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Abecedario de una crisis

Abecedario de una crisis


Desde que el 8 de agosto de 2007 se desatara el torbellino de las hipotecas basura, nada ha vuelto a ser lo mismo. Nuevos líderes han tomado las riendas del mundo, viejos economistas han visto renacer sus recetas y los países más poderosos se han reunido en insólitos intentos de refundar el capitalismo. Pero, por encima de todo, si algo ha transformado el tsunami financiero es el lenguaje. Hoy, desde los más altos ejecutivos de Wall Street hasta las amas de casa despotrican del «subprime» y polemizan sobre los «bonus» con total normalidad. Porque, al igual que las palabras son la clave de la realidad, también lo han sido de la crisis.

AAA

¿Alguien habló de polémica? Se referiría, sin duda, a las agencias de calificación crediticia. La tupida red de intereses que fueron tejiendo con sus clientes les llevó a establecer su sello de calidad en función de principios muy alejados de lo teóricamente estipulado, lo que generó uno de los debates más intensos de esta crisis. La consecuencia más notoria fue la generalización de la AAA -máximo estándar de calidad otorgado por estas agencias- y un excesiva confianza de los inversores en estos «ratings», que llegaron a ser considerados como sinónimo de máxima calidad, aún prescindiendo de un mínimo análisis extra.

Bonus

Una auténtica rebelión se ha levantado contra los jugosos bonus de los directivos. Se trata de un movimiento social que ha llegado a tocar incluso la sensibilidad de Obama y que ha puesto en pie de guerra a la Comisión Europea al completo. El mayor escándalo fue el protagonizado por la aseguradora AIG que, tras esquivar la quiebra con 170.000 millones de dólares de ayuda directa de los contribuyentes estadounidenses, planeaba pagar 165 millones de dólares en bonus a sus directivos. Una reivindicación tras la que no sólo subyace un debate moral, sino el propósito de adoptar un nuevo esquema de retribución que no recompense las decisiones a corto plazo o arriesgadas.

CDS

Antes de la crisis, los «Credit Default Swap» (CDS) no eran más que un vocablo financiero. Hoy, sin embargo, son uno de los indicadores a seguir a pies juntillas. Se trata de unos seguros que cubren el impago de una letra o bono, es decir, garantizan la solvencia de un emisor, y son, por tanto, un termómetro de la salud financiera. Los CDS de España, Irlanda, Grecia o Portugal fueron de los más castigados por los mercados porque los inversores no se fiaban de la evolución de sus economías.

Déficit

El déficit es una de las pesadillas recurrentes de buena parte de los economistas españoles, incluido el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. La remodelación del ala económica del Gobierno -con la Salida de Solbes y la entrada de Salgado- fue la puntilla que hizo saltar la alarma sobre el aumento del gasto que está por venir. La Comisión Europea, sin ir más lejos, prevé que el agujero público de nuestro país se duplique en 2009 y se aleje en 46.000 millones de euros del Pacto de Estabilidad.

Empleo

La destrucción de empleo es el principal problema de la economía de España y la primera preocupación de los españoles. Los últimos datos oficiales sitúan ya la tasa de desempleo en el 17,3%, lo que se traduce en más de 4 millones de parados. Además, siete comunidades autónomas tienen su mercado laboral en una situación de emergencia, pues su tasa de paro roza, o incluso supera, el 20%. Según la Comisión Europea, el país superará esta cifra en 2011. ¿Medidas al respecto? Ni están, ni se las espera.

FGD

Eran bien pocos los españoles que habían oído hablar del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) hasta hace no más de un año. Pero la crisis rompió la confianza de millones de españoles en la seguridad de sus depósitos -y de todo el sistema bancario en general- e hizo imprescindible una institución que hasta entonces era sólo preventiva. Y es que, aunque nuestro dinero pase la mayor parte del tiempo en el banco, en una situación de estabilidad la percepción del riesgo de impago prácticamente desaparece. En plena crisis, sin embargo, la condición de prestamistas de la banca se hizo angustiosamente presente para millones de clientes, lo que obligó a la Comisión Europea a elevar el mínimo de las garantías de 20.000 euros a 50.000 euros y, en España, hasta 100.000 euros.

Greenspan

Las raíces del «credit crunch» actual se remontan a otra burbuja de notables dimensiones: la tecnológica. Su estallido a finales de los 90 sumió a los mercados en una espiral de pérdidas que atizó sin piedad a la economía norteamericana. La Reserva Federal, con Alan Greenspan por entonces a la cabeza, bajó drásticamente los tipos de interés para limitar los daños. En medio de un mar de dinero, los créditos se abarataron, la demanda de viviendas se multiplicó y el precio de los pisos se puso por las nubes. Una burbuja que también explotó y que se llevó por delante la popularidad de Greenspan. Hoy lleva sobre sus espaldas el peso de ser considerado el culpable de la crisis.

Helicóptero

Ben Bernanke, profundo conocedor de la Gran Depresión y presidente de la Reserva Federal, es conocido en el mundo financiero como «Helicopter Ben». El origen del mote se encuentra en un discurso que pronunció en 2002, en el que insinuó la posibilidad de «tirar dinero desde un helicóptero» para espantar el fantasma de la deflación. La expresión, sin embargo, no es suya, sino del economista Milton Friedman. Ahora, las continuas rebajas en el precio del dinero a un lado y otro del Atlántico han vuelto a poner de rabiosa actualidad una de las políticas monetarias más clásicas.

Inmobiliario

El mercado inmobiliario ha sido la piedra angular de la crisis. Tanto en España como en el extranjero, el «boom» de la vivienda no ha dejado títere con cabeza. Pero en nuestro país -asociado por propios y extraños al ladrillo- la debacle está siendo especialmente dura: en sólo dos años han desaparecido el 75% de las agencias inmobiliarias, las ventas han caído más del 80% desde los máximos de 2006 y los precios no se han ajustado los suficiente como para estimular un mercado que se enfrenta, además, a una severa contracción del crédito.

Jornada 65

Estuvo a punto de entrar en las vidas laborales de todos los europeos pero, finalmente, la jornada no se ampliará a las 65 horas semanales. Tras cinco años de incubación, la crisis parecía la excusa perfecta para extender del 48 a 65 las horas laborables cada semana. Sin embargo, la falta de acuerdo entre la Eurocámara y los gobiernos de la UE ha enterrado este proyecto. Lo que sí sigue en pie, especialmente en nuestro país, es una fuerte corriente que urge a flexibilizar el mercado laboral.

Keynes

Vuelve Keynes. La crisis ha recuperado dos de los elementos fundamentales de la doctrina económica keynesiana, aparcada durante los años de crecimiento: el papel básico del Estado para el funcionamiento del mercado y el recurso al déficit. Esta es precisamente la receta con la que hoy experimentan Estados Unidos, la Unión Europea y China y que ha sido abrazada, incluso, por el Fondo Monetario Internacional (FMI), baluarte de la austeridad presupuestaria. Si bien, Keynes no ha convencido a todos los pensadores: la repulsa de los republicanos de EE.UU. a aceptar el paquete de estímulo de 825.000 millones de dólares que manejaba el presidente Obama, así lo demostró.

Lehman Brothers

El 15 de septiembre de 2008, tras 158 años de actividad, Lehman Brothers anunciaba su quiebra, dejando tras de sí la mayor sequía financiera desde que alcanza la memoria. La causa del derrumbe fue la falta de un socio que asumiera los 46.000 millones de dólares que Lehman poseía en títulos hipotecarios. En cuanto a las consecuencias, algunas aún se sufren en el mercado interbancario, como la falta de confianza; otras, han marcado la evolución de la crisis. El nefasto desenlace de la quiebra dejó claro un aspecto: la prioridad es rescatar al sector financiero.

Madoff

En medio de unas finanzas sin ley, no extraña que haya nacido el mayor fraude de la historia. El timo piramidal construido por Bernard Madoff salpicó de lleno a los gigantes de la banca mundial, con pérdidas propias y de clientes que alcanzaron los 10.000 millones de euros. El que fuera presidente del Nasdaq consiguió tejer una exclusiva red de contactos por todo el mundo, incluida España. La clave de su éxito descansó en la alta rentabilidad ofrecida -hasta el 12% anual- pero, sobre todo, en su prestigio y el aura de exclusividad que rodeaba a su estilo vida. En el fondo, Madoff no hizo más que explotar con habilidad una de las debilidades más comunes del ser humano: la codicia.

Ninja

En pleno bullicio de anglicismos y vocablos financieros, ha sido un español el autor de la mejor explicación del «crack» financiero. Leopoldo Abadía, consultor financiero y ex profesor del IESE, escribió una tarde de un domingo de enero un artículo sobre los acontecimientos que estaban resquebrajando las bases del sistema financiero mundial. La «Crisis Ninja» (acrónimo de «No Incomes, No Jobs and Assets», es decir, personas sin ingresos, sin trabajo y sin activos), fue el título. Pocos días después de distribuirlo entre sus clientes por correo electrónico, «la crisis ninja» era objeto de debates en las páginas más insospechadas de la red. Hoy, Leopoldo Abadía tiene su propio blog, que recibe cientos de miles de visitas de todos los rincones del mundo.

Offshore

Los paraísos fiscales («offshore financial centres») se han convertido en uno de los principales focos de lucha del G-20. Son países que ofrecen a individuos y empresas un refugio fiscal con una tributación muy baja, incluso inexistente, además de secreto bancario y una regulación más laxa que en el país natal del cliente. Obama, y su secretario del Tesoro, Timothy Geithner, han propuesto recientemente una serie de medidas para evitar que grandes multinacionales estadounidenses se beneficien de la utilización de los paraísos fiscales y eludan así el pago de enormes cantidades al erario público. Hay quien cree que nunca desaparecerán.

PIGS

«Pigs in muck» (cerdos en el barro). El pasado mes de septiembre, este artículo de la Biblia de la prensa económica, el «Financial Times», empujaba a España de bruces con la realidad. El texto, que levantó más de una ampolla, hacía un sarcástico balance de las economías portuguesa, italiana, griega y española -a las que se refería como «cerdos» (PIGS, por sus siglas en inglés)-: «Hace ocho años, los cerdos llegaron realmente a volar. Sus economías se dispararon después de unirse a la eurozona. (...) Ahora los cerdos están cayendo de nuevo a tierra», sentenció. El propio diario reconoció que «pigs» «es un apodo peyorativo, aunque refleja en gran medida la realidad» de estas economías.

Quiebra

Es el reflejo más crudo de la crisis. Las declaraciones de quiebra ya no afectan sólo a las empresas, también las familias se acogen a esta figura legal ante la imposibilidad de hacer frente a sus pagos. En lo que va de año, 200 familias se han declarado en quiebra, una triste cifra que supone un 203% más que hace doce meses. En cuanto a las empresas, y según los últimos datos del INE, más de 1.350 empresas se declararon en suspensión de pagos y quiebra durante el primer trimestre del año, un escalofriante 266,6% más que el año anterior y un 44% en comparación con el trimestre precedente.

Riesgo inducido

El efecto más perverso de los seguros es el que induce al asegurado a actuar de una manera imprudente, es decir, a asumir riesgos que no asumiría con la excusa de que, pase lo que pase, al final «paga el seguro». Esto es el riesgo inducido. Un fenómeno que no sólo afecta al mundo de los seguros y que se ha extendido por el mundo financiero como una verdadera plaga. Un ejemplo de ello es el salvamento de una entidad por parte de un Banco Central, pues se fomenta un falso sentido de seguridad que puede acarrear graves consecuencias.

Subprime

Sin duda, las hipotecas más famosas de la historia, además de nombre y origen de la crisis financiera más grave y compleja del siglo XXI. Las «subprime» son aquellos créditos a la vivienda considerados de riesgo. Aunque en principio resultaban muy beneficiosos tanto para el banco como para el cliente, la subida de los tipos de interés hizo repuntar la morosidad hasta niveles históricos, desatando tras de sí la catástrofe. El problema fue que un impago que, en principio, sólo habría afectado a la entidad que había dado el préstamo, se extendió por todo el sistema financiero global porque las entidades en cuestión los habían titulizado. La buena calificación de estos productos -dada la baja morosidad durante los años de intereses relajados- sumada a su atractiva rentabilidad -no hay que olvidar que escondían productos de «alto riesgo»- alimentó una ingeniería financiera que ha marcado la historia para siempre.

Too big...

... to be rescued (demasiado grande para ser salvado). Es la evolución post-crisis del axioma económico «too big to fail» (demasiado grande para caer). Y es que sólo las deudas a corto plazo de la gran mayoría de los bancos comerciales superan con creces el PIB de sus países de origen. En Bélgica y Suiza la relación pasivos bancarios de corto plazo y PIB es de casi tres a uno; en Islandia es de dos a uno; en Gran Bretaña es de 1,5 a uno; en Italia y Francia de 0,7 a uno, y en EE.UU. de 0,15 a uno. La garantía gubernamental del 100% de los depósitos es, por tanto, imposible de materializar y se reduce, por tanto, a una medida preventiva y puramente psicológica.

UE

Hace cinco años, unas ceremonias llenas de esperanza daban la bienvenida a la Unión Europea a diez países del centro y este del continente. Hoy, sin embargo, la crisis ha afianzado los temores que algunos ya expresaron en su día: la ampliación ha hecho perder músculo al conjunto de la UE. Según el último Eurobarómetro, sólo el 48% de los europeos ven algún aspecto positivo en las nuevas incorporaciones, frente a más de un tercio de férreos detractores, entre los que se incluyen los pesos pesados de Francia y Alemania. Motivos para el rechazo no faltan: la crisis ha arrastrado a la cuasi quiebra a varios de estos países.

VPO

Las Viviendas de Protección Oficial (VPO) han sido una de las iniciativas de bandera del presidente Zapatero, incluso en plena crisis inmobiliaria. De hecho, buena parte de los recursos fiscales que se recaudarán a partir de 2011 con la desaparición de la deducción por la compra de vivienda serán reinvertidos en el mercado de alquiler y en la VPO.

Wall Street

Era el icono del éxito y la prosperidad, pero los excesos han cambiado radicalmente la imagen de Wall Street hasta el punto de encarnar con su declive el cambio de cultura hacia un modelo más sostenible. Así lo ha reconocido el propio presidente norteamericano, Barack Obama: «Wall Street continuará siendo una importante parte de nuestra economía, como lo fue en los 70 y los 80. Lo que ocurre es que no será la mitad de nuestra economía», dijo. En su opinión, es el momento de estimular sectores como la educación y las energías renovables. Se le pasó el turno a la alta ingeniería financiera.

X

Es la incógnita por despejar. ¿Cuándo saldremos de esta crisis? Las predicciones de organismos e instituciones bailan año arriba, año abajo aunque, para España, sólo hay una cosa clara: la recuperación llegará más tarde que para el resto de Europa.

Yeppies

En esta crisis ya no hay «yuppies», sino «yeppies». Treintañeros que aún viven en casa de sus padres, donde no aportan ni un euro de su nómina, la cual gastan al completo en vestir de Prada o Hugo Boss y en mantener una vida social inspirada en «Sexo en Nueva York». ¿Compromisos? Ni oír hablar de ellos. Su única preocupación es conseguir una vida estéticamente perfecta. Una raza social ahora en serio peligro de extinción por la aparición de un clima económico que ya no propicia el «dolce far niente».

Zapatero

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se ha convertido, para más de uno, en el icono nacional de la crisis económica. Los últimos conejos que ha sacado de su chequera-que no de la chistera- en el último debate sobre el estado de la Nación han hecho saltar las chispas entre los sectores a los que supuestamente beneficiaban, la oposición y buena parte de la clase media del país.

María Cuesta en Abc.

¿Qué globalización sobrevivirá?

La economía no es lo único de dimensión planetaria. Salud, clima, violencia y cultura son mundiales

El proteccionismo puede acabar con la globalización buena y reforzar la mala

En este año en que la economía mundial se contraerá por primera vez desde 1945 a algunos economistas les preocupa que la actual crisis pueda significar el principio del fin de la globalización. Las épocas de dificultades económicas y el proteccionismo van de la mano, puesto que cada país culpa de los problemas a los demás y trata de proteger sus empleos internos. En la década de los treinta del pasado siglo, las políticas consistentes en "empobrecer al vecino" empeoraron la crisis. Hoy, a menos que los líderes se resistan a ofrecer respuestas de ese tipo, el pasado podría convertirse en el futuro.

Irónicamente, sin embargo, esa perspectiva tan sombría no significaría el fin de la globalización definida como un aumento de las redes mundiales de interdependencia. La globalización tiene varias dimensiones. Aunque los economistas a menudo se refieren a ella y a la economía mundial como si fueran una sola y misma cosa, otras formas de la globalización también tienen efectos significativos -no todos benéficos- en nuestras vidas cotidianas.

La manifestación más antigua de la globalización fue ambiental. Por ejemplo, la primera epidemia de viruela se registró en Egipto en el año 1350 antes de Cristo. Llegó a China en el 49 después de Cristo, a Europa después del 700, a las Américas en 1520 y a Australia en 1789. La peste bubónica, o peste negra, se originó en Asia, pero al propagarse mató entre un cuarto y un tercio de la población de Europa en el siglo XIV.

En los siglos XV y XVI los europeos llevaron enfermedades a las Américas que destruyeron al 95% de la población nativa. En 1918, una pandemia de gripe causada por un virus de las aves acabó con la vida de 40 millones de personas en todo el mundo, mucho más que las que habían muerto en la guerra mundial que acababa de terminar. Actualmente, algunos científicos predicen que se repetirá la pandemia de gripe aviar.

Desde 1973 han surgido 30 enfermedades contagiosas que se desconocían y otras, más familiares, se han propagado geográficamente con nuevas formas resistentes a los medicamentos. En las dos décadas posteriores a la identificación del VIH/SIDA en los años ochenta han muerto 20 millones de personas y 40 millones más están infectadas en todo el mundo. Algunos expertos prevén que esa cifra se duplicará para 2010. La propagación de especies foráneas de flora y fauna a nuevas zonas ha aniquilado a las especies nativas y podría provocar pérdidas económicas de varios miles de millones de dólares al año.

El cambio climático global afectará a la vida de todo el mundo. Miles de científicos de más de cien países informaron recientemente de que hay nuevas y sólidas evidencias de que la ma-yor parte del calentamiento observado en los últimos 50 años es atribuible a las actividades huma

nas, y se prevé que las temperaturas promedio a nivel global aumenten entre 1,3 y 5,5 grados centígrados en el siglo XXI. El resultado podría ser una variación aún más severa del clima, con demasiada agua en algunas regiones y escasez en otras.

Entre los efectos, habrá tormentas y huracanes más fuertes, inundaciones y sequías más prolongadas y más desprendimientos de tierras. En muchas regiones el aumento de la temperatura ha alargado la estación de deshielo y los glaciares se están derritiendo. El ritmo al que subió el nivel del mar en el último siglo fue 10 veces más rápido que el promedio de los últimos tres milenios.

También está la globalización militar, que consiste en las redes de interdependencia en las que se utiliza la fuerza o la amenaza del uso de la fuerza. Las guerras mundiales del siglo XX son un ejemplo. La anterior era de globalización económica llegó a su cúspide en 1914 y las dos guerras mundiales significaron un retroceso. Pero si bien la integración económica global no recuperó el nivel que tenía en 1914 hasta medio siglo después, la globalización militar creció a medida que la económica se contraía.

Durante la guerra fría, la interdependencia estratégica global entre Estados Unidos y la Unión Soviética fue aguda y clara. No sólo produjo alianzas que abarcaban todo el mundo, sino que cualquiera de los bandos pudo haber utilizado misiles intercontinentales para destruir al otro en menos de 30 minutos.

Éste fue un rasgo distintivo no porque fuera totalmente nuevo, sino porque la magnitud y la velocidad de un potencial conflicto derivado de la interdependencia militar eran enormes. Actualmente, Al Qaeda y otros actores transnacionales han formado redes globales de agentes y desafían los enfoques convencionales de la defensa nacional mediante lo que se ha dado en llamar la "guerra asimétrica".

Por último, la globalización social consiste en la propagación de pueblos, culturas, imágenes e ideas. La migración es un ejemplo concreto. En el siglo XIX, alrededor de 80 millones de personas atravesaron los océanos para buscar un nuevo hogar, muchas más que en el siglo XX. Al inicio del siglo XXI, 32 millones de los residentes en Estados Unidos (el 11,5% de la población) habían nacido en el extranjero. Además, aproximadamente 30 millones de personas (estudiantes, empresarios, turistas) entran cada año a este país.

Las ideas son un aspecto igualmente importante de la globalización social. La tecnología hace que la movilidad física sea más fácil, pero las reacciones políticas locales contra los inmigrantes ya estaban creciendo antes de la actual crisis económica.

El peligro actual es que las miopes reacciones proteccionistas a la crisis económica puedan contribuir a asfixiar la globalización económica que ha distribuido crecimiento y ha sacado de la pobreza a millones de personas en el último medio siglo. Pero el proteccionismo no frenará las demás formas de globalización.

La tecnología moderna significa que los patógenos viajan más fácilmente que en periodos anteriores. Las facilidades para viajar aunadas a los tiempos de dificultades económicas implican que las tasas de migración podrían acelerarse hasta el punto de que las fricciones sociales superen el beneficio económico general. De manera similar, las dificultades económicas pueden empeorar las relaciones entre Gobiernos y los conflictos internos que podrían llegar a la violencia.

Al mismo tiempo, los terroristas transnacionales seguirán beneficiándose de la tecnología de la información moderna como Internet. Y si bien la depresión de actividad económica puede desacelerar en cierta medida el ritmo de concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, también desacelerará el tipo de programas costosos que los Gobiernos deben aplicar para abordar las emisiones ya existentes.

Así pues, a menos que los Gobiernos cooperen para estimular sus economías y se resistan al proteccionismo, el mundo podría encontrarse con que la crisis económica actual no significa el fin de la globalización sino sólo de la del tipo positivo, con lo que quedaríamos en la peor de las situaciones posibles.

Joseph S. Nye, Jr. es profesor en la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard.

El hombre y la verdad


La distancia más corta entre el hombre y la verdad es un cuento.

Anthony de Mello

Crisis e información

Crisis e información


Ampliar la cobertura de las noticias internacionales en un mundo interconectado puede resultar imprescindible para mejorar el entendimiento entre los países

http://www.timothygartonash.com/

Durante una estancia reciente en China oí expresar la queja de que los medios de comunicación occidentales ofrecen una imagen distorsionada de lo que ocurre allí. Creo que hay algo de verdad en ello, pero no por los motivos que los miembros del Partido Comunista Chino y los internautas nacionalistas se imaginan. En realidad, no es más que un ejemplo de un problema internacional más amplio.

Los lectores de periódicos y telespectadores con un interés moderado por lo que sucede en China leen y ven seguramente, en su mayoría, un montón de noticias sobre Tíbet, el próximo aniversario de las protestas de 1989 en Tiananmen, la corrupción y el descontento popular. Ven menos historias sobre el grado de apoyo popular al régimen, los estudiantes brillantes que siguen afiliándose al Partido Comunista y los experimentos de reforma económica y política, sobre todo en el ámbito local y provincial.

Sin embargo, esa tendencia no se debe a una política ni a prejuicios anti China, como denuncian las autoridades chinas. Aunque a muchos de ellos les cueste creerlo, porque sus medios reflejan las posiciones políticas de su Estado unipartidista, los Gobiernos occidentales no tienen prácticamente nada que ver con ello. La causa fundamental reside en la economía y la dinámica profesional del negocio de la prensa comercial en Occidente, que está atravesando una de esas "tempestades de destrucción creativa" que, según Joseph Schumpeter, eran características del capitalismo.

En su feroz competencia por el favor de los lectores y los espectadores, los medios dominantes en Occidente tienden a aferrarse a unas cuantas noticias que les resultan familiares e interesantes. Hablan tanto de Tíbet no porque quieran criticar a China desde un punto de vista ideológico, sino porque a sus consumidores les fascina y les preocupa Tíbet. Es verdad que sus noticias sobre la política china suelen ser sensacionalistas y negativas, pero también suelen serlo sus noticias sobre la política interna de sus propios países. Quienes editan y seleccionan las noticias se limitan a seguir las normas de su negocio, que se rige por el mercado. Lo morboso vende. Un periódico que critica es un periódico que vende. Las buenas noticias no interesan. "Muchos ciudadanos chinos están moderadamente satisfechos con el ascenso de su nivel de vida" no es un titular que ayude a vender muchos ejemplares.

El problema general de las informaciones sobre China en los medios occidentales no es que sean negativas; es que son demasiado pocas, si se tiene en cuenta la importancia creciente de China y el hecho de que la cultura y la sociedad chinas son tan diferentes de las nuestras. Los medios occidentales no deben escribir menos sobre el Dalai Lama o el 4 de junio de 1989, pero sí deben escribir más sobre las demás noticias que constituyen el complejo drama que se desarrolla en China.

Por desgracia, la tendencia es la opuesta: menos noticias internacionales en los periódicos y los canales de televisión nacionales, que son los que lee y ve la mayoría de la gente. También aquí el motivo es sobre todo económico. Hacer información internacional es caro. A medida que caen los ingresos por publicidad, las delegaciones en el extranjero van cerrando. Es malo para la información, pero también para las relaciones internacionales.

En un magnífico ensayo publicado en The New Republic, el profesor de Princeton Paul Starr afirma que la información es un bien público. Cuando la gente tiene acceso a las noticias puede pedir cuentas a su Gobierno. La información, como el aire limpio y las buenas carreteras, es algo que no sólo beneficia a los que las pagan de manera directa. Y ese argumento me vale también para la política exterior. En el mundo interconectado de hoy es más importante que nunca que los países se entiendan entre sí. Para que haya ese entendimiento es preciso conocer las realidades sociales y las historias humanas individuales que constituyen la esencia de una corresponsalía en el extranjero. Si recibimos ese bien público en menor cantidad precisamente ahora que lo necesitamos más, los resultados no serán sólo deprimentes. Podrían ser claramente peligrosos.

Ante esta situación, como nos enseñó a preguntar el camarada Lenin, ¿qué hacer? Un ejemplo excelente de lo que no debe hacerse es lo que ha hecho el embajador chino ante la UE, Song Zhe. En un discurso citado hace poco en China Daily, el embajador Song decía que los corresponsales europeos y chinos "deberían ser más conscientes de su responsabilidad en el fomento de las relaciones entre China y la UE" y deberían "hacer que sus informaciones y comentarios promuevan el consenso, la confianza y la cooperación", además del "respeto a la teoría del desarrollo, la opción política y los valores culturales del otro". No. Ésa es quizá la tarea de los embajadores. Pero no de los periodistas y, sobre todo, no de los reporteros. Su trabajo es informar veraz, imparcial y gráficamente sobre lo que ven, oyen, huelen y leen. Contar las cosas tal como son. Es decir, para recordar una máxima china que le gustaba a Deng Xiaoping: "Buscar la verdad a partir de los hechos".

El antiguo responsable de la Oficina de Información del Consejo de Estado chino, Zhao Qizheng, escribe en un libro llamado One world, que acabo de leer en el vuelo de regreso de Pekín: "Cuando hablo con periodistas extranjeros les pido que sean lo más objetivos posibles al informar de China. Por ejemplo, en China hay muchos coches en las calles, pero mucha gente ignora las normas de tráfico y cruza cuando le parece. Ésos son hechos objetivos y hay que informar de ellos. En cambio, no se puede decir que China no tiene coches. Eso sería un error. Mientras cuenten la realidad, todo está bien".

Estoy más de acuerdo con la escuela de periodismo de Zhao que con la de Song; lo que hay que hacer es poner eso en práctica. Pero la verdad es que si uno está interesado y sabe dónde buscar, ya se está haciendo. Un par de horas en Internet, con unas cuantas pistas, permiten llegar a una auténtica cueva de Aladino llena de informaciones y análisis variados y detallados sobre China (prueben chinadigitaltimes.net y danwei.org como primeros abretesésamos). Muchas de las cosas que dicen no tienen el grado de comprobación ni el equilibrio profesional de un New York Times, pero están sujetas a otro tipo de escrutinio, el de los blogueros que señalan de forma despiadada lo que consideran errores, distorsiones y omisiones.

Mientras tanto, las grandes revistas occidentales como The Economist, The New Yorker y The Atlantic Monthly publican artículos largos, originales y llenos de datos perfectamente comprobados sobre China. Cuando estaba en Pekín, vi en BBC World News un reportaje fascinante sobre los agricultores de un pueblo que habían abandonado sus hogares rurales para ir a disfrutar del desarrollo urbano, porque les habían prometido una nueva escuela en la que educar a sus hijos para una vida mejor. Todavía no se había cumplido la promesa. ¿Tendenciosidad anti China? En absoluto. La BBC busca la verdad a partir de los hechos, y de esa forma mantiene alto el estandarte del pensamiento de Deng Xiaoping.

¿Cuál es la trampa entonces? En mi queja al principio de este artículo tenía cuidado de referirme a lo que la mayoría de los lectores y espectadores occidentales ve casi todo el tiempo. Starr, en su ensayo, hace una útil distinción entre la disponibilidad y el contacto. El material está disponible. Los ansiosos de noticias sobre China pueden disfrutar a diario. Lo que corre peligro es el contacto diario, general y casual con las noticias del mundo que se produce cuando uno hojea el periódico mientras desayuna (siempre que ese periódico no sea un tabloide sensacionalista).

No sirve de nada lamentarse por las glorias pasadas de una edad de oro -probablemente mítica- de los corresponsales en el extranjero. Se trata de descubrir cómo explotar hoy las tremendas posibilidades de los nuevos medios para que más gente pueda entrar en contacto más tiempo con noticias internacionales fiables e interesantes. De ello dependerá algo más que el futuro del periodismo. -

Timothy Garton Ash


La habitación 101

La habitación 101

Orwell es el escritor que más ha contribuido a enriquecer con sus neologismos el vocabulario de los horrores del siglo XX


Algunos viejos hoteles británicos, sobre todo en la provincia, carecen de ella. Uno camina por el pasillo de la primera planta y la secuencia de las habitaciones salta de la 100 a la 102, para continuar luego normalmente, como si se hubiera tratado de una errata a la que nadie desea referirse. La responsabilidad recae en George Orwell, el escritor que más ha contribuido a enriquecer con sus neologismos e imágenes el vocabulario de los horrores del siglo XX: Gran Hermano, doblepensar, neolengua, orwelliano, crimental. La habitación 101 es una de las más siniestras metáforas empleadas en 1984, la última y más poderosa de sus novelas. Designa una dependencia del Ministerio del Amor (el que se ocupa de corregir la disidencia mediante la tortura) en la que se oculta "lo peor del mundo". En la 101 el prisionero se enfrenta a lo que más teme, a su peor fantasía, a aquello ante lo que su espíritu se quebrará definitivamente. En el caso de Winston Smith, protagonista de la novela, lo peor del mundo son las ratas. Por eso, cuando el funcionario de Oceanía percibe ya muy cerca de su rostro "su asqueroso olor", se derrumba y, loco de terror, traiciona a su amor en aquella escena terrible, inolvidable, en que grita: "¡Házselo a Julia! ¡A mí no! No me importa lo que hagas con ella. Desgárrale la cara, descoyúntale los huesos. ¡Pero a mí no!". O’Brien, su torturador, tiene razón: siempre existe algo que no puede soportarse, algo más allá del valor o la cobardía. Y está escondido, esperándonos, en la habitación 101.

Muchos empleados de esos hoteles, como muchos de quienes se entretienen con el globalizado Gran Hermano, ignoran el origen y significado de esas metáforas orwellianas. Y de otras muchas. Hubo algún comentarista político que, al socaire del progresivo calentamiento dialéctico de la Administración Bush, rescató lo de los "dos minutos de odio" diarios, aquel ejercicio obligatorio de los ciudadanos de Oceanía en el que todos entraban en trance, descargando su ira verbal contra el enemigo especular (Goldstein, contrafigura de Big Brother) con el fin de mantener vivo el odio necesario para que continuara una guerra cuyos orígenes nadie recordaba. Y "neolengua" y "doblepensar" son términos habituales en el periodismo político anglosajón, sobre todo a la hora de referirse al lenguaje elusivo y cínico con el que los líderes revelan y ocultan lo que piensan.

Orwell escribió su libro a partir de un imaginario alimentado en la práctica totalitaria de los años treinta. Más que en sus innegables influencias literarias -de los Viajes de Gulliver a la distopía Nosotros, de Zamiatin- la fuente de sus temas está en lo que aprendió de la Guerra Civil española y de los (simultáneos) procesos de Moscú, además de su conocimiento del nazismo. Antes de morir de tuberculosis, Orwell decidió reunir esos asuntos y motivos en una novela cuyo primer título fue El último hombre de Europa y que acabó siendo publicada como 1984. El libro fue compuesto en un estado febril (interrumpido por contrariedades, accidentes y enfermedades) en una lejana isla de las Hébridas, en una casa sin electricidad que le había prestado su amigo y editor (dueño de The Observer) David Astor. 1984 fue publicado el 8 de junio de 1949 -hace ahora sesenta años- por Secker&Warburg, una editorial entonces joven que editaba a autores de la izquierda antiestalinista, como el anarquista Rudolf Rocker o el trotskista Boris Souvarine. El libro se convirtió en uno de los grandes best sellers de la deprimida Gran Bretaña de posguerra. Y el impacto de sus símbolos y motivos ha trascendido a sus propios lectores. Por eso, en algunos viejos hoteles británicos (sobre todo en la provincia) no le alojarán nunca en la 101.

Manuel Rodríguez Rivero

Los ordenadores no enseñan solos

Los ordenadores no enseñan solos


Digitalizar las aulas puede ser un revulsivo en un panorama de alto fracaso escolar - Pero es sólo un comienzo: sin formación de profesores y buenos contenidos, nunca será suficiente


Cuando en los años ochenta empezaron a aterrizar en las escuelas los hoy ya olvidados vídeos VHS, muchos creyeron que con ellos llegaba la revolución educativa. Pero esos aparatos nunca pasaron de ser un complemento, muchas veces marginal, de la manera clásica de enseñar y aprender. Así lo recordaba hace un par de años en el Congreso EducaRed el director de un instituto madrileño, para advertir, salvando las distancias, de que las herramientas tecnológicas, por sí solas, no significan nada, sobre todo en un aula.

Por eso, muchos expertos y docentes que llevan años trabajando en colegios e institutos con las nuevas tecnologías, cuando se les pregunta por el plan anunciado la semana pasada por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para digitalizar el sistema educativo, ponen el énfasis en el cómo se van a usar los ordenadores e Internet, para ofrecer nuevas formas de aprender. Muchos docentes plantean numerosas dudas, sobre todo, porque aún no se conocen los detalles del plan, pero bien hecho, con los medios suficientes y una buena formación del profesorado, la implicación de esos docentes y de los centros, dicen, podría acabar siendo un revulsivo muy importante para el sistema educativo.

El plan prevé dar ordenadores portátiles a todos los alumnos de centros públicos y concertados de 5º de primaria a 4º de ESO, empezando el próximo mes de septiembre con los 420.000 estudiantes de 5º de primaria (10-11 años). Cada alumno podrá llevarse el ordenador a casa.

Ahora la ratio de alumnos por ordenador en colegios e institutos es de 5,7 en los públicos y de 10 en los privados; frente a ello, en los países más avanzados en este campo, como EE UU, Australia, Corea del Sur o Reino Unido, están en torno a tres, según un estudio de la OCDE de 2006. También incluye el plan llevar pizarras digitales y conexiones a Internet en las aulas. Ahora, sin datos oficiales, las estimaciones dicen que esas pizarras llegan a entre el 10% y el 20% de las aulas (en Reino Unido, en trono al 80%) y que hay Internet en la mitad de las aulas de secundaria y un 36% de las primarias, según el informe Las tecnologías de la información y la comunicación en la educación, publicado en 2007 por el centro de investigación educativa CNICE y la empresa pública Red.es.

Pero el Ministerio de Educación insiste en que el proyecto tendrá uno de sus pilares en esa formación de los docentes de un sistema educativo en el que hoy conviven métodos de enseñanza del siglo XIX -con profesores que se dedican a leer el libro de texto en clase-, métodos del siglo XXI -apoyados en esas nuevas tecnologías- y un inmenso grueso a mitad de camino. Educación dice que el objetivo, directamente, es dar un giro a la escuela, a la forma de enseñar y aprender, y reconoce que el cambio será gradual. La teoría más recurrente, repetida muchas veces en los últimos años, la resume Gaspar Ferrer, director del Centro Aragonés de Tecnologías para la Educación (Catedu): "Ya no es el profesor el que tiene la información y se la presenta a los alumnos para que la asuman, la organicen, la asocien en sus cabezas y la recuerden. Ahora es el alumno el que tiene acceso a mucha más información de la que el profesor hubiera soñado nunca poseer. Pero el acceso a la información no nos garantiza ningún tipo de aprendizaje. Hay que gestionar el acceso, el contraste, en su caso; la elaboración y discusión de esa información y la realización de actividades que desemboquen en un desarrollo de capacidades, habilidades y aprendizajes en los alumnos". Y todo esto lo debe dirigir el docente, añade Ferrer.

De 2005 a 2008 se ha pasado del 69% al 98% de los colegios españoles conectados a Internet con banda ancha, mientras la media europea es del 67%. Pero a pesar de esta mejora y de que hay numerosas iniciativas, al menos experimentales, en las comunidades autónomas, sólo uno de cada cuatro profesores utiliza el ordenador para dar clase, según CC OO. Además, más del 80% de los estudiantes de la ESO no usa nunca o casi nunca el ordenador en la mayoría de las materias, según el informe del CNICE. Jugar y escribir trabajos son las dos tareas principales para las que los alumnos usan los ordenadores en las escuelas. Y tampoco mucho: lo hacen habitualmente entre el 15% y el 24% de los de primaria y ESO.

Además, los docentes que ya están llevando a cabo los cambios metodológicos se quejan por carta al Ministerio (lo hizo a principios de este curso Lourdes Barroso) de la falta de apoyo que reciben. La profesora de secundaria Marta Pacheco, responsable de nuevas tecnologías en su instituto cordobés, el Averroes, resume algunas dudas de los docentes: los problemas del software -las licencias son caras y si trabajas con software libre se limitan las posibilidades, dice-, los de la conexión a Internet -"La nuestra es demasiado lenta, no sirve bien para dar clase"-, el mantenimiento y recambio de unos equipos que tendrán un considerable trajín en las manos entusiastas y a veces destructivas de niños y adolescentes. Por ejemplo, en las escuelas británicas está muy extendida la figura del técnico informático, no docente. En cuanto a las computadoras, también se han planteado dudas acerca de si serán gratis para todos los alumnos o si las familias tendrán que pagar algo, y si es así, si la aportación dependerá de los ingresos familiares, como ocurre por ejemplo con las becas de comedor.

La principal crítica que algunos sectores educativos (la asociación católica de padres Concapa o los sindicatos CSIF o USO) hicieron al plan presentado por Zapatero fue que la extensión de la tecnología está bien, pero no es la prioridad para mejorar el sistema, sobretodo el alarmante abandono escolar: un 30% de alumnos dejan de estudiar tras la educación obligatoria, buena parte de ellos porque no consigue el título de ESO.

"Claro que necesitamos un plan integral de formación que se haga en horario lectivo, pero creo que sí estamos preparados y que es lo que se debe hacer. Y creo que al final de esta legislatura se podrán empezar a ver resultados", dice José Campos, responsable de educación de CC OO, responde a las dos preguntas.

Carlos López-Cortiñas, su homólogo en FETE-UGT, dice que se han creado buenas expectativas, pero también retoma como prioridades educativas la lucha contra el abandono temprano y el impulso de la formación profesional. En cuanto al plan de digitalización, recuerda que lo prioritario son los planes de formación de los profesores "para no empezar la casa por el tejado" y resolver todas esas dudas que se plantean y que tienen "muy revolucionados a todos los profesores", en palabras de Marta Pacheco. "Debe presentarse dentro de un gran plan, de un acuerdo con las comunidades, dentro del diálogo social, de planes de formación para que no se reduzca sólo a dar ordenadores como el regalo de Reyes", añade López Cortíñas.

El caso es que el Gobierno no ha hablado aún de financiación (ese tema se tratará previsiblemente hoy en la reunión entre el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas) ni de plazos (ídem). Por eso resulta bastante más que difícil aventurar valoraciones sobre la viabilidad del proyecto. Además, todo el mundo parece andar con pies de plomo, probablemente porque esto implica mucho dinero y muchas negociaciones y acuerdos con fabricantes de ordenadores y de software, con las editoriales (para la creación de materiales digitales), las operadoras de Internet o los sindicatos. La mayoría de los sectores implicados, en todo caso, se declaran preparados para ampliar lo que haga falta. Así lo dice un portavoz de la operadora de Internet Vodafone, y los fabricantes de equipos y de software dicen que ya tienen desarrollados productos y servicios adaptados a la educación.

Las editoriales de libros de texto también aseguran tener materiales y productos desarrollados para responder a esa digitalización, pero desde la asociación del sector, ANELE, plantean varias cuestiones que esperan que el Gobierno tenga muy en cuenta. "Nosotros estamos preparados, hemos estado y seguiremos estando a la vanguardia, pero habrá que fijar un calendario, buscar la manera de defender los derechos de autor de los contenidos digitales y tener un plan de financiación de los contenidos, porque para las editoriales va a significar un esfuerzo grande", expone José Moyano, presidente de ANELE.

Además, Moyano plantea que los profesores siguen demandando el libro de texto en papel y prevé un sistema en el que los contenidos digitales complementen los contenidos clásicos. Y tampoco está muy claro aún hasta dónde debe llegar el papel de esas nuevas tecnologías dentro de la clase. La mayoría de los expertos advierte de que no anulan todo lo demás. Incluso sus más entusiastas defensores, como el profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona Pere Marqués, señalan que tampoco conviene, en una situación ideal, pasar de "un 50%" de las horas de clase basadas en las nuevas tecnologías. "Aunque un alumno tenga un ordenador, no hay que estar todo el tiempo delante", advierte.

"El cambio tardará tiempo", continúa Marqués, que defiende un cambio gradual. Ya hay desarrollados, por ejemplo, muchos modelos de tareas dependiendo de la dificultad. Por ejemplo, desde el más básico (el apoyo visual en la exposición del profesor o pedir a los alumnos que busquen imágenes y se documenten en Internet antes de la explicación) hasta las más complejas (una videoconferencia con una escuela de otro país durante la que se presenten temas en otro idioma).

Lo bueno, como dice Marqués, es que no se parte de cero. Aparte de las redes que existen entre profesores innovadores -Aulablog, Planeta Educativo, la red social Internet en el Aula, El Tinglado-. Y aparte de iniciativas estatales como Internet en Aula (con una inversión de Gobierno y comunidades de 484 millones entre 2005 y 2008, entre otras cosas, ha llevado Internet de banda ancha al 98% de los colegios) o la digitalización de contenidos por parte del CNICE, varias comunidades autónomas se han puesto las pilas (las diferencias ya se notan en la provisión de ordenadores: 2,3 alumnos por computadora Extremadura frente a más de nueve en Madrid, Comunidad Valenciana o Canarias). El proyecto de ordenadores portátiles (Tablet PC) para los alumnos de 5º y 6º de primaria de Aragón quizá es el que más se parezca al que propone Zapatero.

Se trata de un proyecto en el que la comunidad ha invertido unos 14 millones de euros entre 2005 y 2008, explica el director de Catedu, Gaspar Ferrer, que consiste en que cada alumno tenga un tabletPC y cada clase, una pizarra digital y conexión a Internet. Y su puesta en práctica tiene mucho de la flexibilidad que reclama Marqués. Los centros se han apuntado libremente (ya ha llegado al 90% de los centros). Con planes de formación, creación de materiales didácticos y equipos de asesoramiento externo, "uno de los puntos fuertes en el proceso de implantación es la adecuación en cada centro, incluso en cada profesor, a su ritmo para asimilar la herramienta y los cambios que su uso produce en las aulas. Nos preocupa muchísimo más la calidad y la seguridad y confianza del trabajo en el aula, que la velocidad en que los equipos se usen", dice Ferrer. Además, los equipos son de los centros y son éstos los que deciden si los alumnos pueden llevárselos a casa siempre (lo que suele ocurrir en zonas rurales), nunca o sólo en algunas ocasiones.

"El horizonte es muy difícil de definir porque no podremos hablar de un nivel de integración total, con profundos cambios metodológicos en todas las aulas, en bastantes años", añade Ferrer, que insiste en que los docentes son la pieza clave: "Es cierto que para el profesorado, especialmente el primer año, le supone un esfuerzo importante y, para muchos, un cambio radical en su forma de trabajar en el aula. Pero, también es cierto que asumen la responsabilidad de formar a los ciudadanos de una sociedad en la que la información fluye de una forma completamente distinta a como lo hacía hasta hace sólo una década".

El instituto público Averroes, de Córdoba, lleva seis años en un proyecto de la Junta de Andalucía de introducción de tecnologías en el aula. Marta Pacheco es la coordinadora de esas tecnologías, e insiste en los incentivos para el profesorado, en la formación. Pero también dice que, si se va a hacer bien, "adelante", porque "la educación en España necesita un revulsivo". Como con todo cambio, aún se desconocen los resultados de éste, pero, ¿quién sabe?, podría ser ese revulsivo. Al fin y al cabo: con el ordenador, con Internet: "Hasta a los más trastos se les ilumina la cara", termina Pacheco.


Portátiles y conexiones a Internet

- Más de 125.000 estudiantes de primaria y secundaria disponen ya de un ordenador portátil para cursar sus estudios a raíz de los diversos proyectos puestos en marcha por varios centros educativos españoles, según fuentes del sector. Tomando estas cifras y las del alumnado de 5º de primaria a 4º de ESO de colegios públicos y concertados, el compromiso del Gobierno ascendería a unos 2,5 millones de ordenadores portátiles en los próximos dos años.

- La media de alumnos por ordenador en España (curso 2006-2007) es de 5,7 en la pública y 10 en la privada (lo que incluye a la concertada). En Liechtenstein, Estados Unidos, Australia, Corea del Sur, Hungría, Nueva Zelanda, Reino Unido, la región china de Hong Kong, Austria o Canadá hay al menos tres equipos por cada 10 alumnos, según un estudio de la OCDE publicado en 2006.

- En Reino Unido, en torno al 80% de las aulas tiene una pizarra digital. En España las estimaciones dicen que están entre el 10% y el 20% de las aulas.

- El 98% de los colegios españoles están conectados con banda ancha a Internet. La media europea es del 67%.

- El 51% de las aulas de secundaria y el 36% de las de primaria tiene acceso a Internet.

- El 80% de los alumnos de ESO no usa nunca o casi nunca el ordenador en la mayoría de las materias. El uso del ordenador más habitual entre los alumnos es jugar y escribir.

El País

Un veredicto muy inquietante

Un veredicto muy inquietante

La anulación de la candidatura de la coalición II-SP para las elecciones europeas suscita graves dudas


Un auto de la Sala Especial del Supremo, a la que la ley orgánica 6/2002 atribuye la competencia de disolver partidos a instancias de la Abogacía y de la Fiscalía General del Estado, resolvió el 16 de mayo anular la candidatura a las elecciones al Parlamento Europeo presentada por la coalición Iniciativa Internacionalista-La Solidaridad entre los Pueblos (II-SP), integrada por dos pequeños partidos regionales denominados Izquierda Castellana y Comuner@s. El alto tribunal adoptó esa decisión en el marco procesal de la ejecución de las sentencias ilegalizadoras dictadas el 27 de marzo de 2003 y el 22 de septiembre de 2008 contra Batasuna (y sus numerosas segundas marcas) como brazo político de ETA; la ley 6/2002 extiende el alcance de ese tipo de interdicción a cualquier variante fraudulenta que "continúe o suceda la actividad de un partido declarado ilegal y disuelto".

Tras el examen de las pruebas -básicamente indiciarias- aportadas por la abogacía y la fiscalía del Estado, la mayoría de la Sala llegó a la convicción de que la candidatura II-SP ha sido instrumentalizada con un designio defraudador por la trama de la izquierda abertzale vinculada al terrorismo etarra. El auto afirma rotundamente que "la candidatura impugnada no es más que un instrumento de ETA/Batasuna". ¿Tan evidentes son las pruebas? Hay razones para ponerlo en duda: por vez primera en los juicios de este género celebrados hasta ahora, el fallo no ha sido unánime: aun sin hacer públicas las motivaciones de los votos discrepantes, cinco de los 16 magistrados se han desolidarizado de tan taxativa conclusión.

La lectura del auto suscita -como poco- serios interrogantes sobre el pronunciamiento de la mayoría del tribunal, que incluso desconoció la jurisprudencia existente acerca de la manera correcta de interpretar los silencios o la falta de condena de los portavoces de la coalición respecto a los atentados terroristas; para mayor confusión, el recurso ante el Constitucional de II-SP declara de forma clara y sin ambigüedades que "el uso de la violencia es completamente ajena a su forma de acción y cultura política". En cualquier caso, no existen datos abrumadoramente fehacientes de que los dos grupúsculos radicales de Castilla-León crearan la coalición II-SP por órdenes de ETA o la pusieran a su disposición.

La chapucera técnica jurídica de la ley de partidos 6/2002, los momentos dramáticos que precedieron a su nacimiento y las aceleradas prisas que acompañaron a su tramitación parlamentaria despertaron desde el principio temores y recelos sobre la posibilidad de una mala aplicación de su articulado. La puesta en marcha procesal de esa norma de incierto género (a caballo entre el derecho civil, el derecho administrativo y el derecho penal) queda reservada a órganos dependientes en la práctica del Gobierno (la abogacía y la fiscalía del Estado); su interpretación jurídica corresponde a una Sala Especial del Supremo de carácter mixto. La ilegalización de la coalición II-SP, cuyo recurso ante el Constitucional será resuelto esta misma semana, es un ejemplo de los riesgos sembrados por una deficiente labor legislativa incapaz de prever la eventualidad de los casos difíciles y de garantizar la seguridad jurídica.

Las anteriores resoluciones de la Sala Especial del Supremo, que ilegalizaron a Batasuna y a sus numerosas banderas de conveniencia sinónimas, apenas dejaron margen razonable de duda (cosa distinta son las paranoides denuncias del mundo nacionalista contra cualquier decisión judicial adversa) respecto a la solidez de las pruebas aportadas contra unas organizaciones o candidaturas al servicio estructural y funcional de la banda terrorista. El auto de 16 de mayo, sin embargo, puede contaminar con efectos retroactivos la limpieza de esos previos pronunciamientos judiciales recurridos ante el Tribunal de Estrasburgo, así como suministrar material pirotécnico a las campañas de ETA dirigidas a hacer de la mentira verdad.

Las fuerzas democráticas deberían extraer de esta desgraciada experiencia la inquietante conclusión de que la ley de partidos podría facilitar en el futuro un deslizamiento todavía mayor hacia aberrantes aplicaciones antidemocráticas de su articulado. Resulta necesario emprender cuanto antes una reflexión sobre la forma de impedir esa deriva con una adecuada reforma de su contenido.

Javier Pradera


Los buenos modales... en Facebook

Los buenos modales... en Facebook


Las personas estamos preparadas para convivir en sociedad. Esa preparación nos viene dada por la educación que recibimos de nuestros padres hippies, por lo que nos inculcaron en el colegio suizo, o simplemente por lo que nos enseñó la vida. Pero con la rápida evolución de la tecnología, se producen nuevas situaciones para las cuales nadie está preparado. Ésta situación se llama Facebook.

Facebook es una red social regulada en gran parte por sus usuarios. Las sociedades virtuales son algo tan novedoso que todavía no existe un código de conducta a seguir, por lo tanto, todo vale, o casi. Así que ha llegado el momento de establecer el uso correcto de las herramientas que este portal pone a nuestra disposición, y lo que no debemos hacer nunca si no queremos sufrir una muerte social. Lo que sigue es el nuevo «Facebook Etiquette».

La foto de perfil

SÍ. Cada usuario debe poner una foto para identificarse. Tiene que ser una foto actual, ya que su finalidad es que te reconozcan tus amigos del colegio desperdigados por el mundo, tus amigos actuales y la rubia con la cual ligaste en la discoteca anoche.

NO. Si eres mayor de 35, no vale engañar al personal y poner una foto de hace diez años. Tampoco una foto de la infancia. Los hombres que tienen una foto de pequeños en su perfil son peligrosos: chicas, hacedme caso. Cuando les veáis en la vida real, siempre tendréis en mente esa foto, y el subconsciente pensará «qué mono, si es un niño, no me va a hacer daño». Y cuando menos os lo esperéis, os decepcionaran. Si tienes novio, novia, marido o mujer y estáis los dos en Facebook, no vale ser empalagosos. En Facebook, como en la vida misma, cada uno debe valerse por sí solo, y no ser una extensión de su pareja.

El estatus o estado

SÍ. Cada usuario puede escribir una frase bajo su foto para que sus amigos la vean y comenten. Suele ser algo sobre el estado anímico de la persona -«con migraña»-, una frase de una canción -«my eyes don´t recognize you at all, for reasons unknown»-, lo que están haciendo es ese momento -«estoy ocioso»-, algo críptico -«be chupito my friend»-, o un link a una página web con un artículo curioso o un video de YouTube.


NO. No hace falta cambiar el estado cada hora: «me voy a comer», «he vuelto de la comida», «estoy trabajando», «reunión en 20 minutos». No se deben contar cotilleos, dar detalles escabrosos de la vida de los demás o usarlo como arma para dar pena «9». Sobre todo, siempre hay que tener mucho cuidado con las palabras. El status es algo muy delicado que siempre está abierto a ser malinterpretado.

Los amigos

SÍ. Puedes buscar amigos poniendo su nombre en el buscador o invitándoles a unirse a la web. Aunque la gente lo niegue, sí hay mucho ligoteo en Facebook.

NO. Más de 800 es un poco dudoso, menos de 50 muerte social. Aceptar a gente que no conoces no es recomendable, a no ser que no te importe cruzarte con algún que otro psicópata que te mande mensajes raros por chat o comente tus fotos de la infancia haciéndose el que te conoce «de toda la vida».

Hacerse fan

SÍ. Cada usuario puede darse de alta como fan de algo, de Oliver y Benji; de Pancho el perro de la primitiva; del diario ABC; Carmen Lomana (187 fans); de los ZATS; de Barney Stinson; de «irse de after a una casa, y mejor si no es la mía»; del Frigopie, etc.

NO. No vale ser fan de todo. Eso demuestra muy poco carácter. Hay que ser selectivos. Hacerse fan de «Flight of the Concords», vale, hacerse fan del novio de Falete (1.362 fans), tiene un punto friki.


El wall

SÍ. Cada usuario tiene un «wall» o «muro» donde puede colgar fotos, videos y recibir mensajes de sus amigos que puede leer todo el mundo, o no, dependiendo del nivel de privacidad que determine el propio usuario.

NO. No hay que pasarse. Es patético el usar el wall de los demás como escaparate de tu vida. Hay gente que tiene conversaciones en los walls intencionadamente y con el único propósito de que lo vea un ligue, un familiar, o una ex amiga, etc. Hay cosas que deben mandarse por mensaje privado y punto. También se da el caso de personas que ponen comentarios en los walls de gente conocida o gente «cool», para que todos los demás piensen que son sus amigos. Yo lo llamo «wall spamming». Si eres víctima de esta práctica, no tienes más que darle a «delete» o «borrar» y quitar los comentarios que sobran. Un consejo amistoso: no te fíes de las personas que tienen los walls en modo «no visible», o que los borran a menudo, casi siempre esconden algo.

Álbumes de fotos

SÍ. Uno de los puntos más atractivos de Facebook es el poder compartir fotos con amigos. Cada usuario puede colgar fotos en un apartado de álbumes en su perfil. Estas fotos las podrá ver quien determine el usuario. Existen «settings» de privacidad para que las fotos personales las vean sólo determinadas personas, tus amigos, los amigos de amigos... o todos los usuarios de Facebook si es así como lo quieres.

Las fotos son muy delicadas ya que estás abriendo tu vida e invitando a la gente a diseccionarlas. Te importe o no, tienes que saber que no se pasará por alto ningún detalle, desde el reloj que usas, hasta el coche que conduces, pasando por la gente que frecuentas. A los ojos de los demás, las fotos que cuelgues definirán tu estilo de vida, te guste o no. Hay varios tipos de perfiles, los de los viajeros: fotos del viaje de mochileros por la India, de buceo en el Mar Rojo, de fin de año en Cabo Verde. Los familiares: fotos de los cumpleaños de los hijos, del primer día de colegio, la cena de navidad etc. La persona ultra sociable: montería, cacería, viaje a la finca de Mallorca, despedida de solteros en Ibiza, navidades en Baqueira.

NO. La persona «wannabe»: fotos casi diarias de su grupo de amigos compuesto de dos personas, más él, o ella, de juerga, copa y cigarillo en mano, con fecha del día y nombre del club. «Lunes 13/02 Buddha, jueves 16/02 Nells, viernes 17/02 Gabana, sábado 16/02 Pacha». Por supuesto que todas las fotos serán debidamente tageadas (llevarán el nombre de las personas identificándolas)... especialmente la gente que se ve en el fondo y de casualidad, con la finalidad de integrarse en un grupo «cool» que realmente no es el suyo. Además tageará a otros amigos que no estaban presentes, para que las fotos aparezcan en los walls de todo el mundo. También aparecerá una larga lista de comentarios entre dos personas debajo de las fotos, donde hablarán de dicha noche y se usarán las palabras «crack» «gordi» y «genio».

La traducción literal de Facebook lo dice todo: «libro de caras». Si tu rostro está entre ellas, lo primero que tienes que saber hacer es, precisamente, «dar la cara». Así que pon una foto de «profile» verdadera y empieza tu aventura online. Un último consejo: Facebook es un arma de doble filo. Los más listos lo usan en su justa medida. Hay que enseñar lo suficiente y esconder lo necesario. Como la vida misma pero en versión virtual.

Ana Ureña para Abc.