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Preparación de la Congregación General 35

Preparación de la Congregación General 35


La Curia General de la Compañía de Jesús anuncia que el 7 de enero 2008 dará comienzo una Congregación General. Será la 35 Congregación desde la fundación de la Compañía de Jesús en 1540.

Más de 200 jesuitas de todas las partes del mundo se reunirán en Borgo Santo Spirito para elegir un nuevo Superior General y para examinar (discernir en lenguaje ignaciano) los desafíos apostólicos que esperan a la Compañía en los años venideros.

El Padre Peter-Hans Kolvenbach, actual Superior General y 28 sucesor de San Ignacio, se acerca a los 80 años de edad y más de 24 al frente de la Compañía. Después de haber escuchado la opinión de sus consejeros, y con el beneplácito del Santo Padre, el Padre Kolvenbach presentará a la Congregación su renuncia al cargo.

Después de la elección del nuevo Superior General, la Congregación comenzará el estudio y discusión de los temas sugeridos por la Comisión Preparatoria.

Preparación de la Congregación General 35

La “Fórmula de la Congregación General” prescribe que la preparación de la Congregación General se lleve a cabo de manera “completa y autoritativa”, por medio de comisiones apropiadas con el fin de:
-reunir y clasificar los postulados
-redactar informes preliminares sobre temas que probablemente se discutirán en la Congregación General
-recabar información sobre el estado de la Compañía.

En cumplimiento de estas disposiciones, el Padre General nombró el año pasado cinco comisiones: sobre la obediencia, los laicos, la justicia social, vida comunitaria y cuestiones jurídicas. Las cinco comisiones entregaron al Padre General sus informes a finales del año 2006.

Otra provisión de la “Fórmula de la Congregación General” prescribe la formación de una “comisión previa oficial” (Coetus Praevius) cuyo cometido es estudiar los postulados dirigidos a la Congregación o al Padre General, y redactar un informe indicando los postulados que deben presentarse a discusión de la Congregación, los que se confían al Padre General, y los que se excluyen. El informe de la comisión previa oficial debe indicar las razones a favor y en contra de los postulados y, aunque sea de un modo provisional, sugerir una respuesta a ellos.

Los miembros de la comisión previa oficial fueron nombrados por el Padre General, después de consultarlo con sus Consejeros, en febrero 2007 (los nombres se encuentran en el Servicio Electrónico del 5 de marzo 2007).

La primera reunión de la comisión ha terminado el 4 de abril, y la segunda está fijada para el mes de noviembre.

Los postulados enviados a la Curia por 80 Provincias y 9 grupos hasta el 17 de mayo, son 358, de los cuales 258 están dirigidos a la Congregación General y 100 al Padre General. Seis Provincias no han enviado ningún postulado.
Cuando el Coetus Praevius se reunió en la Curia en el mes de abril, los 350 postulados recibidos hasta aquel momento fueron clasificados en tres grupos: postulados que se reservaban a la Congregación General, postulados al Padre General, y postulados que quedaban excluidos. Al término de la selección los postulados que se enviaban al Padre General eran 117, 31 los excluidos, y el resto (202) se reservaban para el estudio y análisis por parte del Coetus Praevius.
La fecha hábil para enviar postulados a la Congregación General se cierra el 7 de enero 2008, día en el que dan comienzo los trabajos de la Congregación General.

El Coetus Praevius ha agrupado todos los postulados dirigidos a la futura Congregación General en 11 grupos temáticos cada uno de los cuales está precedido por una introducción (Relatio Praevia). El material que han recibido los Electores incluye un resumen de los temas seguido de una elaboración más detalladas. La relación más detallada incorpora las razones a favor y en contra, los postulados que pertenecen a cada grupo, un análisis del tema al que hacen referencia, una apreciación de la importancia que tienen y, finalmente, una recomendación dirigida a la Congregación acerca de un posible tratamiento del tema en cuestión.
El Coetus Praevius propone que estos 11 temas sean agrupados bajo dos encabezamientos: temas acerca de los cuales la Congregación podría proponer un decreto (o documento), y temas que van indicados como posible materia de discusión en la Congregación con miras a un mandato o recomendación dirigido al Padre General o al gobierno ordinario de la Compañía.
Temas que se prestarían a posibles decretos: Misión, Identidad, Gobierno, Obediencia y Laicos.
Temas que podrían ser confiados al Gobierno Ordinario: Vida comunitaria, Formación, Promoción de Vocaciones, Jóvenes y Servicio Jesuita a Refugiados.
Hay también un grupo de postulados que proponen la renovación de varios campos de apostolado de la Compañía. Estos postulados se han agrupado sin ningún comentario, meramente por razones de conveniencia sin ninguna propuesta por parte del Coetus Praevius. El informe de 69 páginas ha sido enviado a los Electores en el mes de mayo.

Además de clasificar los postulados dirigidos a la Congregación General y al Padre General, el Coetus Praevius se ocupó en su reunión de Abril de la posible dinámica de la Congregación. Propuso dos fases:
La primera fase de la Congregación abraza la renuncia del Padre Kolvenbach y la consideración del informe De Statu Societatis. Si la Congregación acepta la renuncia del Padre General, la elección de su sucesor es el paso siguiente. El Coetus Praevius estima que esta fase puede completarse aproximadamente en dos semanas.
La segunda fase (ad negotia) comienza con la elección de los Asistentes Regionales, los Asistentes ad providentiam y el admonitor del Padre General. A continuación, usando las Relaciones Praeviae, la Congregación procede a la discusión de asuntos de importancia para la Compañía y su misión. Este es el momento que la Congregación podría dedicar a formular decretos y a dirigir algunos mandatos al Padre General.
El Coetus sugiere que la Congregación seleccione los temas más importantes sugeridos por los Electores como adecuados para la composición de decretos, y que el borrador de tales decretos sea confiado a grupos de pocos miembros.
Una segunda dirección del trabajo podría estar dirigida a la discusión de temas que pudieran expresarse en recomendaciones destinadas al gobierno ordinario de la Compañía. Naturalmente todos los borradores, propuestas y los resultados de la discusión en grupo serán presentados a discusión y votación en las sesiones plenarias.

La preparación de la Congregación lleva consigo, naturalmente, un número de proyectos logísticos. A estas alturas los edificios de la Curia Generalicia y de la vecina Residencia San Pedro Canisio han sido objeto de una considerable renovación de sus vetustas estructuras. Un tanto alejada de la Curia, en la Iglesia del Gesù, la restauración del altar de San Ignacio procede conforme al plan previsto y no hay duda razonable que haga temer que el trabajo no esté terminado a tiempo para la celebración de la Misa inaugural de la Congregación General 35 el lunes 7 de enero 2008 a las 10:00 a.m.
El altar de San Ignacio es considerado una obra maestra del Hermano Andrea Pozzo (1642-1709) que consiguió dar forma plástica a los elementos básicos de la espiritualidad ignaciana: la Trinidad, la Encarnación, el monograma de Jesús, la misión de la Compañía… En el centro del retablo está la figura de San Ignacio, originalmente fundida en plata que más tarde, durante la revolución francesa, desapareció. En 1798 una imitación realizada con estuco en las partes principales (cabeza, manos y piernas) sustituyó el original y se conserva hoy día.
Conforme a las tendencias artísticas de su tiempo, Pozzo concibió su obra en términos de una experiencia teatral, compuesta de varias escenas dotadas de un claro dinamismo. También del gusto de su tiempo fue una cortina que de ordinario ocultaba la imagen de Ignacio y que, con la ayuda de un ingenioso mecanismo, en señaladas ocasiones dejaba ver la escultura en todo su esplendor. El Padre Daniele Libanori, S.J. , Rector de la Iglesia, piensa restituir el uso de la cortina - deteriorada ahora por el paso del tiempo, la humedad de Roma y el polvo pero en fase de restauración- como medio de fomentar la devoción y el conocimiento de San Ignacio. La estatua podría estar ordinariamente oculta por la cortinilla, como lo había querido Pozzo, y mostrarse solamente en momentos determinados. El matiz teatral que, sin duda, esto comporta podría ser un atractivo para los que visitan la iglesia, y daría ocasión para una explicación de la espiritualidad de Ignacio.

Página web de la Congregación General 35

Monegros is not Las Vegas

Monegros is not Las Vegas

Treinta y dos casinos, doscientos hoteles, varios campos de golf, un hipódromo. Vaya, vaya. Y todo esto, en mitad del desierto, como está mandado. No me extraña que ésta fuese una de las noticias más vistas en elpaís.com. Yo misma, en cuanto que lectora digital, tuve que clickear varias veces la noticia para creer porque, en estos tiempos preelectorales en que los políticos hacen carreras para ver cuál gana el premio a la concienciación ecológica y hablan de desarrollo sostenible, no deja de ser paradójica tanta unanimidad en una intervención tan brutal. Al leer la noticia sentí el asombro porque fuera la primera vez que oía hablar de este Living Monegros, y también un alivio gustoso por saber que las cosas van a ocurrir en otra comunidad. Eso permite la mezquina alegría de contemplar el asunto como espectador y no tener que ejercer el incómodo papel de aguafiestas. Pero, ay, si fuera de allí. Si fuera de allí me quemaría la sangre el entusiasmo generalizado, esa felicidad que no permite la disensión. Si fuera de allí, ya habría preguntado cómo llevarán el agua y la energía para surtir semejante emporio o si es que van a ser los primeros casinos alimentados por energía solar; si fuera de allí, me plantearía si el modelo de turista que generan estos macrobingos es el más interesante para un país europeo y, más aún, si se puede competir con Las Vegas, que aun siendo una fantástica horterada tiene en su honor la capitalidad del kitsch, algo que sólo parecen poder conseguir los americanos; si de allí fuera, creo que hubiera dicho que defender un proyecto de estas características esgrimiendo como razón principal el trabajo de nuestras gentes es tramposo y discutible. O no, o me hubiera callado, porque ir contracorriente frente a la alegría popular acompleja y aísla. En los mismos días en que se anunciaba esta ciudad del futuro en Bali tenía lugar la cumbre del clima (soy una amante de las coincidencias).

Elvira Lindo

Niños mutilados casi cada día

Niños mutilados casi cada día


El obispo Kike Figaredo pide el fin de la fabricación de bombas de racimo

Las bombas de racimo estallan en el aire y esparcen miríadas de submuniciones para que estallen a su vez y hagan su alcance más dañino. Es la llamada “lluvia de acero”. Por si eso no es suficiente espanto, lo peor es que muchas de esta submuniciones no llegan a explotar, incluso las de las llamadas “bombas inteligentes” (si es que tal combinación de palabras puede responder a lógica alguna) que teóricamente explotan al 100%. Quedan esparcidas por los campos, carreteras, caminos, bosques. Esperando nuevas víctimas, casi siempre civiles y, lo peor, cuando la guerra hace ya mucho que terminó.

Para que las cosas no sigan así, el obispo español Kike Figaredo, jesuita asturiano que trabaja desde hace 16 años en Camboya con niños mutilados por minas antipersona y bombas de racimo, se ha puesto en marcha para ayudar en la campaña promovida por Greenpeace y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) para la eliminación de éstas últimas.

Esta semana se celebra del 5 al 7 de diciembre en Viena una nueva reunión internacional, y estas ONG, apoyadas por la campaña iniciada por Noruega en febrero de este año, quieren que estas armas sean eliminadas. Mientras tanto, en España las producen dos empresas, que las venden no se sabe dónde, como denuncia Greenpeace, y los armeros españoles guardan miles de estas bombas para utilizar contra algún hipotético enemigo.

Para poner frente a la opinión pública la realidad de estas bombas, Figaredo ha visitado España con cuatro de sus niños, todos con terribles mutilaciones y unas enormes ganas de vivir. Las dos niñas, Smak Mao y Khun Sokkheoun, de 16 y 14 años, perdieron una pierna cada una en su “accidente”, en 2006 y 2005. “Por favor, ayúdennos a eliminar estas armas estúpidas, convenzan a su Gobierno de que dejen de almacenar y producir bombas de racimo”, dijo ayer lunes en una multitudinaria conferencia de prensa. Más tarde, habló para EL PAÍS y la agencia Colpisa, rodeado por los cuatro niños. “Estos accidentes pasan todos los días, Todos estos niños han sufrido sus accidentes en los últimos dos o tres años [aunque Estados Unidos bombardeó Camboya con estas armas hasta 1973], y tenemos más que no han podido venir porque aún están recuperándose”, describe Figaredo.

La vida de Rattanak, el más pequeño, de 11 años, cambió el pasado 18 de enero. Jugando, fue a coger una bomba de racimo sin saber lo que era, explotó y perdió un brazo, el ojo derecho, el izquierdo quedó malherido, y dos dedos de la mano izquierda.

Periodistas y colaboradores de ambas ONG escucharon sobrecogidos el relato del mayor de ellos, Mek Chaneng, de 19 años -oficialmente, 16, para que pueda seguir estudiando-, herido en agosto de 2005 al pisar una mina mientras buscaba madera con su hermano para hacerse una casa. Quedó sin piernas y sin el brazo izquierdo.

“Mi padré murió al poco de nacer yo, mi madre emigró a Tailandia poco después porque la situación económica era muy mala”, comienza Chaneng (el nombre va detrás del apellido) A día de hoy no sé nada de ella, si está viva o ya murió. Primero vivimos con mi abuela, y luego con nuestro tío. Estudié hasta 5º grado, toda la primaria, pero teníamos que trabajar en el campo porque no había dinero y no pude seguir estudiando. Cuando cumplí, mi hermano y yo emigramos para buscarnos la vida, nos sentíamos mayores. Llegamos a un sitio donde la situación económica era mejor y decidimos construir una casa, y fuimos al bosque a recoger madera para ello. Había mucha gente en el bosque cogiendo madera cuando estalló la mina, todos me ayudaron y me llevaron al puesto sanitario. Cuando desperté no quería hablar, no quería vivir”. Su voz se va quebrando, la emoción resuena en un silencio atronador, quienes están allí sienten cómo se les va encogiendo el corazón. Chaneng calla, incapaz de contener las lágrimas. “Recordar su experiencia hace que lo pase muy mal”, dice Figaredo, mientras le consuela con la mano en su hombro. El muchacho sigue: “Primero vino Cruz Roja, me trajeron una esterilla, una mosquitera, una manta, arroz y comida para la familia”. A través de ellos, el servicio jesuita supo de su caso y fue a visitarle “el padre Greg”. “Me dijo: ‘Te voy a llevar al Centro Arrupe para que veas que tienes algo que hacer con su vida”. En este centro, en la provincia de Battambang, fue donde conoció “al padre Kike”. “Vi allí a muchos niños discapacitados como yo pero que jugaban, reían. Se me abrieron los ojos de la sorpresa. Se me subió el agua del corazón [expresión camboyana para describir la alegría], y pensé: puedo ser una persona, como todos”. Aquí su voz de rompe y ya no puede hablar más.

Mas tarde, posa con Kike Figaredo y los otros niños para las fotos. Todos acompañan al obispo en esta entrevista.

Pregunta. ¿Que es lo más importante que ha aprendido en todos estos años de trabajo con los niños en Camboya?

Respuesta. Que son sanadores de ellos mismos. Cuando Sokkheoun tuvo su accidente fue Mao quien la ayudó a recuperarse, la que le levantó la moral. Le dijo: ‘No te sientas mal, mira, aquí estamos muchos niños como tú, y todos jugamos, todos estudiamos, todos reímos’. Le enseñó su pierna ortopédica y le dijo: ‘Mira, puedes tener otra igual’. Disfrutan de la sencillez de la vida, se animan unos a otros. Aquí en Occidente se hace mucha terapia, pero allí con el cariño que tienen hacen la rehabilitación de desde dentro. Chaneng dice: ‘Nuestro cuerpo puede estar discapacitado, pero nuestro corazón no lo está’.

Han venido a España no sólo para impulsar la campaña contra las bombas de racimo, sino también para que el pequeño, Rattanak, sea curado de sus heridas en el ojo que le queda, como paso previo para una posterior operación. Chaneng actúa en su visita a España (antes han pasado por Gijón, Bilbao y Barcelona) como portavoz de los pequeños. “Está encantado de hablar contra estas armas, ‘me alegro de poder colaborar’, me dice cada dos por tres, lleno de satisfacción”, continúa el jesuita asturiano. En su escuela de Camboya lo comparten todo, y en este viaje, lo mismo. “Como nos regalan muchas cosas, lo vamos a compartir entre todos, para que todos tengamos regalos de Navidad”, le dije a los niños, y todos se muestran de acuerdo.

Salvo Chaneng, todos proceden de familias numerosas y en todas ellas ha habido accidentes previos con minas o bombas de racimo.

En el centro, describe Figaredo, además de estudiar y jugar, también cantan y bailan junto con otros chavales no heridos del mismo barrio. “Las dos niñas toman parte en el baile de la bendición, y los niños en el baile de la fiesta”, explica.

P. ¿Qué mensaje transmitiría a los españoles para que se movilizaran contra las bombas de racimo? Porque desde aquí todo eso parece muy lejano.

R. Que estamos hablando de personas, en este caso, niños. Ningún padre, ninguna madre, quiere que sus hijos sufran la violencia y la destrucción, que queden disminuidos. Yo ejerzo mi paternidad con 42 niños en casa, todos ellos discapacitados. Si a él (señala a Chaneng) no le ayuda alguien a vestirse, él no puede. Todos necesitan ayuda, porque si no lo tienen complicado. A él (señala al pequeño Rattanak) debemos ayudarle a bañarse. Pero siempre se ríen, el otro día se nos inundó la casa y Chaneng dijo: ‘Vaya, pues voy a ser yo el único que no se moje las piernas’. Humor negro, sí, pero mucho humor. Todos los padres quieren que sus hijos tengan una vida digna, un futuro que no esté mermado por haber tropezado con una mina o haber cogido una bomba de racimo, unas vidas truncadas por un armamento estúpido que sigue actuando en tiempos de paz y no reconoce ni la paz ni la víctima, ataca igual a los niños que a los soldados a los que fue destinado. Además, los niños se autoculpabilizan de lo que le ocurrió Rattanak dice que fue culpa suya porque cogió la bomba, que por qué tuvo que cogerla, que era el destino, la mala suerte.

Además, salvo el pequeño, todos ellos quedaron heridos mientras trabajaban. Mao estaba con su tío y su tía embarazada, trabajando con un tractor pequeño en un campo de arroz cuando todos salieron por los aires. Su tío murió, su tía quedó en silla de ruedas, aunque no perdió al hijo que esperaba, la niña perdió una pierna.

Los cuatro niños echan de menos correr y jugar como antes, aunque Chaneng es portero del equipo de fútbol de la escuela. “Bah, me meten muchos goles”, dice quitándose importancia. “Cuando Mao vio por primera vez los campos de arroz después de recuperarse de su accidente, dijo: ‘Qué bonitos, ya nunca voy a poder trabajar en ellos’. Y ahora está trabajando”, continúa Figaredo, que comenta que algunas niñas del centro le han dicho que echan de menos la posibilidad de poder usar algún día “unos bonitos zapatos de tacón”. El pequeño Rattanak admite que echa de menos su mano. “Nos dan lecciones de normalidad”. Chaneng estudiará informática para poder trabajar “y ganarse la vida”. Rattanak quiere ser piloto. Mao, enfermera “para cuidar a los ancianos”, y Sokkheun, maestra. “Para enseñar a mis niños”, apunta muerto de risa Chaneng.

En España dicen que se han sentido en casa. Chaneng y Mao quedaron impresionados al estar con una “princesa de verdad”, cuando la Infanta Cristina en Barcelona estuve un buen rato con ellos, sentada a su lado, hablándoles y preguntándoles de todos. A Rattanak le impresionó el mar, “tan amplio” que lo pudo distinguir con su corta vista. “La gente de aquí es buena, el agua de su corazón es buena”, añade Chaneng. Shokkhun dice que a ella le impresionan las montañas (“en Camboya no hay”, apunta Figaredo)

Todos menos el pequeño sabían que los peligros de bombas y minas sin explotar perviven en los campos y las selvas de Camboya, porque habían visto sus efectos en personas de sus familias. “Pero yo no sabía que eran tan crueles, pensaba que eran parte de la época de Pol Pot, que ya no había mas”, dice Mao.

El País

Estas Navidades Intermón Oxfam cambia el cuento de los tres cerditos

Estas Navidades Intermón Oxfam cambia el cuento de los tres cerditos


Intermón Oxfam ha puesto en marcha por tercer año consecutivo la campaña “Algo más que un regalo”, que permite regalar simbólicamente cerdos, gallinas, depósitos de agua, bicicletas o, incluso, el sueldo de un profesor en Mozambique. La iniciativa de estos regalos permite enviar solidaridad a los países del sur y a la vez transmitir el valor de los regalos como un elemento pedagógico entre adultos y niños.

A través de la página http://www.intermonoxfam.org/algomasqueunregalo, las tiendas de comercio justo o el teléfono 902 330 331, se puede adquirir una tarjeta-regalo con la imagen del obsequio que se desee regalar, a elegir entre 18 opciones diferentes de categorías y precios que oscilan entre los 12 y los 2.995 euros. La persona obsequiada recibirá una tarjeta personalizada de Intermón Oxfam donde se le agradecerá su regalo simbólicamente enviado a Brasil, Nicaragua, Mozambique, Guatemala, Etiopía, India, República Dominicana, Burundi o Paraguay, países del sur que varían según el regalo escogido y donde Intermón Oxfam lleva a cabo sus proyectos.

Como novedad este año Intermón Oxfam anuncia su campaña de Navidad con un vídeo “rompedor” dirigido especialmente a un público joven y que puede verse en http://es.youtube.com/watch?v=rqzFiDFpzpw. El anuncio invita a comprar un regalo nada convencional y por lo tanto a “cambiar el cuento” de cada año. En este caso el vídeo “intenta” cambiar el cuento de los 3 cerditos.

Regalos de empresa

Esta iniciativa no sólo está reservada para los regalos personales. Las empresas también tienen la oportunidad de desarrollar su Responsabilidad Social Corporativa (RSC) estas navidades con una acción solidaria. A través de este enlace a la página web:http://www.intermonoxfam.org/algomasqueunregalo/indexEmpreses.asp, se puede comprar igualmente cerditos para cada uno de sus empleados, garantizar que una comunidad rural pueda llevar sus productos al mercado con una carretilla o conceder un microcrédito a15 mujeres emprendedoras en la India. Al igual que el resto de regalos, los empleados obtendrán una tarjeta donde se les informará del regalo que su empresa ha enviado simbólicamente a los países del sur.

“Algo más que un regalo” trata de “poner cara” a una doble acción simbólica porque el importe del donativo no se empleará para comprar directamente el regalo escogido, sino que contribuirá al desarrollo de los diferentes proyectos de cooperación que la organización tiene en los países del sur y a la mejora, de ese modo, de la calidad de vida de todas las personas que allí residen.

Industrias farmacéuticas. Cómo invertir en la vida

Invertir en la vida: Cómo lograr el acceso a medicamentos esenciales a través de prácticas empresariales responsables

Existen serias deficiencias en las actuales iniciativas de las industria farmacéutica para garantizar el acceso de las poblaciones pobres a los medicamentos. Las compañías buscan en los mercados emergentes el modo de apuntalar unos resultados económicos cada vez más débiles. Sin embargo, estos países necesitan de forma desesperada medicamentos asequibles y adecuados. Es el momento oportuno para adoptar un enfoque nuevo y audaz. La industria farmacéutica debe poner el acceso a los medicamentos en el núcleo de sus prácticas y de sus decisiones. A largo plazo, no sólo sería una estrategia empresarial más sostenible, si no que permitiría al sector privado desempeñar mejor su papel en el acceso universal a la salud.

Invertir en la vida (pdf 1.1mb)


Resumen
El acceso a los medicamentos es fundamental para que las personas alcancen su derecho a la salud. Pese a que la responsabilidad principal de garantizar el acceso a la asistencia sanitaria recae sobre los Gobiernos, el papel de la industria farmacéutica a la hora de porporcionar un elemento básico – los medicamentos – acarrea sus propias responsabilidades.

En 2002, Save the Children, el VSO (Servicio de Voluntariado en el Extranjero) y Oxfam publicaron “Más allá de la Filantropía”, un informe que exhortaba a la industria farmaceútica a contribuir en la solución de la crisis sanitaria en los países en desarrollo. Este informe desafiaba a la industria a tomar medidas en cinco áreas: fijación de precios, patentes, iniciativas conjuntas público-privadas, investigación y desarrollo, y el uso adecuado de los medicamentos. Desde la publicación del informe, la industria farmacéutica ha avanzado de forma vacilante en algunas de estas áreas, principalmente mediante la adopción de modestas políticas para promover el acceso a los medicamentos para enfermedades predominantes, tales como el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria.

Sin embargo, continúa siendo inmenso el desafío que plantea garantizar que millones de personas pobres consigan los medicamentos que necesitan. Esto se debe a la aparición de nuevas enfermedades y la reaparición de algunas ya existentes; a la amenaza de epidemias; y a la creciente carga que representan las enfermedades no transmisibles en los países en desarrollo. La malaria se cobra la vida de un millón de personas cada año, de las cuáles la mayoría son niños y mujeres embarazadas. Dos millones de personas mueren cada año a causa de la tuberculosis. La mitad de las muertes por cáncer en todo el mundo tiene lugar en países en desarrollo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la incidencia del asma está creciendo un promedio del 50 por ciento cada diez años en ciudades del mundo en desarrollo. En la actualidad, los elevados precios dejan fuera del mercado farmacéutico al 85 por ciento de la población mundial.

Las medidas adoptadas hasta ahora por la industria farmacéutica no abordan adecuadamente el problema. Entre las principales deficiencias están las siguientes:

*el fracaso a la hora de aplicar mecanismos sistemáticos y transparentes de precios diferenciados (tiered-pricing) para los medicamentos de valor terapeútico que consume la población pobre de los países en desarrollo, de modo que los precios se establezcan en función de fórmulas estándar que reflejan la capacidad de pago y el precio de las versiones genéricas allí donde existan;

*la falta de investigación y desarrollo (I+D) para abordar la escasez de productos específicos para enfermedades que afectan sobre todo a las personas pobres de los países en desarrollo. Esto incluye la formulación o preparación de medicamentos que sean aplicables y utilizables en el mundo en desarrollo. Entre 1999 y 2004 sólo han aparecido tres nuevos medicamentos para tratar enfermedades ‘olvidadas’, de entre 163 nuevas entidades químicas (NCE, en sus siglas en inglés);

*la persistente falta de flexibilidad en lo que toca a la protección de los derechos de propiedad intelectual. En algunos casos, incluso un lobby activo a favor de unas reglas más estrictas sobre patentes, así como iniciativas legales contra los Gobiernos que hacen uso de las salvaguardas de salud pública contempladas en el ADPIC (Acuerdo de Propiedad Intelectual de la Organización Mundial del Comercio). Con ello se impide el acceso de las personas pobres a versiones genéricas baratas de medicamentos esenciales.

*un peso excesivo de las donaciones de medicamentos, que son impredecibles por naturaleza y provocan el caos en el mercado de medicamentos de bajo precio, socavando la competencia de genéricos.

Oxfam considera que las compañías farmacéuticas podrían contribuir de forma más signficativa y eficaz al acceso a los medicamentos de la población pobre en los países en desarrollo. Existen tres factores que han impedido que la industria farmacéutica avance en la buena dirección:

En primer lugar, las compañías han buscado estrategias que abordan el acceso a los medicamentos simplemente como un problema de reputación, lo que ha generado enfoques fragmentarios ad hoc, más que soluciones sostenibles.

En segundo lugar, las respuestas de la industria farmacéutica a sus menguantes resultados económicos (subir los precios, defender sus patentes de forma agresiva y prolongar las ya existentes a través de la práctica del “ever-greening”, en lugar de invertir en la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos) han socavado la necesidad de precios más bajos, de enfoques flexibles en materia de patentes y de inversión en I+D para enfermedades predominantes en el mundo en desarrollo.

En tercer lugar, la industria farmacéutica ha sido incapaz de reconocer el acceso a los medicamentos como un derecho humano fundamental consagrado en el derecho internacional, así como de aceptar que las compañías tienen responsabilidades en este contexto. También esto ha impedido la adopción de estrategias adecuadas.

Oxfam Internacional

Tarancón, el trono y el altar

Tarancón, el trono y el altar


Todo empezó el 27 de noviembre de 1975. Millones de españoles escuchamos, a través de la radio y de la televisión, las palabras del entonces presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Madrid, el recordado cardenal Vicente Enrique y Tarancón, oficiante de la solemne ceremonia de entronización del nuevo Rey de España, don Juan Carlos I de Borbón, que se celebró en la iglesia de los Jerónimos de Madrid. Tan sólo siete días antes había fallecido el general Franco y España entera vivía emociones dispares, prevaleciendo sobre todo un claro sentimiento de incertidumbre. Más que nunca pesaba sobre todos los españoles el recuerdo de nuestra historia más reciente: la República, la Guerra Civil, la durísima posguerra y una larga dictadura de cuarenta años que, entre otras muchas culpas, tuvo la responsabilidad de mantener una cruel división entre vencedores y vencidos.

La iglesia de los Jerónimos no era solamente el escenario de la ceremonia religiosa tradicional de entronización de un nuevo Rey. Era la primera oportunidad para conocer cuál era la visión que dos instituciones tan claves en nuestra historia como la Corona y la Iglesia tenían sobre nuestro futuro. Cuando le llegó el momento al arzobispo de Madrid de pronunciar su homilía, los españoles, oyendo su voz inconfundible de fumador empedernido, comprendimos el porqué los ultras de entonces gritaban "Tarancón al paredón".

Días antes, el propio cardenal había anticipado su pensamiento con una gran valentía en la misa córpore insepulto que había oficiado en El Pardo ante el cadáver de Franco, en la presencia de sus allegados y sus más íntimos colaboradores. Allí el cardenal dijo: "Debemos formular la promesa de borrar todo cuanto pueda separarnos y dividirnos". Esta frase pasó desapercibida, ahogada por la conmoción del fallecimiento de Franco, pero para algunos marcó una gran esperanza al ver que, en un escenario y en un momento tan difícil, Tarancón era consecuente con las actitudes y las posturas que bajo su presidencia había tomado la Iglesia española en los últimos años de la dictadura, reclamando libertad y reconciliación.

El cardenal Tarancón, siguiendo las enseñanzas del Concilio Vaticano, reclamó libertad, pidió participación, demandó justicia y solidaridad y respaldó al Rey para que lo fuera de todos los españoles porque, como dijo: "Españoles son todos los que se sienten hijos de la Madre Patria". En nombre de la Iglesia, el cardenal subrayó que no pedía para ella ningún tipo de privilegios, tan sólo la libertad para predicar el Evangelio, pero siempre en beneficio de los interesesdel país y en la defensa de los más necesitados, "aquellos a quienes nadie parece amar".

El futuro de España, según el presidente de los obispos españoles, debía nacer de la colaboración y de la participación de todos, sin exclusiones, para así construir un camino de paz, de progreso y de libertad nacido de la reconciliación nacional. Conforme don Vicente hablaba, España entera se daba cuenta de que la dictadura había terminado y de que los nuevos tiempos nacerían desde la participación y el acuerdo de todos los españoles y con el apoyo de la Iglesia.

La homilía del cardenal sería posteriormente reforzada por las propias palabras del Rey de España, pronunciadas en el almuerzo del Palacio de Oriente, celebrado en honor de los altos dignatarios extranjeros asistentes a la ceremonia que rompían un aislamiento de cuarenta años y venían a España en un gesto inigualable de solidaridad y de apoyo hacia el Rey y hacia los españoles. Juan Carlos I expresó en su alocución rotunda y claramente su voluntad de trabajar para que España entrara a formar parte del concierto de naciones cuya convivencia se basa en los principios de la libertad y de la democracia, definiendo su voluntad de ser el Rey de todos.

Treinta y dos años después, es de justicia recordar aquel día, el momento en el que se visualizó el inicio de la ruptura con el régimen anterior. El ejemplo y la toma de posición que "el trono y el altar" tomaron aquel jueves 27 de noviembre en la iglesia de los Jerónimos fueron determinantes para sentar las bases de nuestra democracia.

Hace pocos días, la Iglesia española, a través del presidente de su Conferencia Episcopal, monseñor Ricardo Blázquez, pronunciaba nuevamente palabras de perdón y de reconciliación, ganándose el respeto y la aquiescencia de todos. Continuaba el "sermón de los Jerónimos" en una apertura coincidente con el magisterio del actual papa Benedicto XVI, siempre preocupado por establecer puentes de diálogo. Permanentemente en sus escritos y en sus discursos el Pontífice expresa su búsqueda de conciliación entre la fe y la razón, su apertura al diálogo con los sectores laicos y su defensa de los valores comunes que en nuestra cultura nacen de la integración del pensamiento cristiano con el pensamiento clásico, superando así cualquier tentación de asentarse en la confrontación y consiguientemente en el aislamiento. Hoy son momentos para el diálogo y para el acuerdo, en Roma y en Madrid.

Pero también hoy como ayer en las relaciones con la Iglesia no caben ni posturas preconcebidas ni lecturas sesgadas de la historia ni estereotipos decimonónicos. La izquierda debe respetar la libertad de la Iglesia para defender y enseñar sus principios y valores inamovibles, estrechando la colaboración en el ideario común de solidaridad, justicia e igualdad. No se puede asociar el progresismo al repudio de la fe porque ello constituye una declaración de incapacidad para entender el pluralismo de nuestra sociedad. La gran aportación de la izquierda siempre fue la de tomar posiciones de una manera positiva, huyendo de maniqueísmos y generalizaciones. Resulta muy empobrecedor asumir un catálogo de rechazos para poder definir la propia identidad política. En la España actual las identidades políticas se definen las más de las veces a la contra.

En las relaciones con la Iglesia olvidamos que muchos de los movimientos de oposición al franquismo e incluso dirigentes y cuadros de la actual izquierda surgieron de la militancia previa en organizaciones vinculadas a la Iglesia.

Cuando hace 32 años el cardenal Tarancón hablaba en los Jerónimos, lo hacía coincidiendo con el pensamiento de la gran mayoría de los españoles, y es bueno recordar hoy que sus palabras se convirtieron en hechos, hasta el punto de que con posterioridad, cuando llegaron las primeras elecciones democráticas, se negó rotundamente a que la Iglesia española apoyara la creación de un partido político confesional, defendiendo la neutralidad de la Iglesia para así garantizarse su independencia. Por eso es bueno recordar el protagonismo de la Iglesia en la recuperación de las libertades. La historia es la que es.

Francisco Vázquez y Vázquez es embajador de España ante la Santa Sede.

Vidas Minadas, diez años después

Vidas Minadas, diez años después

La muestra forma parte del proyecto ’Vidas minadas’, apoyado por Intermón Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras

El Instituto Cervantes expone desde el miércoles, 28 de noviembre, en su sede central de Madrid ’Vidas minadas: diez años después’, formada por un centenar de fotografías de Gervasio Sánchez sobre los estragos que causan las minas antipersona en todo el mundo.

"Vidas minadas" es un proyecto fotográfico de sensibilización que realiza el fotoperiodista Gervasio Sánchez desde 1995 con el apoyo de Intermón Oxfam, Manos Unidas y Médicos sin Fronteras, tres de las más de 1.400 organizaciones que en 90 países trabajan en la erradicación o en la asistencia de las víctimas de las minas. El esfuerzo de estas entidades fue recompensado en 1997 con el Premio Nobel de la Paz. La principal colaboradora es la compañía DKV Seguros, muy implicada en labores sociales y asistenciales.

Se trata de la continuación de un proyecto fotográfico presentado en 1997 que documentaba el calvario de las víctimas de las minas antipersona en países como Bosnia, Mozambique, Camboya, El Salvador, Irak, Angola, Afganistán, Nicaragua o Colombia.

Recorrido y presentación del libro

La muestra se inauguró el 27 de noviembre y permanecerá abierta al público en la sede central del Instituto Cervantes hasta el próximo 27 de enero. A lo largo de 2008 la exposición viajará por Barcelona, Valencia, Zaragoza, San Sebastián y Gerona, y también visitará la sede la Unesco en París coincidiendo con el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El próximo jueves, el filósofo José Antonio Marina, el juez Baltasar Garzón y la actriz Luisa Martín presentarán en el Instituto Cervantes a las 20 horas el libro Vidas Minadas, 10 años, publicado por la Editorial Blume El Instituto Cervantes también celebrará un ciclo de conferencias y mesas redondas sobre el impacto de las minas contra la población civil entre el 15 y el 23 de enero de 2008. Participarán escritores, periodistas y especialistas de varias organizaciones humanitarias que trabajan en países afectados por las minas antipersona.

167 millones de minas

Diez años después de la entrada en vigor del Tratado de Ottawa sobre la prohibición de minas antipersona, cuarenta países siguen negándose a firmarlo. Entre ellos, Estados Unidos, Rusia o China, principales productores mundiales de minas y con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Mientras, miles de personas pasan anualmente a formar parte de un impresionante ejército de mutilados.

El impacto de las minas es más profundo y devastador que los efectos de cualquier otra arma: no sólo cercenan miembros o vidas, también impiden el libre acceso de los campesinos a sus tierras, de las mujeres a los pozos de agua o de los niños al colegio. Como consecuencia de ello, muchas tierras se quedan sin cultivar y familias pobres ven mermados sus ingresos.

El desminado también supone un pozo sin fondo de gastos para los países más afectados. Camboya, uno de los países más minados del mundo, tendría que emplear el equivalente a su producto interior bruto de cinco años si desea eliminar totalmente las minas enterradas. Según la ONU, harían falta 1.100 años y 30.000 millones de euros para erradicar los 167 millones de minas existentes en 78 países de todo el mundo.

Las víctimas

Cada año las minas antipersona provocan 15.000 nuevas víctimas. Colombia, Camboya, Afganistán, Angola, Bosnia o Irak destacan entre los 78 países afectados por esta dramática situación. Unos 300.000 supervivientes sufren algún tipo de mutilación. Desde 1997, los 151 países firmantes del Tratado de Ottawa sólo han dedicado un 10 por ciento de la cantidad necesaria calculada por las organizaciones especializadas para financiar los programas de atención y rehabilitación de las víctimas de las minas.

Prótesis

Las víctimas siguen padeciendo dolor físico y secuelas psicológicas. Quienes han sufrido la pérdida de una o dos piernas a edades tempranas necesitarán cambiar de prótesis unas 25 veces antes de morir. El coste económico es imposible de asumir para la mayoría de afectados que viven en países con rentas pér cápita inferiores a los 40 euros al mes.

Muchos de ellos se han tenido que construir sus primeras prótesis con los materiales más curiosos, incluidos envases de refrescos o carcasas metálicas.

Costes

El coste de una mina terrestre no llega a los tres euros mientras que localizarla, desactivarla y destruirla supera los 750 euros. Una superficie equivalente a un campo de fútbol, que se siembra de minas en una hora, obliga a tres meses de trabajo si se quiere garantizar su desminado total.

Con el actual ritmo de financiación, la ONU calcula que se necesitarán más de 1.000 años para desactivar los 167 millones de minas plantadas en 78 países de todo el planeta.

Exposición abierta al público:
Lugar: Instituto Cervantes (calle de Alcalá, 49, Madrid).
Fechas: Del 28 de noviembre de 2007 al 27 de enero de 2008
Entrada libre.

www.vidasminadas.com

Luchar contra el SIDA

Luchar contra el SIDA


No será posible contener el avance del Sida si no se incrementa el número de médicos y enfermeras en los países del sur

Millones de personas afectadas por el VIH-SIDA en los países en desarrollo seguirán sin poder recibir los cuidados necesarios, a menos que se produzca un gran incremento en el número de trabajadores de la salud, según anuncia hoy Oxfam Internacional.

Oxfam Internacional trabaja en colaboración con cientos de organizaciones en más de 20 países para intentar aliviar la situación de millones de personas que viven con Sida o están infectados con el VIH. En la actualidad hay cerca de 33 millones de personas en el mundo viviendo con el VIH, la mayoría de ellos en el África subsahariana, aunque partes de Asia y América Latina están sufriendo un rápido incremento de las tasas de infecciones, y son las mujeres las más afectadas.

Como parte de su campaña de acceso a unos servicios sociales básicos de calidad, Oxfam Internacional pide a los países ricos que lideren la lucha contra la pandemia aportando todo el dinero comprometido al Fondo Global contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria de las Naciones Unidas, y apoyando a los países más pobres a construir sus sistemas de salud, incluyendo la contratación, formación y mantenimiento de más trabajadores de la salud.

"En la respuesta global contra el Sida, la falta de médicos especializados, enfermeras y trabajadores de la salud en las comunidades es, sin lugar a dudas, la principal causa de freno en la lucha contra esta enfermedad. Para combatir efectivamente el VIH- Sida se necesita más y mejor formación, condiciones de trabajo decentes y salarios adecuados para decenas de miles de nuevos médicos y enfermeras. Esto sólo ocurrirá si los donantes destinan una porción más grande de la ayuda para la salud y si los países en desarrollo hacen de los servicios de sanitarios una prioridad en sus presupuestos nacionales", afirma Verónica Hernández, responsable del área de Servicios Sociales Básicos en Intermón Oxfam.

En cuatro provincias de Angola, Oxfam Internacional ha trabajado con grupos de apoyo de VIH. Dolmingas dos Saleios Correia es miembro de Accao Humana, una organización con la que colaboramos en Luada. Ella está afectada con el VIH y ha perdido a su marido y dos hijos por el Sida.

“Las cosas están mejorando en Angola. Los antirretrovirales son ya de libre acceso en forma de jarabe para niños. Sin embargo, sigue habiendo problemas”, afirma Dolmingas. “En hospitales públicos, por ejemplo, hay 10.000 adultos en tratamiento y sólo 10 médicos. También hay 15.000 niños que reciben antirretrovirales y sólo dos doctores. La necesidad de más trabajadores de la salud es urgente”.

En Malawi, uno de los países más afectados del planeta, dos de cada tres de los más de 187.000 afectados con VIH reciben tratamiento en la actualidad. Sólo cinco años atrás prácticamente nadie en Malawi recibía tratamiento. Las tasas de supervivencia son hoy de cerca del 70%, lo que supone un éxito según Oxfam Internacional.

Sin embargo, la falta de tratamiento y cuidados para decenas de miles de pacientes siguen siendo un gran problema. Según Ligalireni Mihawa, un especialista en Sida de Oxfam Internacional: “es muy triste cuando los más pobres de Malawi tienen que esperar demasiado tiempo para tener acceso a los antirretrovirales, y la principal barrera para esto se debe a la falta de doctores y enfermeras que los administren”.

"África subsahariana y sobre todo África del sur son las regiones más afectadas por el VIH y el Sida. Pero a pesar de que las cifras comienzan a descender en algunos países como Zimbawe o Kenia, la necesidad de invertir en formación de los profesionales de la salud es hoy en día más apremiante que nunca. La construcción de sistemas de salud que se encarguen también de la salud reproductiva es una inversión a largo plazo en el esfuerzo de frenar y revertir esta pandemia en el mundo", concluye Hernández.


Oxfam Internacional


IntermonOxfam