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No será posible contener el avance del Sida si no se incrementa el número de médicos y enfermeras en los países del sur
Millones de personas afectadas por el VIH-SIDA en los países en desarrollo seguirán sin poder recibir los cuidados necesarios, a menos que se produzca un gran incremento en el número de trabajadores de la salud, según anuncia hoy Oxfam Internacional.
Oxfam Internacional trabaja en colaboración con cientos de organizaciones en más de 20 países para intentar aliviar la situación de millones de personas que viven con Sida o están infectados con el VIH. En la actualidad hay cerca de 33 millones de personas en el mundo viviendo con el VIH, la mayoría de ellos en el África subsahariana, aunque partes de Asia y América Latina están sufriendo un rápido incremento de las tasas de infecciones, y son las mujeres las más afectadas.
Como parte de su campaña de acceso a unos servicios sociales básicos de calidad, Oxfam Internacional pide a los países ricos que lideren la lucha contra la pandemia aportando todo el dinero comprometido al Fondo Global contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria de las Naciones Unidas, y apoyando a los países más pobres a construir sus sistemas de salud, incluyendo la contratación, formación y mantenimiento de más trabajadores de la salud.
"En la respuesta global contra el Sida, la falta de médicos especializados, enfermeras y trabajadores de la salud en las comunidades es, sin lugar a dudas, la principal causa de freno en la lucha contra esta enfermedad. Para combatir efectivamente el VIH- Sida se necesita más y mejor formación, condiciones de trabajo decentes y salarios adecuados para decenas de miles de nuevos médicos y enfermeras. Esto sólo ocurrirá si los donantes destinan una porción más grande de la ayuda para la salud y si los países en desarrollo hacen de los servicios de sanitarios una prioridad en sus presupuestos nacionales", afirma Verónica Hernández, responsable del área de Servicios Sociales Básicos en Intermón Oxfam.
En cuatro provincias de Angola, Oxfam Internacional ha trabajado con grupos de apoyo de VIH. Dolmingas dos Saleios Correia es miembro de Accao Humana, una organización con la que colaboramos en Luada. Ella está afectada con el VIH y ha perdido a su marido y dos hijos por el Sida.
“Las cosas están mejorando en Angola. Los antirretrovirales son ya de libre acceso en forma de jarabe para niños. Sin embargo, sigue habiendo problemas”, afirma Dolmingas. “En hospitales públicos, por ejemplo, hay 10.000 adultos en tratamiento y sólo 10 médicos. También hay 15.000 niños que reciben antirretrovirales y sólo dos doctores. La necesidad de más trabajadores de la salud es urgente”.
En Malawi, uno de los países más afectados del planeta, dos de cada tres de los más de 187.000 afectados con VIH reciben tratamiento en la actualidad. Sólo cinco años atrás prácticamente nadie en Malawi recibía tratamiento. Las tasas de supervivencia son hoy de cerca del 70%, lo que supone un éxito según Oxfam Internacional.
Sin embargo, la falta de tratamiento y cuidados para decenas de miles de pacientes siguen siendo un gran problema. Según Ligalireni Mihawa, un especialista en Sida de Oxfam Internacional: “es muy triste cuando los más pobres de Malawi tienen que esperar demasiado tiempo para tener acceso a los antirretrovirales, y la principal barrera para esto se debe a la falta de doctores y enfermeras que los administren”.
"África subsahariana y sobre todo África del sur son las regiones más afectadas por el VIH y el Sida. Pero a pesar de que las cifras comienzan a descender en algunos países como Zimbawe o Kenia, la necesidad de invertir en formación de los profesionales de la salud es hoy en día más apremiante que nunca. La construcción de sistemas de salud que se encarguen también de la salud reproductiva es una inversión a largo pla
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Líderes de todos los grupos parlamentarios y de las principales organizaciones sindicales y empresariales firmaron ayer esta declaración conjunta en el Congreso de los Diputados:
"En la mañana de hoy, la organización terrorista ETA ha cometido un asesinato en territorio francés, matando a un miembro de la Guardia Civil e hiriendo gravemente a otro. Expresamos nuestra condolencia y solidaridad a la familia de Raúl Centeno Pallón, asesinado mientras cumplía con su deber. Expresamos nuestro ferviente deseo de que Fernando Trapero Blázquez consiga recuperarse. Reiteramos nuestro apoyo a todas las víctimas del terrorismo".
- Condena. "Las organizaciones firmantes condenan y rechazan con toda su fuerza este nuevo crimen del terrorismo. ETA nunca conseguirá doblegar a la democracia. Lo único que pueden esperar los terroristas es que la acción de la justicia les haga pagar por sus crímenes".
- Apoyo a las fuerzas de seguridad. "Apoyamos y respaldamos a todas las fuerzas y cuerpos de seguridad y a todos los componentes de la Administración de justicia en la lucha contra el terrorismo. En esta jornada expresamos de forma especial nuestra solidaridad con los miembros de la Guardia Civil, a la que pertenecen las dos víctimas del crimen de hoy. Apoyamos y apoyaremos al Gobierno para derrotar a ETA".
- Colaboración internacional. "El hecho de que el acto criminal se haya cometido en territorio francés refuerza nuestra convicción de que la colaboración internacional, en especial la que mantienen los Gobiernos de España y Francia, es un instrumento esencial en la lucha antiterrorista".
- La unidad de los demócratas. "Al terrorismo sólo se le puede combatir y derrotar con la unidad de los demócratas y con la fuerza del Estado de derecho. Por todo ello, las organizaciones políticas y sociales llamamos a todos los ciudadanos a que expresen la repulsa por este acto criminal y la solidaridad con las víctimas, y les convocamos a una concentración de rechazo al terrorismo que se celebrará el próximo martes, día 4 de diciembre, a las 19 horas en Madrid".
Firmantes: PSOE, PP, CiU, ERC, PNV, IU-ICV, BNG, CC, Cha, EA, NaBai, NC, CEOE, CEPYME, CC OO, UGT y USO.

FORZABAN los partos inyectando a las embarazadas sustancias químicas que provocaban fortísimas contracciones en el útero; a los fetos de siete u ocho meses, les inyectaban calmantes para evitar que pataleasen y luego, apenas asomaban la cabeza, los decapitaban, o les introducían un catéter por la región occipital que les succionaba el cerebro. Para desprenderse de sus cadáveres, los introducían en una máquina trituradora que los reducía a papilla orgánica y los arrojaban al desagüe. La truculencia de los métodos empleados en esos mataderos barceloneses que, misteriosamente, la prensa insiste en llamar «clínicas» ha servido para que, siquiera durante unas horas o días, la opinión pública se estremezca de horror. Por supuesto, se trata de un estremecimiento hipócrita, el repeluzno momentáneo del monstruo que no soporta contemplar su monstruosidad reflejada en un espejo; pero basta dar la espalda al espejo para que el monstruo pueda seguir viviendo plácidamente. En apenas unos días, nuestra memoria selectiva habrá borrado la reminiscencia de tanto horror; y se seguirá abortando a mansalva, con idénticos o parecidos métodos, ante la indiferencia de los monstruos.
A las tropas americanas y británicas que, en su avance hacia Berlín, iban liberando los campos de concentración donde se hacinaban espectros de hombres no les espantaba tanto el espectáculo dantesco que se desplegaba ante sus ojos como la pretendida ignorancia de los lugareños vecinos, que habían visto llegar trenes abarrotados de presos al apeadero de su pueblo, que habían visto humear las chimeneas de los hornos crematorios, que habían visto descender la ceniza de los cuerpos sobre sus tierras de labranza y, sin embargo, habían fingido no enterarse de lo que estaba sucediendo ante sus narices. Con esta nueva forma de holocausto que es el aborto ocurre lo mismo: mucho más horrendo que el crimen de esos matarifes que trituran fetos de siete u ocho meses y arrojan sus restos al desagüe es la connivencia silenciosa de una sociedad que vuelve la espalda ante tanta bestialidad, que ya no dispone de resortes morales para sublevarse contra semejante forma de muerte industrial, que finge que no le incumbe, que incluso formula justificaciones rocambolescas que la amparen. Y que, en el colmo de la vileza, urde simulacros compasivos que traigan placidez a su existencia de monstruos: quienes se encogen de hombros ante esta nueva forma de muerte industrial suelen ser los mismos que se erigen en paladines de los derechos de los animales, los mismos que se muestran atribulados ante las consecuencias del cambio climático, los mismos que se rasgan las vestiduras cuando se enteran de que en Guantánamo se dispensa a los reclusos un trato vejatorio.
Escribíamos el otro día que nuestra época había dejado de ser humana. Tal vez este proceso de deshumanización no sea irreversible; tal vez las generaciones que nos sucedan vuelvan a contemplarse en un espejo y reúnan el valor suficiente para renegar del monstruo que les hemos cedido en herencia. Tal vez esas generaciones futuras quieran saber cómo eran sus antepasados; y entonces se desplegará ante sus ojos el espectáculo dantesco del aborto, los millones de vidas que fueron trituradas y arrojadas al desagüe cuando ni siquiera podían defenderse. Pero no les espantará tanto ese cómputo innumerable como la impiedad de aquellos antepasados que consintieron tanta bestialidad. Y todavía les espantará más saber que aquellos mismos hombres que habían renegado de su humanidad maquinaron coartadas que les permitieran sobrellevar una vida plácida mientras la trituradora se atoraba, incapaz de deglutir tanta vida reducida a papilla. Les espantará hasta la náusea saber que mientras las trituradoras de la muerte industrial trabajaban a destajo sus antepasados lloriqueaban farisaicamente recordando a las víctimas de tal o cual guerra pretérita, organizaban telemaratones solidarios, participaban muy orgullosamente en manifestaciones
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La muestra forma parte del proyecto ’Vidas minadas’, apoyado por Intermón Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras
El Instituto Cervantes expone desde el miércoles, 28 de noviembre, en su sede central de Madrid ’Vidas minadas: diez años después’, formada por un centenar de fotografías de Gervasio Sánchez sobre los estragos que causan las minas antipersona en todo el mundo.
"Vidas minadas" es un proyecto fotográfico de sensibilización que realiza el fotoperiodista Gervasio Sánchez desde 1995 con el apoyo de Intermón Oxfam, Manos Unidas y Médicos sin Fronteras, tres de las más de 1.400 organizaciones que en 90 países trabajan en la erradicación o en la asistencia de las víctimas de las minas. El esfuerzo de estas entidades fue recompensado en 1997 con el Premio Nobel de la Paz. La principal colaboradora es la compañía DKV Seguros, muy implicada en labores sociales y asistenciales.
Se trata de la continuación de un proyecto fotográfico presentado en 1997 que documentaba el calvario de las víctimas de las minas antipersona en países como Bosnia, Mozambique, Camboya, El Salvador, Irak, Angola, Afganistán, Nicaragua o Colombia.
Recorrido y presentación del libro
La muestra se inauguró el 27 de noviembre y permanecerá abierta al público en la sede central del Instituto Cervantes hasta el próximo 27 de enero. A lo largo de 2008 la exposición viajará por Barcelona, Valencia, Zaragoza, San Sebastián y Gerona, y también visitará la sede la Unesco en París coincidiendo con el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
El próximo jueves, el filósofo José Antonio Marina, el juez Baltasar Garzón y la actriz Luisa Martín presentarán en el Instituto Cervantes a las 20 horas el libro Vidas Minadas, 10 años, publicado por la Editorial Blume El Instituto Cervantes también celebrará un ciclo de conferencias y mesas redondas sobre el impacto de las minas contra la población civil entre el 15 y el 23 de enero de 2008. Participarán escritores, periodistas y especialistas de varias organizaciones humanitarias que trabajan en países afectados por las minas antipersona.
167 millones de minas
Diez años después de la entrada en vigor del Tratado de Ottawa sobre la prohibición de minas antipersona, cuarenta países siguen negándose a firmarlo. Entre ellos, Estados Unidos, Rusia o China, principales productores mundiales de minas y con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Mientras, miles de personas pasan anualmente a formar parte de un impresionante ejército de mutilados.
El impacto de las minas es más profundo y devastador que los efectos de cualquier otra arma: no sólo cercenan miembros o vidas, también impiden el libre acceso de los campesinos a sus tierras, de las mujeres a los pozos de agua o de los niños al colegio. Como consecuencia de ello, muchas tierras se quedan sin cultivar y familias pobres ven mermados sus ingresos.
El desminado también supone un pozo sin fondo de gastos para los países más afectados. Camboya, uno de los países más minados del mundo, tendría que emplear el equivalente a su producto interior bruto de cinco años si desea eliminar totalmente las minas enterradas. Según la ONU, harían falta 1.100 años y 30.000 millones de euros para erradicar los 167 millones de minas existentes en 78 países de todo el mundo.
Las víctimas
Cada año las minas antipersona provocan 15.000 nuevas víctimas. Colombia, Camboya, Afganistán, Angola, Bosnia o Irak destacan entre los 78 países afectados por esta dramática situación. Unos 300.000 supervivientes sufren algún tipo de mutilación. Desde 1997, los 151 países firmantes del Tratado de Ottawa sólo han dedicado un 10 por ciento de la cantidad necesaria calculada por las organizaciones especializadas para financiar los programas de atención y rehabi
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Todo empezó el 27 de noviembre de 1975. Millones de españoles escuchamos, a través de la radio y de la televisión, las palabras del entonces presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Madrid, el recordado cardenal Vicente Enrique y Tarancón, oficiante de la solemne ceremonia de entronización del nuevo Rey de España, don Juan Carlos I de Borbón, que se celebró en la iglesia de los Jerónimos de Madrid. Tan sólo siete días antes había fallecido el general Franco y España entera vivía emociones dispares, prevaleciendo sobre todo un claro sentimiento de incertidumbre. Más que nunca pesaba sobre todos los españoles el recuerdo de nuestra historia más reciente: la República, la Guerra Civil, la durísima posguerra y una larga dictadura de cuarenta años que, entre otras muchas culpas, tuvo la responsabilidad de mantener una cruel división entre vencedores y vencidos.
La iglesia de los Jerónimos no era solamente el escenario de la ceremonia religiosa tradicional de entronización de un nuevo Rey. Era la primera oportunidad para conocer cuál era la visión que dos instituciones tan claves en nuestra historia como la Corona y la Iglesia tenían sobre nuestro futuro. Cuando le llegó el momento al arzobispo de Madrid de pronunciar su homilía, los españoles, oyendo su voz inconfundible de fumador empedernido, comprendimos el porqué los ultras de entonces gritaban "Tarancón al paredón".
Días antes, el propio cardenal había anticipado su pensamiento con una gran valentía en la misa córpore insepulto que había oficiado en El Pardo ante el cadáver de Franco, en la presencia de sus allegados y sus más íntimos colaboradores. Allí el cardenal dijo: "Debemos formular la promesa de borrar todo cuanto pueda separarnos y dividirnos". Esta frase pasó desapercibida, ahogada por la conmoción del fallecimiento de Franco, pero para algunos marcó una gran esperanza al ver que, en un escenario y en un momento tan difícil, Tarancón era consecuente con las actitudes y las posturas que bajo su presidencia había tomado la Iglesia española en los últimos años de la dictadura, reclamando libertad y reconciliación.
El cardenal Tarancón, siguiendo las enseñanzas del Concilio Vaticano, reclamó libertad, pidió participación, demandó justicia y solidaridad y respaldó al Rey para que lo fuera de todos los españoles porque, como dijo: "Españoles son todos los que se sienten hijos de la Madre Patria". En nombre de la Iglesia, el cardenal subrayó que no pedía para ella ningún tipo de privilegios, tan sólo la libertad para predicar el Evangelio, pero siempre en beneficio de los interesesdel país y en la defensa de los más necesitados, "aquellos a quienes nadie parece amar".
El futuro de España, según el presidente de los obispos españoles, debía nacer de la colaboración y de la participación de todos, sin exclusiones, para así construir un camino de paz, de progreso y de libertad nacido de la reconciliación nacional. Conforme don Vicente hablaba, España entera se daba cuenta de que la dictadura había terminado y de que los nuevos tiempos nacerían desde la participación y el acuerdo de todos los españoles y con el apoyo de la Iglesia.
La homilía del cardenal sería posteriormente reforzada por las propias palabras del Rey de España, pronunciadas en el almuerzo del Palacio de Oriente, celebrado en honor de los altos dignatarios extranjeros asistentes a la ceremonia que rompían un aislamiento de cuarenta años y venían a España en un gesto inigualable de solidaridad y de apoyo hacia el Rey y hacia los españoles. Juan Carlos I expresó en su alocución rotunda y claramente su voluntad de trabajar para que España entrara a formar parte del concierto de naciones cuya convivencia se basa en los principios de la libertad y de la democracia, definiendo su voluntad de ser el Rey de todos.
Treinta y do
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Cuando se planteó el inicio de la reforma de los Estatutos de Autonomía, se manifestó en la vida académica y política española una opinión significativa a favor de la reforma de la Constitución. Si se trataba de poner al día el Estado de las Autonomías, la opción más racional, se argumentaba, era llevarla a cabo mediante el ajuste del texto constitucional. Contra esta opinión, se perfiló la de aquellos otros que veían en riesgo el carácter razonable de una opción que abría un debate político-constitucional de inciertos resultados. Mejor limitarse, si era inevitable la puesta al día de la organización territorial del Estado, a unas reformas estatutarias que introdujeran aquellos cambios institucionales y aclaraciones en materia de competencias que algunas Comunidades Autónomas demandaban.
La opción a favor de la reforma de los Estatutos necesitaba de la existencia de unos claros límites a la misma. No tratándose de una reforma constitucional, no podía verse erosionado un modelo de organización territorial del Estado realmente existente, por mucho que resulte condicionado por la vigencia de un principio dispositivo, no solamente en punto a la fijación de las propias Comunidades Autónomas, sino también por lo que hace a su nivel competencial. El proceso de reforma de los Estatutos necesitaba además unas precondiciones políticas que finalmente han estado ausentes en nuestra vida política. En primer lugar, el acuerdo de los dos grandes partidos políticos españoles actuando como tales, y no como fuerzas políticas confederadas, capaces de albergar en su seno distintos grupos políticos definidos a escala de las Comunidades Autónomas. En segundo lugar, resultaba indispensable la coincidencia en el mantenimiento de un federalismo cooperativo que cortase el camino al avance de las relaciones bilaterales entre el Estado central y diecisiete potenciales negociadores. En tercer lugar, era necesario el acuerdo sobre un sistema fiscal en que el principio de la solidaridad alcanzase toda la importancia concedida por la Constitución.
El no cumplimiento de estas precondiciones y la superación de los objetivos obvios y razonables de unas reformas estatutarias, son las razones que abren el camino a una hipótesis de reforma constitucional, no en la forma presentada en su día por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, sino con el objetivo más ambicioso de clarificar definitivamente el modelo de organización territorial de nuestro Estado. Los hechos parecen dar la razón a los partidarios de esta reforma. Si con los cambios estatutarios se pretende alterar los rasgos fundamentales del Estado autonómico, parece llegado el momento de adelantarse a un cambio propiciado por la iniciativa de las Comunidades Autónomas y plantearse directamente la reforma de las reglas de juego.
Mediante esta reforma se pretendería alcanzar objetivos bien concretos. El primero, impedir que la reforma de los Estatutos pueda afectar a la organización y competencias del Estado, ni siquiera por vía negativa o interpretativa. El segundo objetivo será fijar el núcleo esencial del poder del Estado, expresivo de su soberanía y de la organización unitaria indispensable para la vida del mismo. Como se ha señalado en distintas ocasiones, parece evidente que esta cuestión no puede quedar al arbitrio de los pactos y de las mayorías políticas coyunturales. Un tercer objetivo de la reforma constitucional habría de ser la especificación de las facultades de titularidad estatal que no pueden ser transferidas a las Comunidades Autónomas. Un cuarto y último objetivo mínimo, sería la especificación de las competencias atribuidas al Estado para dictar la legislación básica.
Los objetivos de esta reforma constitucional, presentes en las páginas del Informe del Consejo de Estado sobre la reforma de alcance más limitado propuesta por el Gobierno, podrían conseguir paliar la parcial desconstitucionalización en que se ha desarrollado la vida de nuestro Estado autonómic
... (... continúa)Invertir en la vida: Cómo lograr el acceso a medicamentos esenciales a través de prácticas empresariales responsables
Existen serias deficiencias en las actuales iniciativas de las industria farmacéutica para garantizar el acceso de las poblaciones pobres a los medicamentos. Las compañías buscan en los mercados emergentes el modo de apuntalar unos resultados económicos cada vez más débiles. Sin embargo, estos países necesitan de forma desesperada medicamentos asequibles y adecuados. Es el momento oportuno para adoptar un enfoque nuevo y audaz. La industria farmacéutica debe poner el acceso a los medicamentos en el núcleo de sus prácticas y de sus decisiones. A largo plazo, no sólo sería una estrategia empresarial más sostenible, si no que permitiría al sector privado desempeñar mejor su papel en el acceso universal a la salud.
Invertir en la vida (pdf 1.1mb)
Resumen
El acceso a los medicamentos es fundamental para que las personas alcancen su derecho a la salud. Pese a que la responsabilidad principal de garantizar el acceso a la asistencia sanitaria recae sobre los Gobiernos, el papel de la industria farmacéutica a la hora de porporcionar un elemento básico – los medicamentos – acarrea sus propias responsabilidades.
En 2002, Save the Children, el VSO (Servicio de Voluntariado en el Extranjero) y Oxfam publicaron “Más allá de la Filantropía”, un informe que exhortaba a la industria farmaceútica a contribuir en la solución de la crisis sanitaria en los países en desarrollo. Este informe desafiaba a la industria a tomar medidas en cinco áreas: fijación de precios, patentes, iniciativas conjuntas público-privadas, investigación y desarrollo, y el uso adecuado de los medicamentos. Desde la publicación del informe, la industria farmacéutica ha avanzado de forma vacilante en algunas de estas áreas, principalmente mediante la adopción de modestas políticas para promover el acceso a los medicamentos para enfermedades predominantes, tales como el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria.
Sin embargo, continúa siendo inmenso el desafío que plantea garantizar que millones de personas pobres consigan los medicamentos que necesitan. Esto se debe a la aparición de nuevas enfermedades y la reaparición de algunas ya existentes; a la amenaza de epidemias; y a la creciente carga que representan las enfermedades no transmisibles en los países en desarrollo. La malaria se cobra la vida de un millón de personas cada año, de las cuáles la mayoría son niños y mujeres embarazadas. Dos millones de personas mueren cada año a causa de la tuberculosis. La mitad de las muertes por cáncer en todo el mundo tiene lugar en países en desarrollo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la incidencia del asma está creciendo un promedio del 50 por ciento cada diez años en ciudades del mundo en desarrollo. En la actualidad, los elevados precios dejan fuera del mercado farmacéutico al 85 por ciento de la población mundial.
Las medidas adoptadas hasta ahora por la industria farmacéutica no abordan adecuadamente el problema. Entre las principales deficiencias están las siguientes:
*el fracaso a la hora de aplicar mecanismos sistemáticos y transparentes de precios diferenciados (tiered-pricing) para los medicamentos de valor terapeútico que consume la población pobre de los países en desarrollo, de modo que los precios se establezcan en función de fórmulas estándar que reflejan la capacidad de pago y el precio de las versiones genéricas allí donde existan;
*la falta de investigación y desarrollo (I+D) para abordar la escasez de productos específicos para enfermedades que afectan sobre todo a las personas pobres de los países en desarrollo. Esto incluye la formulación o preparación de medicamentos
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Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila
cuando todo a tu lado es cabeza perdida;
si en ti mismo tienes una fe que te niegan
y nunca desprecias las dudas que ellos tengan;
si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera;
si, engañado, no engañas;
si no buscas más odio que el odio que te tengan...
Si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres;
si al hablar no exageras lo que sabes y quieres;
si sueñas, y los sueños no te hacen su esclavo;
si piensas y rechazas lo que piensas en vano;
si tropiezas con el triunfo, si a la cumbre llega tu derrota
y a estos dos impostores los tratas de igual forma;
si logras que se sepa la verdad que has hablado,
a pesar del sofisma del orbe encanallado;
si vuelves al comienzo del trabajo perdido,
aunque esta obra dure toda tu vida;
si arriesgas al momento y lleno de alegría
tus ganancias de siempre a la suerte de un día,
y pierdes y te lanzas de nuevo a la pelea,
sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era;
si logras que nervios y corazón te asistan,
aun después de su fuga de tu cuerpo en fatiga,
y se agarren contigo cuando no quede nada,
porque tú lo deseas y lo quieres y mandas;
si hablas con el pueblo y guardas tu virtud;
si marchas junto a reyes a tu paso y tu luz;
si nadie que te hiera llega a hacerte una herida;
si todos te reclaman, y ninguno te precisa;
si llenas un minuto envidiable y certero
de sesenta segundos que te lleven al cielo...
toda esta tierra será dominio tuyo
y aún mucho más,
serás hombre, hijo mío.
Rudyard Kipling

Intermón Oxfam ha puesto en marcha por tercer año consecutivo la campaña “Algo más que un regalo”, que permite regalar simbólicamente cerdos, gallinas, depósitos de agua, bicicletas o, incluso, el sueldo de un profesor en Mozambique. La iniciativa de estos regalos permite enviar solidaridad a los países del sur y a la vez transmitir el valor de los regalos como un elemento pedagógico entre adultos y niños.
A través de la página http://www.intermonoxfam.org/algomasqueunregalo, las tiendas de comercio justo o el teléfono 902 330 331, se puede adquirir una tarjeta-regalo con la imagen del obsequio que se desee regalar, a elegir entre 18 opciones diferentes de categorías y precios que oscilan entre los 12 y los 2.995 euros. La persona obsequiada recibirá una tarjeta personalizada de Intermón Oxfam donde se le agradecerá su regalo simbólicamente enviado a Brasil, Nicaragua, Mozambique, Guatemala, Etiopía, India, República Dominicana, Burundi o Paraguay, países del sur que varían según el regalo escogido y donde Intermón Oxfam lleva a cabo sus proyectos.
Como novedad este año Intermón Oxfam anuncia su campaña de Navidad con un vídeo “rompedor” dirigido especialmente a un público joven y que puede verse en http://es.youtube.com/watch?v=rqzFiDFpzpw. El anuncio invita a comprar un regalo nada convencional y por lo tanto a “cambiar el cuento” de cada año. En este caso el vídeo “intenta” cambiar el cuento de los 3 cerditos.
Regalos de empresa
Esta iniciativa no sólo está reservada para los regalos personales. Las empresas también tienen la oportunidad de desarrollar su Responsabilidad Social Corporativa (RSC) estas navidades con una acción solidaria. A través de este enlace a la página web:http://www.intermonoxfam.org/algomasqueunregalo/indexEmpreses.asp, se puede comprar igualmente cerditos para cada uno de sus empleados, garantizar que una comunidad rural pueda llevar sus productos al mercado con una carretilla o conceder un microcrédito a15 mujeres emprendedoras en la India. Al igual que el resto de regalos, los empleados obtendrán una tarjeta donde se les informará del regalo que su empresa ha enviado simbólicamente a los países del sur.
“Algo más que un regalo” trata de “poner cara” a una doble acción simbólica porque el importe del donativo no se empleará para comprar directamente el regalo escogido, sino que contribuirá al desarrollo de los diferentes proyectos de cooperación que la organización tiene en los países del sur y a la mejora, de ese modo, de la calidad de vida de todas las personas que allí residen.

Vivimos inmersos en una dinámica de consumo basada en desear algo, satisfacer ese deseo, y volver a tener otro deseo para repetir esta secuencia, no hasta la saciedad -que nunca llega- sino hasta el infinito. Si el placer se reduce al paso entre no tener algo y conseguirlo, al efímero instante entre dos deseos, ¿cuándo disfrutamos de lo que tenemos?
Pregunto entre mis amigos si poseen sus bienes materiales o más bien son sus bienes los que les esclavizan. Responden con unanimidad que poseen las cosas y no son poseídos por ellas. Por contextualizar, estoy hablando de una amplia clase media con las necesidades más básicas sobradamente cubiertas. También reconocen la maliciosa facilidad de nuestra sociedad para crear nuevas necesidades.
Miro el panorama a mi alrededor y encuentro personas que se pasan días descargando gigabytes de música de internet que nunca van a escuchar; personas que tardan demasiado en olvidar el cabreo por el primer rayón de su coche; personas que se amargan porque un año no pueden salir de vacaciones; personas incapaces de reconciliarse con su clase social aún cuando disponen de muchas cosas superfluas; y conozco algunas familias formadas por dos individuos que tienen cuatro retretes en casa.
Me pregunto si cuando uno ve un rayón en su coche es incapaz de recordar que hace no tanto tiempo iba felizmente a estudiar en autobús. Me pregunto si tan difícil es distinguir entre lo necesario y lo prescindible o sustituible –por muy deseable que sea-. Y ya puestos, me pregunto si tan difícil es trazar una línea clara entre gastar y malgastar, entre usar y derrochar, que es la misma línea que separa lo ético y lo indecente. Empezamos absolutizando la propia felicidad para acabar enredados en obsesiones y ansiedades, incapaces de disfrutar de las cosas.
Y por si fuera poco, tenemos que reconocer que somos limitados. No tenemos capacidad para todo y cuando concentramos nuestra energía en una cosa es para descuidar otras. ¿Alguna vez habéis conocido a alguien de aspecto impecable que pierde toda la magia en cuanto abre la boca? Tanta preocupación por la ropa y el pelo y la más absoluta dejadez por cultivarse. Lo mismo en proyectos que afectan a más de una persona: miro cómo se construye un matrimonio y llama la atención los esfuerzos que se ponen en la casa. Miro a los niños y me llama la atención el despliegue de material.
¿No se estará restando atención a otros aspectos? Si no podemos llegar a todo, ¿no habría que empezar por lo más importante?
Podemos decir que no somos poseídos por lo material, pero tendríamos que ser capaces de ver que somos poseídos por las apariencias, por la opinión de los demás y por el deseo de responder a expectativas y objetivos que no están justificados.
Ese puede ser el primer paso para transformar nuestra propia realidad y aspirar, en vez de a un trastero más grande, a cotas más altas de libertad personal que son razonablemente alcanzables.
En el salón no se juega,
Esto no se toca, quita.
Con esto no se juega, dale.
Esto no se toca, quita.
Con esto no se juega, dale.
Quita los pies de la mesa.
En el salón no se juega.
En el sofá no se come.
En el salón no se juega.
Me vas a dar un disgusto.
Esto no se toca, niño.
Con esto no se juega, dale.
Esto no se toca, quita.
Con esto no se juega, dale.
Aquí no se juega pelota.
En el salón no se juega.
No pises la alfombra,
En el salón no se juega.

El obispo Kike Figaredo pide el fin de la fabricación de bombas de racimo
Las bombas de racimo estallan en el aire y esparcen miríadas de submuniciones para que estallen a su vez y hagan su alcance más dañino. Es la llamada “lluvia de acero”. Por si eso no es suficiente espanto, lo peor es que muchas de esta submuniciones no llegan a explotar, incluso las de las llamadas “bombas inteligentes” (si es que tal combinación de palabras puede responder a lógica alguna) que teóricamente explotan al 100%. Quedan esparcidas por los campos, carreteras, caminos, bosques. Esperando nuevas víctimas, casi siempre civiles y, lo peor, cuando la guerra hace ya mucho que terminó.
Para que las cosas no sigan así, el obispo español Kike Figaredo, jesuita asturiano que trabaja desde hace 16 años en Camboya con niños mutilados por minas antipersona y bombas de racimo, se ha puesto en marcha para ayudar en la campaña promovida por Greenpeace y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) para la eliminación de éstas últimas.
Esta semana se celebra del 5 al 7 de diciembre en Viena una nueva reunión internacional, y estas ONG, apoyadas por la campaña iniciada por Noruega en febrero de este año, quieren que estas armas sean eliminadas. Mientras tanto, en España las producen dos empresas, que las venden no se sabe dónde, como denuncia Greenpeace, y los armeros españoles guardan miles de estas bombas para utilizar contra algún hipotético enemigo.
Para poner frente a la opinión pública la realidad de estas bombas, Figaredo ha visitado España con cuatro de sus niños, todos con terribles mutilaciones y unas enormes ganas de vivir. Las dos niñas, Smak Mao y Khun Sokkheoun, de 16 y 14 años, perdieron una pierna cada una en su “accidente”, en 2006 y 2005. “Por favor, ayúdennos a eliminar estas armas estúpidas, convenzan a su Gobierno de que dejen de almacenar y producir bombas de racimo”, dijo ayer lunes en una multitudinaria conferencia de prensa. Más tarde, habló para EL PAÍS y la agencia Colpisa, rodeado por los cuatro niños. “Estos accidentes pasan todos los días, Todos estos niños han sufrido sus accidentes en los últimos dos o tres años [aunque Estados Unidos bombardeó Camboya con estas armas hasta 1973], y tenemos más que no han podido venir porque aún están recuperándose”, describe Figaredo.
La vida de Rattanak, el más pequeño, de 11 años, cambió el pasado 18 de enero. Jugando, fue a coger una bomba de racimo sin saber lo que era, explotó y perdió un brazo, el ojo derecho, el izquierdo quedó malherido, y dos dedos de la mano izquierda.
Periodistas y colaboradores de ambas ONG escucharon sobrecogidos el relato del mayor de ellos, Mek Chaneng, de 19 años -oficialmente, 16, para que pueda seguir estudiando-, herido en agosto de 2005 al pisar una mina mientras buscaba madera con su hermano para hacerse una casa. Quedó sin piernas y sin el brazo izquierdo.
“Mi padré murió al poco de nacer yo, mi madre emigró a Tailandia poco después porque la situación económica era muy mala”, comienza Chaneng (el nombre va detrás del apellido) A día de hoy no sé nada de ella, si está viva o ya murió. Primero vivimos con mi abuela, y luego con nuestro tío. Estudié hasta 5º grado, toda la primaria, pero teníamos que trabajar en el campo porque no había dinero y no pude seguir estudiando. Cuando cumplí, mi hermano y yo emigramos para buscarnos la vida, nos sentíamos mayores. Llegamos a un sitio donde la situación económica era mejor y decidimos construir una casa, y fuimos al bosque a recoger madera para ello. Había mucha gente en el bosque cogiendo madera cuando estalló la mina, todos me ayudaron y me llevaron al puesto sanitario. Cuando desperté no quería hablar, no quería vivir”. Su voz se va quebrando, la emoción resuena en un silencio atronador, quienes están allí sienten cómo se les va encogiendo el corazón. Chaneng calla, incapaz de contener las lágrimas. “Recordar su experiencia hace que lo pase muy m
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