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Gracias a ti, que vas a Afganistán


Publicado en el blog de Eduardo San Martín...

"Acabábamos en embarcar en el AVE de Zaragoza a Madrid. A mi lado, un lugar vacío fue ocupado por una joven de unos veintitantos años. Cabellos castaños, nada en su atuendo ni en su aspecto delataba rasgos muy diferentes de los de cualquier joven española de su edad. A mitad de viaje, otros tres muchachos, una chica y dos chicos, entablaron conversación desde el pasillo con mi compañera de asiento. Pronto deduje que los cuatro eran militares españoles. Tenían su base, o así me pareció entender, en Gando (Canarias). La charla discurría entre intrascendencias sobre los pasaportes colectivos y sus inconvenientes y los preparativos para ir de copas esa noche en Madrid. “En la zona de la Gran Vía nos viene bien a todos”. Hasta que el diálogo se centró en sus próximos destinos. “Afganistán”. La palabra me paralizó y tuve que dejar mi lectura. La joven de mi izquierda se disponía a viajar en futuro próximo a aquel infierno. “Yo tengo que ir al menos una vez todos los años”, dijo la otra joven. Sus dos compañeros varones conocían también la experiencia. Recordaron con tristeza, pero sin dramatismo, a sus compañeros muertos pocos días antes. “Mis padres no están muy preocupados, pero a mi abuela no le voy a decir nada, sobre todo después de lo del cabo y el brigada. Estoy pensando que cuando vuelva le diré: ‘Abuela, ¿a qué no adivinas dónde he estado?’"Quien hablaba era la joven de mi izquierda. Volví por primera vez la vista hacia ella. Había pronunciado sus últimas palabras sin alterar la compostura, mezclando la gravedad de la referencia a sus compañeros caídos con un cierto tono divertido al mencionar a su abuela. La mía sí se había alterado. Me embargó un sentimiento de afecto profundo por aquellos cuatro jóvenes españoles y de intenso orgullo por lo que estaban haciendo por todos nosotros. Me conmovió la sencilla naturalidad con la que hablaban de su misión, tal vez porque, en su desprendida sencillez, no eran capaces de percibir la importante labor a la que habían dedicado algunos de los mejores años de sus vidas. Finalizado el viaje, ayudé a mi joven compañera de viaje a alcanzar su chaquetón del compartimento superior. “Muchas gracias”. Fue ella quien me las dio. Todavía hoy, casi 24 horas después, me recrimino por no haber sido yo quien se las diera a ella. No sé su nombre, ni los de sus compañeros, pero no podré olvidarlos en mucho tiempo".

Eduardo San Martín es director adjunto de Abc.

Industrias verdes

Industrias verdes

El Roto

Ángeles caídos

Ángeles caídos

Un profesor de antropología solía acabar las clases con esta máxima: “No robéis ni matéis”.

Y después de un breve lapsus, continuaba: “…no robéis una idea, no matéis una ilusión”.

Muchos construyen su reino sobre las ruinas de las ilusiones de los demás y aprovechan los cimientos de las ideas de otros para edificar su gloria. A muchos les conviene que los ángeles de los demás sean de barro y, a poder ser, caídos.

¿Qué tal si cambiamos la dinámica? ¿Qué tal si sostenemos las sanas ilusiones de los demás? ¿Qué tal si reconocemos y valoramos sus buenas ideas? ¿Qué tal si nos dedicamos a levantar los ángeles caídos?

Marco Lirio en pastoralsj.

Ya es navidad...

Ya es navidad...


...y el adviento molesta

Si el adviento es ese tiempo litúrgico en el que nos preparamos para la navidad, es lógico que lo eliminemos. No necesitamos prepararnos, ni formarnos y muchísimo menos esperar. Dedicar un tiempo a esperar (esperanza) en lugar de obtenerlo inmediatamente está fuera de lugar; las recompensas deben ser rápidas, las esperas cortas, el esfuerzo mínimo y la formación googleliana. La navidad del siglo XXI debe adecuarse a los tiempos: llegar enseguida, disfrutarse al máximo y alargarse todo lo posible aunque el único poso que deje sea la cuesta de enero. Sin adviento, va a ser difícil recuperar la navidad.

KLANA en pastoralsj.

Un alumno español llega a Bolonia

Del blog de Arcadi Espada... Un alumno español llega a Bolonia.

Colabora con la Iglesia Católica

Colabora con la Iglesia Católica


· La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida,
· La Iglesia, como Pueblo de Dios, brinda a la sociedad valores permanentes
· La Iglesia ayuda a los más necesitados de la sociedad.


Estas actividades son realizadas en su mayoría por personas que entregan su vida a los demás. Lee alguno de los testimonios de personas que pertenecen a la Iglesia.

Por tantos. Programa para el sostenimiento económico de la Iglesia

Razonable

Razonable


Parece razonable que deba existir un control sobre la inmigración.

Parece razonable que se impida el acceso en masa, que se exijan visados, contratos de trabajo, dinero en efectivo… Seguramente existen razones para que, si hay dudas, se detenga y se deporte sin mayores contemplaciones. A todos nos encoge el corazón, pero es razonable que deba existir un orden. Lo que me preocupa es que no encuentro en el evangelio el mandato de “Sed razonables”.

Klana en pastoralsj.

Atados

Atados


Las palabras son como las monedas, que una vale por muchas como muchas no valen por una. (Francisco de Quevedo)

Hay silencios elocuentes, y palabras que no dicen nada.
Somos esclavos de nuestras palabras y eso nos impide ser libres para decir lo que queremos.
Por eso callamos y callamos. Cuando debemos y cuando no.
Callamos cuando nuestras palabras incomodan, incluso si eso impide denunciar una injusticia. Callamos cuando nuestras palabras nos vuelven vulnerables y entonces nuestro silencio se convierte en nuestra mayor flaqueza. Callamos lo que sentimos pero esperamos saber cómo se sienten los demás. Callamos cuando odiamos para evitar tener que luchar contra ese sentimiento. Callamos cuando amamos y eso nos aleja de las personas a las que queremos.
Olvidamos que el tiempo pasa y la posibilidad de expresar es un don efímero.
Por eso estamos atados a las palabras que nunca dijimos.

Charles Evans en pastoralsj.