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Coto a los sueldos de escándalo

Coto a los sueldos de escándalo

La intervención estatal en los salarios de los ejecutivos se abre paso en el debate para revisar el capitalismo - Los Gobiernos limitan las retribuciones basadas en que el directivo siempre gana


"Es fácil hacer dinero en Bolsa. Vamos a ello antes que salga una ley que lo prohíba". Joseph Kennedy pronunció esta frase allá por los felices años veinte del siglo pasado, antes del crash de 1929. A pesar del tiempo transcurrido, las palabras del padre del ex presidente de EE UU suenan cercanas. Los directivos de numerosos bancos y aseguradoras han cobrado cifras increíbles en el último lustro, gracias a un sistema de retribución que incentivaba la toma de riesgos para lograr resultados a corto plazo. Las acciones de sus compañías subían, ellos ganaban cada vez más dinero mientras los desequilibrios en el balance se agravaban. Este castillo de naipes se ha venido abajo con el agujero de las hipotecas basura. Los paganos de esta burbuja no han sido sólo los accionistas (como ocurrió en la crisis tecnológica) sino también los contribuyentes. Los Gobiernos han tenido que aprobar costosísimos planes de rescate para evitar una quiebra en cadena de entidades que colapsara el sistema. Los políticos quieren tener ahora mayor control sobre los salarios de los directivos. Justo lo que temía Kennedy.

En pocas semanas, el intervencionismo estatal en los sueldos de los bancos rescatados se ha abierto paso en el debate. Alemania ha limitado los sueldos del máximo directivo de las empresas que necesiten dinero público a 500.000 euros anuales. Entre los bancos estatales que han acudido de momento al plan de rescate se encuentran el Hypo Real Estate y el Commerzbank. Sus consejeros delegados ganaron el pasado año 4,2 y 3,2 millones de euros, respectivamente. También pedirán capital bancos regionales como Bayerishe Landesbank, HSH Nordbank y West LB.

El Ejecutivo británico ha prohibido la paga variable para este ejercicio en los bancos que han sido objeto de rescate (Royal Bank of Scotland, HBOS y Lloyds). El pasado ejercicio los principales directivos de estos tres bancos ganaron de forma conjunta 8,5 millones de euros. Además, Gordon Brown ha eliminado los blindajes que obligaban a retribuir a los directivos incluso en caso de quiebra y ha establecido sistemas de remuneración basados en el largo plazo y ajustados por el riesgo que se asume.

En el caso de EE UU, el Tesoro ha decidido suprimir los paracaídas de oro (contratos blindados) de aquellas entidades salvadas con los impuestos de los ciudadanos. Asimismo, la Administración estadounidense ha decidido limitar a 500.000 dólares (390.000 euros) las deducciones fiscales a las que se pueden acoger los directivos de las entidades rescatadas y se desincentiva las estrategias de gestión a corto plazo. AIG es una de las empresas a las que afectarán estas restricciones. Su máximo ejecutivo abandonó la empresa el pasado mes de junio con una indemnización de 22 millones de dólares (17 millones de euros), y meses después la aseguradora tuvo que ser salvada de la quiebra.

En Holanda, donde ING ha recibido una inyección de 10.000 millones, el Gobierno tendrá voz y voto en todo lo referido a las retribuciones de los ejecutivos del banco. UBS, la entidad de Europa con mayores pérdidas por las hipotecas basura, ha decidido, después de recibir más de 45.000 millones de euros del Estado suizo, eliminar el bonus de 2008.

"Me parece lógico que en aquellas entidades que reciben fondos públicos el Gobierno pueda establecer topes a las remuneraciones, aunque muchos directivos que van a recibir las ayudas no deberían seguir en sus cargos", señala Aldo Olcese, miembro de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras. "Lo que me parece escandaloso es que se le exija a los Gobiernos transparencia a la hora de adjudicar los fondos. En un país democrático a las que hay que exigir transparencia cristalina acerca del uso que dan a las ayudas es a las compañías que las reciben", añade Olcese.

El intervencionismo político en los salarios, no es bien visto, sin embargo, por Blas Calzada, ex presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). "Algunos sueldos son una auténtica barbaridad. Sin embargo, los límites a las retribuciones deben marcarlos los accionistas. Los propietarios deben exigir cuentas sobre los riesgos que se están tomando y las recompensas de los directivos".

¿Y qué pasa con las remuneraciones de los ejecutivos españoles? Aquí no ha quebrado ninguna entidad. Sin embargo, el Gobierno ha creado un fondo para aliviar las necesidades de liquidez de bancos y cajas y en un solo año los accionistas han visto cómo se esfumaban 250.000 millones de su riqueza financiera (medida por la capitalización del Ibex 35). El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, ha admitido que si el Ejecutivo entrara en el capital de alguna institución financiera, "lógicamente" debería poner ciertos límites a los sueldos de sus directivos. Solbes, no obstante, descarta que se vayan a tomar medidas de este tipo.

Para Eduardo Montes, ex vicepresidente mundial de Siemens y presidente del Club de Excelencia en Sostenibilidad, la situación en España no tiene nada que ver con la de Estados Unidos. "Aquí los sueldos están dentro de unos parámetros bastante acotados". José Medina, presidente de Ray & Berndtson, empresa especializada en la búsqueda y selección de directivos, reconoce que el caso español no es comparable al de Wall Street, pero advierte de que el sistema retributivo tampoco debe permanecer al margen de las críticas. "Aquí también se están cometiendo algunos excesos con las remuneraciones".

En 2007 el importe total agregado de los incentivos de los consejos de administración de las compañías del Ibex 35 ascendió a 271,8 millones de euros, según datos de la CNMV. La retribución media por consejero se sitúa en 542.000 euros anuales, un 55% más que en 2004 (en este periodo la inflación en España sólo ha subido un 14,5%). En el caso de la alta dirección del Ibex, la retribución media en 2007 fue de 669.000 euros, un 30% por encima que cuatro años antes. La crisis de este año no parece que vaya a pasar factura a los sueldos. Hasta junio, por ejemplo, los salarios de los directivos bancarios crecieron en tasa interanual un 54%.

La historia empresarial española tampoco está exenta de blindajes polémicos. En el pasado, Ángel Corcóstegui y José María Amusátegui (Banco Santander) cobraron 108 millones y 56 millones respectivamente; Meter Erskine (Telefónica) se embolsó más de 30 millones; Alfonso Cortina se fue de Repsol con una indemnización de casi 20 millones, y Manuel Pizarro (Endesa) recibió 12 millones. Y en el presente, el 74% de las empresas del Ibex tienen establecidas cláusulas de garantía o blindaje a favor de 283 miembros de la alta dirección. Sólo una de esas sociedades (Indra) declara en su Informe de Buen Gobierno que dichas cláusulas fueron sometidas a la aprobación de la junta general. En el resto de los casos el máximo órgano de representación de la empresa no ha podido dar su opinión sobre estos blindajes, ya que éstos han sido aprobados por el consejo de administración sin informar a la junta.

La crisis financiera, además de avivar la polémica sobre si el Gobierno debe inmiscuirse en los salarios, ha traído otra serie de debates en torno a la retribución de los directivos. Las críticas se centran en tres flancos. En primer lugar, se cuestiona si los sueldos de los últimos años se justifican por la creación de valor aportada, teniendo en cuenta el desplome bursátil. En segundo lugar, se denuncia que la forma elegida para fijar las retribuciones, con gran peso del bonus, habría incentivado a tomar más riesgos de los convenientes para lograr metas a corto plazo. La última crítica se plantea por los blindajes que gozan estos gestores, con independencia de la herencia que dejen.

"Algunos sueldos son una auténtica burrada. No responden a ninguna lógica económica ni empresarial. Las críticas están más que justificadas", señala Olcese. Richard Fuld, el presidente que ha llevado a la quiebra a Lehman Brothers, cobraba 13.000 euros a la hora. Además, cada directivo de Wall Street recibió el año pasado 275 veces más dinero que la retribución media de sus trabajadores (este ratio era de sólo 36 veces en 1976), según las cifras de The Institute for Policy Studies and United for a Fair Economy. Los empleados de los mayores cinco bancos de inversión de EE UU percibieron en 2007 39.000 millones en paga variable.

"El mercado es quien fija en función de la ley de oferta y demanda los salarios de los directivos. Eso sí, nunca se pueden pagar cantidades desorbitadas como se ha visto últimamente", indica Eduardo Montes. "Soy partidario del sistema de retribución basado en objetivos, porque es un mecanismo que ha ayudado a mejorar la productividad. Sin embargo, hay que repensar cuáles son los objetivos que hacen a un empleado merecedor de un bonus. Si lo único que se tiene en cuenta para determinar la paga variable son los resultados a corto plazo existirá siempre la tentación de asumir más riesgos de los aconsejables", añade Montes.

El corto plazo en las empresas no es conveniente y equivale a aquellos equipos de fútbol que juegan mirando al marcador o a los políticos que toman decisiones sólo en función de las encuestas, según José Medina. "Determinados sistemas de retribución son un desastre para las compañías, ya que priman un estilo de gestión inadecuado. La economía de mercado se compone de técnicas y sistemas que deben servir para generar riqueza, pero estos mecanismos no deben estar nunca por encima de los valores humanos", agrega este cazatalentos.

En el caso de muchos directivos su cuenta corriente parece que gana siempre. Gana si la empresa va bien porque su bonus se dispara. Y gana si la empresa va mal porque en caso de despido sus contratos incluyen cláusulas de blindaje que les garantizan un retiro de lujo. Ejemplos de estos paracaídas de oro son los de Stan O’Neal y Charles Prince, ex presidentes de Merrill Lynch y Citigroup, respectivamente. Ambos dejaron sus cargos a finales de 2007, cuando el virus de las hipotecas basura ya había empezado a carcomer el balance de las entidades, con finiquitos superiores a los 78 millones de euros.

"Aquel ejecutivo que deje a una empresa en la ruina no debe llevarse ni un euro", sentencia Blas Calzada. Esta idea es compartida por Eduardo Montes: "La empresa, cuando contrata a un directivo, debe valorar qué cláusulas puede aceptar y cuáles no. Si el despido se produce por un cambio de estrategia o por problemas personales, me parece lógico que se cobre una indemnización. Sin embargo, si la salida del ejecutivo se produce porque como consecuencia de sus errores la compañía está en crisis, el blindaje no tiene sentido". José Medina señala que el único blindaje aceptable consiste en garantizar al directivo un periodo de tiempo, entre seis meses y un año, "para que pueda buscarse otro trabajo".

David Fernández en El País.

Informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social en España 2008

Informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social en España 2008


España tiene los mismos pobres tras una década de expansión económica

Las desigualdades repuntan y 8,5 millones de personas viven aún en la escasez


Los índices de desigualdad y de pobreza se mantienen constantes en España, "a espaldas del proceso de extraordinaria generación de riqueza" de los últimos 10 años. Ésta es una de las constataciones del Informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social en España 2008. El estudio, el séptimo de Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada (FOESSA) desde 1965, ha sido elaborado por 70 expertos vinculados a diferentes universidades y grupos de investigación, convocados por Cáritas.

En la estructura social española permanece enquistado un segmento de "pobreza extrema", que afecta a entre un 2,6% y un 4% de la población. En cifras absolutas, hay 8,5 millones de pobres, con ingresos por debajo de 574 euros al mes (19,7% de la población). Es el mismo porcentaje que hace 10 años. Otro millón y medio de españoles vive en "pobreza severa" (con menos de 280 euros al mes), y 500.000 hogares sufren, además, situaciones de "exclusión social".

"Después de varias décadas de reducción continuada de la desigualdad en la distribución de la renta, el proceso se frena desde el primer tercio de los años noventa. La experiencia española parece desdecir el estereotipo de que la mejor forma de favorecer el bienestar es conseguir altas tasas de crecimiento y elevados niveles de creación de empleo", dice FOESSA. Otro elemento diferenciador del comportamiento de la desigualdad "es el distanciamiento de los indicadores medios de la UE".

El umbral de pobreza manejado por FOESSA es el mismo de la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística. Su cuantía está fijada en 6.895 euros anuales, es decir, el 60% de los ingresos medios netos por persona y año. Se considera pobre a la persona cuyos ingresos están por debajo de esa cantidad.

Reparto territorial
FOESSA también analiza las desigualdades entre territorios. Entre las regiones con niveles de desigualdad considerablemente inferiores al conjunto nacional destacan Navarra, País Vasco, Murcia y Castilla-La Mancha. Por el contrario, el proceso distributivo interno con mayores niveles de desigualdad se acentúa en Andalucía, Canarias, Cantabria y Madrid.

Los datos de la investigación revelan, además, que existen grupos de población considerablemente más vulnerables que al principio de los noventa. Se trata de "viejas formas de pobreza que se consideraban superadas y que vuelven con notable crudeza", en referencia a las personas mayores, cuyas tasas de pobreza están muy por encima de la media.


"Al principio me avergonzaba venir al comedor de caridad"

Ensalada, lentejas, pescado y una manzana. Éste fue el menú de ayer de la Casa de la Caridad de Valencia, un lugar que Marco Quiroga conoce bien. Desde mayo, unos meses después de perder su empleo, este boliviano de 40 años no ha faltado ningún mediodía al comedor de esta institución benéfica, festivos incluidos. "Al principio me daba vergüenza, pero con el tiempo te das cuenta de que cada día hay más gente en una situación como la tuya que viene aquí a comer", comenta. Los propios trabajadores del centro han constatado un importante incremento en los últimos meses de lo que ellos denominan usuarios "normalizados", frente a las personas en situación de exclusión social, muchos de ellos sin hogar.

Marco llegó en diciembre de 2006 a España. "Había mucho trabajo, era fácil colocarse". A pesar de ser licenciado en Derecho, no pudo ejercer de abogado -"Es muy complejo obtener la convalidación", dice-, pero no tuvo problemas para encontrar empleo. Empezó en la construcción, cobrando hasta 1.400 euros al mes. "Como no tengo papeles, me los dejaba un compatriota mientras se iba de viaje y así me contrataban". Entonces tenía dinero de sobra para pagarse una habitación (180 euros al mes) y mandar a su mujer: "100 euros son 900 bolivianos, con eso tienes para vivir un mes completo". Luego encontró trabajo en el campo, y sus ingresos bajaron a unos 1.000 euros al mes. A medida que la situación económica iba empeorando, la calidad de sus trabajos también lo hacía. En su último empleo estable repartía publicidad en la calle por 600 euros. En febrero se quedó sin nada. "Ahora hago trabajitos, me llaman amigos para que les ayude a pintar o lo que salga", lo justo para pagarse la habitación y poco más. "Hace meses que ya no mando nada a casa". Hay menos trabajo, y sin papeles es todavía más difícil. "Las mujeres lo tienen más fácil con el trabajo doméstico, pero para nosotros hay menos oferta".

Ahora, Marco quiere volver a casa y contar lo que ha encontrado en España. "Mucha gente sólo cuenta lo bueno, el dinero que ha ganado, pero se callan lo mal que lo ha pasado", apunta. Y lanza un consejo: "Lo más importante es salir del país con un contrato de trabajo. Si no, estás perdido".


Caritas española

Sí, podemos

Sí, podemos


Discurso de Barack Obama en Grant Park...

¡Hola, Chicago!

Si todavía queda alguien por ahí que dude de que Estados Unidos es un lugar donde todo es posible, que se pregunte si el sueño de nuestros fundadores sigue vivo en nuestros tiempos, que cuestione la fuerza de nuestra democracia, esta noche es su respuesta.

Es la respuesta que dieron las colas que se extendieron alrededor de escuelas e iglesias en un número como esta nación jamás ha visto, por las personas que esperaron tres y cuatro horas, muchas de ellas por primera vez en sus vidas, porque creían que esta vez tenía que ser distinta y que sus voces podrían suponer esa diferencia.

Es la respuesta pronunciada por los jóvenes y los ancianos, ricos y pobres, demócratas y republicanos, negros, blancos, hispanos, indígenas, homosexuales, heterosexuales, discapacitados o no discapacitados. Estadounidenses que transmitieron al mundo el mensaje de que nunca hemos sido simplemente una colección de individuos ni una colección de Estados rojos y azules. Somos, y siempre seremos, los Estados Unidos de América.

Es la respuesta que condujo a aquellos que durante tanto tiempo han sido escépticos, temerosos y dudosos sobre lo que podemos lograr a poner manos al arco de la historia y torcerlo una vez más hacia la esperanza en un día mejor.

Ha tardado tiempo en llegar, pero esta noche, debido a lo que hhemos hecho en estas elecciones, en este momento decisivo, el cambio ha llegado a América.

Esta noche recibí una llamada extraordinariamente cortés del senador McCain.

El senador McCain ha luchado duramente en esta campaña. Y ha luchado aún más larga y duramente por el país que ama. Ha aguantado sacrificios por Estados Unidos que no podemos ni imaginar. Todos nos hemos beneficiado del servicio prestado por este líder valiente y abnegado.

Le felicito. Felicito a la gobernadora Palin por todo lo que han logrado. Y estoy deseando colaborar con ellos para renovar la promesa de esa nación durante los próximos meses.

Quiero dar las gracias a mi compañero en este viaje, un hombre que hizo la campaña desde el corazón y actuó como portavoz de los hombres y las mujeres con quienes se crió en las calles de Scranton y con quienes viajaba en un tren de vuelta a su casa en Delaware: el vicepresidente electo de Estados Unidos, Joe Biden.

Y no estaría aquí esta noche sin el respaldo infatigable de mi mejor amiga durante los últimos 16 años, el pilar de nuestra familia, el amor de mi vida, la próxima primera dama de la nación, Michelle Obama.

Sasha y Malia [sus hijas], os quiero a las dos más de lo que podéis imaginar. Y os habéis ganado el nuevo cachorro que nos acompañará a la nueva Casa Blanca. Y aunque ya no está con nosotros, sé que mi abuela nos está viendo, junto con la familia que hizo de mí lo que soy. Les echo en falta esta noche. Sé que mi deuda con ellos es incalculable.

A mi hermana Maya, mi hermana Alma, al resto de mis hermanos y hermanas, muchísimas gracias por todo el respaldo que me habéis dado. Estoy agradecido a todos vosotros. Y a mi director de campaña, David Plouffe, el héroe no reconocido, quien diseñó la mejor estrategia, creo, en la historia de Estados Unidos.

A mi estratega jefe, David Axelrod, que me ha acompañado en cada paso del camino. Al mejor equipo de campaña que en la historia de la política. Vosotros hicisteis realidad esto, y estoy agradecido para siempre por lo que habéis sacrificado para lograrlo.

Pero, sobre todo, no olvidaré a quien pertenece de verdad esta victoria. Os pertenece a vosotros. Os pertenece a vosotros.

Nunca di la impresión de ser el aspirante a este cargo con más posibilidades. No comenzamos con mucho dinero ni con muchos avales. Nuestra campaña no fue ideada en los pasillos de Washington. Se inició en los jardines traseros de Des Moines y en los cuartos de estar de Concord y en los porches de Charleston. Fue construida por los trabajadores y las trabajadoras que recurrieron a los pocos ahorros que tenían para donar a la causa cinco, diez dólares y veinte dólares.

Adquirió la fuerza de los jóvenes que rechazaron el mito ser una generación apática, que dejaron atrás sus casas y sus familiares para trabajar por poco dinero y sacrificando horas de sueño.

Adquirió la fuerza de las personas no tan jóvenes que hicieron frente al gélido frío y el ardiente calor para llamar a las puertas de desconocidos, de los millones de estadounidenses que se ofrecieron voluntarios y organizaron y demostraron que, más de dos siglos después, un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo es posible en la Tierra.

Ésta es vuestra victoria.

Y sé que no lo hicisteis sólo para ganar unas elecciones. Y sé que no lo hicisteis por mí. Lo hicisteis porque entendéis la magnitud de la tarea que queda por delante. Mientras disfrutamos esta noche, sabemos que los retos que nos traerá el día de mañana son los mayores de nuestras vidas: dos guerras, un planeta en peligro, la peor crisis financiera desde hace un siglo.

Mientras estamos aquí esta noche, sabemos que hay estadounidenses valientes que se despiertan en los desiertos de Irak y las montañas de Afganistán para jugarse la vida por nosotros.

Hay madres y padres que se desvelarán en la cama después de que los niños se hayan dormido y se preguntarán cómo pagar la hipoteca o las facturas médicas o cómo ahorrar lo suficiente para la educación universitaria de sus hijos.

Hay nueva energía que aprovechar, nuevos puestos de trabajo que crear, nuevas escuelas que construir y amenazas que afrontar, alianzas que reparar.

El camino por delante será largo. La cuesta será pronunciada. Puede que no lleguemos en un año ni en un mandato. Sin embargo, Estados Unidos, nunca he estado tan esperanzado como esta noche de que llegaremos.

Os prometo que, nosotros, como pueblo, llegaremos.

Habrá percances y pasos en falso. Muchos no estarán de acuerdo con cada decisión mía cuando sea presidente. Y sabemos que el gobierno no puede solucionar todos los problemas.

Pero siempre seré sincero con vosotros sobre los retos que nos espera. Os escucharé, sobre todo cuando discrepemos. Y sobre todo, os pediré que participéis en la labor de reconstruir esta nación, de la única forma en que se ha hecho durante 221 años: bloque por bloque, ladrillo por ladrillo, mano encallecida sobre mano encallecida.

Lo que comenzó hace 21 meses en pleno invierno no puede terminar en esta noche otoñal. Esta victoria en sí misma no es el cambio que buscamos. Es sólo la oportunidad para que hagamos ese cambio. Y eso no puede suceder si volvemos a lo de antes. No puede suceder sin vosotros, sin un nuevo espíritu de sacrificio. Así que hagamos un llamamiento a un nuevo espíritu patriótico, responsable, en que cada uno eche una mano y trabaje más y se preocupe no sólo de uno mismo sino también del otro. Recordemos que si esta crisis financiera nos ha enseñado algo es que no puede haber un Wall Street [el sector financiero] próspero mientras Main Street [la economía real] sufre.

En este país avanzamos o fracasamos como una sola nación, como un solo pueblo. Resistamos la tentación del partidismo, la mezquindad y la inmadurez que han intoxicado nuestra vida política desde hace tanto tiempo. Recordemos que fue un hombre de este Estado quien llevó por primera vez a la Casa Blanca la bandera del Partido Republicano, un partido fundado sobre los valores de la independencia y la libertad del individuo y la unidad nacional. Son valores que todos compartimos. Y si el Partido Demócrata ha logrado una gran victoria esta noche, lo hemos hecho con humildad y el empeño de curar las divisiones que han impedido nuestro progreso.

Como dijo Lincoln a una nación mucho más dividida que la nuestra, no somos enemigos, sino amigos. Aunque las pasiones hayan puesto bajo tensión nuestros lazos de afecto, éstos no deben romperse.

Y a aquellos estadounidenses cuyo respaldo me queda por ganar, puede que no haya obtenido vuestro voto esta noche, pero escucho vuestras voces. Necesito vuestra ayuda. Y seré vuestro presidente también.

Y a todos aquellos que nos ven esta noche desde más allá de nuestras costas, desde parlamentos y palacios, a aquellos que se reúnen alrededor de las radios en los rincones olvidados del mundo, nuestras historias son diferentes, pero nuestro destino es el mismo, y llega un nuevo amanecer de liderazgo estadounidense.

A aquellos que quieren derrumbar el mundo: os vamos a vencer. A aquellos que buscan la paz y la seguridad: os apoyamos. Y a aquellos que se preguntan si el faro de Estados Unidos todavía ilumina con fueerza: esta noche hemos demostrado una vez más que la fuerza auténtica de nuestra nación procede no del poderío de nuestras armas ni de la magnitud de nuestra riqueza, sino del poder duradero de nuestros ideales: la democracia, la libertad, la oportunidad y la esperanza firme.

Ahí está la verdadera genialidad de Estados Unidos: que puede cambiar. Nuestra unión se puede perfeccionar. Lo que ya hemos logrado nos da esperanza para lo que podemos y tenemos que lograr mañana.

Estas elecciones tuvieron muchas historias que se contarán durante siglos. Pero una que tengo en mente esta noche trata de una mujer que votó en Atlanta. Ella se parece mucho a otros que guardaron cola para hacer oír su voz en estas elecciones. Salvo por una cosa: Ann Nixon Cooper tiene 106 años.

Nació sólo una generación después de la esclavitud, en una era en la que no había automóviles por las carreteras ni aviones por los cielos, cuando alguien como ella no podía votar por dos razones: porque era mujer y por el color de su piel. Y esta noche pienso en todo lo que ella ha visto durante su siglo en Estados Unidos: la desolación y la esperanza, la lucha y el progreso; las veces que nos dijeron que no podíamos y la gente que se esforzó por continuar adelante con ese credo estadounidense: sí, podemos.

En tiempos en que las voces de las mujeres fueron acalladas y sus esperanzas descartadas, ella sobrevivió para verlas levantarse, expresarse y alargar la mano hacia la papeleta. Sí, podemos. Cuando la desesperación y la Gran Depresión se extendió a lo largo del país, ella vio cómo una nación superaba sus miedos con un New Deal (Nuevo Contrato), nuevos empleos y un nuevo propósitos comunes.

Sí, podemos.

Cuando las bombas cayeron sobre nuestro puerto y la tiranía amenazó al mundo, ella estaba allí para ser testigo de cómo una generación respondió con grandeza para salvar la democracia.

Sí, podemos.

Ella estaba allí con los autobuses de Montgomery, las mangas de riego en Birmingham, un puente en Selma y un predicador de Atlanta que dijo a un pueblo: "Lo superaremos".

Sí, podemos.

Un hombre llegó a la luna, un muro cayó en Berlín y un mundo se interconectó a través de nuestra ciencia e imaginación. Y este año, en estas elecciones, ella tocó una pantalla con el dedo y votó, porque después de 106 años en Estados Unidos, en los buenos tiempos y en las horas más negras, ella sabe cómo Estados Unidos puede cambiar.

Sí, podemos.

Hemos avanzado mucho. Hemos visto mucho. Pero queda mucho más por hacer. Así que, esta noche, preguntémonos ¿qué cambio verán, que progresos habremos conseguido si nuestros hijos viven hasta ver el próximo siglo, si mis hijas tienen la suerte de vivir tanto tiempo como Ann Nixon Cooper? Ésta es nuestra oportunidad de responder a ese desafío. Éste es nuestro momento. Éstos es nuestro tiempo, para dar empleo a nuestro pueblo y abrir las puertas de la oportunidad a nuestros pequeños; para restaurar la prosperidad y fomentar la causa de la paz; para recuperar el sueño americano y reafirmar esa verdad fundamental: que, aunque muchos, somos uno; que mientras respiremos, tenemos esperanza.

Y cuando tengamos dudas y oigamos a algunos decir que no podemos, contestaremos con ese credo eterno que resume el espíritu de un pueblo: sí, podemos.

Gracias. Que Dios os bendiga. Y que Dios bendiga a Estados Unidos de América.

Barack Obama


La crisis deja en la cuneta la solidaridad

La crisis deja en la cuneta la solidaridad


Los recortes en cooperación amenazan la alimentación, la asistencia médica o la educación de millones de personas - Las cifras del hambre vuelven a dispararse en contra de todos los compromisos


La misma crisis que ha secado al sistema financiero internacional amenaza ahora con sumir en la más severa de las miserias a cientos de millones de personas en todo el mundo, que podrían quedarse sin la comida y la atención médica con las que sobreviven o ver como se desvanecen las herramientas básicas con las que tratan de engancharse al desarrollo económico. "Los efectos de esta recesión se extenderán a todo el planeta", alerta la ONG Save The Children. "Con la escasez y el encarecimiento de alimentos en África y Asia, nuestros cooperantes ya están luchando para salvar a decenas de miles de niños de morir por desnutrición. La situación podría derivar en una auténtica catástrofe si, como es previsible, gobiernos y particulares recortan ahora sus ayudas".

La crisis amenaza con "reducir de forma sustancial" los 76.000 millones de euros que el mundo ha destinado este año a la ayuda al desarrollo, según un portavoz de Naciones Unidas. Una cantidad de dinero importante, pero que no llega ni a una décima parte de lo que los Gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea han movilizado en menos de tres semanas para salvar a sus instituciones financieras.

El temor a los recortes es común entre las agencias de la ONU consultadas -Organiza-ción Mundial de la Salud (OMS), Programa Mundial de Alimentos (PMA) y Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)-, la Comisión Europea, las ONG y los expertos.

El presidente de la Asamblea General, el nicaragüense Miguel D’Escoto, ha sido el que ha dado el primer paso para diseñar una hoja de ruta y tiene previsto convocar, previsiblemente el próximo día 24, a un grupo de sabios para "hacer una primera evaluación de los recortes que amenazan a la ayuda al desarrollo y estudiar las medidas a adoptar para evitar los peores presagios", avanzan en esta sede.

"La situación se presenta muy delicada", opina el director de la Oficina de Estudios de Desarrollo del PNUD, Pedro Conceiçao. "La crisis aumentará los gastos y reducirá los ingresos de los países desarrollados y, en este contexto, es previsible que crezcan sus reticencias a la hora de contribuir en planes específicos de ayuda".

Estas contribuciones a los llamamientos hechos por los organismos internacionales son fundamentales para mantener el flujo de ayudas a los 923 millones de personas desnutridas en el mundo, para reducir la cifra de 58 millones de mujeres que este año habrán dado a luz sin asistencia médica o escolarizar a los 56 millones de niños de África y Asia que ni siquiera han recibido educación primaria, según datos de la FAO y de los Objetivos del Milenio de la ONU.

Esta organización, con un presupuesto de 3.060 millones de euros para el bienio 2008-09, ha recaudado en los nueve primeros meses del año otros 3.040 millones con llamamientos ad hoc para contribuir en programas concretos. La OMS también logra el 70% de sus ingresos por esta vía.

La crisis llega, además, en un momento en que las cosas no estaban yendo todo lo bien que deberían en materia de cooperación. Un informe de la OMS alerta de que las diferencias en la esperanza de vida son abismales entre los países más ricos del mundo (donde se superan holgadamente los 70 años) y los más castigados por el sida, el hambre y la pobreza, en África. Las desigualdades, sin embargo, no sólo se dan entre países: la tasa de mortalidad de niños menores de cinco años en algunos suburbios de la capital de Kenia, Nairobi, es del 254 por 1.000, 17 veces más que los 15 por 1.000 registrados en los barrios ricos de la ciudad.

Margaret Chan, directora general de la OMS, ha alertado públicamente de que estos gigantescos desequilibrios en materia de salud hacen del mundo un "lugar inseguro e inestable". Otro informe, publicado por la FAO en septiembre, señaló que el alza de precios de los alimentos registrado en los dos últimos años ha aumentado el número de personas desnutridas en el mundo en 73 millones.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, destacó en la reciente sesión de la Asamblea General que, pese al crecimiento económico de los últimos años, los Gobiernos se han mostrado incapaces de cumplir los compromisos que asumieron en 2000 para erradicar la pobreza y el hambre en el mundo en 2015. El viejo objetivo de destinar el 0,7% de la riqueza nacional al desarrollo sólo es cumplido hoy por cinco países: Dinamarca, Holanda, Luxemburgo, Noruega y Suecia. Las grandes potencias, con EE UU a la cabeza, cada vez están más lejos de conseguirlo: Washington sólo llega al 0,16% y Japón, segunda potencia económica, el 0,17%.

Con estas cifras y el actual contexto internacional, los expertos ven muchos nubarrones en el horizonte. "Es pronto aún para disponer de datos, pero es previsible que la crisis acentúe la tendencia de los dos últimos años, en los que la ayuda total ya había disminuido", explica Iliana Olivié, investigadora del Real Instituto Elcano. En un trabajo publicado el pasado mes de mayo, Olivié puso de manifiesto que la ayuda mundial al desarrollo viene disminuyendo desde 2005. En 2007, por ejemplo, lo hizo un 8,7%, según la OCDE. Aún más significativo es que la asistencia más básica, la alimentaria, se redujo un 16% entre 2000 y 2006, al pasar de 1.110 a 945 millones de euros.

Un responsable del Programa Mundial de Alimentos (PMA), que en 2007 asistió a 86 millones de personas en 80 países, destaca que "con el plan de rescate del sistema financiero aprobado por Estados Unidos, el PMA podría trabajar durante más de 100 años". "Si los gobiernos tienen recursos para rescatar a sus bancos, seguro que también deben tenerlos para dar de comer a los hambrientos". Desde la OMS se lanza un mensaje parecido y se teme que también los contribuyentes privados reduzcan sus aportaciones. "Las fundaciones y los filántropos, por ejemplo, tienen en muchos casos su capital invertido en las bolsas. La caída de sus valores puede llevarles a reducir sus donaciones", explica un portavoz.

También desde la oficina del Comisario de Desarrollo y Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea, el belga Louis Michel, se observa "muy de cerca y con gran preocupación" el impacto que la crisis pueda tener en sus programas. "Los Gobiernos deben mantener sus compromisos con los más desfavorecidos", afirma un portavoz. "La reunión que el FMI y el Banco Mundial celebran este fin de semana en Washington debe servir para reiterar este mensaje de que no nos podemos olvidar de los más pobres ahora que vienen tiempos difíciles", afirmó un portavoz el pasado viernes.

John Holmes, subsecretario general para Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas afirmó ayer en Madrid que "lo peor de la situación actual es que no sabemos lo que puede ocurrir ya que la crisis se está mostrando cada día más profunda y extensa". "Nosotros podemos hacer poco más que estrechar las consultas con los Gobiernos y pedirles que mantengan los presupuestos de ayuda internacional, aunque esto pueda no ser fácil para ellos. Si los gobiernos gastan tanto dinero en los rescates financieros y la economía y sus ingresos van a menos, necesitarán recortar los gastos por algún lado. La tentación de cualquier Gobierno, por la falta de contestación interna, es hacerlo por la ayuda internacional".

Todo esto ocurre, según Holmes, en un momento en el que las necesidades son "apremiantes y crecientes". "La situación en Darfur se está deteriorando de manera lenta pero constante y en Somalia está prácticamente fuera de control. En Congo, las necesidades son apremiantes y en Birmania la ayuda debe seguir a las víctimas del ciclón Nargis", afirmó.

Las recetas para hacer frente a la situación no son fáciles, según todas las fuentes consultadas. El derecho internacional no contempla ningún mecanismo por el que los Gobiernos estén obligados a mantener sus contribuciones y la única fórmula consiste en una hábil combinación de diplomacia y apelaciones a la consciencia de los países más pudientes. "En este momento, el mundo necesita más que nunca un liderazgo y compromiso fuertes", añade Pedro Conceiçao, del PNUD. "Esta crisis la han causado los excesos de los más ricos y sería desolador e imperdonable que acaben muriendo de hambre y enfermedades fácilmente curables millones de personas que ni siquiera han tenido la oportunidad de disfrutar de la bonanza económica de los últimos años".

Ariane Arpa, directora general de Oxfam-España, reitera que "la situación no es buena; han subido los alimentos, la inflación merma los recursos para cooperación y ya hemos notado un descenso en las contribuciones privadas debido a una caída en la captación de nuevos socios". "Las sociedades y Gobiernos desarrollados, tras años de vivir en la abundancia, no pueden dejar a cientos de millones de personas sin ayudas esenciales cuando las cosas se están torciendo. Ahora, más que nunca, es necesario mantenerse fiel a los principios de solidaridad".

Oriol Güell para El País.


El abandono escolar ya pasa factura

El abandono escolar ya pasa factura

Muchos jóvenes que dejaron las aulas en busca de empleo fácil en turismo y construcción se encuentran hoy sin título y sin trabajo - La crisis fuerza a decenas de miles a volver a clase


El abandono escolar, una opción que se hizo fácil en la España del turismo y la construcción, empieza a pasar factura. El trabajo ya escasea, y los jóvenes se encuentran ahora sin empleo, y además sin cualificación.

Los datos se despachan rápido: El 31% de los adolescentes en España no aprueban la ESO. El otro 69% continúa, pero un 28% de ellos no conseguirá un título de bachillerato o FP de grado medio, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La tasa de los que abandonan en esa etapa es más dramática en hombres (35,8%) que en mujeres (23,8%), y en total dobla la media europea. Sólo Portugal y Malta están por detrás de España.

En la Escuela de Adultos de Mazarrón, Murcia, no cabe un alma desde hace tres años. Este curso, 40 personas quieren asistir a la clase que prepara para la obtención del título de la ESO (el antiguo graduado escolar), pero diez tendrán que esperar un año más. No hay tantas plazas, ni otros centros para mayores en la zona. Esta invasión estudiantil no se entiende sin hablar de la crisis económica.

En Mazarrón, una localidad turística de 29.000 habitantes, nada es lo que era. Los eternos veraneos en la playa han pasado a la historia, hay un parón evidente en el ladrillo, son ya pocos los que trabajan a destajo los tres meses de verano para vivir el resto del año y en primavera no hay carteles demandando camareros. El paro, antes inexistente, acecha. En la comunidad de Murcia, con un 58% de ocupación hotelera este verano, había en septiembre 76.000 desempleados, un 2,89% más que el septiembre de 2008.

Por miedo al paro o a perder oportunidades, este curso los adultos están volviendo a clase: 138.000 adultos están estudiando en busca del graduado escolar. Son 22.500 más que hace cuatro años. 11.500 quieren entrar en la Universidad (2.000 más); 14.000 quieren hacer las pruebas de acceso para la FP superior (el doble ahora). Además, 35.000 (15.000 más que entonces) asisten a talleres.

Los Objetivos de Lisboa pactados por la Unión Europea en 2000 aspiran a que la tasa de abandono prematuro de la escuela -índice de población de 18 a 24 años que no ha completado el bachillerato o Formación Profesional y no sigue ningún tipo de formación- se sitúe en los países comunitarios por debajo del 10%. Un porcentaje que en estos momentos sólo cumplen Finlandia, Austria y cuatro países de la antigua Europa del Este -República Checa, Eslovenia, Polonia y Eslovaquia-. En España, en el curso 2006-2007 -últimos datos conocidos- el abandono subió respecto al anterior en 1,1 puntos: del 29,9% al 31%. El doble de abandono que el promedio de la Unión Europea.

"El abandono prematuro es muy grave porque se produce una pérdida de capital humano y cada vez la formación se va a valorar más. Es lo que va a distinguir a los países en competencia. La producción se puede deslocalizar, pero la formación no", opina Ferrán Ferrer, coautor del anuario Estado de la educación en Cataluña 2006, de la Fundación Jaume Bofill. Y de su gravedad parece haberse dado cuenta la ministra del ramo, Mercedes Cabrera, que no sólo pretende reformar la Formación Profesional sino que va a convocar para este mes una reunión sectorial monográfica sobre el abandono a la que acudirán los responsables de Educación de las 17 Comunidades Autónomas.

La mayoría de los chicos ya no desertan para aportar dinero a casa, sino porque resulta muy atractivo optar por el empleo fácil -mayor cuando más bajo sea el nivel socioeconómico de su familia-, algo al alcance de cualquiera en las zonas turísticas. O al menos hasta la crisis. Por ese motivo, junto a zonas históricamente desfavorecidas sin gran tradición de acceder en masa a la escuela (Andalucía, Castilla La-Mancha y Extremadura), lideran la lista de abandono de secundaria post-obligatoria las regiones de Canarias y el Mediterráneo (Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Baleares). Pese a la alta renta per cápita de Baleares -la cuarta de España tras Madrid, Navarra, País Vasco y Cataluña-, el 44,7% de los chicos, -que no chicas- baleares menores de 24 años no tiene estudios de secundaria obligatoria, mientras que en el otro extremo, sólo el 8,4% de las vascas de esa edad desertaron. En todo el país son ellas, con mucho, las más constantes en el estudio.

"No necesitar cualificación para trabajar es una característica común nuestra con el arco Mediterráneo, pero también con California y Miami", cuenta Juan José Martínez, director general de Universidades de Canarias. "Y se trata de bascular un modelo económico que no esté basado sólo en el turismo y en la agricultura, y para eso las universidades tienen que hacer el tránsito con I+D", prosigue. Su consejería está realizando una encuesta entre los empresarios para conocer sus necesidades.

"Muchos dejan de estudiar un par de años y vuelven. Se dan cuenta de que tienen un trabajo que no es de su agrado y no pueden optar a otro. Notamos que están retornando desde hace tres o cuatro años", explica Montserrat Vallés, directora del Instituto Jaime I de Salou (Tarragona), localidad que recibe en agosto a 180.000 viajeros. A este instituto llegan estudiantes de más de 18 años que han aprobado las pruebas de acceso a módulos de grado medio de Formación Profesional. "Estudian para administrativo, atención sanitaria o para educación infantil. Áreas en las que saben que hay empleo", continúa la directora. "De todos modos, la situación de Salou es privilegiada. Hay muy buen clima, una ciudad cosmopolita, bien comunicada... Y todo eso facilita que uno se recicle".

"Un primer tema es el valor otorgado a la educación. Si la sociedad, las familias y las empresas no transmiten a los jóvenes que estudian el mensaje de que van a poder acceder a un mejor trabajo y que les admiramos, vamos mal. Y tiene que haber una repercusión por este esfuerzo con un mejor salario y un trabajo acorde a lo estudiado", prosigue Ferrer, convencido de que el fracaso se inicia en primaria.

Los chicos pronto se dan cuenta de que sin cualificación la experiencia laboral no se acumula. "A los 17 años, un adolescente balear puede ganar lo mismo que un universitario vasco de 26 años mileurista. Pero cuando pasen tres años, él seguirá con casi el mismo sueldo y el del vasco será bastante más", razona Mercedes Esteban, vicepresidenta de la Fundación Europea Sociedad y Educación, institución que realizó en 2007 un estudio sobre la catastrófica situación balear para su consejería de Educación. En su opinión, la solución debe plantearse a medio-largo plazo, "no cabe esperar resultados inmediatos".

El nivel de estudios de la madre era antes determinante en el abandono -a menos preparación, menor afán de que el niño estudiase-, pero ahora no condiciona tanto: en diez años se ha multiplicado por cuatro el porcentaje de chicos cuyas progenitoras cuentan con estudios medios (el 35%) o universitarios (más del 4%). "Los padres apenas ven a sus hijos. Y el poco tiempo que los ven no lo pasan haciendo un seguimiento de sus deberes, sino viendo la televisión", se lamenta Montserrat Casas, rectora de la Universidad de Baleares. Se calcula que 150.000 niños entre 6 y 14 años sufren incomunicación extrema en el hogar.

El archipiélago balear, con 1,1 millones de habitantes, tan sólo tiene 17.000 universitarios -3.000 de ellos en estudios no reglados-. Sólo el 23% de los jóvenes llega a las facultades, cuando la media española es del 43%. "Al menos hemos conseguido que no baje el número, como está pasando en casi toda España", se alegra Casas. La tentación por dedicarse a los servicios es mayor en las pequeñas localidades, y está favorecida por los altos salarios. En 2004, en hostelería se ganaba de media 963 euros en Baleares frente a los 731 del resto del país.

El beneficio por permanecer más tiempo en el sistema educativo no se hace patente hasta que se completan los estudios superiores. Esto provoca un escalón demasiado alto para los que cuentan con menos recursos. Aunque las diferencias salariales se están acortando. En 1997 alguien que sólo tenía el graduado escolar ganaba un 73% menos que un licenciado. Nueve años después les separa un 47%. En Estados Unidos o Reino Unido el sueldo es el doble.

"Los alumnos vienen orientados por el INAEM, el ayuntamiento, los centros de secundaria...", cuenta Mariano Fernández, profesor de la Escuela de Adultos de Mazarrón. "Dejan las clases un 30%. Tienen muy poca base y se desaniman cuando ven el nivel de exigencia". El graduado se puede aprobar por partes, pero para los retornados resulta difícil. "Antes se sacaba en octavo de EGB y casi lo regalaban. Pero ahora son dos cursos académicos más y se nota mucho. Se desesperan con una ecuación de segundo grado. No sé, quizá deberían hacerse otras pruebas de madurez. Las de ahora están encaminadas para hacer el bachillerato y muchos no van a continuar estudiando. Van a necesitar entender lo que leen, pero hay algunas preguntas de lingüística que no tienen sentido", plantea el maestro de Mazarrón.

Esta queja no es compartida por Eva Almunia, secretaria de Estado de Educación y Formación. "El sistema tiene que ser flexible, con pasarelas, para que se reincorporen al estudio aquellos que se fueron, pero eso no puede significar que se rebaje el nivel. La titulación de secundaria es la misma para quieren quiere seguir el bachillerato y quien no. No se puede discernir". Almunia recuerda que desde el curso 209-2010 aquellos jóvenes que acrediten una experiencia laboral de más de tres años podrán optar a un título de cualificación si asisten a unos cursos semi-presenciales.

Jorge Calero, catedrático de Economía Aplicada, calcula en el estudio Desigualdades tras la educación obligatoria: nuevas realidades, de la Fundación Alternativas, que sólo el 5,9% de los chicos de 16 años estudian y trabajan. Un porcentaje que aumentaría, piensa, "facilitando estudios a tiempo parcial o reducciones del horario de trabajo para determinados contratos". Además, propone para rebajar el abandono dignificar la Formación Profesional, muy desacreditada; introducir asignaturas aplicadas en el bachillerato, hoy demasiado académico; destinar más dinero a becas en secundaria, porque la mayoría van a la universidad, e intervenir en educación infantil para reducir las desigualdades provocadas por el origen social y familiar.

Toda medida es poca cuando se está en el furgón de cola.


Elisa Silió en El País.

Rebélate contra la pobreza

Rebélate contra la pobreza

Las mesas no se llenan con promesas

A finales de los años 60, el Banco Mundial encargó un informe que fue publicado en 1969 con el título “El desarrollo, empresa común”, cuya dirección estuvo a cargo del economista, premio Nobel y ex-primer ministro canadiense Lester Pearson; a su juicio el objetivo de la cooperación al desarrollo debía ser “reducir las disparidades, suprimir las injusticias y ayudar a los países más pobres a entrar, por su propia vía, en la época industrial y tecnológica, de suerte que el mundo no se divida de modo cada vez más tajante en ricos y pobres, privilegiados y menos privilegiados”. Para ello planteaba una nueva estrategia de ayuda al desarrollo resumida en 10 puntos, uno de los cuales era el aumento de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) hasta alcanzar el 0´7 % del PIB de los países donantes. Este compromiso fue formulado en el seno de Naciones Unidas a comienzos de los 70. Después de casi 40 años solamente 5 países han llegado a ese compromiso del 0’7%. La realidad es que en los últimos años la AOD del conjunto de países donantes ha disminuido.

Los gobiernos de los países ricos han hecho desde entonces muchas promesas de lucha contra la pobreza, pero casi todo ha quedado en realizaciones parciales cuando no en incumplimientos totales, fundamentalmente por la falta de voluntad política para adoptar las medidas necesarias y destinar los recursos suficientes.

El 8 de septiembre del año 2000, 189 jefes de Estado y de Gobierno, reunidos en una Cumbre convocada por Naciones Unidas, firmaron la Declaración del Milenio. En ella, entre otras cosas, se comprometían a trabajar en los siguientes 15 años sobre un conjunto de objetivos para lograr reducir la pobreza. Son los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que suponen una síntesis y relanzamiento de algunos de los principales compromisos internacionales de lucha contra la pobreza realizados en las décadas anteriores.

Estos objetivos solamente pueden interpretarse como compromisos de mínimos: es lo mínimo que la comunidad internacional debe garantizar antes de 2015 en el esfuerzo común de lucha contra la pobreza. Sin embargo, como ha podido verse en la cumbre de Naciones Unidas celebrada el mes pasado para hacer seguimiento de estos ODM, esos mínimos no se van a alcanzar.

En estos años se han prometido más cosas; los países desarrollados hicieron en el año 2002 en la Cumbre de Monterrey unas promesas de incremento de la ayuda al desarrollo, pero tampoco se han cumplido. El G-8, los países más ricos y poderosos de la tierra, reunidos en Gleneagles hace tres años, hicieron una serie de promesas, especialmente orientadas a África, pero de todo aquello no se ha cumplido ni la mitad.

Las promesas importantes, las que valen de verdad, no son las que se hacen sino las que se cumplen. Las promesas no dan de comer; aunque en el año 1996 los países miembros de la FAO se comprometieron a reducir a la mitad el número de personas hambrientas, la realidad es que esa cifra ha ido aumentando año por año, y que sólo en este último año ha aumentado en unos 75 millones de personas, acercándose ya a los mil millones en situación de hambre. Las promesas no les dan de comer.

Hace falta presionar a los grandes decisores políticos y económicos a nivel mundial para que cumplan lo que han prometido reiteradamente. Hace falta que cada una de esas personas que tiene en sus manos decisiones que afectan a la vida o la muerte de millones de seres humanos sepa que nuestra sociedad no quiere más promesas, sino realidades, cumplimientos, resultados. Y para eso haces falta tú, y tú, y él, y yo… hacemos falta todas aquellas personas a las que no nos gustan las promesas incumplidas, a las que nos duelen el hambre y la pobreza de cada ser humano.

Entre el 12 y el 19 de octubre celebramos la semana de movilización contra la pobreza, y la celebremos en todo el mundo. Multitud de ONG, de movimientos sociales, de personas solidarias en muchos lugares de muchos países de todos los continentes van a hacer oír esta voz que clama por el cumplimiento de las promesas. También en muchos lugares de la geografía española hay gente comprometida que está organizando multitud de actividades de sensibilización y de movilización para hacer resonar este mensaje: las promesas hay que cumplirlas. Especialmente queremos que el día 17 sea un día que tenga un gran eco en esta reclamación, y para eso necesitamos a todos los hombres y mujeres sensibles con esta causa para que unamos nuestra voz y hagamos llegar con contundencia este mensaje a los líderes mundiales.

El 17 de octubre no te quedes en casa; sal a la calle y reclama el cumplimiento de las promesas. Únete a todos los que pensamos que la actual crisis económica, financiera y alimentaria afecta de forma mucho más intensa a los más vulnerables. Suma tu presencia y tu voz a este clamor global de lucha contra la pobreza. Os invitamos a participar en las manifestaciones contra la pobreza que habrá en diversos lugares de España el día 17 de octubre. En decenas de localidades españolas se están organizando actividades y movilizaciones; puedes encontrar información en la web www.rebelatecontralapobreza.org

A cada persona que esté leyendo este mensaje, a quienes no sois indiferentes ante esta realidad, os pedimos vuestro respaldo, vuestro compromiso personal; que tengáis presente en vuestro día a día la posibilidad de ejercer vuestra solidaridad, y os pedimos también que hagáis público ese compromiso ante nuestra sociedad y ante los gobernantes mundiales saliendo a la calle el próximo 17 de octubre. Las promesas son para cumplirlas, y hay que reclamarlas.

José María Medina es Presidente de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo de España.

Dean Martin y la ataraxia

Dean Martin y la ataraxia

La felicidad no debe ser confundida con el bienestar, o con la euforia. En un sentido heroico, podría estar relacionada con el cumplimiento del deber. Lo más cercano a un concepto sensato de la felicidad sigue siendo un viejo concepto griego, la ataraxia: un camino de equilibrio emocional, control de las pasiones y fortaleza de ánimo.

Se supone que las personas ansiamos la felicidad por encima de cualquier otra cosa. Pero faltan modelos. Incluso las grandes figuras religiosas tienen sus fallos. La madre Teresa de Calcuta cumplió con mucho más que su deber, demostró una enorme fortaleza y controló, hasta donde sabemos, sus pasiones; sufrió, sin embargo, tremendas crisis de fe que la hicieron infeliz en algunas fases de su vida. Existe también la opción oriental de la meditación y la renuncia, demasiado austera para mi gusto.

La gran pregunta es: ¿puede ser feliz un hombre con una copa en la mano, un chiste en los labios, un montón de mujeres alrededor y una montaña de dólares en el banco? Mi opinión es que sí. Absolutamente, sí. Pongo como prueba a Dean Martin. No cabe duda de que fue el hombre más cool del siglo XX. Yo sostengo que fue también el más feliz.

Dino Paul Crocetti (1917-1995), conocido como Dean Martin, nació en una aldea de Ohio y trabajó como contrabandista de alcohol, crupier, obrero metalúrgico, escritor de chistes, boxeador, cantante, pareja artística de Jerry Lewis, actor y presentador de televisión. Se le recuerda sobre todo como miembro fundador del rat pack de Frank Sinatra, como personaje relacionado con la mafia y como crooner borrachuzo.

Ésa fue la imagen pública que forjó para ocultarse, para no ofender con su elegancia y disponer de margen para desarrollar su particular ataraxia. En realidad, era Sinatra quien sentía hacia Martin una curiosa dependencia psicológica, y era Sinatra quien mantenía las relaciones mafiosas. En cuanto al vaso, Shirley MacLaine, que también perteneció al rat pack, reveló en su autobiografía que solía estar lleno de zumo de manzana. A Martin le gustaba el J&B, y lo consumía en grandes cantidades, pero también le gustaba trabajar sobrio y acostarse temprano.

Martin parecía no tener pasiones, ni opiniones, ni ideología. Se mostraba indiferente a todo. Jeanne Biegger, que estuvo casada con él durante 24 años, afirmó que ni ella ni nadie sabían quién se escondía en el interior de aquel tipo bromista, sonriente, que fascinaba por igual a hombres y mujeres. Jamás discutió. Si algo no le gustaba, contaba un chiste y se iba.

Como no daba importancia a su éxito, los demás tampoco se lo daban. Tiende a olvidarse que Elvis Presley reconoció haber copiado su fraseo para interpretar canciones como Love me tender o Are you lonesome tonight?; que ya casi en la vejez desbancó del número uno de ventas a los Beatles con Everybody loves somebody sometimes; que obtuvo no una, sino tres estrellas (como cantante, como actor y como showman) en el Paseo de la Fama de Hollywood; que tuvo uno de los programas televisivos más exitosos y duraderos de la televisión estadounidense, y que murió con 50 millones de dólares en el banco y el mayor paquete de acciones en la productora RCA.

También se olvida a veces que fue, con Sinatra y Sammy Davis Jr., uno de los principales contribuyentes económicos a la campaña de Martin Luther King por los derechos civiles de los negros.

¿Equilibrio emocional? Lo demostró en abundancia. Carecía de vanidad, y no le importaba trabajar en películas malísimas con tal de que el ambiente fuera divertido; se zambulló durante años en los disparates orgiásticos que Sinatra organizaba en Las Vegas, sin dejar de portarse como un caballero; fue, tal vez, el único amigo de Marilyn Monroe que no abusó de ella.

¿Control de las pasiones? Sufría de claustrofobia, y supo curarse él mismo: se encerró en un pequeño ascensor y permaneció en él, subiendo y bajando un rascacielos neoyorquino, sudando y desmayándose, hasta que desapareció la ansiedad.

¿Fortaleza de ánimo? Cuando Sinatra se empeñó en realizar una última gran gira con el rat pack, en 1988, hacía pocos meses de la muerte de Dino, uno de los ocho hijos de Dean Martin. Además, sufría de enfisema. Le horrorizaba la idea de que tres viejos dieran el espectáculo en los mayores estadios del país. Pero nunca había fallado a los amigos, y tampoco podía fallar esta vez. Acudió a la cita, sabiendo que harían el ridículo.

Murió sin enemigos, el día de Navidad de 1995. Diez años después consiguió un disco de oro por un álbum póstumo de grandes éxitos. Hace dos años, en 2006, todavía colocó una canción (Baby, it’s cold outside) entre las 10 más vendidas en Estados Unidos.

Todo esto lo hizo tranquilo, sonriente, con un vaso en la mano, un chiste en los labios y muchas mujeres estupendas a su alrededor. Fue feliz, estoy seguro.

Enric González en El País.

Los cristianos en un Estado laico

Los cristianos en un Estado laico


Profesor de la Universidad Pontificia Comillas, el sacerdote y teólogo Luis González-Carvajal Santabárbara acaba de publicar Los cristianos en un Estado laico (PPC, 2008), interesante reflexión sobre la presencia del creyente en el actual espacio público y su contribución a una ética civil compartida por el conjunto de la sociedad, la única propuesta que “a la larga tiene futuro”.

¿Qué papel deben jugar los cristianos en un Estado laico?

En principio, el que tiene que desempeñar cualquiera, sea cual sea su ideología. En un Estado laico, precisamente porque no hay una ideología oficial, el enriquecimiento se producirá cuando cada colectivo aporte sus riquezas y haya luego un diálogo entre unos y otros. Los cristianos tendremos que aportar los elementos que brotan de nuestra tradición, pero procurar traducirlos a un lenguaje racional. Dentro de la comunidad cristiana podremos hablar con argumentos bíblicos, teológicos… -y debemos hacerlo-, pero en la sociedad civil debemos ser capaces de expresar nuestras ideas con un lenguaje racional, de forma que puedan convencer otros, o que, al menos, podamos enriquecernos mutuamente.

Y la Iglesia, ¿cuál debe ser su lugar en un país como España?

Si para intentar enriquecer la legislación se trata de actuar como grupo de presión, entonces es preferible una voz única, porque así crece la fuerza. Pero si se quiere enriquecer la ética civil, la ética común de los ciudadanos a través de un diálogo, es preferible que intervengan muchas instancias: los obispos, la CONFER, la FERE, los cristianos individuales… Actuar como grupo de presión es legítimo (Amnistía Internacional lo es, por ejemplo), pero hacerlo sin pretender cambiar antes la ética civil o mejorarla, sólo puede provocar agresividad en quienes no comparten esa ideología. Enriquecer la ética civil es lo que tiene más futuro.

¿Por qué la Iglesia no goza ya de buena imagen?

Es un tema que me preocupa muchísimo. Según estudios sociológicos, en el año 90, la Iglesia en España era la segun­da institución más valorada después del sistema educativo, y hoy en día es la última empatada con las multinacionales. Es tremendo. ¿Puede ser achacable al laicismo reinante? Me temo que hay un círculo vicioso, porque cuanta más agresividad genera una de las partes, con más ­agresivi­dad responde la otra; y lo importante no es preguntarse quién ha empezado, sino quién quiere terminar. Es necesario que adoptemos otra postura, que no genere esa agresividad, que defienda nuestros valores, pero en un clima de diálogo sincero.

El PSOE tiene una ideología dominante laicista, especialmente desde que está al frente Zapatero. Pero, por parte de la Iglesia, tampoco es el clima de los tiempos del cardenal Tarancón.

Hablaba de una ética civil. ¿Qué código ético debe respetar la legislación de un Estado laico?

Si hubiera un derecho natural aceptado por todos, sería una solución magnífica, muy querida desde siempre por la Iglesia: que utilizando la razón todos, creyentes y no creyentes, llegáramos a comprender cuáles son las exigencias éticas de la naturaleza humana. Pero, desgraciadamente, no somos capaces de llegar a ese acuerdo. Por lo tanto, me parece irreal pretender que un Estado laico, no confesional, vaya a aceptar el modelo de derecho natural que defiende la Iglesia porque lo defiende la Iglesia. Sólo hay una solución viable: la ética civil, compartida por el conjunto de los ciudadanos, y humilde, porque es sólo esa plataforma común en la que coincidimos todos, pero que puede enriquecerse.

Otros la llaman ética de mínimos…

Cada nombre tiene sus ventajas y sus inconvenientes, porque ética de mínimos parece sugerir una ética rebajada, poco exigente, y ética civil parece sugerir que se opone a ética militar. Todo puede prestarse a malentendidos.

Serían los mínimos éticos que comparte una sociedad, y no son tan pequeños. Como mínimo, es la Declaración Universal de Derechos Humanos. Lo que ocurre es que luego hay discrepancias, por ejemplo, en torno al derecho a la vida. Pero ahí está la vía del diálogo entre los distintos grupos sociales para intentar enriquecernos mutuamente y llegar a un acuerdo. Ocurrió con la esclavitud, que durante siglos se consideraba algo normal, y que hoy nadie defiende ya. Es un proceso que requiere sus ritmos y su crecimiento paulatino, y todo eso forma parte también de la propia humildad de la propuesta.

Compromiso sociopolítico

Pensando en la presencia pública de los cristianos, ¿qué aporta la fe al compromiso sociopolítico?

Unas motivaciones que enriquecen y profundizan las motivaciones puramente humanistas que puede tener cualquiera. Aporta un estilo caracterizado por unos grandes principios: el destino universal de los bienes, la opción por los más débiles, el principio de subsidiariedad, la vía del diálogo sobre la violencia, el derecho a un trabajo digno para todos, etc. Si cada uno de esos principios no es propio en exclusiva de la Iglesia, quizás el conjunto sí que supone ese estilo característico de los cristianos y, además, es algo que podemos presentar sin el menor rubor, porque es una sabiduría que se ha ido acumulando durante siglos.

¿Está reñido el pluralismo con la fe?

Los datos demuestran que no, puesto que hay católicos, incluso practicantes, en todos los partidos del espectro político. Pero, ¿eso es sólo una cuestión de hecho o también de derecho? Creo que es una cuestión de derecho, precisamente porque la fe aporta grandes principios, pero que por sí solos no bastan para presentarse a unas elecciones. Hacen falta luego mediaciones técnicas, que entran dentro de lo discutible. Por lo tanto, bajar de los principios al problema concreto supone entrar en el campo del pluralismo legítimo, que no es sinónimo de pluralismo ilimitado. Hay opciones que difícilmente se pueden justificar en nombre del pluralismo legítimo, porque claramente van en contra de los principios.

¿Contar con tribunas propias o ser fermento en la masa de un modo transversal? ¿Qué le conviene más al cristiano en la sociedad?

Tan democrático y legítimo es actuar individualmente, mezclándonos con los no creyentes, como formar nuestros propios grupos, como lo pueden hacer quienes tienen otra ideología. No se puede dar una respuesta universalmente válida, como mucho sugerir elementos a tener en cuenta para hacer un discernimiento en cada caso. Y, en cada caso, habría que preguntarse: aquí y ahora, ¿qué es pastoralmente más conveniente? Y también ahí cabría un pluralismo legítimo.

Ya para acabar, en el terreno económico, ¿la meta de la Iglesia es la plena autofinanciación?

Sería la mejor de las noticias, y un testimonio magnífico de una Iglesia participativa, comprometida, que no necesita de apoyos económicos externos, a diferencia de partidos políticos, sindicatos, que tienen una financiación pública muchísimo mayor. Pero, hoy por hoy, se ve lejanísima esa autofinanciación y, por tanto, no tenemos más remedio que aceptar como mal menor la asignación tributaria. Tengo la sospecha de que la Iglesia española, en el fondo, ya se ha resignado a no alcanzar nunca la autofinanciación. Sería un testimonio precioso que un día pudiéramos decir que los católicos españoles nos sentimos tan responsables de nuestra Iglesia, que la financiamos por nosotros mismos, sin necesidad de recurrir a la ayuda del Estado.

Vida Nueva