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cuatrodecididos

Las sorpresas de 2007

A continuación les ofrezco mi lista, corta, incompleta y arbitraria, de las sorpresas de 2007. Además de la sorpresa, el otro criterio que consideré para hacer la lista es que el impacto de los hechos que señalo se va a sentir más allá del lugar donde ocurrieron y también después de 2007.

- Terminó el debate: los humanos estamos recalentando el planeta.

Este año pasará a la historia como el momento histórico en el que el mundo dejó de debatir si estaba ocurriendo o no el cambio climático y aceptó que las alteraciones ambientales han sido y son causadas por nuestros patrones de consumo, reproducción, transporte, comercio, etcétera. El año 2007 también fue cuando la opinión pública mundial -y por lo tanto, los políticos- comenzaron a pensar que era necesario hacer algo al respecto. El debate no sólo terminó gracias a Al Gore. Si bien él tuvo gran impacto mediático, lo determinante fueron los nuevos datos científicos. A partir de 2007 los escépticos están condenados a defender su posición con base en supersticiones y creencias y no en hechos.

- Más de la mitad de la población mundial se muda a las ciudades.

Este año, y por primera vez en la historia del planeta, hay más gente viviendo en ciudades que en el campo. Vivimos en la época de urbanización más rápida que ha conocido la humanidad. Y la tendencia va a seguir: de acuerdo con Richard Burdett, un experto en el tema, en las próximas tres décadas el mundo experimentará el mayor movimiento poblacional del campo a la ciudad, especialmente en Asia y África.

- Comienza la crisis económica mundial.

Venía macerándose desde hace tiempo, pero en 2007 se hizo visible a través de un inesperado síntoma: la crisis de crédito en Estados Unidos producida por la bancarrota de empresas que especulaban en el mercado de préstamos para la compra de viviendas.

Aún queda por ver cómo se transmitirá esta crisis a otros mercados y a otros países e industrias, cuánto durara y cuán dolorosa será. Pero seguramente 2008 va a ser económicamente peor que los años precedentes. En 2007 también el mundo económico fue sorprendido por el precio de un barril de petróleo que rozó los 100 dólares y por el precio de un euro que rozo los 1,50 dólares. Ninguno de los dos precios llegó a esos niveles. Pero 2007 nos preparó para que eso no nos sorprenda. Y si llegan a ese nivel, estos dos precios van a cambiar al mundo.

- Los petroleros lo compran todo.

Los altos precios del petróleo, que se han triplicado desde 2002, han generado una inmensa acumulación de dinero en los países que lo exportan. Esto no tiene nada de nuevo y el reciclaje de petrodólares ha sido ya antes una fuente importante de controversias y ansiedad para los mercados financieros mundiales. Pero tanto la acumulación que ocurrió en 2007 como la manera en la cual estos países los están usando ha traído novedades. La acumulación es extraordinaria y los países exportadores de petróleo ya tienen más de 4.000 billones de dólares sólo en activos financieros. De acuerdo con la consultora McKinsey & Co, aun si el precio cae a 50 dólares por barril, estos países podrán cómodamente invertir mil millones de dólares al día. Y en 2007 eso hicieron. Algunos como Abu Dhabi, por ejemplo, han comprado recientemente una participación importante en Citigroup. Otros como Hugo Chávez, compran influencia política en países vecinos, y no tan vecinos. Todos vieron sus cofres estallar de dinero en 2007. Y los seguirán viendo en 2008

- El país más peligroso del mundo se vuelve aun más peligroso.

El asesinato de Benazir Bhutto desestabiliza Pakistán y potencia la ya conocida capacidad de este país para irradiar peligros más allá de sus fronteras. Pero este asesinato culmina un año lleno de señales, atentados y accidentes que revelaron la tendencia a una violenta descomposición política del país. En 2007, Pakistán vivió una escalada de atentados terroristas suicidas, el reconocimiento de que los talibanes resurgentes ejercen más control sobre las zonas limítrofes con Afganistán que el Gobierno paquistaní, el debilitamiento político del presidente Musharraf, y el turbulento regreso del exilio de los líderes de la oposición. En 2007, el mundo vio asustado cómo un Pakistán con armas nucleares, fundamentalistas islámicos y una situación geopolítica de crítica importancia se acerca al despeñadero.

- Las buenas noticias de 2007.

Las hubo y muy importantes. Entre otras cabe destacar que la mortalidad infantil a nivel mundial llegó a un mínimo histórico. Tan sólo en América Latina la mortalidad infantil es hoy la mitad de lo que era en 1990. Y en África y Asia también el progreso es notable. Esto se debe en mucho a la mayor disponibilidad de vacunas, alimentos y atención médica, pero también a otra buena noticia: el número de personas que viven en pobreza extrema también está declinando.

Claro que falta mucho por hacer y que los problemas sobran. Pero, por ahora, sólo me queda desearnos a todos un 2008 lleno de sorpresas agradables.

Moisés Naím

Niños mutilados casi cada día

Niños mutilados casi cada día


El obispo Kike Figaredo pide el fin de la fabricación de bombas de racimo

Las bombas de racimo estallan en el aire y esparcen miríadas de submuniciones para que estallen a su vez y hagan su alcance más dañino. Es la llamada “lluvia de acero”. Por si eso no es suficiente espanto, lo peor es que muchas de esta submuniciones no llegan a explotar, incluso las de las llamadas “bombas inteligentes” (si es que tal combinación de palabras puede responder a lógica alguna) que teóricamente explotan al 100%. Quedan esparcidas por los campos, carreteras, caminos, bosques. Esperando nuevas víctimas, casi siempre civiles y, lo peor, cuando la guerra hace ya mucho que terminó.

Para que las cosas no sigan así, el obispo español Kike Figaredo, jesuita asturiano que trabaja desde hace 16 años en Camboya con niños mutilados por minas antipersona y bombas de racimo, se ha puesto en marcha para ayudar en la campaña promovida por Greenpeace y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) para la eliminación de éstas últimas.

Esta semana se celebra del 5 al 7 de diciembre en Viena una nueva reunión internacional, y estas ONG, apoyadas por la campaña iniciada por Noruega en febrero de este año, quieren que estas armas sean eliminadas. Mientras tanto, en España las producen dos empresas, que las venden no se sabe dónde, como denuncia Greenpeace, y los armeros españoles guardan miles de estas bombas para utilizar contra algún hipotético enemigo.

Para poner frente a la opinión pública la realidad de estas bombas, Figaredo ha visitado España con cuatro de sus niños, todos con terribles mutilaciones y unas enormes ganas de vivir. Las dos niñas, Smak Mao y Khun Sokkheoun, de 16 y 14 años, perdieron una pierna cada una en su “accidente”, en 2006 y 2005. “Por favor, ayúdennos a eliminar estas armas estúpidas, convenzan a su Gobierno de que dejen de almacenar y producir bombas de racimo”, dijo ayer lunes en una multitudinaria conferencia de prensa. Más tarde, habló para EL PAÍS y la agencia Colpisa, rodeado por los cuatro niños. “Estos accidentes pasan todos los días, Todos estos niños han sufrido sus accidentes en los últimos dos o tres años [aunque Estados Unidos bombardeó Camboya con estas armas hasta 1973], y tenemos más que no han podido venir porque aún están recuperándose”, describe Figaredo.

La vida de Rattanak, el más pequeño, de 11 años, cambió el pasado 18 de enero. Jugando, fue a coger una bomba de racimo sin saber lo que era, explotó y perdió un brazo, el ojo derecho, el izquierdo quedó malherido, y dos dedos de la mano izquierda.

Periodistas y colaboradores de ambas ONG escucharon sobrecogidos el relato del mayor de ellos, Mek Chaneng, de 19 años -oficialmente, 16, para que pueda seguir estudiando-, herido en agosto de 2005 al pisar una mina mientras buscaba madera con su hermano para hacerse una casa. Quedó sin piernas y sin el brazo izquierdo.

“Mi padré murió al poco de nacer yo, mi madre emigró a Tailandia poco después porque la situación económica era muy mala”, comienza Chaneng (el nombre va detrás del apellido) A día de hoy no sé nada de ella, si está viva o ya murió. Primero vivimos con mi abuela, y luego con nuestro tío. Estudié hasta 5º grado, toda la primaria, pero teníamos que trabajar en el campo porque no había dinero y no pude seguir estudiando. Cuando cumplí, mi hermano y yo emigramos para buscarnos la vida, nos sentíamos mayores. Llegamos a un sitio donde la situación económica era mejor y decidimos construir una casa, y fuimos al bosque a recoger madera para ello. Había mucha gente en el bosque cogiendo madera cuando estalló la mina, todos me ayudaron y me llevaron al puesto sanitario. Cuando desperté no quería hablar, no quería vivir”. Su voz se va quebrando, la emoción resuena en un silencio atronador, quienes están allí sienten cómo se les va encogiendo el corazón. Chaneng calla, incapaz de contener las lágrimas. “Recordar su experiencia hace que lo pase muy mal”, dice Figaredo, mientras le consuela con la mano en su hombro. El muchacho sigue: “Primero vino Cruz Roja, me trajeron una esterilla, una mosquitera, una manta, arroz y comida para la familia”. A través de ellos, el servicio jesuita supo de su caso y fue a visitarle “el padre Greg”. “Me dijo: ‘Te voy a llevar al Centro Arrupe para que veas que tienes algo que hacer con su vida”. En este centro, en la provincia de Battambang, fue donde conoció “al padre Kike”. “Vi allí a muchos niños discapacitados como yo pero que jugaban, reían. Se me abrieron los ojos de la sorpresa. Se me subió el agua del corazón [expresión camboyana para describir la alegría], y pensé: puedo ser una persona, como todos”. Aquí su voz de rompe y ya no puede hablar más.

Mas tarde, posa con Kike Figaredo y los otros niños para las fotos. Todos acompañan al obispo en esta entrevista.

Pregunta. ¿Que es lo más importante que ha aprendido en todos estos años de trabajo con los niños en Camboya?

Respuesta. Que son sanadores de ellos mismos. Cuando Sokkheoun tuvo su accidente fue Mao quien la ayudó a recuperarse, la que le levantó la moral. Le dijo: ‘No te sientas mal, mira, aquí estamos muchos niños como tú, y todos jugamos, todos estudiamos, todos reímos’. Le enseñó su pierna ortopédica y le dijo: ‘Mira, puedes tener otra igual’. Disfrutan de la sencillez de la vida, se animan unos a otros. Aquí en Occidente se hace mucha terapia, pero allí con el cariño que tienen hacen la rehabilitación de desde dentro. Chaneng dice: ‘Nuestro cuerpo puede estar discapacitado, pero nuestro corazón no lo está’.

Han venido a España no sólo para impulsar la campaña contra las bombas de racimo, sino también para que el pequeño, Rattanak, sea curado de sus heridas en el ojo que le queda, como paso previo para una posterior operación. Chaneng actúa en su visita a España (antes han pasado por Gijón, Bilbao y Barcelona) como portavoz de los pequeños. “Está encantado de hablar contra estas armas, ‘me alegro de poder colaborar’, me dice cada dos por tres, lleno de satisfacción”, continúa el jesuita asturiano. En su escuela de Camboya lo comparten todo, y en este viaje, lo mismo. “Como nos regalan muchas cosas, lo vamos a compartir entre todos, para que todos tengamos regalos de Navidad”, le dije a los niños, y todos se muestran de acuerdo.

Salvo Chaneng, todos proceden de familias numerosas y en todas ellas ha habido accidentes previos con minas o bombas de racimo.

En el centro, describe Figaredo, además de estudiar y jugar, también cantan y bailan junto con otros chavales no heridos del mismo barrio. “Las dos niñas toman parte en el baile de la bendición, y los niños en el baile de la fiesta”, explica.

P. ¿Qué mensaje transmitiría a los españoles para que se movilizaran contra las bombas de racimo? Porque desde aquí todo eso parece muy lejano.

R. Que estamos hablando de personas, en este caso, niños. Ningún padre, ninguna madre, quiere que sus hijos sufran la violencia y la destrucción, que queden disminuidos. Yo ejerzo mi paternidad con 42 niños en casa, todos ellos discapacitados. Si a él (señala a Chaneng) no le ayuda alguien a vestirse, él no puede. Todos necesitan ayuda, porque si no lo tienen complicado. A él (señala al pequeño Rattanak) debemos ayudarle a bañarse. Pero siempre se ríen, el otro día se nos inundó la casa y Chaneng dijo: ‘Vaya, pues voy a ser yo el único que no se moje las piernas’. Humor negro, sí, pero mucho humor. Todos los padres quieren que sus hijos tengan una vida digna, un futuro que no esté mermado por haber tropezado con una mina o haber cogido una bomba de racimo, unas vidas truncadas por un armamento estúpido que sigue actuando en tiempos de paz y no reconoce ni la paz ni la víctima, ataca igual a los niños que a los soldados a los que fue destinado. Además, los niños se autoculpabilizan de lo que le ocurrió Rattanak dice que fue culpa suya porque cogió la bomba, que por qué tuvo que cogerla, que era el destino, la mala suerte.

Además, salvo el pequeño, todos ellos quedaron heridos mientras trabajaban. Mao estaba con su tío y su tía embarazada, trabajando con un tractor pequeño en un campo de arroz cuando todos salieron por los aires. Su tío murió, su tía quedó en silla de ruedas, aunque no perdió al hijo que esperaba, la niña perdió una pierna.

Los cuatro niños echan de menos correr y jugar como antes, aunque Chaneng es portero del equipo de fútbol de la escuela. “Bah, me meten muchos goles”, dice quitándose importancia. “Cuando Mao vio por primera vez los campos de arroz después de recuperarse de su accidente, dijo: ‘Qué bonitos, ya nunca voy a poder trabajar en ellos’. Y ahora está trabajando”, continúa Figaredo, que comenta que algunas niñas del centro le han dicho que echan de menos la posibilidad de poder usar algún día “unos bonitos zapatos de tacón”. El pequeño Rattanak admite que echa de menos su mano. “Nos dan lecciones de normalidad”. Chaneng estudiará informática para poder trabajar “y ganarse la vida”. Rattanak quiere ser piloto. Mao, enfermera “para cuidar a los ancianos”, y Sokkheun, maestra. “Para enseñar a mis niños”, apunta muerto de risa Chaneng.

En España dicen que se han sentido en casa. Chaneng y Mao quedaron impresionados al estar con una “princesa de verdad”, cuando la Infanta Cristina en Barcelona estuve un buen rato con ellos, sentada a su lado, hablándoles y preguntándoles de todos. A Rattanak le impresionó el mar, “tan amplio” que lo pudo distinguir con su corta vista. “La gente de aquí es buena, el agua de su corazón es buena”, añade Chaneng. Shokkhun dice que a ella le impresionan las montañas (“en Camboya no hay”, apunta Figaredo)

Todos menos el pequeño sabían que los peligros de bombas y minas sin explotar perviven en los campos y las selvas de Camboya, porque habían visto sus efectos en personas de sus familias. “Pero yo no sabía que eran tan crueles, pensaba que eran parte de la época de Pol Pot, que ya no había mas”, dice Mao.

El País

En el salón no se juega


En el salón no se juega,
Esto no se toca, quita.
Con esto no se juega, dale.
Esto no se toca, quita.
Con esto no se juega, dale.
Quita los pies de la mesa.
En el salón no se juega.
En el sofá no se come.
En el salón no se juega.

Me vas a dar un disgusto.

Esto no se toca, niño.
Con esto no se juega, dale.
Esto no se toca, quita.
Con esto no se juega, dale.
Aquí no se juega pelota.
En el salón no se juega.
No pises la alfombra,
En el salón no se juega.

SCPF

¿Poseer o ser poseídos?

¿Poseer o ser poseídos?

Vivimos inmersos en una dinámica de consumo basada en desear algo, satisfacer ese deseo, y volver a tener otro deseo para repetir esta secuencia, no hasta la saciedad -que nunca llega- sino hasta el infinito. Si el placer se reduce al paso entre no tener algo y conseguirlo, al efímero instante entre dos deseos, ¿cuándo disfrutamos de lo que tenemos?

Pregunto entre mis amigos si poseen sus bienes materiales o más bien son sus bienes los que les esclavizan. Responden con unanimidad que poseen las cosas y no son poseídos por ellas. Por contextualizar, estoy hablando de una amplia clase media con las necesidades más básicas sobradamente cubiertas. También reconocen la maliciosa facilidad de nuestra sociedad para crear nuevas necesidades.

Miro el panorama a mi alrededor y encuentro personas que se pasan días descargando gigabytes de música de internet que nunca van a escuchar; personas que tardan demasiado en olvidar el cabreo por el primer rayón de su coche; personas que se amargan porque un año no pueden salir de vacaciones; personas incapaces de reconciliarse con su clase social aún cuando disponen de muchas cosas superfluas; y conozco algunas familias formadas por dos individuos que tienen cuatro retretes en casa.

Me pregunto si cuando uno ve un rayón en su coche es incapaz de recordar que hace no tanto tiempo iba felizmente a estudiar en autobús. Me pregunto si tan difícil es distinguir entre lo necesario y lo prescindible o sustituible –por muy deseable que sea-. Y ya puestos, me pregunto si tan difícil es trazar una línea clara entre gastar y malgastar, entre usar y derrochar, que es la misma línea que separa lo ético y lo indecente. Empezamos absolutizando la propia felicidad para acabar enredados en obsesiones y ansiedades, incapaces de disfrutar de las cosas.

Y por si fuera poco, tenemos que reconocer que somos limitados. No tenemos capacidad para todo y cuando concentramos nuestra energía en una cosa es para descuidar otras. ¿Alguna vez habéis conocido a alguien de aspecto impecable que pierde toda la magia en cuanto abre la boca? Tanta preocupación por la ropa y el pelo y la más absoluta dejadez por cultivarse. Lo mismo en proyectos que afectan a más de una persona: miro cómo se construye un matrimonio y llama la atención los esfuerzos que se ponen en la casa. Miro a los niños y me llama la atención el despliegue de material.

¿No se estará restando atención a otros aspectos? Si no podemos llegar a todo, ¿no habría que empezar por lo más importante?

Podemos decir que no somos poseídos por lo material, pero tendríamos que ser capaces de ver que somos poseídos por las apariencias, por la opinión de los demás y por el deseo de responder a expectativas y objetivos que no están justificados.

Ese puede ser el primer paso para transformar nuestra propia realidad y aspirar, en vez de a un trastero más grande, a cotas más altas de libertad personal que son razonablemente alcanzables.

María Jesús González Morales

Estas Navidades Intermón Oxfam cambia el cuento de los tres cerditos

Estas Navidades Intermón Oxfam cambia el cuento de los tres cerditos


Intermón Oxfam ha puesto en marcha por tercer año consecutivo la campaña “Algo más que un regalo”, que permite regalar simbólicamente cerdos, gallinas, depósitos de agua, bicicletas o, incluso, el sueldo de un profesor en Mozambique. La iniciativa de estos regalos permite enviar solidaridad a los países del sur y a la vez transmitir el valor de los regalos como un elemento pedagógico entre adultos y niños.

A través de la página http://www.intermonoxfam.org/algomasqueunregalo, las tiendas de comercio justo o el teléfono 902 330 331, se puede adquirir una tarjeta-regalo con la imagen del obsequio que se desee regalar, a elegir entre 18 opciones diferentes de categorías y precios que oscilan entre los 12 y los 2.995 euros. La persona obsequiada recibirá una tarjeta personalizada de Intermón Oxfam donde se le agradecerá su regalo simbólicamente enviado a Brasil, Nicaragua, Mozambique, Guatemala, Etiopía, India, República Dominicana, Burundi o Paraguay, países del sur que varían según el regalo escogido y donde Intermón Oxfam lleva a cabo sus proyectos.

Como novedad este año Intermón Oxfam anuncia su campaña de Navidad con un vídeo “rompedor” dirigido especialmente a un público joven y que puede verse en http://es.youtube.com/watch?v=rqzFiDFpzpw. El anuncio invita a comprar un regalo nada convencional y por lo tanto a “cambiar el cuento” de cada año. En este caso el vídeo “intenta” cambiar el cuento de los 3 cerditos.

Regalos de empresa

Esta iniciativa no sólo está reservada para los regalos personales. Las empresas también tienen la oportunidad de desarrollar su Responsabilidad Social Corporativa (RSC) estas navidades con una acción solidaria. A través de este enlace a la página web:http://www.intermonoxfam.org/algomasqueunregalo/indexEmpreses.asp, se puede comprar igualmente cerditos para cada uno de sus empleados, garantizar que una comunidad rural pueda llevar sus productos al mercado con una carretilla o conceder un microcrédito a15 mujeres emprendedoras en la India. Al igual que el resto de regalos, los empleados obtendrán una tarjeta donde se les informará del regalo que su empresa ha enviado simbólicamente a los países del sur.

“Algo más que un regalo” trata de “poner cara” a una doble acción simbólica porque el importe del donativo no se empleará para comprar directamente el regalo escogido, sino que contribuirá al desarrollo de los diferentes proyectos de cooperación que la organización tiene en los países del sur y a la mejora, de ese modo, de la calidad de vida de todas las personas que allí residen.

If


Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila
cuando todo a tu lado es cabeza perdida;
si en ti mismo tienes una fe que te niegan
y nunca desprecias las dudas que ellos tengan;
si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera;
si, engañado, no engañas;
si no buscas más odio que el odio que te tengan...
Si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres;
si al hablar no exageras lo que sabes y quieres;
si sueñas, y los sueños no te hacen su esclavo;
si piensas y rechazas lo que piensas en vano;
si tropiezas con el triunfo, si a la cumbre llega tu derrota
y a estos dos impostores los tratas de igual forma;
si logras que se sepa la verdad que has hablado,
a pesar del sofisma del orbe encanallado;
si vuelves al comienzo del trabajo perdido,
aunque esta obra dure toda tu vida;
si arriesgas al momento y lleno de alegría
tus ganancias de siempre a la suerte de un día,
y pierdes y te lanzas de nuevo a la pelea,
sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era;
si logras que nervios y corazón te asistan,
aun después de su fuga de tu cuerpo en fatiga,
y se agarren contigo cuando no quede nada,
porque tú lo deseas y lo quieres y mandas;
si hablas con el pueblo y guardas tu virtud;
si marchas junto a reyes a tu paso y tu luz;
si nadie que te hiera llega a hacerte una herida;
si todos te reclaman, y ninguno te precisa;
si llenas un minuto envidiable y certero
de sesenta segundos que te lleven al cielo...
toda esta tierra será dominio tuyo
y aún mucho más,
serás hombre, hijo mío.

Rudyard Kipling

Industrias farmacéuticas. Cómo invertir en la vida

Invertir en la vida: Cómo lograr el acceso a medicamentos esenciales a través de prácticas empresariales responsables

Existen serias deficiencias en las actuales iniciativas de las industria farmacéutica para garantizar el acceso de las poblaciones pobres a los medicamentos. Las compañías buscan en los mercados emergentes el modo de apuntalar unos resultados económicos cada vez más débiles. Sin embargo, estos países necesitan de forma desesperada medicamentos asequibles y adecuados. Es el momento oportuno para adoptar un enfoque nuevo y audaz. La industria farmacéutica debe poner el acceso a los medicamentos en el núcleo de sus prácticas y de sus decisiones. A largo plazo, no sólo sería una estrategia empresarial más sostenible, si no que permitiría al sector privado desempeñar mejor su papel en el acceso universal a la salud.

Invertir en la vida (pdf 1.1mb)


Resumen
El acceso a los medicamentos es fundamental para que las personas alcancen su derecho a la salud. Pese a que la responsabilidad principal de garantizar el acceso a la asistencia sanitaria recae sobre los Gobiernos, el papel de la industria farmacéutica a la hora de porporcionar un elemento básico – los medicamentos – acarrea sus propias responsabilidades.

En 2002, Save the Children, el VSO (Servicio de Voluntariado en el Extranjero) y Oxfam publicaron “Más allá de la Filantropía”, un informe que exhortaba a la industria farmaceútica a contribuir en la solución de la crisis sanitaria en los países en desarrollo. Este informe desafiaba a la industria a tomar medidas en cinco áreas: fijación de precios, patentes, iniciativas conjuntas público-privadas, investigación y desarrollo, y el uso adecuado de los medicamentos. Desde la publicación del informe, la industria farmacéutica ha avanzado de forma vacilante en algunas de estas áreas, principalmente mediante la adopción de modestas políticas para promover el acceso a los medicamentos para enfermedades predominantes, tales como el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria.

Sin embargo, continúa siendo inmenso el desafío que plantea garantizar que millones de personas pobres consigan los medicamentos que necesitan. Esto se debe a la aparición de nuevas enfermedades y la reaparición de algunas ya existentes; a la amenaza de epidemias; y a la creciente carga que representan las enfermedades no transmisibles en los países en desarrollo. La malaria se cobra la vida de un millón de personas cada año, de las cuáles la mayoría son niños y mujeres embarazadas. Dos millones de personas mueren cada año a causa de la tuberculosis. La mitad de las muertes por cáncer en todo el mundo tiene lugar en países en desarrollo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la incidencia del asma está creciendo un promedio del 50 por ciento cada diez años en ciudades del mundo en desarrollo. En la actualidad, los elevados precios dejan fuera del mercado farmacéutico al 85 por ciento de la población mundial.

Las medidas adoptadas hasta ahora por la industria farmacéutica no abordan adecuadamente el problema. Entre las principales deficiencias están las siguientes:

*el fracaso a la hora de aplicar mecanismos sistemáticos y transparentes de precios diferenciados (tiered-pricing) para los medicamentos de valor terapeútico que consume la población pobre de los países en desarrollo, de modo que los precios se establezcan en función de fórmulas estándar que reflejan la capacidad de pago y el precio de las versiones genéricas allí donde existan;

*la falta de investigación y desarrollo (I+D) para abordar la escasez de productos específicos para enfermedades que afectan sobre todo a las personas pobres de los países en desarrollo. Esto incluye la formulación o preparación de medicamentos que sean aplicables y utilizables en el mundo en desarrollo. Entre 1999 y 2004 sólo han aparecido tres nuevos medicamentos para tratar enfermedades ‘olvidadas’, de entre 163 nuevas entidades químicas (NCE, en sus siglas en inglés);

*la persistente falta de flexibilidad en lo que toca a la protección de los derechos de propiedad intelectual. En algunos casos, incluso un lobby activo a favor de unas reglas más estrictas sobre patentes, así como iniciativas legales contra los Gobiernos que hacen uso de las salvaguardas de salud pública contempladas en el ADPIC (Acuerdo de Propiedad Intelectual de la Organización Mundial del Comercio). Con ello se impide el acceso de las personas pobres a versiones genéricas baratas de medicamentos esenciales.

*un peso excesivo de las donaciones de medicamentos, que son impredecibles por naturaleza y provocan el caos en el mercado de medicamentos de bajo precio, socavando la competencia de genéricos.

Oxfam considera que las compañías farmacéuticas podrían contribuir de forma más signficativa y eficaz al acceso a los medicamentos de la población pobre en los países en desarrollo. Existen tres factores que han impedido que la industria farmacéutica avance en la buena dirección:

En primer lugar, las compañías han buscado estrategias que abordan el acceso a los medicamentos simplemente como un problema de reputación, lo que ha generado enfoques fragmentarios ad hoc, más que soluciones sostenibles.

En segundo lugar, las respuestas de la industria farmacéutica a sus menguantes resultados económicos (subir los precios, defender sus patentes de forma agresiva y prolongar las ya existentes a través de la práctica del “ever-greening”, en lugar de invertir en la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos) han socavado la necesidad de precios más bajos, de enfoques flexibles en materia de patentes y de inversión en I+D para enfermedades predominantes en el mundo en desarrollo.

En tercer lugar, la industria farmacéutica ha sido incapaz de reconocer el acceso a los medicamentos como un derecho humano fundamental consagrado en el derecho internacional, así como de aceptar que las compañías tienen responsabilidades en este contexto. También esto ha impedido la adopción de estrategias adecuadas.

Oxfam Internacional

Reforma de los estatutos y de la Constitución


Cuando se planteó el inicio de la reforma de los Estatutos de Autonomía, se manifestó en la vida académica y política española una opinión significativa a favor de la reforma de la Constitución. Si se trataba de poner al día el Estado de las Autonomías, la opción más racional, se argumentaba, era llevarla a cabo mediante el ajuste del texto constitucional. Contra esta opinión, se perfiló la de aquellos otros que veían en riesgo el carácter razonable de una opción que abría un debate político-constitucional de inciertos resultados. Mejor limitarse, si era inevitable la puesta al día de la organización territorial del Estado, a unas reformas estatutarias que introdujeran aquellos cambios institucionales y aclaraciones en materia de competencias que algunas Comunidades Autónomas demandaban.

La opción a favor de la reforma de los Estatutos necesitaba de la existencia de unos claros límites a la misma. No tratándose de una reforma constitucional, no podía verse erosionado un modelo de organización territorial del Estado realmente existente, por mucho que resulte condicionado por la vigencia de un principio dispositivo, no solamente en punto a la fijación de las propias Comunidades Autónomas, sino también por lo que hace a su nivel competencial. El proceso de reforma de los Estatutos necesitaba además unas precondiciones políticas que finalmente han estado ausentes en nuestra vida política. En primer lugar, el acuerdo de los dos grandes partidos políticos españoles actuando como tales, y no como fuerzas políticas confederadas, capaces de albergar en su seno distintos grupos políticos definidos a escala de las Comunidades Autónomas. En segundo lugar, resultaba indispensable la coincidencia en el mantenimiento de un federalismo cooperativo que cortase el camino al avance de las relaciones bilaterales entre el Estado central y diecisiete potenciales negociadores. En tercer lugar, era necesario el acuerdo sobre un sistema fiscal en que el principio de la solidaridad alcanzase toda la importancia concedida por la Constitución.

El no cumplimiento de estas precondiciones y la superación de los objetivos obvios y razonables de unas reformas estatutarias, son las razones que abren el camino a una hipótesis de reforma constitucional, no en la forma presentada en su día por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, sino con el objetivo más ambicioso de clarificar definitivamente el modelo de organización territorial de nuestro Estado. Los hechos parecen dar la razón a los partidarios de esta reforma. Si con los cambios estatutarios se pretende alterar los rasgos fundamentales del Estado autonómico, parece llegado el momento de adelantarse a un cambio propiciado por la iniciativa de las Comunidades Autónomas y plantearse directamente la reforma de las reglas de juego.

Mediante esta reforma se pretendería alcanzar objetivos bien concretos. El primero, impedir que la reforma de los Estatutos pueda afectar a la organización y competencias del Estado, ni siquiera por vía negativa o interpretativa. El segundo objetivo será fijar el núcleo esencial del poder del Estado, expresivo de su soberanía y de la organización unitaria indispensable para la vida del mismo. Como se ha señalado en distintas ocasiones, parece evidente que esta cuestión no puede quedar al arbitrio de los pactos y de las mayorías políticas coyunturales. Un tercer objetivo de la reforma constitucional habría de ser la especificación de las facultades de titularidad estatal que no pueden ser transferidas a las Comunidades Autónomas. Un cuarto y último objetivo mínimo, sería la especificación de las competencias atribuidas al Estado para dictar la legislación básica.

Los objetivos de esta reforma constitucional, presentes en las páginas del Informe del Consejo de Estado sobre la reforma de alcance más limitado propuesta por el Gobierno, podrían conseguir paliar la parcial desconstitucionalización en que se ha desarrollado la vida de nuestro Estado autonómico, corregir los riesgos del segundo efecto aludido del principio dispositivo en la vida de nuestras Comunidades Autónomas y reforzar el modelo de peculiar federalismo por el que ha optado España en el desarrollo de nuestra Constitución. Un federalismo en el que no caben otras asimetrías que las derivadas de los datos de la realidad social del país.

Mi impresión es que, en los próximos meses, crecerá el ambiente favorable a este tipo de reforma constitucional. Y que perdida la oportunidad de un proceso razonable de reforma de Estatutos, cada vez existirán menos argumentos que oponer a sus defensores. A la espera de la decisión del Tribunal Constitucional sobre el recurso de inconstitucionalidad en relación al Estatuto de Cataluña, lo cierto es que el sistema parece reclamar una revisión que tiene su vía más efectiva en el cambio del texto constitucional. Los partidos nacionalistas cada vez acentúan más los rasgos radicales de su comprensión de la vida de España. Quizá sea llegado por ello el momento de que el grueso de la sociedad española ofrezca una alternativa a una deriva que amenaza a medio plazo la estabilidad indispensable del Estado y la nación de los españoles.

Andrés de Blas Guerrero es catedrático de Teoría del Estado en la UNED.