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Los orígenes

Los orígenes


Otros habrían hablado de "raíces"... Pero no es ése un vocabulario que yo use. No me gusta la palabra “raíces”, y menos aún me gusta la imagen. Las raíces se entierran en el suelo, se retuercen entre el barro, prosperan en las tinieblas; tienen al árbol cautivo desde que nace y lo nutren a cambio de un chantaje: "Si te liberas, te mueres!"

A los árboles no les queda más remedio que resignarse, necesitan tener raíces; los hombres, no. Respiramos la luz, codiciamos el cielo, y cuando nos hundimos en la tierra es para pudrirnos. La savia del suelo natal no nos entra por los pies para subirnos hasta la cabeza, los pies sólo nos sirven para andar. Lo único que nos importa son los caminos. Ellos nos llevan, de la pobreza a la riqueza, o a otra pobreza; de la servidumbre a la libertad, o a la muerte violenta. Nos prometen, nos trasportan, nos impulsan y, luego, nos abandonan. Y entonces nos morimos, igual que nacimos, a la vera de un camino que no habíamos escogido.

En contra de lo que sucede con los árboles, los caminos no brotan del suelo al azar de las sementeras. Tienen un origen, igual que nosotros. Un origen ilusorio, puesto que una carretera nunca empieza de verdad en sitio alguno; antes de la primera revuelta, algo más atrás, ya había otra revuelta, y otra más. Origen inaprensible, porque en cada encrucijada se han sumado otros caminos que procedían de otros orígenes. Si fuera menester echar cuenta de todas esas confluencias, daríamos cien veces la vuelta a la Tierra.

¡Así debe ser cuando de mi gente se trata! Pertenezco a una tribu que, desde siempre, vive como nómada en un desierto del tamaño del mundo. Nuestros países son oasis de los que nos vamos cuando se seca el manantial: nuestras casas son tiendas vestidas de piedra; nuestras nacionalidades dependen de fechas y de barcos. Lo único que nos vincula, por encima de las generaciones, por encima de los mares, por encima de la Babel de las lenguas, es el murmullo de un apellido.

¿Tenemos por patria un patronímico? Sí, así es. ¡Y por fe, una antigua fidelidad!

Nunca me he sentido realmente vinculado a ninguna religión, a menos que me haya sentido vinculado a varias incompatibles; tampoco me he notado nunca totalmente afecto a una nación, aunque es cierto que también en este aspecto tengo que ver con más de una. En cambio, me identifico perfectamente con la aventura que mi dilatada familia ha vivido bajo todos los cielos. Con la aventura y también con las leyendas. Igual que les sucedía a los griegos antiguos, mi identidad se apuntala en una mitología cuya falsedad me consta y por la que, no obstante, siento veneración como si la verdad residiera en ella.

¡No deja de ser insólito, por lo demás, que hasta el día de hoy sólo haya dedicado unos cuantos párrafos a la trayectoria de mi gente! Pero es cierto que también ese mutismo forma parte de mi herencia...

Amin Maalouf

Un concierto homenaje reivindica a las víctimas como conciencia crítica del Gobierno

Un concierto homenaje reivindica a las víctimas como conciencia crítica del Gobierno


La Fundación para la Libertad y la Fundación Víctimas del Terrorismo organizan hoy, junto a Radio Televisión Española, un concierto homenaje a las víctimas del terrorismo con el fin de reivindicar su papel público como "conciencia crítica" de cualquier Gobierno.

El concierto, que se celebra a las 20:30 horas de hoy en el Auditorio de Zaragoza, estará a cargo de la Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española, dirigida por Adrian Leaper y con la participación de la pianista Ingrid Fuzjko Hemming.

Interpretarán un programa compuesto por "Paseo al Jardín del Paraíso", de Frederick Delius; "Concierto número 5 para piano y orquesta", de Beethoven, y "Sinfonía número 6" de Tchaikovsky.

El concierto es gratuito y quien esté interesado en acudir puede reservar sus entradas llamando al número de teléfono 976 218 083 de 10:00 a 13:00 horas.

En la rueda de prensa de presentación del concierto de Zaragoza la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundúa, hizo hincapié en la necesidad de las labores de sensibilización de la población hacia las víctimas, que tienen una doble naturaleza, privada y pública.

Cada uno podría ser en un momento dado víctima de los terroristas, quienes, advirtió, buscan "que nos acobardemos, que nos aterroricemos, que sacrifiquemos nuestras libertades, que busquemos negociar cualquier cosa".

El concierto en Zaragoza busca, en primer lugar, homenajear a las víctimas del terrorismo en Aragón, pero también que éstas vean que una parte importante de la sociedad, las instituciones y los ciudadanos están con ellas.

Es un acto simbólico que va "más allá de las palabras" y que busca, agregó, "emocionarse conjuntamente y expresar que somos fuertes y que estamos unidos".

La experiencia de los conciertos anteriores (dos al año desde hace cinco años) demuestra que las víctimas salen del acto "confortadas, con nuevas energías" y "se sienten arropadas" en un acto "hermoso" porque "frente a la barbarie está la capacidad para el arte".

Por su parte, Nicolás Redondo, presidente de la Fundación para la Libertad, reivindicó a las víctimas como una de las "pocas zonas de consenso" de los españoles, uno de sus "denominadores comunes", y por tanto no son objeto de "confrontación política".

Sí que deben erigirse, a su juicio, en la "conciencia crítica" de la acción de cualquier gobierno.

Fundación Víctimas del Terrorismo
Fundación para la Libertad

Adolfo Suárez. 75 años

Adolfo Suárez. 75 años

El 3 de julio de 1976 se abrió una etapa decisiva en la reciente historia española. El Rey designó a Adolfo Suárez presidente del Gobierno para que sacara a España del largo túnel del franquismo y materializara el establecimiento de un sistema democrático con elecciones por sufragio universal y pleno respeto a los derechos de las personas. Suárez superó grandes dificultades para conseguir que ese proceso, que tiene en la Constitución de 1978 su punto culminante, se haya convertido en un modelo para países que se inician en la democracia. En enero de 1981 presentó la dimisión de forma abrupta, un misterio pendiente todavía de aclaración definitiva. Ocho destacados ministros que colaboraron intensamente con él analizan para este periódico la personalidad y los momentos decisivos en la trayectoria de este singular político que hoy cumple 75 años sumido en una cruel enfermedad.

"Era una persona arrebatadora con una gran capacidad de convicción y una simpatía extraordinaria. Además era el ministro secretario general del Movimiento y el Rey vio claro que el desmontaje del franquismo nadie podía hacerlo mejor que Adolfo Suárez". Con estas palabras Alberto Oliart explica las razones por las que el Rey nombra a Suárez presidente del Gobierno el 3 de julio de 1976 y le encarga un objetivo inaplazable: restablecer la democracia en España. La opinión de Oliart, que ocupó varias carteras ministeriales en los gobiernos de la transición, la comparten con términos similares otros destacados ex ministros que tuvieron un papel muy activo en llevar a buen puerto la travesía hacia un sistema democrático.

Alfonso Osorio, vicepresidente en el primer Gobierno de Adolfo Suárez, no duda en afirmar que el Rey le nombró porque tuvo actuaciones muy destacadas durante su etapa ministerial con Carlos Arias, como la defensa que hizo de la ley de asociaciones políticas, pero sobre todo "porque se necesitaba a alguien que pudiera hacer girar la llave del Consejo Nacional del Movimiento, que conformaba en enorme medida las Cortes que deberían aprobar la reforma política".

Rodolfo Martín Villa apunta además el factor generacional como dato a tener en cuenta: "Con la llegada del Rey, de alguna manera, se jubila toda una clase política, por ello tenían que aparecer personas de su generación en el Gobierno". "Suárez", precisa este veterano político que ocupó la cartera de Gobernación en los primeros años de la transición, "es biológicamente y políticamente hijo de una determinada época en la que pienso que no tenía duda alguna en la necesidad de entenderse con los otros, en hacer posible una amnistía política y conseguir desde el propio régimen anterior una apertura a las libertades. Cualquier otro, con distintas características personales y con los mismos propósitos, habría fracasado".

"Muchos pensábamos que Areilza podía ser uno de los candidatos a la presidencia del Gobierno, pero creo que el Rey optó por un cambio. Independientemente de cuales eran las filiaciones que pudiera tener, Suárez era un hombre joven, entusiasta, abierto, con una voluntad clara de ir a un sistema plenamente democrático", precisa Marcelino Oreja, el primer ministro de Exteriores de Suárez.

Landelino Lavilla, que colaboró con Suárez de una manera decisiva desde el Ministerio de Justicia en el desmantelamiento de las estructuras franquistas, aunque a partir de 1980 mantuvo notables diferencias con él, sostiene igualmente que fue el hombre que el Rey necesitaba: "Respondió muy bien, tenía los valores del hombre estrictamente político, su capacidad de percepción, de intuición y su voluntad al servicio de todos, hicieron que fuera la persona capaz de hacer una operación política importante. Adolfo lo hizo de una manera espectacular en su primera fase".

La vinculación de Suárez con órganos del franquismo es en opinión de José Pedro Pérez Llorca, ponente constitucional, portavoz parlamentario de UCD y varias veces ministro, una razón fundamental para que el elegido fuera el político abulense. "El Rey sabía que era una situación llena de esperanza y de peligro y que debía avanzar partiendo de los mimbres que había, necesitaba un hombre del sistema, que no fuera excéntrico y que tuviera su confianza. Era más el futuro que el pasado".

Rafael Calvo Ortega, ex ministro de Trabajo, secretario general de UCD y que se mantuvo fiel a Suárez cuando éste abandonó su partido para emprender una nueva aventura con la creación del CDS, destaca en el ex presidente una virtud sobre todas: la intuición. Otro político que resalta la clarividencia como una de las principales armas de Suárez es Rafael Arias Salgado. El que fuera también secretario general de UCD y tiene en su currículo haber sido ministro con los tres presidentes del centro-derecha (Suárez, Calvo-Sotelo y Aznar) estima que Suárez poseía una capacidad de análisis muy notable. "Tenía unas ideas muy claras de los objetivos que quería alcanzar, además de una gran capacidad de captación de sus interlocutores". Arias Salgado opina que el Rey conocía todo esto y piensa en él "fundamentalmente para esa parte del proceso, que es el más difícil, el paso de la ley a la ley a través de la reforma política que introduce los principios para el cambio de régimen".

Para formar su primer Gobierno Suárez se encontró con varias negativas, como Eduardo García de Enterría, y muchas reticencias ante su vinculación con el franquismo. "Le dije después de largas conversaciones, estoy dispuesto si hay un compromiso firme de ir a unas elecciones generales por sufragio universal y luego una constitución, si no, no", recuerda Landelino Lavilla. Marcelino Oreja por su parte planteó varias cuestiones antes de aceptar: "¿Quiénes vamos? ¿A qué vamos?". Si el nombramiento de Suárez causó inicialmente estupor y rechazo en la oposición democrática, su Gobierno no recibió un trato más favorable. Cuando quedó constituido el 8 de julio de 1976 fue calificado de grupo de penenes (profesores no numerarios), gente de tercera división. El recelo comenzó a quebrarse el 16 de julio cuando el Gabinete presenta una declaración programática claramente rupturista con el régimen anterior: amnistía para los delitos políticos y de opinión, elecciones generales antes del 30 de junio de 1977, establecimiento de un sistema democrático basado en el respeto a la libertad y los derechos cívicos.

Aquel fue un verano de intensa actividad política en el que se redactó el borrador de la Ley para la Reforma Política, el instrumento que permitió desmantelar las estructuras del franquismo. El texto inicial fue elaborado por Torcuato Fernández Miranda, presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, un personaje fallecido en 1980 que tuvo un papel decisivo en hacer viable lo que entonces se llamó el paso de la ley a la ley. Rodolfo Martín Villa relata una anécdota que Fernández Miranda expuso a un grupo de amigos para describir la transición: "Comentó Torcuato que la transición había tenido un empresario que era el Rey, un autor que era él y un actor, Adolfo Suárez". "En las buenas representaciones teatrales", puntualiza ahora Martín Villa, "los actores se hacen -¡y en que medida!- con los papeles y al final lo que es una representación se transforma en una realidad. Eso fue pasando día a día con Adolfo Suárez. Fue actor y autor a la vez".

"A Torcuato", señala Alfonso Osorio, "le sentó mal ver que Adolfo iba a ir a las elecciones del 77 con un partido político, me parece que pensó que él podía ser árbitro entre UCD y AP".Con las elecciones del 15 de junio de 1977 se cumplió el gran compromiso contraído por Suárez al asumir la jefatura del Gobierno. Para acudir a ellas el presidente y sus ministros crearon Unión de Centro Democrático (UCD), "una empresa más que un partido político", en palabras de Martín Villa.

Los integrantes de aquel primer Gobierno de Suárez reivindican con orgullo su esfuerzo para el retorno a un sistema de libertades. "Todos veníamos de un pasado un tanto turbulento y se produjo la coincidencia en luchar para construir un sistema de convivencia que impidiera la repetición de épocas pasadas", precisa Landelino Lavilla. También Martín Villa se muestra satisfecho a la hora de recapitular: "Ese Gobierno, en menos de un año, consigue que donde no había partidos políticos los haya, donde no había sindicatos plurales los haya, que se constituyan Cámaras elegidas por sufragio universal y se disfrutan desde el punto de vista real las libertades que luego consagraría la Constitución". Marcelino Oreja coincide en la valoración de sus compañeros de antaño. "El primer Gobierno para mí fue el mejor", subraya, "era una tarea muy ilusionante, teníamos un objetivo, un método y una convicción".

El 15 de junio de 1977 se celebran las primeras elecciones. UCD se alzó con la victoria al lograr 166 escaños y el 34,6% de los votos. Una semana después de tomar posesión el Ejecutivo formado tras el 15-J, donde Enrique Fuentes Quintana figura como vicepresidente económico, decide devaluar la peseta en un 20%. "La crisis era tremenda", relata Alberto Oliart, "con una inflación que a veces superaba el 40%, protestas laborales continuas, una industria que sobrevivía en su mayor parte gracias a las subvenciones y con el petróleo a un precio inasequible para la economía española".

Fuentes y su equipo desde el primer momento tratan de convencer al presidente sobre la urgencia de ir a una política económica consensuada. El 25 de octubre los dirigentes de los grupos parlamentarios firman los Pactos de la Moncloa para reordenar la economía española.

Sentadas estas bases, la elaboración del texto constitucional pasa a primer plano. Pérez Llorca resalta el gran interés de Suárez por el texto que se iba fraguando en tensas e interminables reuniones dentro y fuera del Parlamento: "No impuso nada y se ocupó de todo. Le preocupaba que hubiera unos gobiernos estables, que hubiera la figura de un presidente fuerte y se consiguió". "Le preocupaba mucho", prosigue el que fuera ponente centrista, "el tratamiento de la Corona; puedo decir que en aquel momento hubo indicaciones, no en torno a la exclusión de la mujer, que nunca ha estado excluida en España, sino del respeto a los derechos del Príncipe de Asturias. En ese momento se nos presentó como un problema no quitar los derechos adquiridos. Le preocupaba el tema autonómico, que todos nos dimos cuenta de que era el gran tema. Constantemente me decía `esto tiene que funcionar bien’".

Descarta Landelino Lavilla que UCD hubiera actuado de otro modo si los resultados del 15-J le hubieran dado la mayoría absoluta: "En nuestra operación estaba descartado el tópico, que ha sido una realidad en la historia de España, de que el ganador impusiera una Constitución al perdedor. Teníamos claro que cualquiera que fuera el discurso político que se tuviera había que hacer una Constitución por consenso".El 6 de diciembre los españoles aprobaron en referéndum la Constitución. Días después Suárez anunció la celebración de elecciones generales para el 1 de marzo y municipales el 3 de abril.

La campaña para las generales del 79 fue agitada y el presidente vio con preocupación que las encuestas vaticinaban un empate virtual en la intención de voto para UCD y para el PSOE. En su última intervención televisiva antes de las votaciones Suárez echó mano de sus artes de comunicador y reclamó el voto del miedo acusando a los socialistas de ambigüedad y radicalismo. Aquel discurso, que dio de nuevo la victoria a los centristas (168 diputados), irritó sobremanera a los socialistas (121 diputados) confiados en hacerse con el triunfo y emprendieron una intensa ofensiva contra Suárez que tuvo su momento culminante en la moción de censura que presentó Felipe González el 21 de mayo de 1980, moción que no prosperó.

Aquel fue el annus horribilis de Adolfo Suárez. Había comenzado con una escalada terrorista similar a la desencadenada por ETA en los primeros meses del año anterior. Los atentados etarras provocaban desasosiego en la sociedad civil y ruido de sables en los cuarteles. Algunos mandos militares no se privaban de airear sus críticas al Gobierno, que tachaban de incapaz.

Arias Salgado tiene claro que el terrorismo era el problema más delicado de aquella etapa. "Para nosotros fue traumático, pensamos que la democracia acababa con el terrorismo. Hicimos unas leyes de amnistía supergenerosas y pensamos que con ellas y la puesta en marcha de la democracia el terrorismo desaparecería. Nos equivocamos."La implacable escalada terrorista y los problemas económicos llevaron a buena parte de la opinión pública y a muchos dirigentes políticos al convencimiento de que el proyecto de Suárez había llegado al límite. Empezó a afianzarse en los líderes centristas la idea de que era imprescindible un cambio de rumbo, quizás con otro capitán al frente del barco.

"Todos servimos para lo que servimos", apunta Martín Villa al recordar aquellos meses, "y Adolfo Suárez es un personaje excepcional para una etapa excepcional que es la transición. Pero una vez terminada esa etapa, seguramente, lo que se requiere son personas más normales para gobernar en normalidad". Marcelino Oreja sostiene una tesis parecida: "Fue llamado para un determinado papel, como un ejecutivo brillante al que se contrata para una operación trascendental y luego no es capaz de gestionar lo que ha sido una iniciativa muy importante".

A lo largo de 1980 Suárez cambia tres veces su Gabinete por plantes de algunos ministros, para satisfacer las exigencias de las familias centristas y tratar de enderezar la situación. En medio de ese ambiente los principales dirigentes del partido Fernando Abril, Rodolfo Martín Villa, Rafael Calvo Ortega, Landelino Lavilla, Pío Cabanillas, Francisco Fernández-Ordóñez, Joaquín Garrigues -que fallecería poco después a causa de una leucemia-, Fernando Álvarez de Miranda, José Pedro Pérez Llorca y Rafael Arias Salgado, agrupados en la Comisión Permanente, se reúnen con el presidente los primeros días de julio en una finca situada en la localidad madrileña de Manzanares el Real, bautizada por la prensa como La casa de la Pradera. Allí discutieron la posibilidad de un cambio de líder, en algunas ocasiones Suárez se ausentó para facilitar los debates.

Rafael Arias Salgado destila amargura al revisar aquellos encuentros: "Fueron una manifestación de gran irresponsabilidad por parte de gente muy valiosa y muy preparada. Aquello me pareció un disparate porque no se podía conspirar contra el líder". En las reuniones los barones reclamaron una dirección colegiada en las tareas de gobierno y concluyeron que en aquel momento no se podía prescindir del liderazgo de Suárez.

Pérez Llorca describe las dificultades que tenía el presidente con su grupo parlamentario. "Adolfo Suárez la mera actitud díscola de algún diputado que no le saludaba o le hacía feos le descomponía mucho". Oliart suscribe una opinión similar: "Él nunca bajó al partido, creo que le resbalaba, no quería meterse en esos asuntos, no los entendía".Martín Villa también resalta la incomodidad de Suárez para dirigir la organización centrista. "Teníamos más presentes los intereses del Estado que el partido, ello tuvo sus ventajas pero llega un momento en el que si estamos en un régimen de partidos, hay que saberse esta asignatura. Suárez contribuye esencialmente a traer la democracia, las libertades, pero al menos en su comienzo Adolfo no sabía, o no sabíamos, movernos muy bien en el mundo partidario. Si nos lo hubiéramos sabido mejor, habríamos sido más parciales y eso hubiera sido malo".

A finales de enero de 1981, Suárez decide tirar la toalla. Días después de la dimisión el partido centrista celebró su esperado congreso en Palma de Mallorca. La tensión presidió los debates en los que se impusieron los hombres más fieles a Suárez. Agustín Rodríguez Sahagún se hizo con la presidencia de UCD y el cargo de secretario general fue para Rafael Calvo Ortega. Así se llegó al 23 de febrero y el asalto de Tejero al Congreso de los Diputados cuando se votaba la investidura de Calvo Sotelo para presidente del Gobierno. Toda España pudo ver a Suárez intentando enfrentarse a los golpistas. Fue tal la sorpresa y la irritación que le ocasionó la intentona que Suárez por un momento pensó en recuperar la jefatura del Gobierno pero la marcha atrás ya era inviable.


Un misterio sin respuesta
El gran enigma, pendiente todavía de una aclaración definitiva, surge el 26 de enero de 1981. Suárez anuncia a la comisión de UCD encargada de preparar el congreso de Palma su intención de dimitir y les pide máxima discreción porque no ha comunicado su decisión al Rey.

Rodolfo Martín Villa considera que el cansancio provocó la retirada: "El Suárez de los últimos tiempos ya no aguanta aquello. Las razones por las que no aguanta las desconozco". Marcelino Oreja apoya el criterio de que fue decisivo el desgaste que le produjo al presidente comprobar que no controlaba el partido y deja entrever una cierta pérdida de confianza por parte de don Juan Carlos. "Él pensaba que el Rey creía que ya no podía seguir realizando un papel como el que había realizado hasta entonces, aunque a mí eso no me consta, no tengo ningún dato".

Alfonso Osorio pone como momento decisivo las reuniones de la Casa de la Pradera, "cuando se le sublevaron los barones". En aquel reducido grupo que recibió la primicia de la dimisión estaba José Pedro Pérez Llorca, que iba a presidir el congreso de Palma. Enumera entre las razones de la retirada "el ruido mediático". Probablemente una de las personas que puso mayor empeño en tratar de convencer a Suárez para que no dimitiera fue Rafael Arias Salgado.

Arias, que habitualmente preparaba algunos discursos del presidente, comió con él en Moncloa el día 29 para revisar el mensaje de despedida que Suárez iba a grabar para su difusión por TVE. "Las correcciones finales las hicimos Pío Cabanillas y yo", recuerda con precisión, "y desde luego puedo asegurar que saqué del texto la célebre frase ’no quiero que la democracia sea una vez más un paréntesis en la historia de España’ porque era demasiado dramática, pero él la volvió a meter".

Diario El País

El 'síndrome de las ventanas'

El 'síndrome de las ventanas'


El sistema operativo que utilizamos la mayoría es el denominado Windows. Si la marca se hubiese registrado en castellano diríamos: yo utilizo el Ventanas, ¿y tú? El nombre escogido por Microsoft tiene su razón de ser. Este sistema fue concebido para que el usuario pudiera tener activas varias ventanas a la vez. Cada una de ellas constituye un canal de comunicación a través del cual una persona desarrolla una tarea determinada. Hay personas que mantienen abiertas más de veinte al mismo tiempo. Basta con accionar un solo botón para saltar de una tarea a otra: el usuario graba un fichero, contesta un correo electrónico, avanza en un texto a medias, abre un e-mail entrante, lo reenvía, visualiza un vídeo, luego imprime una fotografía, minimiza esa ventana y se va a una hoja de cálculo para proseguir con ciertas operaciones...

Este modo de enfrentarse al trabajo se ha ido extendiendo al mundo real. Cuando un joven se comunica, lo hace con diversas personas y a través de distintos canales al mismo tiempo. Desde su ordenador chatea en dos o tres ventanas distintas con diferentes grupos de personas; tiene abiertos dos blogs; contesta un sms en su móvil, comiéndose letras para comprimir el espacio del mensaje, y todo ello mientras juega con la Play y dialoga a voces con su madre desde la habitación contigua.

El sistema de ventanas abiertas simultáneamente ha provocado un cambio formidable en las habilidades personales. Se ha desarrollado, sobre todo entre los más jóvenes, una inaudita velocidad para cambiar de asunto. Se aumenta la adaptabilidad y capacidad de descodificar en pocos segundos los estímulos recibidos. Procesamos y reaccionamos ante la información a mayor velocidad. También ha mejorado la posibilidad de avanzar varias tareas en paralelo, la denominada multitarea (multitasking), una especie de pluriempleo de las neuronas. Asistimos a lo que podría denominarse horizontalización de la concentración. Es decir, abarcamos muchos más frentes.

Pero no hay mejora que no suponga una renuncia. "Quien mucho abarca, poco aprieta", dice el refranero. La tendencia a abrir más y más frentes simultáneos desemboca en una reducción de la capacidad de concentración. Más amplitud supone menos profundidad. Se pasa por la información de puntillas, quedándonos con lo esencial, sin ir a la esencia y causas primeras de las cosas.

La multitarea ha traído el denominado síndrome de las ventanas, que debe su nombre a las ventanas de Windows. Un síndrome que provoca ansiedad por abrir el máximo de canales de comunicación o áreas de trabajo posibles. Inconscientemente buscamos pasar menos tiempo en una tarea determinada y, si es posible, aumentar el número de frentes abiertos. Desacostumbrados a profundizar, buscamos sentirnos útiles aumentando el número de temas que abordamos de forma somera y superficial. Una persona ante un ordenador con una sola ventana abierta tiene la sensación de que está siendo poco eficiente, de que le faltan estímulos, de que permanece ociosa.

Investigaciones recientes han demostrado que la multitarea tiene un límite. Neurólogos, psicólogos y profesores de escuelas de negocios norteamericanas sugieren que deberíamos controlar el número de tareas que atendemos en paralelo. Jonathan B. Spira, analista jefe de Basex, una empresa de investigación sobre prácticas empresariales, estimó que en Estados Unidos el coste de las interrupciones debidas a la multitarea rondaba los 650.000 millones de dólares al año. Un coste calculado a través de la pérdida de productividad que supone el cambio constante de frentes a los que se presta atención.

Los síntomas del síndrome de las ventanas son muy similares a los de los niños con déficit de atención. Recientemente se ha hablado mucho sobre el aumento de niños con síntomas de hiperactividad. Educadores y profesores denuncian que la capacidad de concentración de los jóvenes alcanza niveles inferiores a los exigidos en los planes de estudios. La semana pasada, un profesor de instituto me comentó que encontraba problemas para lograr la concentración de sus alumnos. Todavía más sangrante es el caso de una madre cuyo hijo preparaba un examen, pero no lograba concentrarse. El problema, me decía, era que deseaba concentrarse, pero no sabía cómo hacerlo. Su mente había perdido el hábito. No hay más hiperactivos, sino más jóvenes normales con efectos secundarios debidos al síndrome de las ventanas.

La importancia de concentrarse no puede ser subestimada. En el año 2005 se realizó en Cuba una prueba científica con dos muestras de deportistas. Se midió previamente su capacidad de concentración según la técnica de los anillos de Landford. Los resultados demostraron empíricamente que los deportistas con mayor capacidad de concentración lograban mejores resultados en las competiciones.

Sin duda, el día de mañana, la capacidad de concentración de una persona será un factor de éxito, algo que marcará la diferencia. No es de extrañar que, ante esta realidad, estén apareciendo nuevos conceptos de academias para enseñar y ejercitar la concentración mediante juegos y aplicaciones de las matemáticas.

Capacidad de concentración

Algunos consejos para desarrollar la capacidad de concentración: fomentar lectura de libros (no de textos comprimidos en pantallas) y marcar con una señal las frases que han sido comprendidas (no pasar a la siguiente si la anterior no está marcada, para evitar leer entre líneas y saltar frases reteniendo sólo algunas partes del texto). Es importante obligarse a un mínimo de tiempo diario de trabajo en una sola tarea, aislándose de otros estímulos externos. En ese sentido, más que estudiar ocho horas seguidas es preferible hacerlo en bloques de veinte minutos con descansos de cinco, para recuperar la capacidad de atención.

Fernando Trías de Bes es profesor de Esade, conferenciante y escritor.

4º Día Global por Darfur

4º Día Global por Darfur

Darfur: La población civil, atrapada por la violencia en Sudán

El Darfur de hoy es un lugar de violencia e inseguridad, donde resulta fácil conseguir armas, y cuya población se encuentra atrapada en un laberinto de ataques armados cada vez más complicado. Las fuerzas paramilitares, armadas por el gobierno sudanés, son cada vez más fuertes, mientras que siguen surgiendo nuevos grupos armados de oposición. A menudo se producen combates entre grupos (e incluso etnias) que antes formaban parte del mismo bando. Sin embargo, hay algo que no ha cambiado: es la población civil la que sigue pagando las consecuencias.

Según los cálculos de las Naciones Unidas, 4,2 millones de personas dependen en Darfur de la ayuda humanitaria. De ellas, 2,2 millones se concentran en campos para desplazados.
La población sigue huyendo. Entre enero y agosto de 2007, según cifras de la ONU, huyeron casi 250.000 personas, algunas de ellas por tercera o cuarta vez.
Durante años, las personas desplazadas han pedido la protección de una fuerza de la ONU. Por fin, tres años después de la aprobación de una resolución por parte del Consejo de Seguridad de la ONU, éste ha establecido una fuerza híbrida de la Unión Africana y la ONU para mantener la paz, integrada por más de 26.000 personas, y el gobierno sudanés ha autorizado su entrada en el país.


Esta fuerza deberá desplegarse antes del 31 de diciembre de 2007 y debe estar plenamente operativa lo antes posible para ejercer su mandato. Se trata de una tarea ingente. El gobierno de Sudán, bajo presión, ha aceptado en numerosas ocasiones la realización de intervenciones, para terminar rompiendo sus promesas en cuanto la comunidad internacional baja la guardia. El trabajo de la ONU y de la Unión Africana ha sido obstaculizado sistemáticamente por retrasos a la hora de obtener visados, autorizaciones para viajar o permisos de importación.

Pide al gobierno de Sudán que tome medidas para proteger a la población civil y para facilitar el despliegue de la fuerza híbrida de paz.

¡Actúa!

Queremos que todos vivan en libertad

Queremos que todos vivan en libertad


Regina Otaola (Eibar, 1952), alcaldesa por el PP del municipio guipuzcoano de Lizartza (600 habitantes), denunció el pasado viernes haber recibido una amenaza de muerte tras izar la bandera española en el consistorio. La enseña amaneció ayer cubierta por una gran ikurriña. Fue horas antes de que la primera edil acudiese a una misa en la ermita del pueblo coincidiendo con el día grande de las fiestas locales. Lo hizo custodiada por la Ertzaintza y sus escoltas, como se aprecia en la imagen. Una treintena de simpatizantes de ANV la recibió y despidió con banderas vascas y gritos de Alde hemendik ("Fuera de aquí") y Zuek fascistak, zarete terroristak ("Vosotros, fascistas, sois los terroristas").

Pregunta. ¿Le merece la pena pasar por todo eso?

Respuesta. Claro. Una no ejerce un cargo porque sea cómodo, sino porque cree en una serie de principios. Yo sabía perfectamente dónde me metía.

P. ¿Se siente con fuerzas para aguantar toda la legislatura?

R. Sí, sí. Además, pienso que no van a ser así los cuatro años. Confío en que vaya bajando la tensión y podamos hacer un trabajo bueno para Lizartza. Lo importante no son los cuatro energúmenos que siempre están ahí, sino el resto de vecinos, que es gente de paz. Ellos tienen claro que queremos que todos vivan en libertad y en igualdad.

P. ¿Cómo discurre la actividad de la corporación?

R. Acudimos algunos días, que no adelantamos así por así, y escoltados. También hacemos reuniones fuera. Tenemos nuestras limitaciones, porque no es un Ayuntamiento normal al que puedes ir de tal a tal hora, pero vamos trabajando.

P. El PP se hizo con la alcaldía el 27-M con 27 votos tras la anulación de la lista de ANV. ¿Se le ha acercado en estos meses algún vecino para apoyarle?

R. Sí, más de uno.

P. ¿Y qué le transmiten?

R. Que sigamos y seamos fuertes. Que están hartos de que unos cuantos intenten mandarles y atemorizarles y que lo que quieren es vivir con normalidad y tranquilidad. Y los que se han acercado no tienen por qué ser del PP. Nosotros no les hemos preguntado la afiliación. Es gente que piensa que es necesario que se haga algo.

P. ¿Estos días ha recibido el respaldo de otros partidos?

R. Me ha llamado la presidenta de las Juntas Generales [la socialista Rafaela Romero]. Tampoco espero que me llamen del PNV o de EA, porque les parecerá un sacrilegio haber puesto la bandera española, digo yo.

P. ¿Es partidaria de la ilegalización de ANV?

R. Sí, y nunca he entendido cómo se puede ilegalizar una parte sí y otra no.

El País

«La gente feliz está siempre enamorada»

«La gente feliz está siempre enamorada»

Punset y el amor...

Ni romántico ni culturalmente determinado. El amor es un instinto práctico. Pero su utilidad es de tal índole que de ella dependen nuestra felicidad y hasta nuestra supervivencia. En su próximo libro, y en esta entrevista, Eduardo Punset desmonta los tópicos que lo rodean.


Los tilos que ahora nos protegen del sol los plantó Eduardo Punset hace 30 años. «Lo que se reían mis hijas cuando me veían con apenas unos palitos y les decía, ‘un día os darán sombra’.» Elsa, la mediana de sus tres hijas y desde hace dos años su asistente, asiente sonriente mientras sus dos hijas corretean entre los árboles, ajenas al esfuerzo de su abuelo por ‘levantar’ esta magnífica masía del Ampurdán. Aquí recala entre viaje y viaje y escribe sus libros. Primero fue sobre la felicidad, ahora sobre el amor (Viaje al amor, ed. Destino), y habrá un tercero: sobre el poder. En su despacho, fotos y recuerdos de su época de ministro, en el Fondo Monetario Internacional... Dan ganas de hacer un repaso de su vida, pero no estamos aquí para hablar de política sino de aquello que más le gusta y a lo que se dedica en exclusiva desde hace 11 años: la divulgación científica. Así que vamos al grano.


XL Semanal. ¿Qué es el amor?
Eduardo Punset. Un instinto de supervivencia.

XL. Empezamos poco románticos...
E.P. Es que el amor tiene una explicación evolutiva muy precisa en nada vinculada al romanticismo. Es un instinto de superviviencia en el sentido de que ningún organismo intenta vivir solo. Hace 3.500 millones de años, la primera célula necesitaba que alguien la ayudara a respirar un aire que se estaba oxigenando y, por lo tanto, convirtiendo en letal. Así que si pasaba por allí otra célula `inmune al oxígeno, le pedía que se quedara con ella.

XL. Es lo que llama la fusión irrefrenable del otro, lo que nos lleva a que el amor es, antes que nada, práctico. Pero aclaremos una cuestión: ¿de qué amor hablamos? ¿Del amor en general, a nuestros padres, hermanos y amigos, o del amor de pareja?
E.P. La neurología moderna cuestiona estas distinciones. Los circuitos activados por el amor materno, fraternal o el amor romántico son los mismos. Es más, son los mismos circuitos para el amor que para el desamor. Lo que pasa en el cerebro del bebé al que dejan llorando en la cuna hasta que revienta es exactamente lo mismo que le pasa al adulto cuando ha perdido a su gran amor. Y lo más tremendo es que los recursos con que cuentan uno y otro son igual de insignificantes. El adulto no tiene más recursos para hacer frente al desamor que el bebé para sobrellevar el desamparo o el abandono de la madre.

XL. Hombre, algún recurso más tendrá, aunque sólo sea porque puede hablar...
E.P. Bueno, el adulto puede recurrir a terceras personas para que lo alivien, puede comunicar su sufrimiento, pero en realidad no le sirve de nada, porque en el enamorado se produce una especie de obnubilación, se activan unos mecanismos que llamamos los inhibidores latentes y que le `aislan´ de cualquier consejo exterior: no ve más que el amado, no ve sus defectos. En este sentido, la situación es la misma.

XL. Después de afirmar en su último libro que el alma está en el cerebro, ahora insiste con el amor...
E.P. Una de las grandes contribuciones de la neurología moderna, al disponer de la tecnología para estudiar neurona por neurona el mecanismo cerebral, es descubrir que todo está en el cerebro: el alma, las ideas, todo... Es imposible disociar materia e ideas. Y sí, el amor también está en el cerebro.

XL. Dice que uno envejece cuando deja de enamorarse. Es decir que si pudiésemos estar enamorados constantemente, no envejeceríamos. Ni los radicales libres, vamos...
E.P. Exacto. Digámoslo de otro modo: una forma de envejecer es no enamorándose. Esto es un proceso paralelo al equilibro que se rompe cuando llega la muerte. No hay un gen que diga «me voy a morir tal día a tal hora». Lo que hay es un equilibrio transitorio entre agresiones a la célula –vía contaminación, estrés, etc.– y la capacidad regeneradora de esa célula. Cuando este equilibro se rompe, termina la vida. Yo sugiero que el amor, lejos de ser una agresión, alimenta la capacidad regeneradora de la célula. Ahora sabemos que el estrés causado por una desgracia, aunque sea imaginada, reduce el volumen del hipocampo, un órgano central del cerebro para la memoria y para la planificación de la vida. Esto ya se ha podido medir.

XL. Pero el amor también estresa y el desamor ni le cuento...El desamor debe ser malísimo para la salud.
E.P. Lo bueno es que la persona tiene la posibilidad y el potencial para enamorarse de nuevo. Y, precisamente, uno de los grandes enigmas a los que me gustaría dedicar tiempo en el futuro es al análisis de la capacidad infinita de la gente para hacerse infeliz...

XL. ¿Y cuál es su sospecha?
E.P. La creencia generalizada es que esta capacidad arranca de las limitaciones humanas que nos llevan a inquietarnos por cosas que desconocemos y que, supuestamente, nos amenazan. La gente cree que es la falta de conocimiento lo que produce esta inseguridad y, por lo tanto, la infelicidad. Pero no es así. No hay más que hablar con los premios Nobel, y todos coinciden: el tiempo más feliz de sus vidas no fue cuando les dieron el premio, sino cuando estaban investigando; cuando no sabían, y sólo intuían que un problema tenía una solución.

XL. Pero más que el desconocimiento, lo que los hace felices a esos premios Nobel es la creencia de que pueden resolver el problema. Y lo que a uno le hace infeliz es estar convencido de que no lo puede resolver. Y, reconozcámoslo, es verdad que mucha gente no puede...
E.P. Aquí es donde llegamos al poder cáustico, aterrador, que tienen las convicciones, las creencias de la gente. Son inamovibles. En las escuelas, sumado a lo que enseñan, debería haber una asignatura que se llamara el `desaprendizaje´. O sea, una materia que enseñara a la gente a desaprender aquello que le han inculcado y es falso.

XL. ¿Por qué tenemos esas creencias tan arraigadas?
E.P. No sé, pero ocurre, y en el amor lo ves continuamente. Hoy en día, un ejecutivo no puede dedicar el tiempo que en mi época dedicábamos a cortejar a la persona amada, y, sin embargo, ‘flipas’ con qué fuerza persisten los rituales. Aún hoy hay que tomar café varias semanas, respetar ciertos códigos... La incomunicación entre los humanos es sideral. Vivimos apelotonados, pero igual que las estrellas parecen apelotonadas y las distancias son siderales -tanto que si tiras al firmamento una bola del tamaño de la Tierra la posibilidad de que choque con algo es nula-, aquí la gente no se da cuenta de la gran distancia que separa a una persona de otra. Y menos aún de lo difícil que es la comunicación de una comunidad andante de células con otra comunidad andante de células, que es lo que somos.

XL. ¿De quién nos enamoramos? ¿Nos enamora la juventud, la capidad reproductiva, la protección..?
E.P. Lo más sencillo es mirar la evolución, lo que pasaba hace millones de años. Con una esperanza de vida de tan sólo 30 -y eso lo hemos superado hace apenas un siglo y medio-, ser joven era fundamental. Los rasgos característicos de la juventud, es lógico, han quedado en los genes como uno de los criterios a seguir a la hora de elegir pareja. La segunda razón evolutiva era la simetría. Una persona con las facciones más simétricas, con un nivel de mutaciones lesivas inferior al promedio, con menos tortuosidades, está indicando que su metabolismo funciona. Y cuando ves una cara así, un cuerpo así, es cuando exclamas: «¡Dios mío, qué belleza!».

XL. Su libro destaca la diferencia de intereses entre el hombre y la mujer y señala que los métodos de ella son más ‘elaborados’: sexualmente, él `dispara´ a todo lo que se mueve, ella selecciona; operativamente, la hembra incluso oculta su ovulación para tener ‘cogido’ al macho... Se presenta a las mujeres como inteligentes pero ‘retorciadas’, lo que, sin duda, le gustará leer a más de uno. ¿Es más sibilino el proceso de selección de la mujer que el del hombre?
E.P. Claro, pero por una razón muy sencilla: el hombre es más simple.

XL. ¿Puede afirmarlo científicamente?
E.P. Por supuesto, es absolutamente científico. Hay muchos estudios, pero no hay más que andar por la calle. La mujer de hoy no se parece en nada a la Lucy de hace dos millones de años, el primer fósil femenino con el que contamos. Mientras que -con perdón- el parecido entre un hombre y un chimpancé sigue siendo muy común. El distanciamiento fisiológico ha sido menor. Además, evolutivamente, el hombre lidiaba con sistemas inertes, para predecir la climatología, para cazar, mientras que la mujer, que estaba recluida para cuidar de la prole, trataba con sistemas vivos. Ella estaba mucho más acostumbrada a predecir el comportamiento porque tenía que intuir lo que pasaba por la cabeza del niño para poder cuidarlo. Y esto ha hecho que incluso las más feministas hoy deban aceptar que la capacidad de empatía de la mujer, el saber ponerse en el lugar del otro, es mayor.

XL. ¿Eso le da más ventaja evolutiva al hombre o a la mujer?
E.P. A la mujer. Y eso lo vemos en las empresas. La incorproación de la mujer al trabajo se nota en dos cosas: una, de detalle, es que ellas no esperan a que el jefe se vaya para irse a casa. La segunda, más seria, es que ningún departamento de relaciones laborales se plantea hoy gestionar los recursos humanos sin considerar las emociones.

XL. Otro asunto susceptible de polémica en su libro es el que se refiere a la diferencia entre hombres y mujeres en cuanto al deseo sexual, mucho mayor en ellos...
E.P. Vamos al principio: el óvulo es una célula mil veces más sofisticada y hermosa que el espermatozoide. Segundo punto: durante mucho tiempo nos hemos preguntado cuál era la función evolutiva del orgasmo. Puesto que se podía tener descendencia sin orgasmo, ¿por qué tenerlo? Ahora sabemos que sí tiene una función evolutiva: produce unas contracciones que ayudan a la absorción del esperma por la mujer. Tercer punto: para que ellas alcancen el orgasmo, es necesaria una inhibición emotiva. Al contrario de lo que ocurre en el varón, en la mujer debe haber una desconexión con las grandes angustias, ansiedades y problemas. Dicho esto, quiero aclarar que hablo de promedios; hay individualidades a las que no les pasa nada similar. Pero lo que está demostrado en laboratorio es que el espacio reservado en el cerebro al sexo es dos veces y media superior en el hombre que en la mujer.

XL. Y, sin embargo, se afirma que la mujer tiene más sexo con la cabeza, con el cerebro, que con el cuerpo...
E.P. Esto lo acaban de descubrir quienes buscaban una viagra para la mujer: no es posible porque ella tiene una libido eminentemente mental.

XL. Pues si además tiene poco espacio en el cebrero para el sexo, cuenta con pocas posibilidades de disfrutar...
E.P. No, para nada. Intento decir que, aun dándose todas las condiciones físicas, puede ocurrir que la mujer no esté predispuesta para el sexo. Eso no ocurre con el hombre, que tiene una respuesta física. Vale con una pastilla...

XL. En el libro se habla de las alteraciones de ciertas sustancias en el organismo durante el proceso amoroso. Cuando te enamoras, sube la oxitocina. ¿Es posible enamorar a alguien modificando su química? ¿Existe la pócima del amor, al estilo Celestina?
E.P. [Risas]. Ya existe el prozac, que se receta para la depresión en función de la serotonina. No es difícil imaginar que se puedan administrar hormonas como la oxitocina vinculadas al mecanismo amoroso.

XL. Si tomo prozac, me deprimo menos, ¿si tomo oxitocina, me enamoro más?
E.P. Por ahora, lo que sabemos es que cuando se hace el amor aumentan las descargas de oxitocina. El reverso está por comprobar. En los próximos diez años se va a investigar muchísimo en este campo y podría ser que utilizáramos fármacos para regular la intensidad de los mecanismos amorosos. Podría ser.

XL. ¿Sin sexo, el amor se deteriora? ¿Hay una relación directa entre sexo y amor?
E.P. ¿Hay alguien que piense que no guardan relación?

XL. Pues sí... existe el amor platónico.
E.P. Esto es lo de Werther de Goethe, el personaje que creía en el amor romántico, puro y duro, sin sexo... y acabó suicidándose.

XL. Pero se puede estar enamorado sin sexo.
E.P. Sí, vale, pero el amor realmente no culmina sin contacto físico.

XL. Hablemos de otro contacto físico: el de madre e hijo. Insiste mucho en esto para el correcto desarrollo afectivo posterior.
E.P. Lo hemos comprobado con ratitas. Las acariciadas por su madre generaban una autoestima y una seguridad mucho mayor que las que no lo eran. Si hay algo en el libro en lo que no me puedo equivocar es en aconsejar a las madres que acaricien, palpen y besuqueen a sus hijos.

XL. Hay un concepto en este sentido que quizá merezca atención: la inversión parental. Lo que se sacrifica o no en la pareja por tener hijos...
E.P. Me explico: para una relación de pareja hace falta un soporte material, un escenario, y eso exige una inversión. Hijos, relaciones sociales, hipotecas... Tienes que invertir para crear un gran amor. Y ahí puede fallar todo. Hay una primera etapa en la relación, perecedera, y que no plantea grandes problemas: la fusión amorosa, y pasa casi toda en la cama. Luego viene la etapa de los compromisos y aquí entra el coste-eficacia de los economistas. La negociación puede ser inconsciente pero es determinante. Se trata de pactar los márgenes de libertad individual. Muchas parejas se van al traste porque no ha habido esa negociación. O por una excesiva inversión parental: por ejemplo, muchos hijos. En Occidente está cifrado en dos hijos. Tener más de un par es malo para el amor, grava en exceso la inversión parental. Hablamos de promedios, insisto. Pero es evidente que seis hijos plantean mucho más compromiso y es posible que la pareja sufra más.

XL. Para criar un hijo se necesitan dos, dice. ¿Qué pasa con las cada día más comunes familias monoparentales?
E.P. Las hay, pero ¡con qué sacrificio social tan enorme, impuesto al monopariente y al niño! Sobre todo, mientras el estado no compense este cambio de situación. Los niños dejados a un canguro o a sí mismos generan unos niveles de inseguridad mayores, que a su vez se van a trasladar a sus propios hijos. Insisto en que hablamos de promedios. Habrá excepciones.

XL. «El amor se encarga de eliminar el pensamiento consciente.» ¿El amor te vuelve loco?
E.P. Cuando en la evolución humana se va perfilando la conciencia de uno mismo y la capacidad de gestionar nuestras emociones, lo que sucede es que tú podrías decidir, por ejemplo, no contaminarte con designios evolutivos como el de la procreación. Es decir, podrías decir: no tengo hijos. Y es muy probable que la evolución misma generara el antídoto del obnubilamiento amoroso. En un momento dado, a pesar de la conciencia, caes enamorado, ciego. Digamos que el amor evita que la conciencia haga desatinos biológicos.

XL. ¿Está usted enamorado?
E.P. No en este momento, pero debe ser más por falta de tiempo que de estímulo exterior [risas].

XL. Sin embargo, en el libro cuenta algunas de sus relaciones y se intuye que es una persona ‘enamoradiza’...
E.P. Yo he vivido muchas historias de amor. De manera intermitente, la gente feliz está siempre enamorada. La capacidad de amar tiene que ver con la seguridad en ti mismo y con la curiosidad. Y yo tengo una curiosidad enfermiza.

El Semanal