas,
por su conversación nunca vacía,
por su mirada profunda,
por su sonrisa eterna,
y por esa carta al apóstol Santiago inspirada en tí.

Nada ni nadie podrá llenar el vacío que dejas, sobre todo en tus hijos y en tu marido.
Debes estar muy orgullosa de las huellas que has dejado en tu camino.
Mereces el cielo por ello, y seguro que desde allí sigues cuidando de "tus niños" de alguna manera.

Querida Isabel, descansa en paz con el Padre y pídele que dé fuerzas, fe y esperanza a tu familia ahora y siempre.

encantadodelavida

Santiago, apóstol

Santiago, apóstol


Santo Adalid, Patrón de las Españas,
Amigo del Señor;
defiende a tus discípulos queridos,
protege a tu nación.

Las armas victoriosas del cristianismo
venimos a templar
en el sagrado y encendido fuego
de tu devoto altar.

Firme y seguro
como aquella Columna
que te entregó la Madre de Jesús
será en España
la santa Fe cristiana,
bien celestial que nos legaste Tú.

¡Gloria a Santiago,
Patrón insigne!
Gratos, tus hijos,
hoy te bendicen.

A tus plantas postradas te ofrecemos
la prenda más cordial de nuestro amor.
¡Defiende a tus discípulos queridos!
¡Protege a tu nacion!

Himno oficial del Apóstol Santiago

Civilización


Rosa Montero

EL PAÍS - Última - 25-07-2006
Dije en esta columna la semana pasada que, pese a sus muchos desmanes, preferiría mil veces antes vivir en Israel que en un Estado gobernado por Hezbolá, porque, a pesar de todo, formábamos parte del mismo mundo. Una lectora escribió diciendo que con mis palabras fomentaba la tesis del choque de civilizaciones. Yo no lo veo así; de hecho, no creo que exista ese tópico choque, si por ello entendemos un enfrentamiento entre dos culturas, entre Oriente y Occidente, entre musulmanes y cristianos.

Cuando digo que Israel y nosotros formamos parte del mismo mundo, hablo del mundo que ha apostado por la sociedad civil y democrática, por más que Israel esté justamente en una de las fronteras de ese modelo, con sus propios fanáticos y, sobre todo, con infinidad de violaciones al sistema de derechos. Sin embargo, y justamente porque siguen dentro del marco democrático, porque no han cedido en la forma de Gobierno y continúan separando religión y Estado, esas violaciones pueden ser denunciadas y combatidas, y existe un debate abierto sobre ello dentro de Israel. Y cuando digo que Hezbolá no pertenece a nuestro mundo, no es porque sean musulmanes, sino porque son unos integristas intolerantes y tiránicos, porque están en contra de la sociedad civil que tanto esfuerzo y tanto dolor nos ha costado construir a lo largo de los siglos, porque su ley es una feroz y arcaica ley religiosa.

Nuestra cultura, la cultura democrática, con todas sus contradicciones, sus hipocresías y sus enormes fallos (e Israel es un ejemplo álgido de todo esto), es un logro inmenso de la Humanidad. Un logro por el que hemos pagado un exorbitante precio de sangre y en el que han colaborado muchos musulmanes, desde Averroes a Mohamed Yunus, el inventor del microcrédito. Ese lento esfuerzo colectivo, esa tenaz entrega de lo mejor que somos ha construido, sí, una civilización. Que no está en choque contra otra civilización, sino contra la barbarie. Recordemos que los integristas islámicos matan a más musulmanes que occidentales. La lucha está entre la civilidad democrática (de la que participa parte del mundo árabe) y la intolerancia primitiva. Y si no tenemos esto claro, seremos incapaces de defender nuestros valores.