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Nuevo General de los Jesuitas

Nuevo General de los Jesuitas


El español Adolfo Nicolás, elegido nuevo Prepósito General de la Compañía de Jesús


Después de 25 años de excelente mandato del Padre Peter Hans Kolvenbach, la Compañía de Jesús seguirá en muy buenas manos. La elección de su sucesor en la mañana de ayer en Roma fue muy rápida pero, sobre todo, recibió la confirmación inmediata del Papa y un caluroso elogio del Vaticano a las pocas horas desde las páginas de «L“Osservatore Romano». El español Adolfo Nicolás, que hoy presidirá una solemne misa de acción de gracias en la iglesia romana del Gesú, comienza su mandato con el aplauso del Vaticano y de los jesuitas de todos los continentes.

Tanto la Santa Sede como los principales responsables de la Compañía de Jesús destacaron ayer que el perfil biográfico del Padre Adolfo Nicolás es muy similar al del carismático padre Arrupe, quien llevó el timón de la Orden desde 1965 hasta 1983. El Padre Nicolás fue también provincial de Japón y desarrolló su misión en ese país la mayor parte de su vida, antes de ser llamado a Roma. A la lógica alegría de los jesuitas de Asia se sumaba ayer el entusiasmo de los jesuitas americanos, y el de muchos españoles.

A pesar de que acababa de caerle sobre los hombros el peso de la mayor orden religiosa, con casi 20.000 miembros, el Padre Nicolás estaba ayer sereno y sonriente, sin aspavientos, en una actitud de afectuosa normalidad. A primera vista es un hombre sencillo, que no hace notar ni su inteligencia ni otras muchas dotes elogiadas por sus hermanos.

46 años en Oriente

En ese ambiente familiar, Nicolás recibía ayer abrazos y estrechones de manos de los jesuitas de la Curia ataviado con un elegante chal de colores —prueba visible de su inculturación en Asia, donde ha vivido 46 años—, mientras sus gafas anticuadas dejaban claro que sabe cuidar los objetos personales y ahorrar gastos. En la casa central de los jesuitas, el clima había cambiado por completo en pocas horas: los cuatro días de silencio y ayuno previos a la elección daban paso a una jornada de auténtica fiesta.

Al segundo escrutinio, los 217 electores entre los 225 participantes en la Congregación daban la mayoría absoluta a un candidato que, según confirmó en menos de dos horas «L”Osservatore Romano», reúne «las cualidades requeridas para una revitalización de la Compañía, según las indicaciones de la carta enviada por Benedicto XVI al Padre Kolvenbach al comienzo de la Congregación General». En una orden religiosa que se caracteriza por su «cuarto voto» de obediencia al Papa, la sintonía con el Santo Padre es un elemento fundamental.

Según el diario oficioso del Vaticano, el 29 sucesor de San Ignacio de Loyola es «una persona de gran experiencia en el terreno del gobierno, la formación, la enseñanza teológica y la inculturación de la fe», que eran los puntos señalados en la carta del Papa junto con «la relación entre Jesucristo y las religiones», que el Padre Nicolás conoce perfectamente por haber pasado su vida entre sintoístas, budistas y protestantes.

Adolfo Nicolás nació el 29 de a abril de 1936 en Palencia, entró en el noviciado de Aranjuez en 1953 y se licenció en Filosofía en Alcalá de Henares en 1960. Desde 1964 a 1968 estudió teología en Tokio, donde se ordena sacerdote en 1967. Dedica tres años en Roma a realizar un máster en teología en la Pontificia Universidad Gregoriana y vuelve como profesor de la Sophia University en Tokio al país donde pasará casi todo el resto de su vida —salvo un paréntesis de seis años dirigiendo el Instituto Pastoral de Manila— y del que fue provincial entre 1993 y 1999.

También en Filipinas

Con la misma sencillez demostrada como provincial, el Padre Nicolás se dedicó después durante tres años a la atención de una parroquia de inmigrantes, en su mayoría filipinos, en Tokio. En 2004 volvió a Manila como presidente de la Conferencia Jesuita de Asia Oriental y Oceanía.

Las últimas declaraciones extensas del ahora nuevo Prepósito fueron realizadas a «Province Express», la revista de los jesuitas de Australia, y dan una buena idea de su pensamiento. El Padre Nicolás confesaba en diciembre tener «un sentimiento, impreciso y difícil de definir, de que algunos elementos importantes de nuestra vida religiosa no reciben la atención que merecen». En su opinión, «hemos sido diligentes en resolver nuestros problemas allí donde los hemos visto, pero la sensación de inquietud en la Compañía y en la Iglesia no han desaparecido».

El Padre Nicolás, que no formaba parte de los 217 electores pero sí ha jugado un papel importante en el trabajo preparatorio de esta 35 Congregación General, consideraba necesaria «una reflexión más profunda sobre nuestra vida religiosa en la actualidad» para responder a una pregunta dolorosa: «¿Cómo es posible que despertemos tanta admiración y tan pocas vocaciones?».

El padre Thomas Smolich, presidente de la Conferencia de Jesuitas de Estados Unidos, manifestó ayer a la agencia de noticias del episcopado americano que «el Padre Nicolás es un gran hombre. Sabe inspirar, es un santo y representa un gran puente entre las diversas culturas dentro de la Iglesia». Además, aunque cuenta 71 años, «tiene la energía de un hombre mucho más joven».

Según el presidente de los jesuitas americanos, «hemos escogido uno de los hombres de mayor calidad en la Compañía. Es un experto en relaciones del cristianismo con otras religiones y capaz de trabajar en sintonía con el Papa y el Vaticano».

«Experto en la universalidad»

A su vez, el portavoz de la Compañía de Jesús, José María de Vera, que le conoce por haber pasado también la mayor parte de su vida en tierras japonesas, destacó que el nuevo Prepósito General «es una persona muy abierta, muy informada y un experto en la universalidad y la inculturación del cristianismo».

El Padre Nicolás presidirá esta tarde una solemne misa de acción de gracias en la iglesia del Gesú, donde reposan las reliquias del fundador de la Compañía y donde permanece continuamente encendida una lámpara desde el comienzo de esta 35 Congregación General, que se prolongara todavía durante mes y medio. El Papa Benedicto XVI recibirá a los nuevos superiores de la Compañía, que serán elegidos la semana próxima, y a los participantes en la Congregación el próximo 21 de febrero.

Juan Vicente Boo

La tensión entre nacionalismos en España

La tensión entre nacionalismos en España

El mayor riesgo que amenaza la convivencia y la estabilidad institucional en España tiene como causa las tensiones entre nacionalismos. Sea cual sea la opinión que merezca, lo cierto es que nuestro antiguo problema consume una gran parte de energías colectivas, condiciona ampliamente la agenda política, genera notables tensiones sociales y proyecta sombras de incertidumbre respecto al futuro. Viene derivado de nuestra ya histórica incapacidad para alcanzar un marco aceptable de convivencia en un Estado que alberga varias naciones internas, en acertada definición de Joan Subirats. Incluso parece que, de nuevo, las distancias entre las expresiones nacionalistas se agrandan. Desde el nacionalismo democrático vasco y catalán se asiste a un renovado esfuerzo por acentuar las reivindicaciones en favor de un reconocimiento más explícito al hecho plurinacional. Se habla con más claridad que nunca de derecho a decidir, de autodeterminación o de independencia. Incluso se anuncia de forma unilateral una consulta al pueblo vasco. De otro lado, desde el nacionalismo español también se enfatizan posiciones de repliegue, de estigmatización y de rechazo al "otro".

Tampoco en esto somos originales. Otras democracias maduras como Bélgica, Reino Unido o Canadá se enfrentan a situaciones similares y en todos los casos el reto colectivo es muy parecido: cómo integrar lo que Charles Taylor definiera como la "diversidad profunda" en el seno de sociedades cada vez más complejas, mestizas, diría Sami Naïr. Pero cuando se afirma que los nacionalismos constituyen, hoy como en el pasado, el mayor peligro para garantizar la estabilidad y la cohesión de nuestras sociedades, sugiero que se piense en plural. Como muy bien ha señalado Michael Billig, cuando se proyectan teorías sobre el nacionalismo muy frecuentemente suele restringirse el término "nacionalismo" a la ideología de los "otros", al que se le atribuyen signos de peligro y de extremismo. El "nuestro", nuestro nacionalismo banal, cotidiano, rutinario, es omitido, olvidado, e incluso negado. De ese modo "nuestro" patriotismo parece "natural", y por tanto invisible, mientras que el "nacionalismo" es considerado propiedad de "otros".

Es comprensible que en los países en los que se da esta circunstancia se instale el cansancio, el hastío e incluso la irritación entre amplios sectores de la ciudadanía. Máxime si tenemos en cuenta la gran cantidad de energías colectivas que estas cuestiones hacen consumir a la sociedad, en detrimento de otras prioridades muy relevantes. Pero eso no soluciona nada. Las naciones culturales están ahí y seguirán presentes en el nuevo contexto globalizado, porque la globalización no diluye esos fuertes sentimientos. Desconocer o negar la evidencia no ayudará a sentar bases sólidas de convivencia que supongan algún avance respecto de la modesta aspiración orteguiana de "conllevarse dolidamente los unos con los otros". La simple lectura de encuestas del CIS basta para saber de la existencia de estos sentimientos de pertenencia a una nación cultural en Cataluña, el País Vasco y, en menor grado en Galicia. Pero no debe desconocerse que quienes así se manifiestan sólo constituyen una parte de esa sociedad, puesto que la sociedad vasca y catalana también son plurales. De otra parte, ese sentimiento no necesariamente ha de traducirse en la existencia de una voluntad mayoritaria de separarse de una comunidad política mayor como la española.

Nuestro mayor desafío colectivo sigue siendo ser capaces de dejar atrás ese desencuentro histórico en el actual contexto de creciente complejidad e interdependencia en nuestras sociedades. Pero no será fácil. Porque, como dice Imanol Zubero citando a Kymlicka "todos los grupos nacionales son extremadamente partidarios de reivindicar y, siempre que sea posible, construir un sistema de protecciones externas (de las que la más desarrollada es el Estado-nación) que garantice su existencia y su identidad específica frente a las posibles influencias debilitadoras de la misma procedentes de las sociedades con las que se relacionan o en las que están necesariamente englobadas. Sin embargo, estos mismos grupos nacionales no suelen ser tan sensibles ante la existencia en su seno de pertenencias o identidades distintas de la nacional hegemónica, pero igualmente necesitadas de reconocimiento. Frente a la demanda de protecciones externas que estos subgrupos realizan, la respuesta del grupo nacional dominante suele ser la imposición de restricciones internas en nombre de la solidaridad grupal". Se trata de superar esas posiciones desde el (re)conocimiento.

Reconocer la existencia de diversas naciones en España no supone que se tenga que ser nacionalista. Muchos españoles no somos nacionalistas, pero eso no impide saber de un proceso que hunde sus raíces en nuestra(s) historia(s), más o menos fabulada(s) e interesada(s), y en la incapacidad de articular un proyecto colectivo capaz de integrar a distintos pueblos que se sienten diferentes. Precisamente ahí radica la diferencia fundamental entre quienes son nacionalistas y quienes no lo somos. Para algunos sectores del nacionalismo democrático vasco o catalán, el objetivo perseguido será conseguir que su nación se convierta en un Estado-(nación) o aspirar a algún tipo de asociación confederal, confundiendo de paso la parte con el todo en su propio ámbito cultural y negando la realidad crecientemente multicultural allí existente. Los riesgos y los costos de iniciar ese camino, poco realista a mi juicio, son tan importantes como imprevisibles. Por su parte, un nacionalista español procurará negar toda opción a las otras culturas sociales minoritarias. Persistir en esa posición, negando la diversidad y el reconocimiento en serio de hechos diferenciales, es igualmente indefendible e insostenible.

Lo más sensato, a mi juicio, sería hacer posible que las naciones encuentren mejor acomodo en una comunidad política integrada en un Estado compuesto. Manteniendo un exquisito equilibrio entre igualdad y pluralidad, distinguiendo con claridad, como decía Antoni Comín, entre ciudadanía e identidad, "garantizando la simetría en los derechos de ciudadanía de tipo social, cívico y político -y de las competencias, así como de las necesidades financieras que de ellos se derivan- y la asimetría en todas aquellas competencias y disposiciones simbólicas que afectan a la plurinacionalidad del Estado, así como su carácter pluricultural y plurilingüístico".

No deben descartarse nuevas y desconocidas tensiones. El camino recorrido demuestra que hasta ahora han sido sorteadas con éxito, generosidad e inteligencia política durante tres décadas. Como bien ha subrayado Juan José Solozabal en afirmación que comparto plenamente, "la clave del éxito del sistema autonómico ha sido evitar los argumentos identitarios en las diferencias entre los poderes centrales y autonómicos. Lo que ha conseguido el Estado autonómico es ni más ni menos que los conflictos territoriales no se hayan presentado en términos esencialistas, con una colisión entre identidades y lealtades, sino como disputas competenciales, aducidas en términos jurídicos y en ellos solubles por los tribunales, y específicamente ante el Tribunal Constitucional".

Los esfuerzos ahora, si todavía se está a tiempo de evitar tensiones mayores, debieran encaminarse a argumentar que el respeto a las reglas de juego constitucionales es uno de nuestros mejores activos como comunidad política y como sociedad plural y debiera ser uno de nuestros mejores legados; a convencer a la mayoría de que el mantenimiento de la identidad propia no necesariamente debe adentrarse por la vía arriesgada de la secesión, sino que formar parte de un Estado plurinacional es mejor que verse obligado a decidir, aunque fuera posible, entre nacionalismos o entre una de las identidades posibles; a defender los valores positivos de una comunidad política multinacional, multicultural y multilingüe; a exigir a los poderes públicos avances sustanciales en el terreno del reconocimiento simbólico de la diversidad existente en España. En definitiva, a perfeccionar el Estado autonómico en clave federal y a integrar mejor la España plurinacional.

Joan Romero es catedrático en la Universidad de Valencia y autor del libro España inacabada.

Las tres dimensiones de la Congregación General

Las tres dimensiones de la Congregación General


Una "tercera" de Abc sobre la Congregación General 35 de la Compañía de Jesús...

ESTA mañana y en la Iglesia madre del Gesú, los 218 electores de la Congregación General XXXV de la Compañía de Jesús, reunidos para elegir nuevo Superior General y tratar las cuestiones urgentes que afectan a los compañeros de Ignacio de Loyola, concelebrarán la eucaristía, presididos por el cardenal Robin, Presidente de la Sagrada Congregación para Religiosos y Religiosas. De esta manera, unidos en torno al misterio de muerte y de resurrección al que se aboca el misterio navideño que acabamos de celebrar, e inmediatamente después de una Epifanía universalmente evangelizadora, estos hombres, provenientes de los cinco continentes, se comprometerán a trabajar como lo que son: compañeros de Jesús, en la estela de una sólida tradición ignaciana que les vincula a la Iglesia y muy en especial al Obispo de Roma por medio del Cuarto Voto, para evangelizar donde sea y como sea, según el texto con el que hemos abierto este artículo que ojalá resulte guía de caminantes para los interesados en el acontecimiento.

Esta Congregación General XXXV tiene, según ya indicábamos, una finalidad prioritaria: decidir quién sucederá en el vértice de la Compañía al holandés Peter Hans Kolvenbach, tras 25 años de mandato y encargado de mantener en el tiempo histórico la herencia de Pedro Arrupe, carismático antecesor suyo. Si la Asamblea XXXII, en 1974, significó la adecuación de los jesuitas al mundo contemporáneo postconciliar, según el espíritu del vasco universal, y la XXXIV, en 1995, procuró aplicar tal espíritu a la vida concreta de la Compañía, ya desde la inspiración de Kolvenbach, la que comienza hoy mismo y que hace el número XXXV de las celebradas desde aquella primera que eligiera a Ignacio como primer Superior General de los jesuitas reunidos en Roma, tendrá que elegir al hombre más adecuado para confrontar todo este legado con las nuevas exigencias tanto eclesiales como sociales desde instancias nacidas con el siglo XXI que recién ha comenzado. Es, pues, un punto de llegada tras casi cincuenta años de reflexión corporativa, y es llegado el momento de afrontar con decisión los caminos de un futuro que, amanecido en la historia, está por realizar en virtud de la libertad humana y creyente.

¿Existen algunas dimensiones que, sin forzar la libertad de los reunidos, atravesarán en vertical los diálogos y discusiones previsibles en la reunión que ahora comienza? Pensamos que sí, y que su enumeración y consiguiente comentario puede ser la aportación más sustanciosa para comprender las noticias que vayan llegándonos en días siguientes sobre el devenir de la Asamblea jesuítica romana.

Tal y como hemos escrito, la dimensión dominante es de naturaleza electiva: elegir un nuevo Superior General, entre todos los jesuitas que hayan formulado sus Votos Solemnes y el concreto Cuarto Voto de obediencia al Santo Padre, que tiene que ver con«las misiones o encargos» que el Pontífice solicite cuando le parezca oportuno en beneficio de la Iglesia. El designado, que no puede rechazar la elección, estará al frente de veinte mil hombres con un alto sentido de las relaciones de obediencia, pero siempre en el contexto del «discernimiento ignaciano», pieza fundamental en la estrategia creyente de los Ejercicios Espirituales: el nuevo Superior General tiene que ser capaz de mandar, pero no menos de escuchar a sus Consejeros y, en definitiva, a todo jesuita que desee ponerse en contacto con él. La evidente verticalidad de la Compañía de Jesús está atravesada por instancias horizontales para asegurar una «obediencia discernida», humanamente respetuosa. El jesuita obedece pero nunca como un robot, siempre como persona libre que voluntariamente ha declinado un amplio margen de su libertad en la Compañía como cuerpo organizado. Este engranaje de enorme complejidad, encuentra en el Superior General su referente último, y el Superior General, a su vez, deberá estar referido en cada instante de su vida al Dios cuya mayor gloria debe procurar como líder espiritual del grupo. Para el elegido, nadie estará por encima de ese Dios. Al que deberá de encontrar en el misterio de la oración personal más transparente.

La segunda dimensión que atravesará de forma inevitable los debates de los reunidos, es el hecho de que, por primera vez en la historia de los jesuitas, serán mayoría los representantes del mundo en desarrollo (asiáticos, africanos y latinoamericanos) que aquellos provenientes del desarrollo (europeos, norteamericanos, a los que podemos añadir los canadienses). Queremos decir que, pueda gustar o disgustar el dato, la multiculturalidad ahora tan denostada desde ámbitos un tanto conservadores, estará presente en el aula y puede que resulte decisoria en momentos relevantes. Afirmar este detalle es lo mismo que repetimos una y otra vez en lo concerniente a la vida eclesial: es necesario conjugar unidad y pluralidad, un principio que se acepta hasta que llega el momento de practicarlo. Y de nuevo, aparece el discernimiento ignaciano como la sistemática para salir de toda posible contradicción que se produzca entre representantes de culturas tan diversas. Y, por primera vez, esta diversidad protagonizará el diálogo libérrimo entre los reunidos.

Y en fin, la tercera dimensión es algo que va todavía más allá de la multiculturalidad: los jesuitas de este siglo XXI están inmersos en una ambigua globalización, capaz de empobrecer al homogeneizar, pero también susceptible de nuevas alternativas apostólicas en función de las relaciones propiciadas por las tecnologías y las colaboraciones entre las diferentes Provincias jesuíticas. Desde esta tercera dimensión, tal vez se abran camino nuevas instancias jurídicas en la estructura tradicional del gobierno de la Compañía de Jesús. Los reunidos, como máximo órgano legislativo de la Orden, tienen la palabra al respecto. Pero es imposible permanecer insensibles a la revolución experimentada en las relaciones humanas y corporativas en una sociedad como la nuestra.

Las dimensiones comentadas, repetimos, pueden ayudar a medir el sentido de lo que se vaya comunicando de los debates y decisiones en el aula, que esperamos responda a las exigencias de una sociedad de la información, sin adulterar la discreción debida. Pero está claro que esta Congregación General XXXV, con una duración previsible de dos meses, tiene que ser valiente en sus decisiones para que el cuerpo jesuítico asuma con decisión su responsabilidad histórica.

El servicio a la justicia que brota de la fe como insobornable herencia arrupista, pasa por una universalidad discernida, tan capaz de correr riesgos como de permanecer unida esperanzadamente al Sucesor de Pedro, este Benedicto XVI que recibirá a los reunidos el 21 de febrero en audiencia especial. Entonces y sólo entonces, se cerrará de verdad el sentido conjuntivo de las tareas de la Congregación General XXXV, reunida, en último término, para «buscar, hallar y cumplir la voluntad de Dios». Como deseaba Ignacio.

Norberto Alcover sj es profesor de Comunicación en la Universidad Pontificia Comillas.

Sobre la importancia de decir que no


Hitler pudo perder la guerra en el campo de batalla, pero terminó ganando algo –dice M. Halter–. Porque el hombre del siglo XX creó el campo de concentración y resucitó la tortura, mostrando a sus semejantes que es posible cerrar los ojos a las desgracias de los demás hombres.»

Tal vez tenga razón: hay niños abandonados, civiles masacrados, inocentes en las cárceles, ancianos solitarios, alcohólicos en el fango, locos en el poder.

Pero tal vez no tenga tanta razón: existen los guerreros de la luz, nunca toleran lo inaceptable. Las palabras más importantes en todas las lenguas son palabras pequeñas: ‘sí’, por ejemplo, ‘amor’, ‘Dios’. Son palabras que salen con facilidad y que llenan espacios vacíos de nuestro mundo.

No obstante, hay una palabra, también pequeña, que nos cuesta decir: ‘no’. Y nos sentimos generosos, comprensivos, educados. Porque el ‘no’ tiene fama de maldito, de egoísta, de poco espiritual.

Cuidado con esto. Hay momentos en los que, al decir ‘sí’ a los otros, uno se está diciendo ‘no’ a sí mismo.

Todos los grandes hombres y mujeres del mundo fueron personas que, en lugar de decir ‘sí’, dijeron un ‘NO’ rotundo a todo lo que no era acorde con un determinado ideal de bondad y crecimiento. Los guerreros de la luz se reconocen por la mirada. Están en el mundo, forman parte del mundo, y al mundo fueron enviados sin alforja y sin sandalias. Muchas veces son cobardes. No siempre actúan correctamente.

Los guerreros de la luz sufren por tonterías, se preocupan por cuestiones mezquinas, se consideran incapaces de crecer. Los guerreros de la luz, de vez en cuando, se creen indignos de cualquier bendición o milagro.

Los guerreros de la luz se preguntan con frecuencia qué están haciendo aquí. Muchas veces encuentran que su vida no tiene ningún sentido.

Por eso son guerreros de la luz. Porque se equivocan. Porque preguntan. Porque continúan buscando un sentido. Pero, sobre todo, porque son capaces de decir que no frente a lo que resulta inaceptable.

A menudo nos pueden tildar de intolerantes, pero es importante abrirse y luchar contra todo y contra todas las circunstancias si estamos frente a una injusticia o una crueldad. Nadie puede permitir que, a fin de cuentas, Hitler haya establecido un modelo que pueda reproducirse porque la gente sea incapaz de protestar.

Y para reforzar esta lucha, es bueno no olvidar las palabras de John Bunyan, autor del clásico Pilgrim´s Progress: «Aunque haya pasado por todo lo que he pasado, no me arrepiento de los problemas en los que me metí, porque fueron éstos justamente los que me trajeron adonde quería llegar. Ahora, ya cerca de la muerte, todo lo que tengo es esta espada, y se la cedo a todo aquel que quiera proseguir su peregrinaje».

«Llevo conmigo –prosigue– las marcas y cicatrices de los combates, que son testigos de lo que viví, y recompensas de lo que conquisté. Son estas queridas marcas y cicatrices las que van a abrirme las puertas del Paraíso.»

«Hubo una época en la que viví escuchando historias de bravura. Hubo una época –concluye– en la que viví apenas porque tenía que vivir. Pero ahora vivo porque soy un guerrero y porque quiero estar un día en la compañía de Aquel por quien tanto luché.»

En definitiva, las cicatrices son necesarias cuando luchamos contra el Mal Absoluto o cuando debemos decir que no a todos aquellos que, a veces con la mejor de las intenciones, intentan estorbar el camino que conduce a nuestros sueños.

Paulo Coelho

Breve catálogo de naufragios

Breve catálogo de naufragios


Una reflexión de Ismael en pastoralsj.org...

Oriente Medio, Sudán, los suburbios de cualquier ciudad de América Latina, cualquier salón de cualquier casa.

Desde que Jesús caminó sobre las aguas existe un puerto al que arriban todos los naufragios, donde todo es recogido, reparado y enviado hacia el inmenso azul otra vez. En medio de las peores tormentas, el faro que señala la entrada sigue brillando. Y cuando todos los fareros han desertado, hay uno que sigue junto a la luz para guiar a todos sus hijos perdidos, a todos los huérfanos, a todos los abandonados por los servicios de rescate. Esta es nuestra fe.

El índice de pobreza en Extremadura es cuatro veces mayor que en Navarra y País Vasco


La Encuesta de Condiciones de Vida del INE afirma que casi el 20% de las personas vive por debajo del umbral de la pobreza relativa

Las comunidades autónomas con más ingresos netos por hogar fueron Navarra (29.845 euros) y Madrid (27.718 euros), mientras que Extremadura (17.910 euros) y Andalucía (20.268 euros) fueron las que tuvieron menores ingresos, según los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida, difundida hoy por el INE. La última estadística sobre este tema, que recoge datos del año 2005, refleja que Extremadura es la región con un mayor índice de pobreza (38,6%), casi el doble que la media nacional (19,9%), mientras que Navarra y País Vasco presentan porcentajes muy inferiores, del 9,8% en ambos casos.

El ingreso medio neto anual de los hogares en España ascendió a 23.442 euros anuales, lo que supuso un incremento del 4,6% respecto al año anterior, en tanto que el ingreso por persona llegó a los 8.403 euros, un 6% más que en 2004.

Tras Navarra y Madrid, los ingresos por hogar son superiores en Cataluña, con 26.461 euros, y Baleares, con 26.430. En cuanto a los ingresos por persona, también encabeza Navarra con 10.705 euros, seguida del País Vasco, con 9.995, y Baleares, con 9.913, frente a Extremadura (6.203) y Andalucía (6.859 euros). Respecto al índice de pobreza, después de Extremadura se encuentran Andalucía (29,7%), Castilla La Mancha (29,3%) y Canarias (28,3%).

Las comunidades con menor porcentaje de pobreza son País Vasco y Navarra, ambas con el 9,8%, así como Baleares (11,5%) y Cataluña (12,1%).

Uno de cada cinco, bajo el umbral de pobreza

Dos de cada 10 residentes en España (un 19,9% de la población) estaba por debajo del umbral de pobreza relativa el año pasado, según la Encuesta de Condiciones de Vida que hoy ha publicado el Instituto Nacional de Estadística y que fija este límite en 6.860 euros al año. En el lado contrario, el estudio refleja que el 39,9% de los hogares manifesta llegar a fin de mes con algún grado de facilidad, mientras que un 68,8% consideró tener capacidad para afrontar gastos imprevistos.

A pesar del límite de 6.860 euros, el INE explica que el umbral de la pobreza, calculado según los ingresos total del hogar, depende del tamaño del hogar y de las edades de sus miembros, por lo que la cantidad que fija el umbral de la pobreza es menor si la persona es más joven y también se reduce cuando aumenta el número de personas que compone un hogar.

Así, por ejemplo, para un hogar de un adulto el umbral es de 6.860 euros, pero para uno de dos adultos es de 10.290 euros (5.145 euros por persona), para uno de dos adultos y un menor de 14 años es de 12.348 euros (4.116 euros por persona), y para uno de dos adultos y dos menores de 14 años es de 14.406 euros (3.601,5 euros por persona).

El año pasado, según el INE, el ingreso neto anual de los hogares fue de 23.442 euros, un 4,6% superior al de 2005, y cada hogar destinaba una media de 221 euros para gastos relacionados con la vivienda principal, lo que supone un aumento del 4,2% con respecto al año anterior.

El porcentaje de población que se encuentra por debajo del umbral de la pobreza varía dependiendo del sexo. Así, es mayor en el caso de las mujeres (21,2%) que en el de los hombres (18,5%).

Mayores de 65 años

Los grupos más afectados por la pobreza relativa son las personas de 65 o más años, con un porcentaje del 30,6% por debajo del umbral y los menores de 16 años, cuya tasa es del 23,8%.

También varían los porcentajes dependiendo de la actividad: el 37,6% de la población desempleada está por debajo del umbral, mientras que en el caso de los ocupados la tasa es del 9,8%. Además, el 29,9% de la población con educación primaria o inferior está por debajo del umbral de pobreza, mientras que cuando la educación es superior la tasa se reduce al 7,2%.

En cuanto a los ingresos netos, el ingreso por persona alcanzó los 8.403 euros, un 6% más que el del año anterior. En hogares formados por un solo miembro este cantidad asciende a 11.439 euros, y en el caso de los hogares compuestos por un adulto y al menos un hijo dependiente este ingreso es de 6.005 euros.

Ingresos según estudios

Como en el apartado de la pobreza, el nivel educativo tiene una importante influencia en el nivel de ingresos, de forma que el ingreso medio de los hogares cuya persona de referencia tiene educación superior es de 33.712 euros, una cifra que se reduce hasta los 17.648 euros cuando el novel de formación es igual o inferior a primaria.

Por comunidades, Navarra y Madrid son las que tienen los mayores ingresos netos por hogar, con 29.845 y 27.718 euros, mientras que las que tienen menores ingresos son Extremadura (17.910 euros) y Andalucía (20.268 euros).

Tres grados de pobreza

La “pobreza relativa” no significa que estas personas no tengan para subsistir. La mayoría de los economistas distinguen tres grados de pobreza: extrema, moderada y relativa. El primero de ellos, localizado en países subdesarrollados, corresponde a personas que carecen de todo o de casi todo, y disponen de menos de uno o dos dólares al día para vivir (el umbral por debajo del cual no se pueden cubrir las necesidades básicas, según el Banco Mundial y las Naciones Unidas). En la pobreza moderada se incluirían las personas que “apenas” logran acceder a esas condiciones mínimas. Y, finalmente, el índice de pobreza relativa, típico de los países desarrollados, está relacionado con el nivel de vida del conjunto de la comunidad.

En la Unión Europea se ha fijado el umbral de pobreza relativa en el “60% de la mediana de los ingresos por unidad de consumo”. Esto significa que, si se colocan todos los ciudadanos de un país en fila y se ordenan por orden de renta, del más rico al más pobre, el que queda en el medio es la “mediana” de los ingresos del país. Es, por tanto, un índice que mide sobre todo la desigualdad. Todos los que tengan para vivir menos del 60% de esta mediana se consideran pobres. En España, según los últimos datos, es uno de cada cinco, prácticamente igual que la cifra del año pasado. El porcentaje de pobres relativos apenas ha variado en los últimos años.

Instituto Nacional de Estadística

Preparación de la Congregación General 35

Preparación de la Congregación General 35


La Curia General de la Compañía de Jesús anuncia que el 7 de enero 2008 dará comienzo una Congregación General. Será la 35 Congregación desde la fundación de la Compañía de Jesús en 1540.

Más de 200 jesuitas de todas las partes del mundo se reunirán en Borgo Santo Spirito para elegir un nuevo Superior General y para examinar (discernir en lenguaje ignaciano) los desafíos apostólicos que esperan a la Compañía en los años venideros.

El Padre Peter-Hans Kolvenbach, actual Superior General y 28 sucesor de San Ignacio, se acerca a los 80 años de edad y más de 24 al frente de la Compañía. Después de haber escuchado la opinión de sus consejeros, y con el beneplácito del Santo Padre, el Padre Kolvenbach presentará a la Congregación su renuncia al cargo.

Después de la elección del nuevo Superior General, la Congregación comenzará el estudio y discusión de los temas sugeridos por la Comisión Preparatoria.

Preparación de la Congregación General 35

La “Fórmula de la Congregación General” prescribe que la preparación de la Congregación General se lleve a cabo de manera “completa y autoritativa”, por medio de comisiones apropiadas con el fin de:
-reunir y clasificar los postulados
-redactar informes preliminares sobre temas que probablemente se discutirán en la Congregación General
-recabar información sobre el estado de la Compañía.

En cumplimiento de estas disposiciones, el Padre General nombró el año pasado cinco comisiones: sobre la obediencia, los laicos, la justicia social, vida comunitaria y cuestiones jurídicas. Las cinco comisiones entregaron al Padre General sus informes a finales del año 2006.

Otra provisión de la “Fórmula de la Congregación General” prescribe la formación de una “comisión previa oficial” (Coetus Praevius) cuyo cometido es estudiar los postulados dirigidos a la Congregación o al Padre General, y redactar un informe indicando los postulados que deben presentarse a discusión de la Congregación, los que se confían al Padre General, y los que se excluyen. El informe de la comisión previa oficial debe indicar las razones a favor y en contra de los postulados y, aunque sea de un modo provisional, sugerir una respuesta a ellos.

Los miembros de la comisión previa oficial fueron nombrados por el Padre General, después de consultarlo con sus Consejeros, en febrero 2007 (los nombres se encuentran en el Servicio Electrónico del 5 de marzo 2007).

La primera reunión de la comisión ha terminado el 4 de abril, y la segunda está fijada para el mes de noviembre.

Los postulados enviados a la Curia por 80 Provincias y 9 grupos hasta el 17 de mayo, son 358, de los cuales 258 están dirigidos a la Congregación General y 100 al Padre General. Seis Provincias no han enviado ningún postulado.
Cuando el Coetus Praevius se reunió en la Curia en el mes de abril, los 350 postulados recibidos hasta aquel momento fueron clasificados en tres grupos: postulados que se reservaban a la Congregación General, postulados al Padre General, y postulados que quedaban excluidos. Al término de la selección los postulados que se enviaban al Padre General eran 117, 31 los excluidos, y el resto (202) se reservaban para el estudio y análisis por parte del Coetus Praevius.
La fecha hábil para enviar postulados a la Congregación General se cierra el 7 de enero 2008, día en el que dan comienzo los trabajos de la Congregación General.

El Coetus Praevius ha agrupado todos los postulados dirigidos a la futura Congregación General en 11 grupos temáticos cada uno de los cuales está precedido por una introducción (Relatio Praevia). El material que han recibido los Electores incluye un resumen de los temas seguido de una elaboración más detalladas. La relación más detallada incorpora las razones a favor y en contra, los postulados que pertenecen a cada grupo, un análisis del tema al que hacen referencia, una apreciación de la importancia que tienen y, finalmente, una recomendación dirigida a la Congregación acerca de un posible tratamiento del tema en cuestión.
El Coetus Praevius propone que estos 11 temas sean agrupados bajo dos encabezamientos: temas acerca de los cuales la Congregación podría proponer un decreto (o documento), y temas que van indicados como posible materia de discusión en la Congregación con miras a un mandato o recomendación dirigido al Padre General o al gobierno ordinario de la Compañía.
Temas que se prestarían a posibles decretos: Misión, Identidad, Gobierno, Obediencia y Laicos.
Temas que podrían ser confiados al Gobierno Ordinario: Vida comunitaria, Formación, Promoción de Vocaciones, Jóvenes y Servicio Jesuita a Refugiados.
Hay también un grupo de postulados que proponen la renovación de varios campos de apostolado de la Compañía. Estos postulados se han agrupado sin ningún comentario, meramente por razones de conveniencia sin ninguna propuesta por parte del Coetus Praevius. El informe de 69 páginas ha sido enviado a los Electores en el mes de mayo.

Además de clasificar los postulados dirigidos a la Congregación General y al Padre General, el Coetus Praevius se ocupó en su reunión de Abril de la posible dinámica de la Congregación. Propuso dos fases:
La primera fase de la Congregación abraza la renuncia del Padre Kolvenbach y la consideración del informe De Statu Societatis. Si la Congregación acepta la renuncia del Padre General, la elección de su sucesor es el paso siguiente. El Coetus Praevius estima que esta fase puede completarse aproximadamente en dos semanas.
La segunda fase (ad negotia) comienza con la elección de los Asistentes Regionales, los Asistentes ad providentiam y el admonitor del Padre General. A continuación, usando las Relaciones Praeviae, la Congregación procede a la discusión de asuntos de importancia para la Compañía y su misión. Este es el momento que la Congregación podría dedicar a formular decretos y a dirigir algunos mandatos al Padre General.
El Coetus sugiere que la Congregación seleccione los temas más importantes sugeridos por los Electores como adecuados para la composición de decretos, y que el borrador de tales decretos sea confiado a grupos de pocos miembros.
Una segunda dirección del trabajo podría estar dirigida a la discusión de temas que pudieran expresarse en recomendaciones destinadas al gobierno ordinario de la Compañía. Naturalmente todos los borradores, propuestas y los resultados de la discusión en grupo serán presentados a discusión y votación en las sesiones plenarias.

La preparación de la Congregación lleva consigo, naturalmente, un número de proyectos logísticos. A estas alturas los edificios de la Curia Generalicia y de la vecina Residencia San Pedro Canisio han sido objeto de una considerable renovación de sus vetustas estructuras. Un tanto alejada de la Curia, en la Iglesia del Gesù, la restauración del altar de San Ignacio procede conforme al plan previsto y no hay duda razonable que haga temer que el trabajo no esté terminado a tiempo para la celebración de la Misa inaugural de la Congregación General 35 el lunes 7 de enero 2008 a las 10:00 a.m.
El altar de San Ignacio es considerado una obra maestra del Hermano Andrea Pozzo (1642-1709) que consiguió dar forma plástica a los elementos básicos de la espiritualidad ignaciana: la Trinidad, la Encarnación, el monograma de Jesús, la misión de la Compañía… En el centro del retablo está la figura de San Ignacio, originalmente fundida en plata que más tarde, durante la revolución francesa, desapareció. En 1798 una imitación realizada con estuco en las partes principales (cabeza, manos y piernas) sustituyó el original y se conserva hoy día.
Conforme a las tendencias artísticas de su tiempo, Pozzo concibió su obra en términos de una experiencia teatral, compuesta de varias escenas dotadas de un claro dinamismo. También del gusto de su tiempo fue una cortina que de ordinario ocultaba la imagen de Ignacio y que, con la ayuda de un ingenioso mecanismo, en señaladas ocasiones dejaba ver la escultura en todo su esplendor. El Padre Daniele Libanori, S.J. , Rector de la Iglesia, piensa restituir el uso de la cortina - deteriorada ahora por el paso del tiempo, la humedad de Roma y el polvo pero en fase de restauración- como medio de fomentar la devoción y el conocimiento de San Ignacio. La estatua podría estar ordinariamente oculta por la cortinilla, como lo había querido Pozzo, y mostrarse solamente en momentos determinados. El matiz teatral que, sin duda, esto comporta podría ser un atractivo para los que visitan la iglesia, y daría ocasión para una explicación de la espiritualidad de Ignacio.

Página web de la Congregación General 35

Monegros is not Las Vegas

Monegros is not Las Vegas

Treinta y dos casinos, doscientos hoteles, varios campos de golf, un hipódromo. Vaya, vaya. Y todo esto, en mitad del desierto, como está mandado. No me extraña que ésta fuese una de las noticias más vistas en elpaís.com. Yo misma, en cuanto que lectora digital, tuve que clickear varias veces la noticia para creer porque, en estos tiempos preelectorales en que los políticos hacen carreras para ver cuál gana el premio a la concienciación ecológica y hablan de desarrollo sostenible, no deja de ser paradójica tanta unanimidad en una intervención tan brutal. Al leer la noticia sentí el asombro porque fuera la primera vez que oía hablar de este Living Monegros, y también un alivio gustoso por saber que las cosas van a ocurrir en otra comunidad. Eso permite la mezquina alegría de contemplar el asunto como espectador y no tener que ejercer el incómodo papel de aguafiestas. Pero, ay, si fuera de allí. Si fuera de allí me quemaría la sangre el entusiasmo generalizado, esa felicidad que no permite la disensión. Si fuera de allí, ya habría preguntado cómo llevarán el agua y la energía para surtir semejante emporio o si es que van a ser los primeros casinos alimentados por energía solar; si fuera de allí, me plantearía si el modelo de turista que generan estos macrobingos es el más interesante para un país europeo y, más aún, si se puede competir con Las Vegas, que aun siendo una fantástica horterada tiene en su honor la capitalidad del kitsch, algo que sólo parecen poder conseguir los americanos; si de allí fuera, creo que hubiera dicho que defender un proyecto de estas características esgrimiendo como razón principal el trabajo de nuestras gentes es tramposo y discutible. O no, o me hubiera callado, porque ir contracorriente frente a la alegría popular acompleja y aísla. En los mismos días en que se anunciaba esta ciudad del futuro en Bali tenía lugar la cumbre del clima (soy una amante de las coincidencias).

Elvira Lindo