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cuatrodecididos

¿Amo a Laura?

¿Amo a Laura?


por José María R. Olaizola s.j.

Ya se acallaron los ecos y el soniquete. Ya no se repite con jovial humor aquello de: “Amar es saber esperar, es saber esperar, es saber esperaaaaar”. Ya no se tiran de los pelos, ultrajados, quienes se sintieron ofendidos, ni lo jalean, entusiastas, los que lo encontraron simpatiquísimo. Ya es historia, material de archivo, que en los medios sucede así.

Y ahora, más en frío, toca intentar pensar no en la campaña mediática, que, la verdad, fue un exitazo. Ni en MTV o en quien estaba detrás. Más bien brota otra cuestión.
¿Cómo ayudar a integrar las relaciones sexuales como parte de algo más amplio? Parece que en un panorama de extremos, el joven se encuentra con dos alternativas: o un mundo de límites tan ajenos a su vida cotidiana que lo que le provocan es indiferencia y distancia, o una subjetivización en la cual cada quién tiene que hacerse su propio mapa y obrar según decida, y entonces todo vale si uno quiere.

¿Cómo moverse en espacios más matizados? ¿Cómo ayudar a la gente a encontrar y valorar unos límites que resulten significativos en sus vidas? ¿Cómo alentar una vivencia integrada y madura de la sexualidad, enriquecida por aquello en que creemos? No es fácil, la verdad.
De lo que se trata fundamentalmente es de vincular lo sexual a una relación que deseas ir construyendo, por la que quieres apostar, que quieres que dure…
Se trata de que el sexo sea comunicación y encuentro. Un lugar en el que la otra persona es importante. Que el sexo sea parte del amor. Que sea reflejo y parte de una relación mayor. Que sea también compromiso, una palabra que a veces asusta. Que sea gozo y placer dado y compartido.
Si se va a convertir en una cuestión de “se puede” o “no se puede” terminaremos de nuevo en debates imposibles. ¿Hay otras formas de vivir lo sexual que nacen de otras formas de entender la vida? Sin duda. ¿Se trata de juzgarlas o gritar contra ellas? Pues la verdad, creo que no. Lo que podemos intentar es entender que, desde nuestra fe, sexo y amor caminan de la mano, trenzando historias, forjando vínculos fuertes y ahí hay una forma de asomarse a la plenitud.
¿Amar es saber esperar? La verdad es que amar es muchas cosas. A veces esperar, y otras dar un paso. A veces callar y otras hablar. Sobre todo amar es ser capaz de salir de uno mismo y mirar al otro, y saber atender a lo que le ayuda, a lo que le importa. Amar es saber escuchar, y saber perdonar, y saber exigir, y saber dar. Amar es saber apreciar y saber compartir. Y acariciar. Y construir historias. Y el sexo puede ser parte de este diálogo, de este encuentro, de esta comunión de dos que se quieren.

pastoralsj.org

50 años de Intermón Oxfam

50 años de Intermón Oxfam

El análisis de Intermón Oxfam sobre 50 años de desarrollo alerta del desequilibrio entre las regiones del mundo

La ONG organiza en Madrid una conferencia internacional sobre la lucha contra la pobreza

Durante los últimos cincuenta años, la pobreza y la desigualdad se han reducido a escala global, pero sus efectos se han concentrado en algunas regiones como la africana. Esta es una de las principales conclusiones que se desprende del avance del informe La realidad de la Ayuda 2006-2007, en el que Intermón Oxfam analiza los logros, los fallos y las carencias de la cooperación internacional durante el último medio siglo. El capítulo del informe se ha presentado en el contexto de las jornadas 50 años de lucha contra la pobreza y la injusticia, que Intermón Oxfam celebra el 9 y 10 de octubre en Madrid para reflexionar sobre el pasado y el futuro de la cooperación internacional.

Mientras que el número de personas pobres en los países en desarrollo ha disminuido en los últimos cincuenta años, en África subsahariana la cifra ha incrementado en torno a 140 millones de personas, hasta el punto de que la pobreza extrema ha pasado a ser un problema crecientemente limitado a las economías del continente africano. La tasa de pobreza en esta zona apenas ha variado desde los años 80 y en 2002 alcanzaba ya al 44 % de su población.

Desequilibrios regionales
El rápido crecimiento de China e India durante los dos últimos decenios ha permitido al mundo en desarrollo estrechar la brecha con los países más ricos. Sin embargo, crece la brecha que existe entre regiones del mundo. El 20% de población más rica dispone de tres cuartas partes de los ingresos mundiales, mientras que el 20% más pobre, sólo recibe el 1,5%.

Este 20% de población más pobre del mundo lo componen en su gran mayoría los habitantes de los países subsaharianos. Tras el despegue de las economías asiáticas, la presencia de África en el porcentaje de población mundial más desfavorecida se ha doblado desde 1980. Mali y Níger, dos de los países de los que proceden gran número de inmigrantes que intentan llegar a Europa, están entre los 5 países más pobres del mundo.

Emergencias alimentarias
El número de emergencias alimentarias en el África subsahariana se ha triplicado en los últimos 20 años, pasando de poco más de cinco emergencias anuales a mediados de la década de los 80, a las más de 20 que se producen en la actualidad. Entre los factores causantes de esta aceleración se cuentan los conflictos armados, la pobreza, la falta de inversión en el desarrollo agrícola, la rápida propagación del SIDA, el cambio climático, la corrupción política y las reglas comerciales injustas.

A causa de todos estos factores en estos últimos años el índice de Desarrollo Humano (IDH), que contempla no sólo criterios económicos sino también sociales, ha registrado mejoras significativas en todas las regiones del mundo excepto en África.


Hambre crónica
La malnutrición es especialmente preocupante en los niños menores de 5 años. Según datos de Naciones Unidas, más de 150 millones de niños menores de 5 años tiene un peso inferior al normal. En África subsahariana, el número de niños por debajo del peso aumentó de 29 a 37 millones entre 1990 y 2003. De ahí también que la tasa de mortalidad infantil, que ha remitido en general en el mundo, se mantenga muy alta en la región (100 por cada 1.000 nacidos vivos). La mayor parte de los niños muere además por causas evitables.


Paro creciente
El informe de Intermón Oxfam constata que tener un empleo ya no es un seguro contra la pobreza. La precariedad e inseguridad laboral existentes influyen directamente en las condiciones de vida de los trabajadores acentuando la situación de pobreza en la que vive la mayoría de la población empleada en los países en desarrollo. En el 2005 la población empleada pobre, es decir aquella cuyos ingresos son inferiores a 2 dólares al día, suponía el 48,4% del total de la población mundial empleada. En África subsahariana el porcentaje se dispara hasta el 87%.

Aproximadamente el 90% de la población joven desempleada vive en países en desarrollo. En África del norte el porcentaje de paro juvenil alcanza el 29,4%, y en África subsahariana el 21,1% con el agravante de llevar una tendencia al alza. Según las estimaciones durante los próximos años uno de cada tres jóvenes de África subsahariana estará en paro.


Más negocio, menos ingresos
Dentro del capítulo comercial el estudio detecta una paradoja preocupante: los países en desarrollo han aumentado su volumen de exportación pero ganan menos por culpa de las relaciones desiguales de intercambio, es decir el precio de las exportaciones comparado con el de las importaciones. Desde la década de los 80 el precio del café ha caído cerca del 70%, un producto del que dependen 25 millones de familias en algunos de los países más pobres del mundo. Según las Naciones Unidas, las relaciones de intercambio para las exportaciones de materias primas de África fueron una quinta parte más bajas a finales de los años 90 que a principios de los 70.
Sin este deterioro de las reglas comerciales, la cuota de África en los mercados mundiales de exportación habría sido el doble de la que es hoy, que apenas alcanza el 2% del total del comercio mundial. Por otra parte, gran parte de la ayuda oficial al desarrollo que reciben se dedica a pagar los intereses de la deuda externa. Zambia, por ejemplo, el país con el nivel más alto de infecciones de SIDA en el mundo, gasta más de 2 dólares en pagar su deuda por cada dólar que destina al sector salud.


SIDA y otras enfermedades
El SIDA no es una enfermedad más sino una pandemia en partes de África subsahariana. De hecho, el 70% del total de afectados en el mundo son africanos, y en concreto en la zona subsahariana el impacto se ha multiplicado por tres entre 1990 y 2004. Más de la mitad de las personas infectadas son mujeres jóvenes, con edades comprendidas entre los 15 y los 49 años.
También se ha propagado de manera preocupante la tuberculosis (363 casos por 100.000 habitantes), que se consideraba erradicada. Su propagación se debe en parte a la aparición de cepas resistentes a los medicamentos y también por la vulnerabilidad ante la enfermedad que comporta el SIDA. Por último el paludismo (o malaria) es endémico puesto que el 90% de muertes anuales se registran en el África subsahariana: más de 2.000 niños mueren al día de paludismo y los que sobreviven sufren secuelas, como episodios de fiebre y anemia, que perjudican su desarrollo mental y físico.


Perspectivas de futuro
Las cifras actuales arrojan unas perspectivas alarmantes respecto al desarrollo de África subsahariana. El SIDA y el cambio climático están dejando al territorio sin los recursos humanos y naturales necesarios para la producción de alimentos. Si se continúa al ritmo actual, no se cumplirá en África el compromiso de los gobiernos de reducir a la mitad el porcentaje de personas que padecen hambre en el 2015, tal como se acordó con los Objetivos de Desarrollo del Milenio. De hecho se estima que la desertificación y el incremento de la temperatura media del planeta harán que entre 55 y 66 millones más de africanos pasen hambre en 2080.
Desde la perspectiva de Intermón Oxfam la crisis africana se explica en parte por cómo se ha tratado la problemática: atacando los síntomas pero no las causas. Durante estos años se han abordado las sucesivas crisis ofreciendo ayuda de emergencia y alimentaria, instrumentos que aportan soluciones puntuales pero no a largo plazo. A la par que el gasto en ayuda humanitaria se incrementaba considerablemente, cayó un 43 por ciento la ayuda para producción agrícola en África subsahariana entre 1992 y 2002. Erradicar la pobreza en África es un imperativo ético pero también una necesidad económica para evitar que la situación se convierta en un “bumerán” con consecuencias nefastas también para Europa.
Intermón Oxfam ha extraído de estos cincuenta años de cooperación otras lecciones que alimentan la esperanza. Se ha demostrado que es posible salir de la pobreza y que el hambre no es un mal inevitable. Para vencerlo no sólo hay que centrarse en la producción estable de alimentos, sino en la capacidad para acceder a ellos de forma diferentes, lo que incluye apoyarse en la producción propia, así como en el comercio y las inversiones como fuente de ingresos, conocimientos y tecnología. Estos elementos, junto con la existencia de instituciones sólidas y estados participativos, han estado en el origen de las experiencias más exitosas de las últimas décadas.


Soluciones
África ha sido durante años un continente olvidado, a pesar de la situación de extrema pobreza en la que viven 300 millones de africanos. Es necesario hacer frente a esta indiferencia de manera inmediata, y afrontar las causas últimas de la pobreza y desigualdad que arrasan el continente. Puesto que el problema es complejo por los múltiples factores, también lo es la solución. De hecho, ninguna solución seria a este problema puede ignorar la importancia de la cooperación internacional ni de abordar la cuestión en toda su complejidad.
Entre los factores que impiden el desarrollo de los países africanos cabe destacar la insuficiente ayuda al desarrollo y ayuda humanitaria que reciben; unas las reglas injustas del comercio internacional que condenan a millones de agricultores y pequeños productores a la pobreza; el desmedido peso de la deuda externa; y los conflictos y la inseguridad exacerbados por el descontrol en el comercio internacional de armas.


Ante esta situación las soluciones deberían pasar por:


+ Incrementar los recursos disponibles para la financiación del desarrollo: Las transferencias procedentes de instituciones públicas y privadas pueden ayudar a superar la brecha financiera en la que están atrapados muchos países en desarrollo, creando las condiciones que les permitirán crecer y romper el círculo de la pobreza. Según los cálculos de la Comisión por África puesta en marcha por el Gobierno británico, África necesitaría 10.000 millones de dólares adicionales a lo largo de cada uno de los diez próximos años si quiere establecer las infraestructuras que necesita para salir adelante.


+ Hacer frente a las crisis humanitarias: La participación de instituciones regionales, donantes y agencias internacionales es un requisito imprescindible para reducir el sufrimiento que provoca una crisis humanitaria. Hay tres ámbitos en los que esta cooperación es particularmente importante: La provisión de ayuda de emergencia de calidad, la responsabilidad de proteger a las víctimas de los conflictos y la reducción de gases contaminantes vinculados al calentamiento global.


+ Poner el comercio al servicio de la lucha contra la pobreza: Las injustas reglas de la Organización Mundial del Comercio y de otros acuerdos internacionales impiden a los países en desarrollo aprovechar las oportunidades que les ofrece el comercio. Aún no se ha logrado reformar algunas políticas que han obstaculizado la prosperidad de gran parte del planeta, como el insensato modelo de protección de la agricultura que se perpetúa en Europa y en EEUU. También es necesario abrir nuevos mercados de exportación en sectores en donde los países en desarrollo son muy competitivos, proteger la capacidad de actuación de los estados cuando está en juego el interés público y reformar las reglas sobre propiedad intelectual que impiden el acceso a medicamentos esenciales.

Intermón Oxfam

Deslocalizando África


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Especulación

Con la entrada de las grandes constructoras en la pugna por quedarse con la primera de nuestras eléctricas, regresa a los mercados la "exuberancia irracional" de Greenspan. Tan inesperado desembarco ha hecho las delicias de propios y extraños, desde el Gobierno, que ya daba por perdida una batalla que nunca debió iniciar, hasta la oposición, que temía ser tachada de traidora como el conde Don Julián por haber abierto el mercado patrio a un invasor extranjero como el caballero blanco germano. Pero el principal atractivo para los observadores no alineados ha sido la excitante espectacularidad de la operación. ¡Hay partido!, titulaba alborozado un profesional de esta casa para celebrar que las espadas siguiesen en alto, dada la expectación creada por la incertidumbre del resultado. Y es que la partida ha quedado tan igualada que ahora ya no se sabe quién saldrá ganando, aunque pueda sospecharse quiénes seremos los perdedores últimos.

Pero por espectacular que resulte el lance, existen algunas aristas en el asunto que resultan inquietantes. Es verdad que el resultado de la competición sigue abierto, lo que hace las delicias de los espectadores. Pero hablando de deportividad, ¿qué sucede con los jueces imparciales que han de arbitrar el partido? ¿No importa que las reglas de juego se estén modificando sobre la marcha de forma imprevisible y arbitraria, sin que se sepa muy bien cuáles son las autoridades reguladoras con competencia jurisdiccional: el Gobierno, la Comisión Europea, el Mercado de Valores, la Comisión de la Energía...? Por lo demás, todos celebran que la Bolsa se haya disparado, que los accionistas se enriquezcan y, por ende, que la economía española protagonice el glamour financiero a escala mundial. Pero eso no debe hacernos olvidar que estamos hablando sólo de economía especulativa, no de la economía real o productiva. O sea, que se trata de un puro espejismo virtual, como corresponde a unas empresas como las constructoras, que se han enriquecido gracias a la burbuja inmobiliaria, o como las eléctricas, que apenas producen pues se limitan a importar, dado que nuestra dependencia energética es de las más elevadas de Europa.

Y ante eso, enseguida surge una alarmante sospecha. ¿A qué viene que las constructoras desembarquen en el mercado de la energía precisamente ahora? ¿No será que está a punto de reventar la burbuja inmobiliaria, como ya ha empezado a suceder en EE UU, y que sus principales beneficiarios se apresuran a tomar posiciones abandonando un barco a desguazar para deslocalizar sus desmedidos beneficios en otra espiral especulativa todavía más prometedora, dado el horizonte que se adivina para los precios futuros de la energía? Porque si es así, y las constructoras huyen del ladrillo, ¡sálvese quien pueda!

El miércoles asistí al bautizo de un libro en el Club de Debates Urbanos donde se produjo un debate apasionado. Se trata de un manifiesto cívico, El tsunami urbanizador español y mundial, del urbanista Ramón Fernández Durán. Allí se denuncia la orgía urbanizadora que está destruyendo el suelo español como el caso más extremo de una hipertrofia constructora a escala global, que se manifiesta tanto en las orillas del Pacífico (Shanghai, Dubai) como del Mediterráneo. En el debate posterior, la audiencia le objetó que el fenómeno español era tan monstruoso y destructivo, al estar realimentado por la corrupción política (¿y dónde no?), que no podía comparase con sus ecos foráneos. Pero Fernández Durán alegó que los efectos perversos en España no podían abstraerse de sus causas últimas: la especulación financiera en los mercados globales que ceba las bombas inmobiliarias de Marbella, Madrid o Valencia. La moraleja es desalentadora: la política pública, sea estatal o autonómica, es incapaz de regular y controlar esos flujos especulativos que están destruyendo la cultura cívica de nuestra sociedad, pervirtiéndola con un ficticio efecto riqueza. Hoy es la especulación urbanística, mañana la energética, pero el poder público no intenta defendernos de esa fiera que devora nuestra sangre fresca.

Enrique Gil Calvo

Juventud y drogas

Casi 29.000 adolescentes españoles fuman porros y 6.000 consumen cocaína a diario
Madrid. Agencias

Alrededor de 29. 000 jóvenes españoles entre 14 y 18 años fuman porros todos los días y casi 6. 000 consumen cocaína a diario, según explicó hoy la ministra de Sanidad, Elena Salgado, durante la presentación de la nueva campaña publicitaria ’Drogas: hay trenes que es mejor no coger’, dirigida a sensibilizar a la población más joven sobre los riesgos que acarrea el consumo de estas sustancias.

Salgado destacó el incremento "extraordinario" del número de consumidores de cocaína y cannabis en España --similar al resto de la Unión Europea--, sobre todo los más jóvenes, entre 1995 y 2003.

Precisamente el cannabis es la droga ilegal más consumida en España, con un incremento del 50 por ciento en la última década. El 10 por ciento de los chicos de 14 años y el 35, 7 por ciento de los de 18 años lo ha consumido en el último mes. En cuanto a la cocaína, el consumo prácticamente se ha cuadriplicado en la última década y alcanza al 7, 2 por ciento de los adolescentes.

"Estas drogas se consumen, en combinación con otras o mezcladas con tabaco o alcohol, con fines recreativos y socializantes durante los fines de semana y épocas de ocio. Se trata de un consumo intenso pero intermitente, que al concentrarse durante determinados días, confiere la falsa y peligrosa sensación de carecer de riesgos", alertó la ministra.

Salgado explicó que los datos de la Encuesta Domiciliaria sobre Abusos de Drogas 2006, que incluye 28. 000 entrevistas con información significativa por Comunidades Autónomas, y que estará disponible en breve, "no han mejorado mucho" en los dos últimos años, por lo que consideró que la campaña es "relevante y necesaria". Su objetivo es sensibilizar sobre los riesgos objetivos de la drogadicción, "sin alarmas exageradas ni moralinas añadidas, para favorecer posiciones críticas activas y conscientes", señaló.

La ministra destacó que los jóvenes se surten sobre todo en su entorno más próximo, como lugares de ocio o a través de amigos. La ministra señaló que la campaña de vigilancia alrededor de los centros escolares realizada por el Ministerio del Interior para evitar pequeños tráficos "está produciendo éxitos" y señaló que se ha reanudado este curso escolar. Además, la directora del Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, explicó que el próximo día 5 está previsto un encuentro para valorar también los impactos en el entorno de los espacios de ocio.

Junto al incremento del consumo, la ministra alertó que se ha reducido de forma importante la percepción del riesgo que conlleva el consumo sobre la salud, hasta el punto de ser "casi inexistente". En concreto, sólo un 62, 7 por ciento percibe que el consumo de cocaína puede acarrear riesgos y baja al 34 por ciento en el caso del cannabis.

Salgado recordó que, además de estar implicada en muchos accidentes de tráfico, las drogas producen efectos crónicos, como disminución de la atención y capacidad de concentración y merma de la memoria inmediata. En el caso del cannabis disminuye la capacidad de aprendizaje y el rendimiento escolar, y en la cocaína, los efectos "son todavía más graves". Hasta el 70 por ciento de los consumidores crónicos de esta sustancia sufren cuadros de paranoia transitoria y se multiplica por 24 el riesgo de infarto de miocardio y un accidente cerebrovascular, dijo. La ministra abogó por enseñar a los jóvenes "a disfrutar de una cultura del ocio libre de drogas, en la que los jóvenes sean protagonistas y dueños de sus actos".

La campaña de publicidad presentada hoy, enmarcada en las iniciativas incluidas en el Plan de Acción 2005-2008, que se desarrolla en colaboración con las Comunidades Autónomas, cuenta con un presupuesto de 2, 2 millones de euros y se emitirá desde mañana y hasta el día 18 de octubre.

Durante este periodo se realizarán más de 1. 000 pases del spot de televisión, se difundirán más de 170 cuñas de radio, se realizarán inserciones en prensa e Internet y se colocarán 4. 452 carteles en soportes exteriores, mobiliario urbano y medios de transporte público. Como en anteriores campañas del Plan Nacional sobre Drogas, en su difusión colaborarán, de forma desinteresada, más de 200 entidades públicas y privadas.

Abc

Veinte años después: Francisco Javier


Del blog de Paulo Coelho...

Estoy tomando un café en la terraza del hotel con vistas a un castillo, un gigantesco castillo en esta pequeña aldea con apenas algunas casas, en la provincia de Navarra, España. Ya es de noche, no hay luna, estoy rehaciendo en coche mi peregrinación a Santiago de Compostela, para conmemorar los veinte años desde que crucé este camino por primera vez.

La aldea donde estoy, no obstante, no forma parte del recorrido, que pasa a unos 19 kms. de aquí, pero pretendía visitarla y aquí estoy. Hace quinientos años nació en este lugar un hombre llamado Francisco. Debe haber jugado mucho en los campos alrededor del castillo. Debe haberse bañado en el río que corre cerca de aquí. Hijo de padres ricos, dejó su aldea para completar sus estudios en la famosa Universidad de La Sorbonne, en París. Deduzco que fue su primer viaje largo.

Era atlético, guapo, inteligente, envidiado por todos los alumnos – menos por uno, venido de la misma y distante provincia española, que se llamaba Ignacio. Ignacio decía: “Francisco, tu piensas mucho en ti. Por qué no te dedicas a pensar en otras cosas, como en Dios, por ejemplo?” No sé por qué, pero Francisco, el más guapo y más valiente estudiante de La Sorbonne, se dejó convencer por Ignacio. Se juntan con otros alumnos y fundan una sociedad que pasa a ser motivo de risas de todos los otros compañeros, hasta el punto que alguien escribe en la puerta de la sala donde se reunían: Sociedad de Jesús. En lugar de sentirse ofendidos, adoptan el nombre. Es a partir de ahí que Francisco empieza un viaje sin retorno.

Va con Ignacio a Roma, y le pide al Papa que reconozca la “sociedad”. El pontífice acepta encontrarse con los estudiantes y, para estimularlos, les da su aprobación. Francisco – que se moría de miedo de los navíos y del mar – parte solo para Oriente, imbuido de lo que considera su misión. En los próximos diez años visitará África, India, Sumatra, Molucas, Japón. Aprenderá nuevos idiomas, visitará hospitales, prisiones, ciudades y aldeas. Escribirá muchas cartas, pero ninguna – absolutamente ninguna – hará referencias a puntos “turísticos” de estos lugares. Comenta sólamente la necesidad de llevar una palabra de coraje y esperanza a los que son menos favorecidos.

Muere lejos de la aldea donde estoy ahora tomando mi café – y es enterrado en Goa. En una época en que el mundo era inmenso, las distancias casi insuperables, los pueblos vivían en guerra, Francisco creyó que debía considerarlos como una aldea global. Supera su miedo al mar, a los navíos, a la soledad, porque está consciente de que su vida tiene un sentido. No sabe, mientras camina por Oriente, que sus pasos jamás serán olvidados y que todo lo que plantó dará frutos; está haciendo eso porque es su leyenda personal, la manera que escogió de vivir su vida.

Quinientos años después en la ciudad de Ahmedabad, en la India, un profesor pide a sus alumnos una biografía sobre él. Uno de los niños escribe: ”Fue un gran arquitecto, porque en todo Oriente existen escuelas que construyó y que llevan su nombre”.

Antonio Falces, que dirige uno de estos colegios, cuenta que ya vio a dos personas conversando:

- Francisco era portugués – decía una.

- Claro que no. Nació y fue enterrado aquí en Goa, respondía la otra. Ambos estaban errados, y ambos tenían razón:
Francisco vino de un pequeño pueblo de Navarra, era un hombre de mundo, y todos lo consideraban parte de su propia gente. Tampoco era arquitecto especializado en construir escuelas; pero como dice uno de sus primeros biógrafos, “era como el sol, que no puede seguir adelante sin derramar luz y calor por donde pasa”.

Pienso en Francisco: salir de aquí, recorrer el mundo, Hacer que el nombre de esta pequeña aldea sea llevado a tantos lugares, hasta el punto de que mucha gente cree que es su apellido. Enfrentarse a sus miedos, renunciar a todo en nombre de sus sueños – que eso me inspire y me sirva de ejemplo; yo que estudié en uno de los colegios de la tal “sociedad de Jesús”, o S.J., o escuelas jesuitas, como son conocidas.

Estoy en el pueblo de Javier. Tanto Francisco como Ignacio, que vino de otra pequeña aldea, llamada Loyola, fueron canonizados el mismo día, 12 de Marzo de 1622. En aquella mañana, colocaron una faja en los muros del Vaticano:

“San Francisco Javier hizo muchos milagros pero el milagro de San Ignacio es todavía mayor: Francisco Javier.”

Paulo Coelho

Originalidad

"No es fácil ser original. Casi siempre volvemos a descubrir, sin saberlo, lo ya descubierto, y aquello que nos parece nuevo es simplemente cualquier cosa que ya se había olvidado. Muchos son originales por docta ignorancia. Otros buscan la originalidad en el extremismo, que es lo menos original, pues vivir de las rentas de exagerar las ideas ajenas es llevar una vida mental parasitaria"

Giovanni Sartori

Zapatero y Rajoy tomados en serio


Zapatero se comprometió a realizar en septiembre un último intento de negociar con Rajoy las reformas de la Constitución que figuran en el programa socialista, y que no serían viables sin un acuerdo entre sus dos partidos. Rajoy mostró escaso interés por esas reformas, pero recientemente ha planteado su propia propuesta: una reforma que delimite las competencias del Estado que serán intransferibles en todo caso, e incluso que permita recuperar o compartir algunas ya transferidas.

Tal vez sea posible un acuerdo por el que el PP aceptase respaldar las reformas del PSOE (o la principal de ellas, la del Senado) a cambio de que Zapatero respaldase la de Rajoy. La reforma del Senado fue una propuesta lanzada en su día por el PP. En su libro España: la segunda transición, Aznar defendía su transformación en una auténtica cámara de representación territorial como cauce para la participación de las autonomías en la formación de la voluntad estatal: el mismo argumento empleado por Zapatero para propiciar una reforma que garantizara la representación de las autonomías en las instituciones europeas, y su participación en organismos estatales como el CGPJ, el de RTVE, etc.

A su vez, ¿por qué le interesaría al PSOE una reforma que detenga la dinámica que está convirtiendo en "residual" (según Maragall) al Estado? Por una cuestión de principios y por motivos prácticos. Será difícil evitar una generalización de la dinámica abierta por el nuevo Estatuto catalán en el sentido de privar al Estado de los instrumentos necesarios para el ejercicio efectivo de sus funciones específicas. Por ejemplo, la de garantizar la solidaridad interterritorial y el principio de igualdad de derechos y obligaciones de los españoles "en cualquier parte del territorio" (arts. 138 y 139 de la Constitución). ¿Qué capacidad de maniobra le quedaría si otras comunidades también reclamaran que las inversiones del Estado en ellas fueran equivalentes a su aportación al PIB nacional? La presencia de las instituciones del Estado es, mal que bien, una última garantía frente a tendencias abusivas de los poderes autonómicos (en materia lingüística, por ejemplo). Estas preocupaciones forman parte desde hace un par de años del debate político e intelectual del PSOE (en la Fundación Alternativas, por ejemplo), por lo que no sería descabellado aprovechar la propuesta de Rajoy para tratar de integrarlas en una reforma constitucional consensuada.

Además, la experiencia viene demostrando que fue un error transferir íntegramente ciertas competencias (como la de protección civil) que dejaron al Estado sin poder de intervención ante situaciones como la planteada en su día por la huelga de grúas -con efectos en la seguridad vial- o por catástrofes como la del Prestige. El anuncio de la creación de una Unidad Militar de Emergencias no deja de ser un reconocimiento de impotencia por parte del Estado. ¿No sería más conveniente compartir la competencia y crear una estructura estatal de protección civil? Si es posible ampliar competencias autonómicas mediante reformas estatutarias, ¿no debería serlo también recuperar para el Estado aquellas que la experiencia aconseje? No es cierto que la proximidad garantice siempre mayor eficacia; y como insiste Ramón Recalde, es falso que el grado máximo de autonomía sea siempre el óptimo.

Rajoy ha invocado la reciente reforma alemana. Esa reforma no es sólo de recorte de la capacidad de veto de los länder sino de clarificación de competencias y racionalización del sistema. En materias como la enseñanza universitaria o la función pública, se avanza en la descentralización. En otras, se refuerza el poder de las instituciones centrales. Hay base, por tanto, para aparcar por un momento el escepticismo ante tanta bronca y tomar en serio a los dos principales líderes políticos españoles cuando dicen que están dispuestos a negociar unas reformas que por separado no podrían abordar.

Patxo Unzueta