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En el Corazón de Arrupe

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por Graciela Amo (Entreculturas)

En estos dias celebramos que hace 100 años nació Pedro Arrupe. Sí, esa persona que cantaba zortzikos como un bilbaíno y servía té como un japonés.

El hombre que, viendo huir a miles de vietnamitas de la guerra sufriendo en los frágiles “cayucos” en que se arriesgaban y perdían la vida, “se le movió su corazón” y, no tranquilo con sus solas lágrimas, movilizó a la Compañía de Jesús para que dedicara a sus mejores hombres a gastar la vida con los más vulnerables entre los vulnerables. Así nació el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS).

Éste es mi testimonio de este verano con el JRS: “ESPERAR CONTRA TODA ESPERANZA”.

Hace ya tres meses que he vuelto de Kiziba (Rwanda) y mi reloj interno marca cada día las 06:30h, el momento en que allí amanece y, con la luz del sol, llegan los tres coches del JRS subiendo a los maestros y trabajadores sociales que acompañan, sirven y defienden a las casi 18.000 personas refugiadas que viven en el campo. Hace ya tres meses que he vuelto de Kiziba y mi reloj interno nota la llegada de las 18:35, hora en la que todo el año, inexorablemente, se pone el sol en el campo. Las personas del JRS bajan del campo con la llegada (¡tan rápida en el ecuador!) de la oscuridad. Y allí quedan las doce horas siguientes las casi 18.000 personas refugiadas que viven en el campo.

¿Qué fue lo que me llevó a Kiziba?, ¿por qué, desde hace tanto tiempo, mi imaginación y mi corazón se conmueven con los millones de personas que, dejando todo lo que tienen, se lanzan a los caminos huyendo de la guerra, del hambre, de las matanzas? Sólo el hambre y la sed de justicia. Y el entusiasmo que provoca en mí la misión del JRS: acompañar, servir, defender. Esa llamada tan clara a ser “otros Cristos”.

Los hombres, mujeres y ancianos llegaron a Kiziba hace más de doce años. Vienen de R. D. del Congo, huyendo de un genocidio que en 1994 acabó con la vida de 3,5 millones de personas. Congo no los quiere, ni garantiza su seguridad si vuelven. Rwanda no los quiere, ni les permite integrarse.

Allí han nacido los miles de adolescentes y niños que no conocen otra realidad, que dependen para todo de la ayuda externa. Y que se ríen, cantan y bailan sin parar, juegan con cualquier caja o plástico, estudian y preparan sus exámenes, se enamoran, se casan y tienen hijos que siguen creando vida. Porque, ¡hay tanta vida allí arriba, hay tanta alegría!

Hay muchos momentos en mi vida en que algún pasaje del Evangelio ha acompañado mi camino. El lavatorio de pies, siempre. Las bienaventuranzas, siempre. En Kiziba sólo he oído una voz, una voz fuerte y clara, que no se acalla, que no me deja. Es Yahvé hablándole a Moisés en la zarza que arde sin consumirse: “He visto el dolor de mi pueblo y he escuchado su clamor. Ve, yo te envío para que liberes a mi pueblo”.

pastoralsj.org

Arrupe, testigo y protagonista

Arrupe, testigo y protagonista


HOY se cumplen cien años del nacimiento en Bilbao del padre Pedro Arrupe, superior general de la Compañía de Jesús entre 1965 y 1986. Arrupe fue un auténtico testigo del siglo XX, y no sólo en sentido metafórico. Pocos años después de ingresar en la Compañía, sufrió la disolución de la orden por parte de la II República española y el consiguiente destierro. Enviado a Japón, en la estela de Francisco Javier, vivió en aquellas tierras lejanas el desarrollo de la II Guerra Mundial; fue encarcelado bajo la acusación de espionaje y aportó luego lo mejor de sí mismo al servicio de los afectados por la bomba atómica. Elegido prepósito general en una época decisiva para la Iglesia, fue un verdadero «profeta de la renovación conciliar», como bien expresa el título de la conferencia que hoy pronunciará en Bilbao su sucesor, el padre Kolvenbach. Arrupe llevó al núcleo mismo de su orden la idea de que, para el cristiano, la fe en Dios es indisociable de la lucha infatigable contra las injusticias. Cualquier lectura política de este planteamiento pecaría de simplismo y parcialidad. Se trata más bien de un punto de vista rigurosamente espiritual, que conlleva el compromiso solidario de los creyentes con la realidad de un mundo moderno en el que, a su juicio, un amor eficaz debe estar basado en los postulados de la justicia.

Como todo testigo profético, el jesuita bilbaíno fue discutido en su tiempo y no siempre bien comprendido. Solía decir con una expresión muy gráfica que el mundo es un «caserío planetario», y él mismo procuró siempre anticiparse a los desafíos de su época. Con motivo del centenario se reeditan algunas biografías suyas y, sobre todo, aparecen libros colectivos que investigan en profundidad el significado de esta gran personalidad del siglo pasado.

La Compañía de Jesús ha tenido y tiene un papel determinante en la historia de la Iglesia, y es fácil advertir que las exageraciones de uno y de otro signo han impedido muchas veces juzgarla con objetividad. Arrupe encarna en su propia persona la grandeza de una orden religiosa dispuesta a vivir en plenitud no sólo la faceta espiritual del cristianismo, sino también su proyección intelectual y social. Por eso el centenario que hoy se conmemora es un acontecimiento de singular relevancia, en el que se conjugan manifestaciones literarias, artísticas y musicales en homenaje a un personaje singular. Fue un español situado en la primera línea de la historia universal, y es lógico por ello que se consagre a su figura la atención que merece no sólo en su tierra vasca, sino en el conjunto de España. Superadas las polémicas coyunturales, incluido el complejo proceso sucesorio derivado de su enfermedad, es el momento de valorar en sus justos términos la trayectoria vital y espiritual de quien fue, ante todo y sobre todo, un gran hombre de Iglesia.

Editorial del Abc

Vivir sin cobertura

Vivir sin cobertura

Vamos inaugurando una sociedad en la que lo extraordinario no será ya estar conectado, sino no estarlo.

Aún tenemos que contratar, pagar, configurar, conectar… para acceder a la red. Pero dentro de poco estaremos conectados por defecto a la red cibernáutica, sin hacer nada, de la misma manera que estamos conectados por defecto a la red hidráulica o a la eléctrica. Pronto todos los rincones y recovecos del planeta tendrán cobertura. Una gran y única manta cubrirá el planeta (en Francia una couverture es una manta).

Una red global se encargará (se encarga ya) de cubrir todas nuestras necesidades e inquietudes. Lo hace bastante bien, aunque con una trampa: satisface en exceso la necesidad de pan, mientras va acallando por defecto la necesidad de palabra. “Démosles mucha información – dijo Dios.net –, y que así no sepan nada; démosles a mirar muchas imágenes, y que así no vean nada; démosles sensaciones de impacto y continuadas, y que así no sientan nada.”

Ahora la red reemplaza a Dios, es el magma informe en el que “vivimos, nos movemos y somos.” Ella nos lo da todo: conversación, amistad, conocimientos, emociones fuertes, alimentos y el último gadget tecnológico. Racionado y en dosis precisas, ella nos da el maná: ya no necesitamos nada. Cubiertos por Dios.net, no necesitamos a Dios.

Pero una felicidad dosificada, no es feliz. Se pueden tener todas las necesidades cubiertas, menos una. La necesidad de plenitud no se cubre nunca del todo, porque hay la muerte. Morimos en lo mejor de la fiesta y eso no lo puede cubrir ninguna compañía de seguros y ninguna alienación, por eficaz que parezca. Eso: o nos hunde o nos acerca a Dios. Sólo Dios puede cubrir ese anhelo insaciable de plenitud. Cubrirlo sin falsas coberturas, dejándolo al descubierto.

Para encontrar a Dios, entonces, habrá que recobrar primero la necesidad de buscarle. Habrá quizás que hacerle un agujero a la manta, salir de Egipto, atravesar el desierto, soltar amarras y remar, abandonar las redes e ir tras él, pasar sin madriguera y sin nido, poner las manos en el arado y no mirar atrás.

Para encontrar a Dios en un mundo globalmente cubierto, habrá quizás que arriesgarse a vivir sin cobertura.

Marc Vilarasau, sj

El día más largo, la noche más corta

El día más largo, la noche más corta

28 de octubre de 1982. El PSOE gana las elecciones generales con mayoría absoluta. Se cierra la transición a la democracia en España...

Los protagonistas del triunfo socialista en 1982 recuerdan aquella fecha, 25 años después


Fue día de otoño suave, un día moderado, de clima amable. Quizás por eso no se desató ni la euforia ni el triunfalismo. Por no haber, no hubo ni brindis en público, por aquello de la sobriedad que debía suponerse en los líderes de la izquierda y también para que nadie se sintiera ajeno a lo que quedaba por delante. Eso no quiere decir que, en privado, Felipe González, cuando supo que iba a gobernar España, no se dejara seducir por un traguito de champán en cuanto se enteró del resultado. 202 diputados en el Congreso: el mayor triunfo electoral de la historia de la democracia. Pero de aquel brindis clandestino no quedan fotos. Aunque las hubo, Felipe pidió por favor que no se mostraran. De ese día de tensa espera en casa de su íntimo colaborador entonces, Julio Feo, la sombra de González por aquel tiempo, quienes estuvieron alrededor recuerdan la tensa calma con la que el líder socialista esperaba el equipaje de su destino: "Lo más curioso fue lo poco que habló, hasta durmió la siesta", recuerda hoy Julio Feo. "Estaba tranquilo, como si supiera y ya estuviera hecho a la idea de lo que el futuro le deparaba", añade Pablo Juliá, que le tomó todas las fotos ese día para EL PAÍS y que conoce a González desde la época del clan de la tortilla, una imagen que también es suya.

Por la mañana, Felipe y Carmen Romero habían votado en el madrileño barrio de la Estrella, donde vivían. Después se camuflaron. ¿Dónde? La casa de Julio Feo, en Canillejas, era el lugar ideal. "En un piso habría sido imposible pasar desapercibidos, así que decidimos ir a mi casa, que era un chalé. Por aquel entonces, yo era el único de los nuestros que tenía un chalé", recuerda Feo.

La memoria le flaquea para los detalles, aunque lleva 250 folios de un libro sobre lo que ha sido su vida y que espera sacar el año próximo. "Creo que va a ser bastante jugoso", anuncia.

Había sido una campaña dura, intensa. La campaña del cambio. Julio Feo fue una pieza clave que aplicó a las técnicas de la democracia naciente todo lo que había aprendido en sus años como intérprete de la Casa Blanca. Felipe González confiaba plenamente en él. Feo le organizaba todo, los mítines, los actos, el descanso, las comidas. El médico, José Luis Moneo, y el propio Feo permanecían constantemente a su vera. "Al final tuvo problemas de voz, pero lo más curioso es que se le fastidió la mano de los apretones y hubo que protegérsela", recuerda el colaborador.

Al poner la mesa, el líder ya parecía olerse el triunfo. Cuando alguien preguntó los que iban a ser para colocar los platos, el líder soltó: "200 en el congreso y 8 para comer". Almorzaron tranquilamente, Felipe descansó, luego estuvieron matando el tiempo, puro va, puro viene, mientras Alfonso Guerra cocinaba la estrategia a seguir en el día desde la oficina especial que habían montado como cuartel general de las elecciones en la calle Bravo Murillo. En casa de Julio Feo habían puesto un teléfono cuyo número sólo conocían Guerra y Juan José Rosón, entonces ministro del Interior. El 2000104. Sonaría para las urgencias y para los resultados. Después de que se cerraran las urnas saltó el ring. Era Guerra con sus cálculos. Clavados. "Lo cogí y Alfonso me dijo: ’Ponme con el próximo presidente del Gobierno de España", dice Feo.

PSOE, 202; UCD, 13; AP, 101; PCE, 4; CDS, 2; PNV, 9 / 8; HB, 3; CiU, 13; ER, 1... Apenas variaron. Estaba claro que aquella noche ganaron dos: PSOE y AP, el par de formaciones que polarizarían un suave bipartidismo todavía vigente en España. Hoy Guerra lo ve así: "Es cierto, mirándolo con perspectiva, hubo dos ganadores", cuenta. El protagonismo entonces de quien después sería vicepresidente del Gobierno fue crucial. Los periodistas que cubrían aquellos acontecimientos todavía recuerdan cómo dio de lleno con los resultados antes de que el ministro del Interior ofreciera los oficiales: "Nos inventamos un método. Yo había dicho a nuestros representantes en 1.750 mesas de varios municipios elegidos a conciencia, esos en los que se repiten los patrones generales del país, que llamaran con los resultados de los 50 primeros votos escrutados", recuerda Guerra. "Cuando tuve el 10% lo metí en el programa que habíamos diseñado nosotros mismos y me salió el resultado".

Menuda papeleta para Rosón. "Aquel hombre lo pasó fatal. Me llamó para hacerme una confesión directísima. Me preguntó: ’Alfonso, ¿tienes algo?’. Se nos ha caído el programa y no contamos con nada. Yo le dije que sí, pero que sería tremendo que usara nuestras cifras como oficiales y luego las tuviera que desmentir, así que le puse una condición: que me dejara a mí contarlo antes", recuerda Guerra. Después de soltar lo suyo, Guerra fue al Palacio de Congresos. "Fue gracioso ver a Rosón ofrecer los resultados que yo le había dado antes...".

Hacia las 11 de la noche, todos al Hotel Palace. Felipe y los que habían pasado el día junto a él entraron por la puerta trasera. Un ascensor le subió directamente a la habitación desde la que saludaría a los simpatizantes después en la famosa foto que marcó una fecha. Aparecían Felipe y sus más directos colaboradores en la habitación 101, la misma que ahora alberga a la dirección del hotel. Allí ya trabajaba entonces Jacinto Vela, hoy maitre del establecimiento, que aquel día se encargó de servirles sándwiches y bebidas. Hoy, Vela recuerda pocas cosas. "No habría mucha gente con ellos, en total unas siete personas. Puedo decir que esa noche, pese a trabajar hasta muy tarde se me hizo muy corta, no como la del 23-F, que se nos hizo larguísima", recuerda el empleado.

Después, todos bajaron a la rotonda donde se celebraba la fiesta. Felipe siempre se mostró contenido. En mitad de los abrazos, los besos, las lágrimas. Parecía que el resultado les abrumaba, que les asustaba tanta entrega. "Estamos dispuestos y preparados para asumir la responsabilidad que el pueblo español nos ha confiado...", decía Felipe, en tono pausado. "Ningún ciudadano debe sentirse ajeno a la hermosa labor de modernización, de progreso y de solidaridad que hemos de realizar entre todos ...", se escuchaba también en las pantallas que el Ayuntamiento de Tierno Galván había instalado en la Plaza Mayor desde las que antes, para matar el tiempo, habían proyectado Sopa de ganso, de los Hermanos Marx.

Era un día en el que muchas heridas se cerraban. "Llegaba al Gobierno un partido que había sido perdedor en la guerra", comenta Alfonso. Aunque por delante quedaba nada más y nada menos que casi todo por hacer.

La noche siguió con celebraciones. Julio Feo acabó con amigos y periodistas disfrutando por la calle del triunfo. Guerra quiso meditar. "No dormí, tampoco lo había hecho mucho durante la campaña, aunque aquella tampoco fue como la de 1977, en la que teníamos una cama en la sede y nos turnábamos". Tampoco comía demasiado. Poco más allá de unas galletas. "Precisamente para que no me entrara sueño. A la mañana siguiente me fui al Prado y me puse delante de tres obras maestras: El perro, de Goya, La anunciación, de Fra Angélico y El triunfo de la muerte, de Brueghel", cuenta el hoy diputado del PSOE. "Estar allí, delante de esas obras maestras me ayudó a situarme. ’No hay que ser soberbios’, me dije. ’Busquemos la perfección de nuestro país y sus virtudes y pongámoslas en marcha", recuerda que pensó.

Después volvió a la oficina electoral para celebrarlo con sus colaboradores. Había que poner en marcha todo lo que habían planeado. "Lo teníamos todo pensado. La política, los equipos. En ese momento, España contaba con 102 embajadas, teníamos cinco nombres posibles por cada una de ellas". Todo menos el Gobierno, del que Felipe no soltaba prenda. Julio Feo estaba disponible. "Para lo que quieras", le dije. Al principio le ofreció ser portavoz. "Bien", dijo Feo. "Me puse manos a la obra". Luego, González le cambió el cometido. "Vas a ser el secretario del presidente", dijo el mandatario. "¿Y eso en qué consiste?", preguntó Feo. "En hacerme la vida fácil", respondió Felipe.

La gran incógnita era la del mismo Guerra. "Yo no quería entrar en el Gobierno, no quería seguir en política". Aquel anhelo pasado suena demasiado lejano, más cuando lo dice en su despacho del Congreso, donde todavía hoy sigue dedicado a la cosa pública. "Del poder me producía rechazo todo lo protocolario. Finalmente, acepté pero con la condición de no acudir a un solo sarao", confiesa.

De Felipe, aquella noche después del Palace, no hay rastro. Unos, como se ve, lo celebraron. Julio Feo se enfadó con su mujer y acabó, como ya vimos, de parranda. Y Felipe, ¿dónde fue?: "Desapareció", asegura Feo. "Todavía hoy no sé donde acabó. Nunca se lo he preguntado". Seguro que esa discreción fue lo que le hizo pensar a González que don Julio sería el secretario perfecto.

Jesús Ruiz Mantilla

Una política migratoria que flexibilice fronteras y contribuya al desarrollo de los países pobres

Una política migratoria que flexibilice fronteras y contribuya al desarrollo de los países pobres

Un informe presentado hoy afirma que un incremento del 3% en el número de inmigrantes en los próximos años generaría más recursos que la ayuda, el comercio y la cancelación de deuda juntos

Si España rebajara a la mitad el coste del envío de remesas se liberarían más recursos que la ayuda bilateral de nuestro país a 42 países del África subsahariana

La política migratoria que mantienen los países desarrollados, centrada en el control de fronteras, tiene unos costes muy elevados, potencia la inmigración ilegal, viola derechos y provoca bolsas de pobreza y exclusión. Sin embargo, los movimientos migratorios pueden ofrecer oportunidades sin precedentes en la lucha contra la pobreza y la desigualdad si se gestionan bien. Esta es una de las ideas clave del informe Puertas al mar. Por qué todos deberíamos estar interesados en una política migratoria más justa e inteligente, que Intermón Oxfam ha hecho público hoy.

El documento quiere aportar un debate nuevo sobre las oportunidades y los riesgos de la inmigración, despejando los prejuicios y algunas verdades aceptadas que impiden tomar decisiones coherentes y que permita compaginar el derecho de las personas a emigrar en busca de una vida digna y los beneficios que se generarían en los países de origen y de acogida.

"El celo de los países ricos a la hora de restringir la entrada de personas sólo es comparable con su empeño en que circule todo lo demás. Este doble rasero permite a la UE subvencionar su producción y exportación agraria con 50.000 millones de euros anuales, mientras que los campesinos de los países en desarrollo, arruinados por la competencia desleal, deben quedarse en casa", afirma Gonzalo Fanjul, coordinador de investigaciones de Intermón Oxfam y autor del estudio.

El informe contiene datos reveladores sobre el impacto que puede tener la inmigración en los países en desarrollo. Un incremento de tan sólo el 3% del número de inmigrantes en los próximos años podría generar un beneficio cercano a los 305.000 millones de dólares. Esto supondría el doble de toda la ayuda al desarrollo, la condonación de deuda y los beneficios derivados de un hipotético acuerdo comercial en la ronda de Desarrollo de la Organización Mundial del Comercio en un año.

"Nos empeñamos en ponerle puertas al mar y vallas a las fronteras y gastamos fortunas y una considerable energía social en impedir la entrada irregular de los inmigrantes que nuestra sociedad necesita. Pero estas políticas han dado resultados muy modestos hasta la fecha", afirma Ariane Arpa, directora general de Intermón Oxfam.

En un impulso de frenar la entrada de inmigrantes subsaharianos, nuestro país gastó más de 20 millones de euros en la tercera fase de la valla de Melilla, que incorpora sofisticados adelantos tecnológicos. Con esta misma cantidad se podría facilitar tratamiento contra la malaria a 11 millones de niños de ese continente.

"Es hora de hacernos sinceramente otras preguntas. Lo relevante no es cómo controlamos mejor nuestra fronteras, ni si quiera qué podríamos hacer para que la gente no se vea obligada a abandonar su país de origen. Lo importante es identificar y aplicar políticas migratorias que beneficien a los que viven en la pobreza y sean beneficiosas para la sociedad de los países de acogida", añade Arpa.

El informe propone trabajar en dos ámbitos principales: primero, poner la emigración al servicio del desarrollo a través de unas políticas activas que incluyan un nuevo modelo de gestión de fronteras. El segundo, reducir las causas que expulsan a las personas de sus países de origen para hacer que la emigración sea una decisión voluntaria, ordenada y protegida por derechos fundamentales.

Una de la prioridades a corto plazo es reducir el coste de los envío de dinero que hacen los inmigrantes (remesas), que pueden suponer una verdadera fuente de beneficios para el desarrollo de los países pobres. Según un cálculo realizado por Intermón Oxfam, si se redujese el coste medio de los envíos en un 50%, se podrían liberar recursos por valor de 212 millones de euros anuales. Esta cantidad es superior a toda la ayuda bilateral que nuestro país concede a 42 países de África subsahariana.

El informe resalta que el Gobierno ha hecho un esfuerzo serio para aprovechar el modelo basado en contingentes y en contrataciones en origen, pero según los datos contrastados con diversos analistas, esto ha permitido la entrada de 200.000 inmigrantes de forma regular, mientras que nuestro país precisa cerca de 400.000. Esto necesariamente fuerza a entradas irregulares y contrataciones ilegales.

"Estamos dispuestos a flexibilizar las condiciones para los inmigrantes cualificados, que nos interesan a nosotros y debilitan las opciones de desarrollo de los países pobres. Pero nos negamos a incrementar el número de inmigrantes regulares no cualificados, los que más podrían hacer por reducir las obscenas desigualdades entre los países ricos y los países pobres", concluye Fanjul.

Intermón Oxfam señala que no hay un único modo de reducir la inmigración irregular y ampliar la movilidad de los trabajadores y que la solución pasará por aplicar mecanismos que ya existen con otros novedosos.

Migraciones circulares

Entre los últimos el informe propone llevar a la práctica un ambicioso plan de migraciones circulares que incluya incentivos al retorno. Estas migraciones estarían basadas en permisos con una validez de varios años, sin restricciones geográficas o sectoriales y que permitirían al emigrante entrar y salir de la UE de acuerdo a las oportunidades laborales disponibles durante ese tiempo.

A partir este análisis, contrastado con decenas de investigadores, organismos públicos y privados y organizaciones de emigrantes, el informe propone que una nueva política migratoria esté basada en tres pilares:

+Generar oportunidades para no emigrar: reducir los factores por los que los inmigrantes se vean obligados a emigrar, mediante políticas coherentes de ayuda al desarrollo, reglas comerciales justas y soluciones a los problemas que el cambio climático ya está generando en los países en desarrollo.

+Reformar el modelo de gestión de las migraciones: ordenar la inmigración, en vez de bloquearla, a través de una Política Migratoria Europea que facilite la entrada y el movimiento de trabajadores no comunitarios. Esto debería ir acompañado de acuerdos migratorios con los países de origen que favorezcan el desarrollo

+Poner la emigración al servicio del desarrollo: abordando factores como el abaratamiento del coste de las remesas, promoviendo la circulación y no la fuga de cerebros, fomentando las asociaciones de emigrantes y sus vínculos con las comunidades de origen.

Algunos datos contenidos en el informe:

+La diferencia salarial entre Ecuador y España es de 5 a 1; la del Reino Unido y Kenia es de 7 a 1. Una diferencia salarial de tan sólo 2,3 a 1 entre Estados Unidos e Irlanda contribuyó hace 120 años al desplazamiento masivo de población hacia Norteamérica.

+Se estima que el coste de prevenir la inmigración en los cinco países industrializados más protegidos es de 17.000 millones de dólares.

+Las remesas representan hoy unos 200.000 millones de dólares anuales, el doble del valor de la ayuda oficial que se destina a los países con bajos ingresos.

+Las remesas son, después de la inversión extranjera directa, la segunda fuente de financiación externa para los países pobres.

+Según estimaciones realizadas por Intermón Oxfam, después de consultar con varias entidades financieras, los inmigrantes podrían estar pagando entre un 3 y un 5% más que los nacionales por sus hipotecas. Si tenemos en cuenta que el volumen de préstamos en manos de los inmigrantes es de unos 51.000 millones de euros, un sobreprecio del 3% supone un coste añadido de 1.530 millones de euros anuales para la economía de los inmigrantes y de sus países de origen

Estudios de Intermón Oxfam

Rebélate contra la pobreza

Rebélate contra la pobreza

REBÉLATE CONTRA LA POBREZA
SEMANA CONTRA LA POBREZA - 15-21 octubre

CONCENTRACIÓN REBÉLATE CONTRA LA POBREZA
20 de octubre ARAGÓN


La Alianza Aragonesa contra la Pobreza, Mirando al Sur y Punto de Encuentro impulsan en Zaragoza, Huesca y Teruel la Semana contra la Pobreza del 15 al 21 de octubre que culminará con una Movilización contra la pobreza el sábado 20 de octubre, bajo el lema "REBÉLATE CONTRA LA POBREZA. Más hechos, menos palabras".

ZARAGOZA

CONCENTRACIÓN REBÉLATE CONTRA LA POBREZA
Sábado 20 de octubre - 20:00
Plaza de España – Zaragoza
Convoca: Alianza Aragonesa contra la Pobreza

Habrá exposiciones, videos, música...
Vayamos tod@s vestidos de blanco!!!

www.rebelatecontralapobreza.org

La carta que no puedo responder


La carta que no puedo responder se encuentra ahora sobre mi mesa. Llegó a mis manos gracias a los esfuerzos de un matrimonio holandés que, en junio de 2006, me envió un mensaje de correo electrónico. Yo no le di mayor importancia, y no respondí. Insistieron a finales del mismo mes y yo tampoco les presté atención. Hasta que llegó la advertencia con palabras más serias:
«Ésta es la última vez que le pedimos este favor. Le dejamos a su criterio la decisión de escribirle o no a Justin. A criterio de su conciencia, más bien. Yo conocí sus libros justamente porque él me los recomendó. Atentamente, Jacobus [omito el apellido]».

Leo cuidadosamente el texto del mensaje: allí se dice que Justin Fuller, prisionero número 999266 de la Unidad Polunsky, de Livingston, Texas, va a ser ejecutado justamente el día de mi cumpleaños: el 24 de agosto. Su abogado, Don Bailey, ya ha recurrido a todas las instancias, y el caso se da por perdido. No me piden que denuncie el caso en público ni que me posicione al respecto: sólo quieren que le envíe a este lector algunas palabras para confortarlo.

Tecleo el nombre de Justin en un buscador de Internet. Veo su foto, descubro que existe una página con los nombres de todos los que están (o estaban) en el corredor de la muerte de Texas. Leo su ficha policial en www.tdcj.state.tx.us/stat/fullerjustin.htm.

Escribo la carta. La semana siguiente a la de mi cumpleaños, Jacobus me vuelve a escribir: Justin la había recibido y me había respondido antes de ser ejecutado. La carta me está esperando en un hotel en el que suelo alojarme en cierta ciudad y que puse como dirección en el remite.

Finalmente, en los últimos días de octubre de 2006, paso por el hotel. Sé que me está esperando la carta de un condenado a muerte. Sé que él ya ha sido ejecutado. Recojo la carta, paro en un bar y leo las palabras de alguien a quien nunca más podré responder. A quien tampoco puedo pedirle autorización para publicar algunos párrafos, pero como estamos discutiendo una verdadera aberración de la justicia (la muerte como instrumento del Estado) transcribo aquí algunas frases:
«Estimado señor Coelho:
El corredor de la muerte es el lugar en el que las políticas del Poder, la Retribución y la Violencia se aplican a un hombre usando [materiales como] el cemento y el acero… hasta que este hombre se transforma en acero, y su corazón llega a ser tan duro como el cemento. Sin embargo, aunque el acero pueda ser duro, aún puede ser flexible, y aunque el corazón se haya transformado en cemento, todavía es capaz de latir. Más allá [del cemento y el acero] queda el hombre, su amor por la vida y los grandes principios que rigen la actuación del ser humano».
«Su carta me sorprendió bastante. Y es muy extraño que mi trascendencia [Justin usa siempre este término, en lugar de `ejecución´] pueda tener lugar justo el día de su cumpleaños. Por supuesto que espero que eso no ocurra, pero ambos sabemos que la vida siempre viene acompañada de la muerte. En los Estados Unidos ejecutan prisioneros en nombre de lo que llaman `justicia´, sin tener en cuenta la posibilidad de obtener una buena defensa ni la situación familiar en la que alguien nació y creció.»
«Mientras espero el último recurso a la Corte Suprema, me siento lleno de vida, fuerte y con mi espíritu completamente libre.»
«Si trasciendo, por fin podré flotar en el viento y disfrutar la libertad. He logrado entender que, aunque mi cuerpo esté preso, mi vida cambió y mi alma aún puede amar, pues toda libertad es mental. Hay muchas personas en este mundo que, a pesar de estar fuera de la cárcel, se encuentran mucho más presas que yo.» «Sólo cuando estas personas comprendan que la libertad es un estado mental, podrán disfrutarla de verdad.»

La carta que no pude responder es bastante más larga. Describe la relación que establecimos a través de mis libros. Nos desea lo mejor del mundo a mí y a mi familia. Y ahora descansa sobre mi mesa.

La carta que no pude responder, de un condenado a muerte, preso a los 19, ejecutado cuando tenía 27 años de edad, no contiene palabras quejumbrosas: habla de libertad y de vida.

Paulo Coelho