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Editorial Verbo Divino

Asesor financiero recogiendo el tinglado

Asesor financiero recogiendo el tinglado

Corazones de piruleta

Corazones de piruleta


El pesar oculto, como un horno cerrado, quema el corazón hasta reducirlo a cenizas. (William Shakespeare)

Veo corazones blindados, transparentes, generosos, arrugados, resentidos; corazones ausentes o esquivos, enormes, artificiales, muchos corazones resignados… de todos, siempre llamaron mi atención los corazones rebeldes e incómodos, los corazones luchadores, los fuertes. Ahora, sin embargo, me topo en cada esquina con un corazón de piruleta, uno de esos perfectos y apetecibles que, al pasar cerca y mirar en su interior, lo único que tienen son mil pedazos fragmentados. No son fáciles de ver, hay que estar muy cerca.

Klana en pastoralsj.

Crimen y castigo

Crimen y castigo


Hay tanta justicia en la caridad y tanta caridad en la justicia que no parece loca la esperanza de que llegue el día en que se confundan. (Concepción Arenal).

En un tiempo en que la necesidad imperiosa de pruebas tangibles proscribe a la Fe a un reducto cada vez más pequeño y en el que la crisis e inestabilidad internacional hace que la Esperanza brille por su ausencia, la Caridad corre el riesgo de ser perseguida.

El anteproyecto de modificación de la Ley de Extranjería sanciona como falta muy grave con una multa de 501 a 30.000 euros a aquel que ayude económicamente a la permanencia de inmigrantes en situación irregular en nuestro país.
La solidaridad pasa así de ser una obligación moral a un acto ilegal perseguible y punible, convirtiendo en infractores a congregaciones religiosas, ONG y ciudadanos comprometidos con el deber más ineludible del ser humano.

Afortunadamente, ninguna amenaza ha detenido nunca a aquellos que deciden ponerse del lado de los más vulnerables porque saben Quién nos pidió que les diéramos de comer cuando tuvieran hambre, de beber cuando tuvieran sed, hospedaje cuando fueran forasteros, ropa cuando estuvieran desnudos, acompañamiento cuando estuvieran enfermos y visita cuando estuvieran en la cárcel.

Charles Evans en pastoralsj.

Contra los tópicos

Contra los tópicos

No siempre lo peor es cierto. Estudios sobre historia de España
Carmen Iglesias

Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores

Barcelona, 2009

1.037 páginas. 29,50 euros


Aconsejaba Montaigne que los pueblos debían dedicarse de vez en cuando a examinarse. España lo ha hecho con muy distinta fortuna. Si fue Cánovas quien bromeó con que "son españoles aquellos que no pueden ser otra cosa", lo hizo abrumado por el pedrisco de maledicencias que, en su tiempo, acosaban el buen nombre de un imperio que se estaba derrumbando. No siempre fue así. "Esta España es como el Paraíso de Dios", había escrito Alfonso X el Sabio. Remachó la idea un joven y desbocado Menéndez Pelayo: "España, evangelizadora de la mitad del orbe; España, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de san Ignacio, ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad... no tenemos otra". Se defendía de una leyenda en la que los españoles, curiosamente, eran considerados en el resto de Europa, a veces, como "malos cristianos". Fueron las consecuencias del brutal saqueo de las tropas de Carlos V a Roma, con las gentes increpando a los soldados imperiales: "¡Judei, perfidi, marrani, hispani, lutherani!".

Pocos ilustrados escaparon al tópico de la leyenda negra sobre España. Erasmo, Montesquieu, los grandes de la Enciclopedia y, en primer lugar, los escritores italianos abren un catálogo de denuestos que dejaron profunda huella en los pensadores españoles, obsesionados por la mirada del otro. Las peores opiniones políticas, tan cambiantes (Napoleón: "Españoles, una chusma de aldeanos guiada por una chusma de curas"), tenían por fin el aval de los escritores más ilustres.

Eso, desde el exterior. También caló la idea de que los peores propagandistas de España han sido españoles. Opina John Elliot que aquí siempre se espera lo peor. "De todas las historias de la Historia, la más triste sin duda es la de España porque termina mal", escribió Gil de Biedma. Otro poeta catalán dijo antes, en versos que se harían famosos: "Oyendo hablar a un hombre, / fácil es acertar dónde vio la luz del sol; / si os alaba Inglaterra, será inglés; / si os habla mal de Prusia, es un francés, / y si habla mal de España, es español".

Hablando de todo esto, Carmen Iglesias acude a la autoridad de Gracián, que en El Criticón habló de españoles "bizarros" y "generosos", pero también de otros que "abrazan todo lo extranjero, pero no estiman lo propio". Pese a todo, Gracián creyó que España era, en el tiempo en el que escribe su famosa alegoría (1651), "absolutamente la primera nación de Europa: odiada, porque envidiada...".

La conclusión de Carmen Iglesias es que predomina una idea de España negativa, tanto dentro como fuera. No está de acuerdo, en absoluto. Lo proclama ya en el título, tomado de una comedia de Calderón. Dedica sus esfuerzos a argumentarlo haciendo lo que deben hacer los historiadores de raza: un relato razonado mediante documentos y citas de autoridad incontestables.

Algunas de las monografías recogidas en este libro fueron escritas hace 25 años, pero tienen un hilo conductor común: la piadosa comprensión del ser español contra el mito de la excepcionalidad. Lo resume Carmen Iglesias con una cita de María Zambrano: "La verdad es que los españoles tienen historia a pesar suyo...". El capítulo sobre las mujeres nobles y los salones literarios y políticos es buen ejemplo. Interesa de forma especial el estudio sobre Marsilio de Padua. Poco hay escrito en España sobre el gran heterodoxo paduano, pese a la asombrosa modernidad de sus teorías sobre la llamada "laicización del Estado". Muy acertadamente lo ha subrayado el profesor Bernardo Bayona en Religión y poder. Marsilio de Padua: ¿La primera teoría laica del Estado?, publicado en 2007 por Prensas Universitarias de Zaragoza-Biblioteca Nueva.

Juan G. Bedoya en Babelia.

Enséñale a pescar

Enséñale a pescar


No le des el pez,

no le ofrezcas las cosas ya hechas, ya pensadas, ya mascadas, no le des la norma ni los modales, no contamines su espontaneidad ni distorsiones su mirada, no le ocultes la realidad.

Dale, mejor, la caña y enséñale a pensar, dale la llave de las cosas, la alegría de ser tal cual es, dale las claves de vivir, enséñale los cuentos y los colores, que aprenda a contar y a pintar, déjale que viva, que crezca, déjale ver, por fin, la fascinante, asombrosa y pura realidad.


Miguel en pastoralsj.

Personas de ánimo para mucho

Personas de ánimo para mucho


"No os afanéis por recibir mucha gente en la Compañía, sino poca y buena, porque de tales tiene la Compañía necesidad; pues vemos que más valen y hacen pocos y buenos que muchos que no lo son.

No recibáis nunca en la Compañía personas de pocas partes, flacos y para poco, pues la Compañía no tiene de éstos necesidad, sino de personas de ánimo para mucho y de muchas partes"

De una Instrucción de San Francisco Javier al P.Barzeo sobre el modo de proceder en la admisión de nuevos jesuitas (Goa, Abril de 1552)

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Her Morning Elegance


Oren Lavie