Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2005.

Danos entrañas de misericordia
frente a toda miseria humana
Inspíranos el gesto y la palabra oportuna
frente al hermano solo y desamparado.
Ayúdanos a mostrarnos disponibles
ante quien se siente explotado y deprimido.
Que tu Iglesia, Señor, sea un recinto
de verdad y de amor, de libertad,
de justicia y de paz,
para que todos encuentren en ella´
un motivo para seguir esperando.
Que quienes te buscamos sepamos discernir
los signos de los tiempos
y crezcamos en fidelidad al Evangelio;
que nos preocupemos de compartir en el amor
las angustias y tristezas,
las alegrías y esperanzas
de todos los seres humanos,
y así les mostremos tu camino
de reconciliación, de perdón, de paz...
(Tomado de las plegarias eucarísticas Vb/Vc)
LA RONDA COMERCIAL DE DOHA
GONZALO FANJUL
EL PAÍS - Economía - 12-11-2005
"La vocación de Europa y de las instituciones europeas es también, y sobre todo,
defender a Europa, defender los intereses económicos, financieros y sociales de Europa"
Jacques Chirac
(citado en Financial Times,5 de octubre de 2005)
Se puede decir más alto, pero no más claro. Con esa frase, el presidente francés Chirac resume la actitud de la Unión Europea durante cuatro años de negociaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC): primero yo, después yo y después ya veremos. Pese a su retórica desarrollista, la UE ha hecho poco por distinguirse de otros países ricos en la defensa de un comercio más justo. Dicho de otro modo, las posiciones defendidas por la Comisión Europea reflejan más el cúmulo de intereses particulares y privilegios adquiridos en los Estados miembros, que un compromiso serio con una regulación comercial multilateral creíble y justa.
Todo esto ocurre, precisamente, el año 2005, en el que hemos conocido una movilización sin precedentes de la sociedad civil mundial para cambiar el orden de prioridades de la agenda internacional. Cientos de millones de personas han expresado de forma inequívoca y reiterada el deseo de que sus Gobiernos hagan más por enfrentar los retos globales del siglo XXI, empezando por la pobreza extrema y el cambio climático. En comercio, la respuesta de los líderes mundiales no podía haber sido más decepcionante: desde los titubeos de los gobernantes europeos a la abierta beligerancia de la Administración estadounidense, las oportunidades creadas por la cumbre del G-8 en junio y la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre se han ido por el sumidero de los privilegios comerciales. Esta indolencia ensombrece lo que sí se ha logrado, como el acuerdo para cancelar parte de la deuda de los países pobres o el compromiso europeo de incrementar la ayuda.
Ahora los más de 3.000 millones de personas que viven en la pobreza tienen sus esperanzas puestas en la tercera gran cita de este año: la próxima Conferencia Ministerial de la OMC en Hong Kong, entre el 13 y el 18 de diciembre.La escasa credibilidad de los países ricos depende del éxito de una Ronda del Desarrollo con la que se comprometieron hace cuatro años, y que hasta ahora se ha estancado en un cruce infantil de acusaciones y reproches entre los EE UU y la UE. Si esta situación no cambia en las próximas semanas, habremos desperdiciado la tercera ocasión histórica en un año de reducir el sufrimiento en el que vive la mitad del planeta.
En este asunto resulta difícil decir dónde se sitúa el Gobierno español. Con excepción de algunas referencias indirectas a las negociaciones, provocadas por el conflicto con China en el sector textil y la reforma del régimen europeo del azúcar, desconocemos los objetivos y los planes del Gobierno con respecto a la Ronda de Doha. También los desconocen los grupos del Congreso, donde lamentablemente este debate sigue brillando por su ausencia. Este silencio contrasta con el prometedor discurso del presidente Rodríguez Zapatero en materia de desarrollo y lucha contra la pobreza. De hecho, el comercio es el gran ausente de las medidas del Gobierno para mejorar la política española de desarrollo, que ya ha conocido progresos muy notables en los ámbitos de ayuda oficial, condonación de deuda externa y comercio de armas.
Pero el presidente sabe que no hay desarrollo pleno sin un comercio con justicia. Merece la pena recordar que por cada euro que reciben en concepto de ayuda, los países pobres pierden dos debido a las injustas reglas comerciales. Eso explica en parte que 18 de los países más pobres del mundo (la mayoría en África) estén hoy peor de lo que estaban hace 15 años. Son 460 millones de personas cuya vida diaria se ve afectada por las reglas comerciales, de las que dependen los alimentos que producen, los medic
... (... continúa)
EL PAÍS - Opinión - 10-11-2005
Desde la caída del Muro de Berlín ha habido una tendencia predominante en diversos círculos a un fuerte reduccionismo en el entendimiento de la democracia y la economía de mercado. Algunos, invocando a Hegel, auguraron que se había terminado la historia, y que las ideas ganadoras eran el mercado y la democracia. Que había terminado la necesidad del cambio; los hechos podían seguir, pero serían anecdóticos.
Sin embargo, nada parece impedir que el flujo de las ideas continúe. Porque, ¿qué significaban la democracia y el capitalismo en el mundo real? ¿Eran metas ya alcanzadas por algunos y que los demás deberíamos copiar? ¿Quién otorgaba patentes de demócrata y de amigo del mercado?
Cada país, según sea su tradición, su grado de desarrollo y los problemas más urgentes que deba abordar, tiene que decidir con responsabilidad, pero también con autonomía, cómo lleva adelante la alianza entre democracia y economía de mercado.
En primer lugar, en muchos análisis llevados a cabo desde 1989, se tendió a codificar la política y la democracia en términos de gobernabilidad. Pese a su carácter general, esta palabra expresaba una idea precisa: el papel de la democracia, conquistada o recuperada, era el de subordinarse a un proceso de reformas económicas.
Había llegado el momento de sacrificar muchas demandas inmediatas de la ciudadanía por la segura obtención de un futuro de crecimiento económico. Se tendía a subordinar así el ejercicio de la ciudadanía a un mercado predicado en cualquiera de sus formas; algunas primitivas, otras casi inexistentes.
En el caso chileno hemos enfatizado que las sociedades requieren reglas previsibles y que cumplan, que las instituciones funcionen. Y que esa dimensión de la gobernabilidad es fundamental. Pero también hemos dicho que los ciudadanos deben determinar la sociedad que quieren, aunque los objetivos planteados se alejan de cierta ortodoxia, o "modelo". Y que ésta es una divisoria de aguas entre una concepción humanista y otra deshumanizadora.
Por eso buscamos una democracia de la que podamos enorgullecernos; lograr la participación de los ciudadanos en todo el ciclo que va de la discusión de la agenda pública a los programas de gobierno y al diseño, gestión y evaluación de las políticas públicas.
Miremos a una dimensión especial de este tema, el de la memoria histórica sobre el período autoritario y de aguda violación de los derechos humanos. Un aspecto central de la democracia es el de la memoria como una manera de asumir, procesar y sobreponerse al pasado.
El enfoque de la gobernabilidad, en cambio, suponía olvidar y perdonar ese pasado. El argumento era que olvidar lo ocurrido permitiría centrarse en el futuro; recordarlo y entenderlo, en cambio, provocaría divisiones e intranquilidad.
Simplemente no creo que las violaciones de los derechos humanos puedan olvidarse sin ser asumidos por la sociedad. Esto puede tomar un tiempo, pero no hay mañana sin ayer. No somos más libres al crecer reprimiendo nuestros años pasados. Somos más libres cuando los reconocemos y buscamos entenderlos.
Un segundo ámbito en el que predominó también después de 1989 un concepto reduccionista fue respecto de la economía de mercado.
La libertad económica fue codificada como el mercado actualmente existente, o, simplemente, la libertad de precios y se tendió a convertir al mercado en paradigma del orden social. La disolución de toda otra forma de relación social para conformarse a la del mercado, planteada por Marx, parecía haber llegado, como una ironía de la historia. Pero, como sabemos, la palabra mercado tiene muchos significados, ya que las relaciones sociales se insertan siempre en aquellas preexistentes. El mercado significa, por ejemplo, una cosa distinta en China que en África.
En esta visión simplista el mercado fue reducido a una visión macroeconómica sesgada, ya que excluía objetivos imp
... (... continúa)
Cada mañana sales al balcón
y oteas el horizonte
por ver si vuelvo.
Cada mañana bajas saltando las escaleras
y echas a correr por el campo
cuando me adivinas a lo lejos.
Cada mañana me cortas la palabra,
te abalanzas sobre mí
y me rodeas con un abrazo redondo
el cuerpo entero.
Cada mañana contratas la banda de músicos
y organizas una fiesta por mí
por el ancho mundo.
Cada mañana me dices al oído
con voz de primavera:
hoy puedes empezar de nuevo.
Patxi Loidi
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