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cuatrodecididos

Sobre las caricaturas

El pecado ofende a Dios, lo que perjudica al hombre.
Santo Tomás de Aquino

No estoy en absoluto de acuerdo con lo que usted dice,
pero lucharé hasta la muerte para que nadie le impida decirlo
Voltaire

Esto... también pasará


Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:

- Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total.

Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada. El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó.

Y éste le dijo: - No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje.

Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje -el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-.

Pero no lo leas -le dijo- mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos.

Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso, simplemente decía: "ESTO... TAMBIÉN PASARÁ".

Mientras leía "esto... también pasará" sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino.

Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.
El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:

- Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

- ¿Qué quieres decir? -preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

- Escucha -dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso.

No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: "Esto... también pasará", y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.

Entonces el anciano le dijo: - Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.

Pedro Arrupe

Pedro Arrupe

En el quince aniversario de su muerte, recordamos a Pedro Arrupe, que animó a los jesuitas a dialogar abiertamente con el mundo turbulento que le tocaba vivir... hoy seguimos aprendiendo de él.

Este bilbaíno universal fue Superior General de los Jesuitas entre 1965 y 1983. Un hombre sorprendente, carismático, apasionante y apasionado. Un personaje fundamental en la Iglesia de los tiempos del Concilio Vaticano II, que no tuvo miedo de animar a los jesuitas a dialogar abierta y libremente con el mundo turbulento que les tocaba vivir.
Tres afirmaciones suyas le autodefinen por dentro: A sus novicios japoneses les repetía: “Hablamos mucho de la doctrina de Jesús, pero poco de su persona”. De la persona de Jesús escribía: Jesús es mi verdadero, perfecto, perpetuo amigo. A Él me debo entregar y de Él debo recibir su amistad, su apoyo, su dirección. Pero también su intimidad, el descanso, la conversación, la consulta, el desahogo...” Durante sus estudios como jesuita, seguramente recordando sus horas de laboratorio en la facultad de medicina, escribió a su antiguo connovicio, Jesús Iturrioz: “Querido Jesús: ...esta vida, vista superficialmente, aparece complicada. Cuando se ve a la luz del ‘Dios y yo’ o del ‘conejillo de Indias’ a su disposición, que he prometido ser, se simplifica hasta lo inverosimil” .

¡Enamórate!

¡Enamórate!
Nada puede importar más que encontrar a Dios.
Es decir, enamorarse de Él
de una manera definitiva y absoluta.
Aquello de lo que te enamoras atrapa tu imaginación,
y acaba por ir dejando su huella en todo.
Será lo que decida qué es
lo que te saca de la cama en la mañana,
qué haces con tus atardeceres,
en qué empleas tus fines de semana,
lo que lees, lo que conoces,
lo que rompe tu corazón,
y lo que te sobrecoge de alegría y gratitud.
¡Enamórate! ¡Permanece en el amor!
Todo será de otra manera.


Pedro Arrupe, sj.

Convocada la Congregacion General 35 de la Compañía de Jesús

Convocada la Congregacion General 35 de la Compañía de Jesús

Hoy 2 de febrero, festividad de la Presentación del Señor y Jornada Mundial de la Vida Consagrada, el Padre General de la Compañía de Jesús, Peter-Hans Kolvenbach, a través de una carta dirigida a todos los jesuitas, ha convocado oficialmente la Congregación General 35 que se abrirá el 5 de enero de 2008 en la Curia General de Roma y que, como importante novedad, elegirá a un nuevo Prepósito General.


02/02/2006 - Según las Constituciones jesuitas, el cargo de General es vitalicio y sólo se elige nuevo general en caso de fallecimiento, por enfermedad grave o si el Prepósito General, en conciencia, considera que debe renunciar. El primer caso de renuncia fue el del p. Pedro Arrupe, quien el 3 de septiembre de 1983, imposibilitado para ejercitar su cargo por grave enfermedad presentó su renuncia a la Congregación General (CG) y ésta la aceptó. Su sucesor es el P. Kolvenbach, elegido el 13 de septiembre de 1983 (CG. 33) que hoy lleva 22 años como General y que en 2008 cumplirá 80 años.

En su carta, el p. Kolvenbach, señala a los jesuitas: “(…) después de haber obtenido el consentimiento de Su Santidad Benedicto XVI, he escuchado los pareceres de los Asistentens ad providentiam y de los Provinciales de toda la Compañía, de acuerdo con lo previsto en la Norma Complementaria 362,2. El parecer unánime de todos ellos indica que debe reunirse una Congregación General para poder proveer al gobierno supremo de la Compañía, de acuerdo a la norma complementaria anteriormente citada. En consecuencia de lo cual decreto la convocatoria de la Congregación General 35 en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

La carta de convocatoria de la CG señala también: “Durante la Congregación de Procuradores de 2003 y durante la reciente reunión de Superiores Mayores de la Compañía de Jesús, se hizo más claro cada vez que la Compañía ha llegado a una situación prevista por San Ignacio en las Constituciones (680): en la que hay ‘cosas muy difíciles tocantes a todo el cuerpo de la Compañía’, ‘para más servicio de Dios nuestro Señor’. Es la situación que requiere una Congregación General”. Así pues, la CG se convoca con la doble finalidad de elegir un nuevo Prepósito General y de tratar otros asuntos importantes para la Compañía de Jesús.

De esta manera el P. General insta a los Superiores Mayores a convocar, como procede, las Congregaciones Provinciales que estarán concluidas para el 1 de marzo de 2007. Éstas deberán elegir a los delegados que asistirán a la CG y deberán debatir y proponer los asuntos importantes relativos a la vida y Misión de la Compañía de Jesús, que consideren deben ser tratados en la CG.

El General termina la carta afirmando que “toda nuestra preparación de la CG 35 se desarrolle a la luz del año jubilar que debe recordarnos que la Compañía, hoy como ayer, tiene como único objeto servir a Dios nuestro Señor, con la confianza de que su divina Majestad querrá servirse de ella. La Congregación General y las Congregaciones Provinciales que la preparan no tienen otro sentido que permitirnos redescubrir, a través de Ignacio, Francisco Javier y Pedro Fabro, la manera de hacernos más auténticos compañeros de Jesús, identidad que es inseparable de su misión (CG 34, 26), en y para la Iglesia del Señor. Para este fin, y de acuerdo con el n. 693 de las Constituciones, pido a todos que ‘encomienden mucho a Dios Nuestro Señor’ el fruto de esta Congregación para que ‘todo sea como conviene para su mayor servicio, alabanza y gloria’”.

¿Qué es una Congregación General de la Compañía de Jesús?

La CG es el órgano supremo de gobierno de la Compañía de Jesús y no se convoca, como en el resto de órdenes religiosas, periódicamente, sino a la muerte del Prepósito General (que es el rector máximo de la Compañía) o para tratar de asuntos que por su especial importancia lo requieren. El poder de la CG es legislativo (promulgar leyes para toda la CJ, cambiarlas e interpretarlas correctamente). Las decisiones tomadas por la CG reciben el nombre de decretos, son de valor universal y perpetuo y solamente pueden ser cambiados por otra CG.

El P. General es el que convoca la CG, o en su defecto el Vicario General. También puede obligar a convocarla la Congregación de Procuradores, como sucedió en la CG de 1565. El lugar de reunión será ordinariamente Roma cuando se trata de una congregación de elección. Si se refiere a una congregación no de elección, corresponde al P. General el determinar el lugar. Una sola CG se ha celebrado fuera de Roma, la CG 24 (1892), que se reunió en Loyola.

En la CG participan: el P. General, los Consejeros Generales y Asistentes Regionales y los Provinciales, todos ellos en virtud de su oficio. Además, participan uno o más representantes (según el número de sus miembros) de cada una de las 86 provincias que tiene la Compañía de Jesús. Así, hay provincias con mayor número de jesuitas que pueden tener hasta 6 representantes (por ej: la Provincia española de Castilla elegirá tres delegados). Aproximadamente, unos 250 jesuitas acuden a la CG.

Además, el Procurador General, el Ecónomo General y el secretario de la Compañía de Jesús participan en la CG en virtud de su oficio, pero solo para tratar de los asuntos a debatir, no tienen voto en la elección del General.

¿Cómo se elige a un Prepósito General?

La Compañía de Jesús está regida por el Prepósito General, cuyo cargo es vitalicio y que es elegido en CG. Él es quien nombra a todos los superiores inferiores, separándose de la práctica de otras órdenes religiosas, que con frecuencia eligen a los Superiores provinciales e incluso locales, en capítulos.
El núcleo de procedimiento a seguir en la elección del p. General se encuentra en las Constituciones. Los electores dedicarán los cuatro días previos a la elección, a la oración y a informarse sobre los jesuitas más idóneos para ser elegidos General. Está prohibido hacer “campañas” a favor o en contra de alguien. No existen candidaturas, es más, si alguno manifestara su deseo de acceder al cargo, sería inhabilitado en su derecho de elegir y ser elegido. La CG elige al P. General por mayoría absoluta de votos sin que el elegido pueda rechazar tal elección.

Terminada la elección del General se comienzan a debatir los otros asuntos de relevancia que han reunido a la Compañía de Jesús en CG. También se procederá a la elección de los Consejeros Generales.

Última elección de General

El 13 de septiembre de 1983 el p. P-H. Kolvenbach fue elegido vigésimo noveno Prepósito General de la Compañía de Jesús en la CG 33. Durante su generalato se convocó y celebró la CG 34 (5 enero-22 marzo de 1995) para adaptar las Constituciones al nuevo Código de Derecho Canónico y fueron aprobados diversos decretos como: “misión y justicia”, “misión y cultura”, “misión y diálogo interreligioso”, “colaboración con los laicos”, “la situación de la mujer en la iglesia y en la sociedad”… A lo largo de estos años habló y publicó obras sobre temas básicos de gobierno, apostolado, espiritualidad ignaciana … Más de una vez ha sido estimulante su enfoque lingüístico a temas ignacianos.

A orillas del río piedra

A orillas del río piedra

... Sólo entendemos del todo el milagro de la vida cuando dejamos que suceda lo inesperado.

Todos los días Dios nos da, junto con el sol, un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. Todos los días tratamos de fingir que no percibimos ese momento, que ese momento no existe, que hoy es igual que ayer y será igual que mañana. Pero quien presta atención a su día, descubre el instante mágico. Puede estar escondido en la hora en que metemos la llave en la puerta por la mañana, en el instante de silencio después del almuerzo, en las mil y una cosas que nos parecen iguales. Ese momento existe: un momento en el que toda la fuerza de las estrellas pasa a través de nosotros y nos permite hacer milagros.

La felicidad es a veces una bendición, pero por lo general es una conquista. El instante mágico del día nos ayuda a cambiar, nos hace ir en busca de nuestros sueños. Vamos a sufrir, vamos a tener momentos difíciles, vamos a afrontar muchas desilusiones..., pero todo es pasajero y no deja marcas. Y en el futuro podemos mirar hacia atrás con orgullo y fe.

Pobre del que tiene miedo de correr riesgos. Porque ése quizá no se decepcione nunca, ni tenga desilusiones, ni sufra como los que persiguen un sueño. Pero al mirar hacia atrás oirá que el corazón le dice: "¿Qué hiciste con los milagros que Dios sembró en tus días? ¿Qué hiciste con los talentos que tu maestro te confió? Los enterraste en el fondo de una cueva, porque tenías miedo de perderlos. Entonces, ésta es tu herencia: la certeza de que has desperdiciado tu vida".Pobre de quien escucha estas palabras. Porque entonces creerá en milagros, pero los instantes mágicos de su vida ya habrán pasado.

Paulo Coelho

Tiempos difíciles; tiempos terribles, dicen algunos.
Y sin embargo, el tiempo somos nosotros.
Tal como seamos, así será nuestro tiempo.

San Agustín

Contra toda esperanza..

Contra toda esperanza..

A veces, la única manera de “entender” lo que es velar y estar atentos es cuando tenemos que “velar–atender a un enfermo” en el hospital. No podemos dormir: hay que vigilar el “goteo”, la hora de las pastillas, la respiración...
Pero no es de esto a lo que el evangelio nos invita cuando nos urge a “velar”. Vigilar y velar para el Evangelio es poner todo lo que hay de mejor en nosotros para apercibirnos de los signos de presencia de Dios a nuestro lado. No es éste de nuestros días un momento sin Dios, por mucho que muchos lo piensen. No estaba Dios antes más presente en el mundo o en la Iglesia de lo que ahora está. Es cierto que quizás haya “elementos” que caen. Caen porque ya no son mediación de Dios, de su presencia o con capacidad suficiente para sospechar (=ser interrogados) que detrás de ellos Alguien tenía que estar.

Dios hoy está abriendo nuevos caminos de presencia... y no nos damos cuenta. Dios hoy está viniendo de nuevo, como ayer, como siempre, y no nos damos cuenta. Dios hoy está haciendo señales y guiños para ser reconocido, y algunos sí que se dan cuenta mientras otros viven esperando (¡o promoviendo!) la “repetición” los signos de ayer...

Hoy es momento de novedad, es momento de susurro, es momento de intimidad... Los íntimos de Dios saben que Dios no nos ha abandonado.

Es momento de novedad. Dios nos sorprenderá. Seguro que no nace, que no viene por los caminos que le marcamos. Dios no quiere que el hombre le marque caminos. Dios siempre inaugura él mismo los caminos por los que llega.

A los que se sienten acobardados y lamentan “otros tiempos donde todo parecía mejor”, a los que se sienten como abandonados de Dios porque esto “está muy cambiado y parece que Dios no tiene sitio en nuestra Sociedad”, a los que se frotan las manos porque, por fin, en vez de Dios hay dioses (cada uno los suyos), a éstos y a todos los demás, hay que anunciarles: que el Dios de la Biblia está vivo, que el Dios de Jesús sigue vivo, que el Dios de ayer sigue sin morir y han muerto los que anunciaron su muerte, que el Dios de nuestros padres, sigue empeñado en su pacto de fidelidad, que el Dios de Jesús, el Salvador, el Hijo de Dios no ha desaparecido de nuestras ciudades...

Habita, como en la primera Navidad, en lugares donde hay sencillez, acogida, sorpresa, aliento nuevo, sensibilidad para lo verdaderamente humano, lo profundamente humano.

Cuando os canséis de mirar la luz artificial, colorida y zigzagueante, dirigid la mirada reposada, pausada, discreta y descubrid: hay hombres que rezan, que callan, que se dan, que buscan, que no se dejan enganchar por la corriente, que aman la verdad, que aman al otro, que lo defienden, que entregan la vida, que irradian alegría, que no miden el amor, que esperan contra toda esperanza, que esperan en la noche... Por ahí, por ellos, en lo de ellos, Dios está llegando.
Dios está presente.

Álvaro Ginel

Rebajas: menos por menos

Rebajas: menos por menos

«Todas las cosas, nacidas o fabricadas, humanas o no, son hasta nuevo aviso prescindibles. Un espectro se cierne sobre los moradores del líquido mundo moderno y sobre todas sus labores y creaciones: el espectro de la superfluidad»

Zygmunt Bauman